EL PRINCIPIO DEL FIN DE BERNABE RIVERA

1831-08-23-Foja 1-T-Carta de Catalá a Pereira

“Señor Don Gabriel Antonio Pereira”

Sandú, agosto 23 de 1831

Viva la Patria.

Viva el Coronel Rivera.

Ya estamos libes de nuestros principales enemigos. El 17 por la madrugada sorprendió a los charrúas el Coronel Rivera en la barra de Mataojo. Seis indios que habían escapado de la refriega los hizo buscar por el Cacique Polidorio quien los trajo al instante. Ni uno solo ha escapado del lazo maestro que les armó este experto Jefe. Según asegura un peón de Canto que estuvo entre ellos cuando fue a llevarles reses para comer, son unos cuarenta de pelea, y unos ochenta entre viejos, muchachos y mujeres. El 18 los conducía Don Bernabé por campo limpio hacia la tropa que fue de Araucho, con dirección a Arerunguá. Sírvase dar de mi parte la enhorabuena a nuestro amigo el Señor Presidente para quien debe ser esta noticia muy satisfactoria, porque la existencia de ellos era un volcán contra su crédito y persona. Eran estos charrúas un campo de asilo para los malvados, ladrones, y asesinos y enemigos personales de su Excelencia.

Eran en fino una fuerza que, según rumores, se pensaba hacer servir para derribar las autoridades constituidas. Ya se les ha acabado a los enemigos de la actual/ [fin de foja 1]

(Parece que los principales enemigos de la patria para este señor son los Charruas y no los portugueses, porteños o españoles.)

1831-08-23-Foja 2-T-Carta de Catalá a Pereira

administración la cantinela de los charrúas. Veremos cual otra inventan, porque quietos no han de estar”. He recibido una resolución de usted para que por esta caja se paguen los sueldos de las tripulaciones del Pilebot y demás buques menores que cruzan el Uruguay ¿y de dónde saco Gabriel de mis [¿?] fondos bastantes para pagar estos sueldos? No he podido concluir de pagar las órdenes que me dieron a favor de los que suministraron al ejército expedicionario.

El mes pasado tuve 55 pesos de déficit. Hace cuatro días o seis tuve que entregar al Coronel Blanes 200 pesos de orden del Señor Laguna y tuve para despacharlo que pedir 100 prestados. Se me ordena franquee al [¿?] Señor Laguna todos los fondos que pueda necesitar.

Tengo que suministrar los vicios [se utilizaba la palabra “vicios” no en el sentido actual sino referido a tabaco y yerba] de tabaco y yerba a las tropas destinadas contra los charrúas- tengo que pagar resguardo y demás empleados de esta oficina- mantener y pagar la falúa guardacosta que sirva mis órdenes en esta aguas- tengo por fin que cumplir los compromisos que he contraído para llevar a su conclusión el edificio para resguardo y receptoría y pagar pasajes de dependientes con otras mil [¿?].

El día menos pensado doy de quilla y mis acreedores porque solo me fían bajo mi responsabilidad, no será extraño que para cobrarse me vendan el rancho y quintita. De usted pues sus órdenes para que todos/

1831-08-23-Foja 3-T-Carta de Catalá a Pereira

los que tengan fondos del Estado los entreguen en esta caja y subalterna del Salto- para que la policía entregue el [¿?] de pasaportes y que los encargados de la venta de papel sellado y patentes entreguen sus productos en esta oficina y en la de Salto;

Según me ha informado el oficial (Basán?) el Pailebot es el barco más pobrón que navega por esta agua; y no sirve por consiguiente para este objeto para que es destinado. Dice [B¿?] que fue vendido por Zufriategui en buen precio cuando no vale 800; si es así debe publicarse esta ocurrencia en el “Campo de Asilo” [diario de la época].

El servicio del Pailebot por ser tan pobrón [¿?] es inútil y se podría suprimir; los otros buques menores hacen mejor este servicio en estas aguas.

Me han dicho que Don Solano, visto el producido de la receptoría publicada en “El Universal”, ha ofrecido dar libres de todo gasto 800 pesos mensuales por la de aquí y la del Salto.

