Exponen documentos que evidencian el “lazo maestro” de Rivera en la masacre de Salsipuedes

Acusan a Sanguinetti y Martha Canessa por apología

del genocidio de charrúas

El investigador José Eduardo Picerno sostiene que declaraciones del ex presidente y su esposa contravienen las normas sobre derechos humanos establecidas en el Tratado de Roma, donde se califica como genocidio los actos “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”.

ROGER RODRIGUEZ, rogerrodriguez@adinet.com.uy

Un investigador acusa al ex presidente Julio María Sanguinetti y su esposa, la profesora Martha Canessa, de cometer una apología del genocidio de la nación charrúa, a la vez que revela documentos donde se evidencia la responsabilidad del general Fructuoso Rivera en la masacre de Salsipuedes.

El psicólogo José Eduardo Picerno, investigador de la historia de la nación indígena uruguaya, publicó en su página web (www.internet.com.uy/charruas) un ensayo en el que sostiene que el propio general Rivera ha confesado ser el autor del genocidio de los charrúas.

Picerno explica que al principio de su vida constitucional el Estado Oriental del Uruguay cometió un genocidio al aniquilar a la Nación Charrúa y que el presidente Rivera planificó la ejecución de aquella matanza y fue responsable de acciones ilegales e inconstitucionales para borrar a los charrúas.

El reconocimiento de ese genocidio por parte del Estado uruguayo ya fue reclamado al propio presidente Tabaré Vázquez, por un joven charrúa que representó en octubre pasado a Uruguay en la II Cumbre de los Pueblos Indígenas de las Américas, celebrada en Argentina.

Picerno sostiene que la responsabilidad de Rivera en el genocidio charrúa se observa en las propias cartas que el primer presidente uruguayo envió a Julián Laguna y a algunos de sus comandantes, que figuran en el Archivo Nacional y la obra “La Guerra de los Charrúas” de Eduardo Acosta y Lara.

El investigador subraya que implican una apología de aquel delito declaraciones que realizó el ex presidente Sanguinetti en una entrevista de televisión y que en diciembre reiteró su esposa Martha Canessa durante un seminario en el Partido Colorado, según el semanario Búsqueda.

Entre la documentación relevada por Picerno se encuentran las instrucciones que Rivera enviaba al general Julián Laguna y otros subordinados durante la preparación de aquel genocidio perpetrado el 11 de abril de 1831, en donde se observa, afirma, una verdadera “confesión” del crimen.

Con fragmentos de tres cartas, en particular, Picerno señala que Rivera generó un ardid para juntar a los charrúas en Salsipuedes para matarlos, y que luego llegó a reivindicar su “hazaña” que no pudieron concretar ocho virreyes en cuarenta año de conquista.

Tres cartas comprometedoras

El 10 de marzo de 1831, desde Durazno, Rivera escribe a Laguna: “… Es de la mayor importancia que el Sr. Gral. emplee todo su tino y destreza para hacer entender á los Caciques que el Egercito necesita de ellos p.a ir á guardar las Fronteras del Estado y que el punto de reunión será en las puntas del Queguay Grande; para cuyo efecto, se dirigen cartas á los Caciques Rondeau, y Juan Pedro, y que el Sr. Gral. les hará entregar instruyéndoles de su contenido. Si ellos no cumpliesen lo prevenido en las citadas notas particulares, es preciso no alarmarse por esto, disimularles y conservarse siempre á su inmediación, y si posible fuese, reunido a ellos. Si se moviesen para el centro de la Campaña es preciso seguirlos con cualesquier pretexto, hasta ver si se consigue que el todo ó parte del Egercito se incorpore á la fuerza de las órdenes del Sr. Gral. El Sr. Gral. conocerá, que en todas las medidas prevenidas es importante la mayor prudencia, para no aventurar una empresa que, realizada traerá bienes muy efectivos al Pays, consolidando el crédito y reputacion militar de los Gefes que la han presidido…” (fascímiles 1 y 2) El 28 de marzo de 1831, Rivera escribe a su amigo Julián de Gregorio Espinosa (Revista Histórica Nº 34) donde, dejando fuera el tono oficial de otras correspondencias, redacta una misiva confidencial (a la que antepone la palabra “Reservado”) donde se observarían sus verdaderos propósitos:

