EL PARTO DE MARIA MICAELA GUYUNUSA.


Sobre Guyunusa se informa que “su cabeza era elevada en forma  prominente. Tenía menos habilidad en el volante que Tacuavé. Es más indolente, sabe cantar y se acompaña con su violín. Su modo de hablar es dulce.”

Aclaremos que “Volante” le denominaban los franceses de la época a un juego parecido al “badmington” de origen asiático con  reglas  similares a las del tenis – sin duda era en realidad el “mangá” o “mbopé” de algunas parcialidades guaraní- denominaciones diferentes para el mismo  juego – que consiste en un envoltorio confeccionado con chala, que se lanza  con la palma de la mano hacia otra persona, “perdiendo” quien permite que este adminículo caiga al piso. La poca habilidad de Guyunusa en este juego sería consecuencia que el mismo, en condiciones naturales, es exclusivamente masculino. Es un “juego” de carácter ritual; por ejemplo: los mbyá guaraní dicen que los truenos son producto del golpe de la palma de la mano contra el mangá, cuando están los dioses efectuando esta práctica. Es imposible saber que elementos podrían haber encontrado en París para confeccionar este útil que, según Egon Schaden, consiste en una “petaca de palha de milho” (Una cajita de chala). Nada de esto podría ser sorprendente, dado que en el tiempo en que fueron capturados los cuatro, había un fluido contacto entre las distintas parcialidades indígenas, sin olvidar la presunción de Barrios Pintos, respecto a que Laureano Tacuavé podría ser hijo de guaraní cristianizados ( Solo él y Guyunusa poseerían partida de nacimiento ) Sobre Guyunusa existe la posibilidad que fuera una india minuán asimilada por charrúas. El violín que se menciona y al cual  se refiere Dumotier se trata del que describe Lauro Ayestarán y sobre el cual nos referiremos en particular más adelante.

Dumotier describe un tatuaje que lucía  Guyunusa:”…tres rayas azules que se extienden verticalmente sobre la frente, desde el nacimiento del cabello hasta la  punta de la nariz…”Sabiendo que era costumbre extendida entre las mujeres, tanto charrúas como minuán este tipo de tatuajes, luego de su primera menstruación, y conociendo que las charrúas lucían una de estas rayas en forma vertical y luego otras que cruzaban ambas Mejillas; y que las minuán acostumbraban tres rayas verticales, esto indica que Guyunusa era descendiente de grupos minuanes, absorbidos por charrúas, tal como indica Teresa Porzecansky.

“Las  mujeres charrúas tenían la costumbre de andar desnudas cubriéndose las partes genitales pero dejando libres los senos ( esto era en verano ). Guyunusa tenía esa costumbre antes de embarcarse, pero los marineros y otras gente de la tripulación no dejaban de mirarla haciéndola objeto de sus bromas, las que la hicieron avergonzar. Desde entonces se cubría con su saco.”

A la semana  siguiente de la muerte del cacique Vaimaca-Pirú, Guyunusa da a luz una niña. Como ya se mencionó, Guyunusa estaba embarazada de dos meses cuando fue embarcada para Francia.  La niña puede haberse llamado Mónica o Micaela, aun cuando no hay ningún dato concluyente, en el primer caso sería un nombre que le habrían dado los franceses, y en el segundo la  simple reiteración del nombre de la madre. (Dumotier al referirse a Guyunusa, en todo  momento lo hace llamándola Micaela )

Llamativas muestras de etnocentrismo constituyen los relatos del momento del parto, el que, según se desprende de los mismos, se realizó en un entorno muy tensionante para la parturienta, la cual, como fue dicho, hacía una semana había visto morir a uno de sus compañeros, y que ahora, era observada curiosa y ávidamente por aquella gente extraña que no creía que una “salvaje” pudiera tener pudor.

Según algunas referencias, Guyunusa ya había tenido hijos, los que, deducimos, habrán sido objeto de los repartos que se hizo de los niños y niñas cautivas, a condición que no se les permitiera hablar en su idioma y se les sometiera obligadamente a aceptar la religión católica.

Guyunusa debió soportar que se le raparan los cabellos – lo que constituye una agresión para cualquier ser humano en cualquier  tiempo y lugar – con el objeto de realizar un vaciado de yeso sobre el rostro. ( lo que se hizo luego de colocarle un encofrado sobre la cabeza con dos pequeños tubitos para que respirara ) Es la única toma realizada en vida – sobre Vaimaca y sobre Senaqué se realizaron después de muertos – y todos ellos ponen de manifiesto sus demacradas facciones, producto de la deficiente alimentación a que eran sometidos.

Observando detenidamente el resultado de ese vaciado de yeso sobre el rostro de María Micaela, puede verse el dramático gesto de esta mujer manoseada por los científicos que no respetaban su dignidad humana.

Fragmento del relato de Tanchou.

“La mujer de los charrúas alumbró el 20 de setiembre. Su hijita el segundo día de su nacimiento, tuvo una retención de orina, el sabio M. Flourens me escribió en esa ocasión, para invitarme a proporcionar mis cuidados a esos salvajes alejados de sus montes; antes de hablar de la niña, diré algunas palabras de la madre y de su alumbramiento.”