Deben ustedes cerrar los ojos y considerarlo con todo que no sea más el cobro de intereses y extracción arreglado a la ley; pero con buenas fianzas para que el Estado no pierda seguro de que en los primeros meses se fundían; a no ser que tuvieran tiempo bastante y capital para llamar […….] o cobrándolas como frioleras/

1831-08-23-Foja 4-T-Carta de Catalá a Pereira

que esto sería lo mismo que [texto borrado] de contrabandos.

Pero de todos modos yo no encuentro descabellado el que se rematara la mitad de los [¿?] de importación y exportación según la ley de [¿?]; excluyéndoles los de eslingaje, guía, [sigue refiriéndose a temas de aduana].

¿Qué me dice usted de venir a Paysandú? Escríbame lo que haya a este respecto; porque es extraño que todos hablan de esta venida y yo tengo que estar a obscuras estando en correspondencia con el Señor Ministro, bien que esta correspondencia es a medias, porque yo escribo y usted no me contesta.

Sírvase participar nuestros afectuosos recuerdos a mi señora Doña Dolorcitos y a toda la familia, recíbalos usted también de Gregoria y de su cordial amigo.

 

José Catalá

 

Si vienen ustedes esta primavera a Paysandú podría tal vez conseguir a mi señora Doña Dolorcitos que viniese también a dar un paseo por el pintoresco Uruguay a bordo de un buque de comodidades. Esta idea me gusta ¿y a ustedes?”

1831-08-24-Foja 1-T-Carta de Bernabé Rivera a Julián Laguna

“Puntas de Arerunguá 24 de agosto de 1831

Tengo la satisfacción de poner en conocimiento del Señor General que el resultado de la Comisión a que he sido destinado por el superior Gobierno ha sido el que los salvajes tuviesen 15 hombres muertos, 26 prisioneros y 57 personas, entre chinas y muchachos; han escapado 18 hombres, 8 muchachos de 6 a 7 años y 5 chinas.

En las instrucciones que se me pasaron por el Ministerio verá el Señor General que se me ordena el que conduzca a la capital los que llegase a agarrar, y lo haré si el Señor General no ordena lo contrario.

Hoy marcho para la estancia de Don Bonifacio Benítez en el Queguay por ser la que está más inmediata y hallarme sin reses.

El Capitán Don Francisco Ximénez marcha para la guardia de Lunarejo con orden de echar algunas partidas para el Infiernillo, el Capitán Marote sigue por la costa de Arerunguá/ [fin de foja 1]

1831-08-24-Foja 2-T-Carta de Bernabé Rivera a Julián Laguna

y Sopas y espera sus órdenes en la estancia de Canto. En el paraje que le digo espero la contestación del Señor General a quien felicito por el triunfo conseguido y le saludo con mi mayor aprecio.

Bernabé Rivera

Señor General Don Julián Laguna”

1832-01-30-T-Carta de Francisco Esteban Benítez a Bernabé Rivera (véase que el apellido Rivera se escribía de otras formas, tales como “Ribero, tal como figura este apellido en el mapa  que ofrecemos de los terrenos de Salsipuedes, realizado en 1834).

 

Señor Don Bernabé Ribero

Magariños a Rivera, no hay vestigios de sangre de Bernabe

Costa de Sopas Enero 30-1832

Muy señor mío: habiéndome usted encargado y siendo mi deber que diese a usted parte de lo que ocurriese tocante a daños diré a usted que los indios charrúas siguen haciendo graves daños pues todo el vecindario está quejoso de los perjuicios que sufren de estos salvajes, a mi también me ha tocado parte pues me han robado porción de caballos, es lo que tengo que decir a usted quedando a las órdenes de usted este su servidor que besa su mano.

Francisco Esteban Benítez

NOTA: Según esta nota con fecha 30 enero 1832, aún se encontraría un grupo de charrúas dentro del territorio, de los que seguía persiguiendo Bernabé Rivera hasta su total extinción.

Otra posibilidad es que hubiera un error en la carta de Benítez y quienes le robaron caballos no fueran los charrúas

En la revisión que hemos realizado en el A.G.N. no hemos encontrado alguna nota similar a esta. Llama la atención porque Bernabé Rivera dice en su carta de fecha  3 de febrero 1832     que envía “las adjuntas”, dando a entender que son varias notas similares, las que no hemos encontrado.