“(Reservado) yo voi a marchar esta noche todo tengo listo en muy vuen estado p.a. la operacion de los charruas nada e querido decir al Gov.o de mis dispocion.s el buen estado en que las tengo p.a tener el gusto si logro como lo creo de q.e esta dificil operacion aparezca como de los avism.s y q.e tenga mas vulla q.e la que causo el arrivo de Garzon a esa después del tinteraso no lo dudes Julian la operación esta casi echa y una ovra q.e los desvelos de 8 Birreyes y p.r mas de 40 años no lograron rrealisarla. Sera grande Sera lindisimo Si tus mejor.s amigos Si tus compañeros de disgustos y de dias de Gloria dan anuestra patria esa Satisfacion ha! q.e glorioso Sera si ce concige sin q.e esta tierra tan priviligiada no se manchase con sangre humana.” (…) “tu am.o verdadero. Fructuoso.” (Fascímil 3)

La tercera carta está fechada en el “Campo”, el 5 de abril de 1831 y señala: “Mi estimado amigo D. Julian es en mi poder su nota de ayer y soi impuesto de las medidas tomadas p.a aser venir a los indios a este punto con este ojeto fue Bernabelito y no dudo q.e el los aga venir prontam.te yo no e querido moverme mas adelante ya p.r q.e podia ponerlos en desconfiansas o por q.e si se logra aserlos pasar el Queguay ya no seria dificil el sugetarlos del modo q.e uno quiera. Sin envargo estamos prontos p.a en caso sea preciso marchar sobre ellos lo que yo quiero evitar a todo tranze pues nos sera Ventajocicimam.te el sujetarlos sin estrepito aci es q.e estoi resuelto a esperar aquí asta ver si Vds. logran aserlos venir aci [¿ce niegan?] espero sus avisos continuados p.a [¿variar?] mis dispociones (sic)…” (Fascímiles 4 y 5).

El “lazo maestro” de Rivera

“Estas 3 cartas de Rivera son auténticas. Véase el propósito de engañar a los charrúas y atraerlos hacia un lugar donde quedaran prácticamente encerrados y tener la mayor facilidad para masacrarlos”, explica Picerno quien subraya que “los charrúas no sospechaban las intenciones” de Rivera. El investigador agrega que en una carta de José Catalá a Gabriel Pereira, fechada el 23 de agosto de 1831, le informa que “ni uno solo ha escapado del lazo maestro que les armó este experto Jefe (Rivera)” y las ventajas políticas que la masacre representaría para el “riverismo”.

Picerno señala que en otra misiva dirigida a Juan María Pérez, escrita a los dos días de la matanza de Salsipuedes, desde la Isla de Juan Tomas, paraje próximo al Paso del Sauce del Queguay, Rivera admite que se hizo perseguir a los charrúas hasta su “exterminio”.

“Mi estimado amigo.- Ya Ud. savra p.r los partes dados al Gov o q.e el resultado sovre la horda de salvages q.e tanto an afligido a nuestro país, a correspondido a el empeño con q.e el Exto les a perseguido asta lograr su total esterminio y de lo q.e nos debemos felicitar. Si envargo, q.e todavía falta algo q.e aser pero lo mas difícil esta ya vencido. Con esta fecha pongo a dispocion del Gov.no a un Reg.to de Cavallería q.e debe servir de polecia en los terminos q.e la Ley previene…”, dice la carta.

El investigador añade otro documento a su trabajo: la respuesta que Rivera dio a la publicación “El Iris” de Río de Janeiro el 30 de octubre de 1848, cuando en Brasil se le increpaba haber ordenado la masacre de los indígenas, cuyo texto reproduce el Boletín Histórico del Ejército Nº 193 y 196.

