DESTINO DE LOS CHARRUAS PRESOS Y PROFUGOS

1831-05-07-03-T-Carlos Anaya comunica al Ministro de Guerra y Marina Ellauri los gastos de provisiones a los charrúas, carne, leña, pan, tabaco, etc. y ropas a quienes quedaron sin repartir, advirtiendo que se ha gastado más de 230 pesos y preguntando a qué rubro se imputa. [Se trata de los charrúas que han quedado presos y deben ser mantenidos hasta tanto se les ubique o se envíen fuera del país a través del barco de ultramar, sin permitirles volver. Este trato es inferior al que se les da a los presos comunes, a quien se alimenta y se les da ropa, no obstante estar purgando delitos, en tanto que los charrúas no los han cometido]. Fuente: A.G.N. Guerra y Marina 1831, Caja 1191, Legajo 28, Folio 147.

 

Comisaría General de Guerra

Montevideo, Mayo 7, 1831. El Comisario General, autorizado por el Ministro de la Guerra para proveer a los indios charrúas de carne, agua, leña, pan, yerba y tabaco, según notas de 30 de abril pasado, y para vestir a los que quedaron sin repartirse, de camisas, calzoncillos, ponchos y chiripases, en otra de 3 del corriente, viene en observar al Señor Ministro de Estado en el Departamento de Guerra y Marina a quien se dirige, que teniendo invertidos a la fecha más de 230$, así en unos como en otros abonos (de cuya cuenta instruirá luego cesados los motivos de aquellos costos), ignorando el infrascrito a los fondos que corresponden dichos gastos, necesita que el Señor Ministro se sirva determinarlos, para formar el cargo respectivo en el orden de sus asientos.

El abajo firmado, reitera al Señor Ministro la particular estimación y respeto con que le saluda.

Carlos Anaya

Señor Ministro de Estado en el Departamento de Guerra y Marina

D.D. José Ellauri

1831-05-14-TRANSCRIPCIÓN DE CARTA DE FORTUNATO SILVA A RIVERA INFORMANDO SOBRE TENTATIVA DE APRESAR A CHARRUAS Y SUS DIFICULTADES

(Fuente: Museo Histórico Nacional, Montevideo. Manuscritos de la Colección P. Blanco Acevedo. Tomo 47 fol. 102)

“Al Excelentísimo Presidente Don Fructuoso Rivera

Mata perros, Mayo 14 de 1831

Mi respetado General- Por lo que el Sr. Comandante General Jefe de la División le oficia verá que nuestros esfuerzos no han podido ser mayores: hemos corrido a los salvajes bastante, pero los que íbamos alcanzando ganaban el monte y nuestros caballos bastante malos que sino les hubiéramos ganado el lado de (…), y los habríamos batido a nuestro gusto pues los salvajes no trataban sino de huir y ganar el monte. Estamos tan mal de caballos y tan arruinados los tomados que no se como marchar: los indios están a pie a menos de no tener escondidos lejos de aquí los caballos, de forma que es preciso dejarlos reunir para que carguemos los toldos donde los formen. Vuestra Excelencia  me ordenará lo que guste. Queda de Vuestra Excelencia  su más obediente súbdito y servidor.

[Firmado]  Fortunato Silva”

DOCUMENTO 173. 1831, junio 23. Transcripción.

“Señor Don Gabriel A. Pereira

Sandú Junio 23 de 1831.

Querido= Ninguna ocurrencia tenemos  por acá de particular, todo está tranquilo por ahora, a excepción de los indios charrúas que escaparon entonces, que han hecho algunas muertes y robado algunas estancias. Esto que vale poco, los enemigos lo pintan con mucho aumento para minar la opinión del gobierno, y conviene por lo mismo destruir estos indios a todo costo  porque pueden unirse a ellos los descontentos y darnos que hacer. También es menester socorrer las graves necesidades en las que se halla los de Bella Unión, porque nuestros enemigos si tuviesen travesura bastante y valor para gastar en ellos algunos miles de pesos, los harían servir a sus fines. ¿Por qué no se manda a reunir la milicia de este Departamento a las órdenes de Raña? Esta sola milicia basta para acabar con todos los indios.

(…..)

José Catalá.”

1831-05-21-T-Ellauri al Capitán del Puerto Manuel Oribe sobre destierro de charrúas

Ministerio de la Guerra

Montevideo, Mayo 21 de 1831

En esta fecha se ha prevenido al Juez del Crimen tenga a disposición del Señor Capitán del Puerto los charrúas varones que se hallan detenidos en la cárcel.

Con este motivo debe prevenir al Jefe a quien se dirige: que al entregar los charrúas a los Capitanes de buques que los soliciten, se les haga dejar un recibo de ellos, y quedará anotado el punto a que se dirigen, debiendo entenderse por punto general que debe ser para puertos extranjeros.

Saluda

José Ellauri

Señor Coronel Don Manuel Oribe

Capitán del Puerto de Montevideo

DOCUMENTO 173-2. 1831, junio 27.  Transcripción de las Instrucciones

 

Instrucciones que deberá observar el Coronel Don Bernabé Rivera para el desempeño de la comisión para que ha sido nombrado y detallan los artículos siguientes.

1º. El principal objeto de su comisión es de marchar sin demora alguna y tomando la fuerza que creyese conveniente del Escuadrón de su mando, dirigirse a perseguir los restos de los salvajes, que habiendo logrado apoderarse de algunas caballadas, se hallan en aptitud de cometer excesos que no podrían repararse.

2º. Con dicha fuerza seguirá sin interrupción hasta someterlos o destruirlos en caso de resistencia; remitiendo a disposición del Gobierno aquellos que pudiesen ser aprehendidos.