1832-02-03-T-Carta de B. Rivera al Minis Sec de Guerra S.Vázquez  adjuntándole notas que manifiestan que los charrúas continúan sus robos comprometiéndose a neutralizar completamente los restos de los infieles. (Sobre las notas que adjunta solo ubicamos una firmada por Francisco Benítez, de Sopas)

“Excelentísimo Señor.

Por lo que pueda convenir, elevo al superior conocimiento las adjuntas, que manifiestan la pertinacia de los salvajes en sus acostumbrados latrocinios, a pesar de la noticia que a la sazón deben tener de nuestra existencia en estos destinos; y aunque considero como uno de mis primeros objetos la represión de semejantes desórdenes, y que, para mejor propender al cumplimiento de las instrucciones que me rigen, es preciso asegurar el tránsito de estos desiertos persiguiendo a la raza indomable que los infecta; participo a vuestra Excelencia lo ocurrido, en el concepto expresado al principio de la presente comunicación; disponiéndome entretanto a aprovechar la primera ocasión de neutralizar completamente el resto de aquellos obstinados infieles.

Dios guarde a vuestra Excelencia muchos años.

Tacuarembó 3 de febrero de 1832

Bernabé Rivera

Excelentísimo Señor Ministro Secretario de Guerra Don Santiago Vázquez”

“Belén, Junio 25/832

Excelentísimo Señor Presidente

Concluía de oficiar a Vuestra Excelencia los adjuntos cuando acaba de llegar la noticia que apresuradamente transmito a Vuestra Excelencia. Después del fatal suceso del día 20 sobre el Rincón de Yacaré Cururú, y que todos juzgaban que el Valiente Coronel Don Bernabé Rivera cubierto de gloria había [tachadura] pasado al templo de la inmortalidad, hoy acabamos de recibir la consoladora noticia de que los bomberos que fueron a reconocer el campo, adonde fue aquel malhadado momento, no han encontrado el cadáver del dicho bravo Coronel, sino los de los intrépidos Comandante Don Pedro Bazán, Teniente Don Roque Viera y otros tres más, y que ni aún había vestigios [sic] de sangre en el lugar adonde fue rodeado (el señor Coronel), por cuya virtud, se le juzga prisionero, pues absolutamente hay quien afirme que le vio morir, sino conjeturas por habérsele visto caer al suelo de una rodada, voleado a pie y luego rodeado por los salvajes, que a gritos pronunciaban su nombre como expresando su alegría. Un individuo que también/ [fin de foja 1]

[Foja 2]

llegó de los últimos dispersos afirma, que él vio caer al Señor Coronel de la rodada, que le ofreció las ancas de su caballo para salvarlo y no quiso hacerlo, gritando a sus fuerzas que volviesen cara las que no fue posible rehacer, y alcanzado por los salvajes en el momento que el Señor Coronel ganaba al Monte, fue voleado por los salvajes a pie y lo hizo caer, siendo rodeado por todos ellos, sin que hubiese alcanzado a ver se le tirase ningún vote de lanza, retirándose después los charrúas para el centro y ganando Yacaré Cururú, adonde dicen existían y donde regularmente les dará alcance el Sargento Mayor Navajas que con sus fuerzas marchó en la madrugada del 24.

Esta noticia que no puede dársele un carácter positivo, pero que abunda en pormenores, que arroja la idea de que existe prisionero, está casi apoyada por todos los que le acompañaron y el deseo de que así salga (positiva) y – de que consuele el sentimiento general, me hace transmitirla a Vuestra Excelencia tal cual corre, dando al mismo/ [fin de foja 2]

[Foja 3]

tiempo que el pésame, cierta esperanza, que no carece de fundamento.

Reitero a Vuestra Excelencia mi cordial afecto, estimación y respeto.

Bernabé Magariños

Excelentísimo Señor Presidente de la República

1832-06-21-Foja 1-T-José Navajas informa al Presidente Rivera sobre operativo contra charrúas y muerte de Bernabé Rivera a manos de los indios.

