EL DIA DESPUES DE LA MATANZA EN SALSIPUEDES

1831-04-12-Foja 1-T-Carta de Espinosa a Rivera

“Montevideo, Abril 12 de 1831

[día posterior a la matanza de Salsipuedes]

Mi muy amado Fructuoso, estaba resuelto a hacer un viaje hasta encontrarte donde quiera que estuvieses [queda claro que Espinosa no conoció la acción ni el lugar de los sucesos del día anterior], pero no me ha sido posible humanamente, porque la situación de mi salud no me lo ha permitido: me queda el sentimiento de no verificarlo, con mucha más pena que en ninguna de todas las circunstancias de tus vicisitudes, cuando ellas han exigido nuestra vista. Partiendo de este principio es, que debes prestar toda tu atención a esta mi carta, y resolverte desde luego a lo que te digo en ella.

Venir con prontitud que te sea posible, a continuar en el Poder Ejecutivo, lo miro absolutamente indispensable. Este es el grande y único asunto de que hoy debes ocuparte, porque conviene a la Patria, porque es necesario a tu crédito, y porque importa a la reconcentración y reposo de todos los amigos que hacen nuestro círculo [resaltado nuestro].

Las razones en que se fundan estos respectos son concluyentes, y las palparás desde el instante de tu regreso; yo sin embargo te haré algunas indicaciones.

En el suceso de Garzón estamos conformes, como ya te lo he dicho, que nada es en sí, pero es mucho y mucho el que Ministerio no tenga acción, porque el Presidente actual no puede dársela: Los Ministros [hay un tachado] no tienen a quien recurrir, ni en quién reposar con confianza, porque ellos entraron para servir contigo y no con otro. Los mismos Ministros se lamentan de tu ausencia tan larga, y nada te ponderaré si te digo, que se quejan de que tú faltes a la palabra que les diste [resaltado nuestro] de regresar tan pronto como concluyeses la operación de los indios. Esta conducta lejos de ofender el carácter de estos sujetos, es para mí una prueba de que son tus buenos amigos.

Todo el partido se halla sin alma, sin unión, y sin vigor/ [fin de foja 1]

1831-04-12-Foja 2-T-Carta de Espinosa a Rivera

[Foja 2]

porque no hay quien esté a su frente, y tu presencia sola, todo lo conciliará.

Con frecuencia están llegando quejas, y reclamaciones ya referentes a la colonia del Cuareim, ya relativas a la expedición contra abigeos, [ya en las Cámaras habían denuncias contra efectivos del Ejército que mandaba Rivera por abusos, y además en Bella Unión se preparaba una revuelta por falta de apoyo del Gobierno] y para salir de estos pasos, la guía no puede ser otra que el Presidente de la República, como quien sabe lo ocurrido en ambos negocios.

Por otra parte, en el impreso que te incluyo encontrarás un remitido bajo el título de un pobre diablo, que demuestra la tormenta que por allá se prepara, y amaga tendencias de la más alta importancia: algo podré yo desvanecer entrando en explicaciones con mis amigos, según lo he conferenciado con nuestro Dr. Obes; pero tu venida, como te dejo dicho, todo lo disipará.

Con la mayor repugnancia, porque solo quisiera hacerlo contigo cara a cara, y con el más grande recelo, por el temor de que esta carta llegara a extraviarse, voy a hablarte de tu crédito particular: si, de esa alhaja que adorna al hombre de bien, y se atrae la consideración de toda la sociedad: ella es una cualidad que ordenada en ti regularmente de necesidad rendiría el crédito del Gobierno, porque este generalmente se mide por el crédito particular del Gobernante.

Debes valerte de terceras personas, para esos negocios tan subalternos, y mezquinos, diré también, que distraen tus debidas atenciones, o no tenerlos. Aspira con toda preferencia a la amortización de tus créditos pasivos, procurando libertarte primeramente de aquellos, que si algo te han franqueado para tus urgencias, quizás ahora lastiman tu estimación con justicia, fundándola sobre otras cosas, en la demora/ [fin de foja 2]

1831-04-12-Foja 3-T-Carta de Espinosa a Rivera

de su reembolso: no te labres nuevos compromisos con nadie, y cuando lo exija la muy urgente necesidad de hacerlo, sea únicamente con quien tome grande interés en el interés de tu buen nombre, y reputación: en una palabra, lo que te conviene Fructuoso, es encomendar todos tus asuntos y negocios particulares a un hombre capaz y de responsabilidad si es posible, pagándole su comisión, para que te los lleve con claridad bajo de asiento en sus respectivos libros, [Espinosa que conocía a Rivera estaba al tanto de su incapacidad para manejar su propia economía, lo que lo hacía quedar como deudor incobrable en muchas ocasiones] y tu pensar exclusivamente en que eres el Presidente de la República; en que gravita sobre tu responsabilidad la tranquilidad y seguridad del Estado; en conservar con tu pública gratitud esa general opinión que mostró el país para colocarte donde estás, y en evitar que se levante una tercera entidad a sustituirte, y traslade al Oriente las miserias y desgracias que hoy afligen al Pueblo Argentino.

No es esta una idea nueva que pueda causarte extrañeza: es un pensamiento tuyo, y de mucho tiempo. Acuérdate cuando me llamabas con interés y súplica, ven, me decías, a hacer el arreglo de mis negocios, y tomarlos a tu cargo, para darles dirección: yo no puedo atender a ellos. [Resaltado nuestro]

Claro está Fructuoso, que eso me lo decías, porque estabas penetrado de que ocupándote como debías, en los asuntos de la Patria, era forzoso dar de mano a los tuyos. Más no quiero arrancar de una fecha tan atrasada, sino de otra mucho más reciente. Cuando desempeñabas el Ministerio de la Guerra, y que ya pensabas en ser el Presidente ([del]) que la Constitución recién acabada e impresa entonces, prescribía para la República, en una de nuestras conferencias reservadas me hablaste nuevamente insistiendo en que me hici-/ [fin de foja 3]

1831-04-12-Foja 4-T-Carta de Espinosa a Rivera

[Foja 4]

era cargo de tus asuntos, y tu sabes muy bien que esto fue imposible, porque yo debía pasar a Buenos Aires a tratar del arreglo de los míos, para cuyo efecto había dado orden a mi Apoderado, que realizase la venta de la mayor de mis fincas, con el fin de cancelar cuentas con todos, y quedarme expedito, como lo estoy, sin deber a nadie: yo hice entonces y te di el ejemplo de lo que hoy te aconsejo que hagas, o que aspires a ello poniendo los medios convenientes, y tus miras, para el desempeño, en un sujeto de las circunstancias que te dejo dichas, porque tu sabes muy bien que yo no puedo ser; pues, si en aquel tiempo estas mismas eran tus intenciones, ¿con cuánta más razón no debes ahora subsistir animado de los propios sentimientos, atendiendo a la muy alta categoría del puesto que ocupas, y tu obligación de darle la mayor dignidad? A lo menos así lo haría en tu lugar como te lo confiesa y te lo jura de corazón este tu sincero, verdadero, y eterno amigo.

J.d.G.E.”

(Julián de Gregorio Espinosa)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s