“Tan pronto como Guyunusa, que ya había tenido un niño en su país, sobre las orillas del Río Negro ( América del Sur  ), sintió algunos dolores de alumbramiento, ella buscó de estar sola; tomó una cuerda que entrelazó en forma de ocho en el picaporte doble de una de las puertas del apartamento artesonado, en el espacio que se acostaban sobre pieles y un fino jergón. Guyunusa dejó esta cuerda lo suficientemente larga, para que tirando de ella se encontrase casi acuclillada. Cuando los dolores se volvieron más intensos, su marido, Vacuabé (sic) se sentó como lo hacen los talladores debajo de ella, de manera que la paciente podía sentarse sobre sus rodillas. Cuando los dolores eran fuertes, Vacuabé  permanecía tranquilo, pero cuando el dolor era débil, o había desaparecido, él levantaba a su  mujer con sus rodillas y la lanzaba hacia arriba; al punto la largaba para producir una sacudida, como lo haría para aventar semilla en un saco”

“El parto duró tres horas casi sin testimonio de dolor; inmediatamente después, la mujer se levantó, y fue a la chimenea para calentarse sentándose en la tierra. Ese día como los precedentes y después también, Guyunusa se higienizó como de costumbre. Se lavó la cabeza en un cubo de agua fría; tuvo un poco de fiebre de leche, sin embargo por esto no se detuvo un  instante, comiendo carne casi cruda cuando tenía hambre, como era su costumbre.”

“La pequeña charrúa nació a término, su cabeza era muy pequeña, sus cabellos negro azabache eran muy espesos, su piel era del color de la tierra de Sienna oscuro, como la de sus padres. Su madre, no pudiendo nutrirla, se decía, le suministró alimentos que le ocasionaron inflamación de vientre, y como consecuencia también del cuello de la vesícula; por eso, la retención de orina por la cual la he sondado. Exigí que la niña fuera alimentada por su madre. Hoy ella se encuentra bien.”

Fragmento del relato de Dumotier.

“Ella (Guyunusa) alumbró el viernes (20 de  setiembre) a las nueve de la tarde una niña.”

“Ella se quejaba luego de la llegada de la señora Lesueur, porque la cabeza estaba encajada en la excavación del bajo vientre.”

“Primera posición de la cabeza. A la tercera contracción, ella alumbró. Tenía las piernas cruzadas, y estaba suspendida de una correa fijada a la altura de su pecho. Ella misma ha adoptado esas disposiciones el día que comprendió que estaba por dar a luz. En la tierra una piel de animal plegada en cuatro le servía para reposar después de cada dolor, y entonces dejaba la correa. Cuando volvía el dolor, Tacuabé parado detrás de ella la estrechaba entre sus brazos y apoyaba fuertemente sus manos sobre el vientre y la hacía saltar de tiempo en tiempo como para obligar al feto a descender por su peso. Ella se quejaba solamente durante los dolores y rehusaba obstinadamente acostarse,  habiendo precedentemente alumbrado según la costumbre de  su país.”

“En el momento del pasaje, habiendo salido la cabeza del niño, este gritó. Tacuabé rogó a la señora Lesueur que asistiera a Micaela; la aplicación de la mano para sostener el perineo no había sido posible y a causa de la posición de Michaela cuyas tuberosidades  sciaticas casi tocaban los talones, era imposible recibir al niño por delante.”

“El grito del niño no es diferente al de los nuestros.” [SIC !!!]

“Luego del alivio que ella tuvo inmediatamente después del alumbramiento, se quejó de nuevo, y adoptó nuevamente su posición de alumbrar. Tacuabé la abrazó y la apretó más fuertemente que la primera vez. La señora Lesueur habiendo hecho el tacto supo que la implantación estaba ubicada en lo alto y hacia atrás y debido a las ligeras contracciones comprendió también que aquella ( la placenta ) todavía estaba adherida, después de la segunda contracción, se separó. Su forma no ofrecía nada de particular, su volumen no excedía el de una placenta, de cinco a seis meses, era perfectamente circular y totalmente integro. El cordón era muy voluminoso, más grueso que el pulgar, y corto.”

“El ombligo del niño estaba situado dos  pulgadas  por encima del pubis.”

“Tacuabé,  sin que se le pidiera, alcanzó un cuchillo para cortar el cordón, un recipiente y agua que había entibiado para lavar al niño.”

“Ella  (Guyunusa) no se cubrió; ella  yacía sobre el jergón enroscada en sus pieles. Ella se lavó con agua tibia de tiempo en tiempo. No quería lavarse delante de  los  asistentes; permaneció dos horas en esa postura antes de lavarse. Después ( del alumbramiento ) ella no se dejó tocar.”

“Ayer  de tarde, estaba abatida, la piel habitual, los senos no estaban muy henchidos y eran puntiagudos, el pezón no se destacaba mucho y era de diámetro moderado; ella tenía muy  poca leche.” (Nota: …diez meses después moría de tuberculosis.)

“El  niño mamaba difícilmente a causa de la forma del seno, y de la escasez de leche; se le nutría, ella tenía el vientre ensangrentado después del alumbramiento.”

“Tacuabé estaba prevenido. Dio de mamar al niño con una muñeca de lienzo impregnada en leche; lavó muy  pulcramente la ropa de su niño.”

“Tacuabé tenía pequeñas atenciones con su mujer; era él quien la cuidaba durante la noche; él le daba de beber.”

“Se  les vio acostados sobre una piel mirando al niño con una candela; ellos son muy misteriosos.” [SIC]

“El ( Tacuavé ) ama a los niños y acarició a mi hija.”

“Tacuabé era tan sensible como Micaela cuando se le acariciaba a su hija.”

http://indiauy.tripod.com/ceci/ceci_a15-04.htm

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