 

Rincón de Cuareim sobre el Uruguay

Junio 21 de 1832

El que firma participa al Excelentísimo Señor Presidente de la República que hace cinco días marchó el Señor Coronel Don Bernabé Rivera con una fuerza compuesta de los capitanes Don Rosendo Velazco, Don Máximo Arias, Teniente Don Fortunato Silva y Don Roque Viera y sesenta individuos de tropa a perseguir sobre el Cuaró al Indio Agustín Napacá, único de los Misioneros sublevados que a la cabeza de cuarenta hombres perturbaba la tranquilidad de este Territorio.

En este momento se ha reunido al infrascrito el Capitán Don Máximo Arias herido de un lanzazo en la tetilla izquierda con el Teniente Don Fortunato Silva y cuarenta hombres, y comunicando la funesta noticia que habiendo atacado antes de ayer al rebelde Napacá en la Costa de Cuareim frente a Yarado lo obligaron a refugiarse en la frontera brasilera arrojándose al dicho arroyo hiriéndoles algunos individuos, y que habiendo sabido el Señor Coronel Rivera que los charrúas se hallaban en un potrero distante cuatro leguas de aquel punto dispuso atacarlos, como efectivamente lo verificó en la mañana del día de ayer, poniéndolos pri-/ [fin de foja 1]

1832-06-21-Foja 2-T- José Navajas informa al Presidente Rivera sobre operativo contra charrúas y muerte de Bernabé Rivera a manos de los indios.

meramente en dispersión, más que habiéndose reunido cargaron sobre la fuerza que comandaba el Coronel Rivera y fueron derrotados ayer como al medio día, falleciendo en la derrota nuestro bravo e irreparable Coronel Rivera, Comandate Don Pedro Bazán, Alférez Don Roque Viera y nueve soldados. Que el Capitán Don Rosendo Velazco pasó al otro lado de Cuareim con cinco soldados a una entrevista con el Señor Coronel brasilero Don Bento Manuel Riveiro de orden del finado Coronel Rivera, antes de ayer, y que no habiéndose incorporado el Capitán Arias, supone que podrá verificarlo en este punto.

El infrascrito de orden del finado Señor Coronel se halla acampado en este Rincón en custodia de las numerosas caballadas tomadas, con sesenta y dos individuos de tropa a los que se hallan incorporados cincuenta y cuatro de los naturales y familias que se han recogido en el pueblo de Bella Unión y sus inmediaciones mas en los que no puede fundar ninguna confianza. Por consecuencia, cree no deber emprender ninguna operación sobre los dichos charrúas porque quizá con ello expondría a perderse cuanto se halla a su cargo; y ha tomado todas las medidas de precaución para asegurar aquellas y permanecer en este punto hasta que el Excelentísimo/ [fin de foja2]

1832-06-22-T-Foja 1

“Rincón de Cuareim en el Uruguay Junio 22  de 1832

El parte que el infrascrito dirigió ayer al Excelentísimo Señor Presidente sobre el funesto acontecimiento ocurrido al Señor Coronel Rivera con los Charrúas, fue trasmitido tal como se le comunicó por el Capitán Don Máximo Arias a su llegada: más examinando a cada uno de los individuos que se hallaron en la desgraciada empresa y aún al mismo Capitán, sobre la existencia del Señor Coronel puede concebirse alguna esperanza, aunque en todo lo demás se hayan contestes: ninguno puede asegurar que nuestro infortunado Coronel feneciese en la (acción-derrota), solo se deduce por la averiguación hecha que lo vieron rodar  y  salir a pie al frente de su caballo, que en este estado lo bolearon y cayó en tierra y alcanzándolo dos Charrúas que le seguían más inmediatos, le tiraron dos lanzazos en cuyo momento, vieron hacer al Señor Coronel un movimiento con la mano; y sin repetirle otros golpes fue rodeado  por más ocho o diez salvajes que permanecieron largo rato en el mismo punto. Puede ser que los bárbaros, a pesar de su rústica sed de venganza, no lo concluyesen en el acto y pudiendo reflexionar cuanto les valdría conservar en su poder aquel importante Jefe vivo, se hayan solo apoderado de su persona o cuando [Fin de foja 1]

 

[Foja 2]

más con algunas heridas.