“…Se a min coube a fortuna e glória de acabar com uma horda de selvagens nomados e ferozes, abrigada nas escabrosidades do paiz, fiz o que outros nao puderam alcanzar antes de mim, e cumpri as ordens do gobernó, com grande satisfacçao das populaçoes, que por tantos annos foram victimas de correrias, roubos e mortes d´ aquelles bandidos. (…) Limitarme-hei porêm aos factos inventados. (…) E´falso que houvesse necessidade de atraiçoar os selvagens para os-destruir: nem estes selvagens foram nunca alliados do gobernó oriental, nem os orientaes, com quem eu tive a fortuna e honra de combater para cima de 35 annos, em mais de cem batallas, podian tener taes homens, desde que por utilidade geral, se-decretava o seu exterminio…” (Textual). “No había ningún derecho a asesinarlos. Si cometían algún delito, según la Constitución flamante, estaba la Justicia para procesarlos. Ya existía un Código Penal que se aplicaba a quienes eran ‘ciudadanos naturales’ por haber nacido libres en el territorio y los charrúas también eran ‘ciudadanos legales’ por haber participado como combatientes en las luchas por la independencia. Esto lo reconocía la Constitución de 1830”, dice Picerno.

 

La “apología” de los Sanguinetti

Picerno subraya que en declaraciones sobre la masacre de los charrúas tanto el ex presidente Julio María Sanguinetti como su esposa, la profesora Martha Canessa, estarían configurando una apología del genocidio de los charrúas al desconocer intencionalmente la verdad histórica. El investigador recuerda que en una entrevista con Carlos Perciavalle, cuando le habló del “genocidio”, Sanguinetti lo interrumpió y dijo: “No repitas eso de que hubo un genocidio acá”. “No es cierto, históricamente no hubo ningún genocidio acá. Además ni lo hubo ni lo podía haber. Porque a los pobres indios los esclavizaban. Y lo último que quería era matar a aquel que hacían trabajar…”

Picerno agrega que también en la sección “Ecos” del diario El País, Sanguinetti dijo que “se trataba de una cultura arcaica”, como si por ser arcaica no tuviera sus valores, no hubieran sido valientes, defensores de la independencia, y aliados de Artigas. Nos preguntamos si por ser arcaicos no tenían derecho a vivir como todo ser humano”, señala el investigador.

El pasado 1º de diciembre, el semanario Búsqueda informó de una charla que la profesora Martha Canessa dio el miércoles 23 de noviembre en la sede departamental del grupo político Nueva Fuerza Colorada, del diputado Daniel García Pintos, donde abordó el tema “Rivera y los charrúas”.

Canessa dijo que los charrúas “eran muy pocos, violaban, robaban, y mataban, y el entonces presidente Fructuoso Rivera no tuvo otra alternativa que civilizar y poner colonos, así que no se puede hablar de que haya promovido un genocidio”.

Picerno sostiene que si eran pocos no había derecho de exterminarlos y replica a Canessa respecto a que los charrúas mataran o violaran, cuando no hay documentos serios que demuestren lo último, sino que, por el contrario, eran las mujeres y niñas charrúas las violadas por españoles y gauchos. El investigador también refuta otras expresiones de Canessa respecto a que “Rivera tuvo mala suerte, tuvo mala prensa”, que los uruguayos inventaron un mito sobre los charrúas, mientras Rivera era un personaje auténtico y su cuestionamiento de si matar “¿130 charrúas son un genocidio?”…

Para Picerno, las declaraciones de Sanguinetti y Canessa contravienen el artículo 6º del Tratado de Roma, donde se considera genocidio una serie de actos “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”. “Uno de los Derechos Humanos fundamentales es el conocimiento de la verdad. Por lo tanto instamos a quienes tienen responsabilidades, a informarse tanto de la documentación histórica de nuestro pasado, como sobre Derechos Humanos y los tratados que han sido ratificados por Uruguay sobre genocidio”, destaca Picerno. “Creemos que es hora de una reflexión: no se puede seguir adulterando la realidad histórica, y los ciudadanos de hoy no somos tan incautos como aquellos que creyeron en quienes los llevaron al genocidio. Hoy tenemos los documentos probatorios, por lo tanto el genocidio y el fraude ya no tienen cabida. Es la hora de la verdad y de la dignidad”, concluye el investigador.