3º. Remitirá igualmente toda persona sea chica o grande perteneciente a las familias de los charrúas, que encuentre diseminadas en la Campaña, pues se sabe son muchas las que han fugado de esta Capital, después de distribuidas en las casas particulares.

4º. El Coronel Comisionado dará toda clase de auxilios al Comandante de la Colonia del Cuareim, si los solicitase, poniéndose en contacto con él y de acuerdo con el Señor General Don Julián Laguna, a cuyas órdenes estará el Señor Coronel.

5º. Debiendo cesar en su comisión el Sargento Mayor graduado Don José Antonio Costa, en mérito del nombramiento hecho en la persona del Coronel a quien se libran estas instrucciones, le ordenará regrese a esta Capital a recibir órdenes.

6º. Luego que el Señor Coronel haya dado cumplimiento al todo de su comisión, regresará también a este punto, conduciendo el resto de la fuerza del Cuerpo de su mando.

Montevideo y Junio 27 de 1831

José Ellauri”

1831-07-26-Foja 1-Transcripción-Carta de Bernabé a Laguna, estrategia contra los indios fugados

“Señor Don Julián Laguna

Daimán Julio 26, 1831

Mi general y amigo: he recibido su muy apreciable fecha de ayer, y arreglado a la comunicación oficial que me remitió espero nuevas órdenes de usted.

Yo no dudo que los charrúas sean muchos más de lo que pensamos pero es preciso advertir que hay mucha exageración. Lo único que he podido saber de los indios, es que están por Arapey Chico, yo creo mi general que con tres partidas de cuarenta o cincuenta hombres cada una, podría hacérseles algo a pesar de la escabrosidad de los lugares que habitan. El llevar mucha fuerza puede privarnos el que tengamos tanta movilidad como ellos. Soy de parecer que estaré mejor en Sopas en la Estancia de Don José Cantos porque a más que me será [más?] fácil saber de los indios, me pongo en con/ [fin de foja 1]

1831-07-26-Foja 2-

[Foja 2]

/tacto con la fuerza de Bella Unión. Y estoy en un lugar más [apropiado?] para cortarles la retirada, si como espero hacen ellos alguna entrada en esta luna a robar caballos.

En fin usted me ordenará en la certeza que tengo el mayor interés en la conclusión de esta plaga [resaltado nuestro]. En ese destino se han de decir muchas veces que son más de cien indios pero no creo que pasen de cincuenta y estos muy asustados. Yo espero me haga el bien de contestarme pronto y mandar a su muy servidor y amigo.

Bernabé Rivera”

1832-01-18-T-Copia, 2 fojas. El Juez de Crimen informa de la fuga de dos presos que fueron vistos por los charrúas quienes dieron voces alertando a la guardia. [Esta cárcel donde estaban alojados charrúas y delincuentes comunes estaba situada en los sótanos del Cabildo].Fuente: A.G.N. Min. Gob. 1832 Caja 824.

Juzgado del Crimen, Excelentísima Cámara: En la noche del día de ayer antes de las 8 los presos Joaquín Silva Maldonado y Francisco Borche, después de haber abierto un agujero cuadrado en la puerta del calabozo frente al pestillo de la cerradura, abrieron aquella levantando después el cerrojo por el postigo de la misma puerta que da lugar a sacar un brazo regular, y alcanzar con  la mano a dicho cerrojo: con cuya operación quedaba abierta la puerta. Hecho esto, y dejando los grillos con que estaban, sin sacar las chavetas saltaron por las paredes, dejándose caer por una soga de cuero formada de una sacaron que Borches tenía en su cama, a la azotea de la Recoba, por donde pasaron a la calle. Al descolgarse por la soga fueron visto por los charrúas quienes dieron voces, a las que acudió la guardia; y saliendo en seguimiento de dichos reos auxiliada de unos soldados de la policía, los persiguieron y lograron tomar a Borches herido, escapándose Maldonado entre los mismos que lo perseguían. La repetición de estos hechos en el mes pasado y el presente prueba a la evidencia, que no hay prisiones capaces de asegurar a unos hombres que de día y de noche no deben pensar en otra cosa que en los medios de evadirse del brazo de la justicia, si a aquellos no se agrega la escolta correspondiente para cubrir con centinelas los puntos más precisos; pero esto no puede llenarlo una guardia de 10 hombres, cuando es indispensable a lo menos 5 permanentes; y así es que pasa que los 9 soldados que quedan aptos para hacer aquel servicio pueden resistir las 24 horas, reduce el comandante de la guardia a solo tres de aquellos, dejando en descubierto los puntos/

esenciales. Antes de ahora lo ha hecho presente el Juez de Crimen al Superior Gobierno, y al Jefe del Estado Mayor, por quien se ha contestado no ser posible poner remedio en esto por falta de tropa. La causa de José Joaquín da Silva Maldonado se halla en consulta en el superior Tribunal de Vuestra Excelencia y para su captura se están librando por este Juzgado las respectivas requisitorias. Dios guíe a Vuestra Excelencia muy alto. Montevideo 18 de enero de mil ochocientos treinta y dos. Antonio de Costa. Excelentísima Cámara de Justicia.

Conformidad y certificación de

Joaquín Sagra y Períz

Escribano de Cámara

Mas alla de estar presos de su libertad lo mas preciado en un Charrua, su Lealtad algo fundamental en ellos seguia intacta me parece que con este documento queda claro no?¿ lastima que para estos señores sobre todo para el presidente Rivera la libertad tenia precio y la lealtad ni hablar es mas no tenian ni valor para ellos..

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