El que suscribe aunque manifestó al Excelentísimo Señor Presidente la difícil posición en que se hallaba para operar contra los Charrúas por las razones que indicaba, como asimismo por haber comunicado el Alcalde de Belén que los refugiados en el Entre Ríos intentaban pasar a sorprender dicho pueblo, como se observa en la nota que se adjunta, y que no será difícil puedan intentarlo alentados con el fallecimiento del Señor Coronel, destacó dos partidas que recorriesen aquella costa que contuviesen cualquier desorden y le diesen prontos avisos al infrascrito sobre los Charrúas ha dirigido bomberos para tener conocimiento de la posición que ocupan y examinar los cadáveres en el campo de la (acción-derrota) y en esta forma (hacia?) deber esperar las órdenes que el Superior Jefe a quien se dirige tuviese a bien impartirle. Acaba de llegar a este punto el Mayor Don Bernabé Magariños quien aunque reitera las mismas sospechas sobre los fugados al Entre Ríos, nada asegura de probable; y  habiéndoles manifestado el Señor Comandante Conti y el dicho Mayor Magariños que cada uno con una partida que les ponga a sus órdenes pasaran el 1º al punto del Salto y el 2º a Belén, en donde vigilarán la tranquilidad y comunicarán al infrascrito sin pérdida de momentos las noticias oportunas,  ha admitido la proposición y puesto a su disposición las partidas compuestas de diez hombres cada una con las que deben marchar hoy a los destinos arriba indicados. En la / [fin de foja 2]

[Foja 3] (NO SE COLOCA FOTO DE FOJA 3 POR NO REFERIRSE AL TEMA)

confianza que por la parte que mira a Entre Ríos será observada como corresponda, sin otros motivos de sospecha, el que suscribe ha determinado marchar con la fuerza que comanda en dirección al Campo donde tuvo lugar la infausta empresa del Coronel Rivera, para cerciorarse si este benemérito Jefe existe y en este caso proponer a los salvajes cualquier premio por su rescate; y si desgraciadamente falleció, buscar y recoger sus preciosos restos para que al menos puedan merecer las demostraciones de gratitud y sentimiento que le tributarán sus compatriotas y que sus compañeros puedan siquiera bañarlo con sus lágrimas.

A efecto de lo que deja indicado ha cometido y recomendado la tranquilidad y seguridad del Pueblo de Bella Unión a Don Fernando Tirapare y algunos Corregidores que han acreditado su adhesión a la causa del orden; deja colocada en Paispaso una guardia a cargo del Misionero José Antonio Enboca [sic] y ocho hombres que han merecido la confianza de los arriba indicados: al Teniente Don Santiago Labandera con veinte hombres al cuidado de las caballadas, ganado y familias; y al infrascrito marchará con  la demás fuerza, llevando consigo los naturales, recogidos capaces de tomar armas, para destinarlos a los servicios que sena necesarios, entando en expectativa de su conducta y comportación.

El que firma según deja manifestado está persuadido que nada arriesga en su determinación en virtud de las medidas toma/ [fin de foja 3]

[Foja 4]

das y en esta inteligencia, va marchar mañana y del resultado de su jornada, comunicará inmediatamente al Jefe a quien lo participa, lo que ocurra. Con este motivo aprovecha la ocasión de reiterar al Excelentísimo Señor Presidente a quien se dirige su mayor respeto y sumisión.

José María Navajas

Al Excelentísimo Señor Presidente de la República Brigadier Don Fructuoso Rivera

1832-06-25-T

“Belén, Junio 25/832

Excelentísimo Señor Presidente

Concluía de oficiar a Vuestra Excelencia los adjuntos cuando acaba de llegar la noticia que apresuradamente transmito a Vuestra Excelencia. Después del fatal suceso del día 20 sobre el Rincón de Yacaré Cururú, y que todos juzgaban que el Valiente Coronel Don Bernabé Rivera cubierto de gloria había [tachadura] pasado al templo de la inmortalidad, hoy acabamos de recibir la consoladora noticia de que los bomberos que fueron a reconocer el campo, adonde fue aquel malhadado momento, no han encontrado el cadáver del dicho bravo Coronel, sino los de los intrépidos Comandante Don Pedro Bazán, Teniente Don Roque Viera y otros tres más, y que ni aún había vestigios [sic] de sangre en el lugar adonde fue rodeado (el señor Coronel), por cuya virtud, se le juzga prisionero, pues absolutamente hay quien afirme que le vio morir, sino conjeturas por habérsele visto caer al suelo de una rodada, voleado a pie y luego rodeado por los salvajes, que a gritos pronunciaban su nombre como expresando su alegría. Un individuo que también/ [fin de foja 1]