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9 Respuestas a “Exponen documentos que evidencian el “lazo maestro” de Rivera en la masacre de Salsipuedes

  1. excelente y demorada aclaracion….de los hechos…..que debemos conocer para saber quienes nos han gobernado….traidores, ladrones, asesinos, mentirosos, ..y vendepatria.

  2. Lo mío va a ser un pequeñísimo aporte a la verdad, porque en mi colección filatélica sobre la gesta artiguista, voy a poner a Rivera como el traidor que fue a la causa y la matanza de charrúas será reflejada. Y pido permiso para tomar nota de esto que Ud. ha publicado

  3. Sin otra ambición que la de dar a conocer la verdadera historia. hemos relatado en 2 1/2 hrs. la misma hablando de la discriminación genocidio y robos realizada por las colonias y sus sucesores en la obra “Desde la Nación Charrúa”. 2 CDs. trk, En sextillas y canciones.

  4. Desafortunadamente siempre fueron los triunfadores militarmente quienes han escrito la historia. lo cual no legitima sus acciones.150 años de gobierno del partido colorado han hecho de la mentira la historia oficial, es tiempo de juntarnos para revertir el permanente engaño. La genesis del partido colorado (salvo honrrosas escepsiones) es nefasta. Felicitaciones por el artículo.

  5. Mi comentario es de sorpresa. Me encuentro acá con investigaciones realizadas por mi persona, y que además la mayoría componen el libro titulado “El genocidio de la población charrúa” editado por la _Biblioteca Nacional, y yo sin enterarme de que estaban tomando mis publicaciones para colocarlas en esta pagina de Internet. Además están protegidas por Agadu. Yo nada sabía de esto que esta escrito acá encima de este comentario. Si bien mi intención siempre ha sido difundir la verdad, al menos debe avisar o pedir autorización quien va a copiar textualmente mi trabajo. Toda la documentación ahora va a pasar al Instituto Uruguayo de Investigaciones documentales charrúas, el que podrá tomar medidas legales al respecto. Saludos Eduardo Picerno. C.I. 777.234-5

  6. Si el comentario de Picerno es de sorpresa, que sea de una grata sorpresa, positiva sorpresa. Primero porque en ningún momento se le quita ou se lesa algún crédito o derecho autoral. Al contrario, como debe ser en un reportaje éticamente correcto, se reconoce siempre su autoría y su mérito en el tema, no sólo en lo que tiene que ver con el genocidio en sí, sino también en cuanto a la crítica hacia aquéllos que de alguna forma buscan, por intereses meramente políticos y sin compromiso con la verdad histórica, ser lenientes con las atrocidades cometidas por el señor (?) F. Rivera. Le faltó a Picerno, creo yo, la delicadeza de reconocer los esfuerzos que aquí se hacen para contribuir colectivamente con la reconstrucción argumentativa y documental de la historia. Eso es más importante y debe sobreponerse a cualquier aviso previo de que tal o cual trabajo vaya a ser citado, dentro de las normas éticas y legales cabibles. Recordemos que citar, dentro de las normas, creditándosele al autor con nombre y apellido, no es, en absoluto, como dice Picerno, “copiar textualmente mi trabajo”. Las intenciones aquí son las mejores posibles y apuntan al interés general, no al mérito personal. Porque lo individual, como lo de Picerno y otros, sólo adquiere su verdadera dimensión histórica, sólo pasa a trascender definitivamente, cuando insertado en lo colectivo, verdadero sentido de una comunidad. Salud a Chancharrua! Salud a Chan Tacuabe! Salud a la ética! Salud a la verdad!

  7. La verdad que Sanguinetti ,su mujer ,Bordaberry Rivera ,Laguna y otros son Genocidas de los Charruas ,por opción u omisión .Desconocer que Rivera ,su sobrino y otros terminaron con la mayoría de los indios que lucharon con Artigas.Bueno asi son los Colorados genocidas

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