[Foja 2]

llegó de los últimos dispersos afirma, que él vio caer al Señor Coronel de la rodada, que le ofreció las ancas de su caballo para salvarlo y no quiso hacerlo, gritando a sus fuerzas que volviesen cara las que no fue posible rehacer, y alcanzado por los salvajes en el momento que el Señor Coronel ganaba al Monte, fue voleado por los salvajes a pie y lo hizo caer, siendo rodeado por todos ellos, sin que hubiese alcanzado a ver se le tirase ningún vote de lanza, retirándose después los charrúas para el centro y ganando Yacaré Cururú, adonde dicen existían y donde regularmente les dará alcance el Sargento Mayor Navajas que con sus fuerzas marchó en la madrugada del 24.

Esta noticia que no puede dársele un carácter positivo, pero que abunda en pormenores, que arroja la idea de que existe prisionero, está casi apoyada por todos los que le acompañaron y el deseo de que así salga (positiva) y – de que consuele el sentimiento general, me hace transmitirla a Vuestra Excelencia tal cual corre, dando al mismo/ [fin de foja 2]

[Foja 3]

tiempo que el pésame, cierta esperanza, que no carece de fundamento.

Reitero a Vuestra Excelencia mi cordial afecto, estimación y respeto.

Bernabé Magariños

Excelentísimo Señor Presidente de la República

DOCUMENTO 188-4-Transcripción

1832-06-28 (LAS FOTOS  DE ESTOS DOCUMENTOS FUERON TOMADAS POR REPROGRAFÍA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL)

“Señor Don Julián Laguna.

Mi apasionado amigo.

Escribo a usted oficialmente para que se venga a este punto, y haga también que regrese el Jefe Político de San José con su partida, pues la dispersión de esos malvados parece indudable; aquí hay algunos de ellos que se han presentado, y el que mató al Teniente de Policía del Colla, también ha sido preso.

Amigo, qué golpe ha recibido mi corazón, y qué pérdida acaba de hacer la Patria. El pobre Bernabé después de haber concluido y asegurado todo aquello del Uruguay y en los momentos que iba a regresar a Tacuarembó, tuvo noticias del paradero del pequeño resto de charrúas. Salió a buscarlos con una partida de 30 hombres, y los halló en el mismo número. Los persiguió tenazmente después de haberles tomado las familias, y consiguió alcanzarlos pero ya con muy pocos de su partida, y con los caballos muy pesados. Los indios se vieron acosados, y vie/ [fin de foja 1]

[Foja 2]

/ron que los que los perseguían eran muy pocos y en caballos cansados, y se resolvieron a pelear con resolución. Perdimos dos oficiales y nueve hombres, y perdimos amigo mío, seguramente a Bernabé que tuvo la desgracia de rodar, y quedar en poder de los bárbaros.

¡Paciencia! Yo quedo algo enfermo, y deseo que llegue usted aquí cuanto antes porque lo necesito mucho.

Su afectísimo amigo y servidor que su mano besa

Junio 28 de 32

Durazno

Fructuoso Rivera”

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3 Respuestas a “EL PRINCIPIO DEL FIN DE BERNABE RIVERA

  1. justa muerte para uno de los tantos traidores de la patria .la nacion charrua vive en mi corazon .ellos son los verdaderos orientales bravios

  2. Me llena de alegría ver tocar estos temas con naturalidad,en cuanto a los Rivera y sus secuaces nada me ha de sorprender,pués ellos y nadie más que ellos podian atentar contra la Nación Charrúa.Cuenten con un servidor,quiero tener noticias donde y a que hora nos juntaremos el11/04, un abrazo.-

  3. “El pobre Bernabé” gran asesino, él su tio y los demás. Si inventan la maquina del tiempo, dejenme volver, para cortarle la cabeza a ese asesino. Gracias ichalás por difundir estos “secretos” tan bien guardados por el Estado Uruguayo cómplice del genocidio.

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