Artigas es Cultura e Identidad uruguaya

José Artigas
Síntesis Biográfica*


Recopilación a cargo de Guillermo Font

En el primer padrón de los pobladores de Montevideo, realizado en 1726, aparece el nombre del abuelo de Artigas, Don Juan Antonio, de treinta años de edad, natural de Zaragoza, España, con su esposa Ignacia Javiera Carrasco de 25 años y sus cuatro pequeñas hijas.

El abuelo de Artigas recibió los beneficios que se les dio a los primeros pobladores. En 1730, Zabala lo pone al frente de las milicias de la plaza como capitán. También integra el primer cabildo de Montevideo. La familia se amplió luego de instalada en esta ciudad, naciendo el l padre de Artigas, Martín José.

Martín José Artigas, capitán de milicias y miembro del cabildo de Montevideo, se casó con Francisca Antonia Pascual Rodriguez. José Artigas fue el tercer hijo de los seis que tuvieron sus padres, nace el 19 de junio de 1764.

Su abuela materna era descendiente de una princesa inca llamada Beatríz Tupac Yipanqui.

Los abuelos de José Artigas

A los tres días fue bautizado en la Iglesia Matríz

como consta en la partida de bautismo, del libro 1.

_________PARTIDA DE BAUTISMO_________

Día 19 de junio de 1764, nació José Gervasio, hijo legítimo de D. Martín José Artigas y de Doña Francisca Antoña Arnal, vecinos de esta ciudad de Montevideo; y yo el Dr. Pedro García lo bauticé en la iglesia parroquial de dicha ciudad el 21 del expresado mes y año.

Fue su padrino D. Nicolás Zamora.

Firma: Dr. Pedro García.

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Los primeros años del pequeño José transcurrieron en el hogar de sus padres y de sus abuelos maternos que, aunque sobrio y austero, como eran los de aquellos antiguos vecinos fundadores de Montevideo, contaba con el concurso doméstico de varios negros que si bien jurídicamente eran esclavos, tenían la consideración y el trato de criados de la familia y cumplían un importante papel en la vida cotidiana del hogar. Con el tío Antonio, negro vagüela de su abuelo, ya de casi blancas sienes y con otros negros más jóvenes debió vivir una experiencia humana singular, oyendo de sus labios relatos y recuerdos de sus tierras africanas a aprendiendo cánticos y danzas, en los paseos por recinto amurallado o por la ribera del puerto.

En 1774 inicia sus estudios primarios en la escuela existente en el Convento de San Bernardino de los Padres Franciscanos ubicada en las actuales Piedras y Zabala.

Cursó dos años en ella, allí aprendió el arte de la lectura y escritura aunque ésta última prácticamente no la ejerció (no existe un solo documento escrito de su puño y letra, siempre utilizaba secretarios).

A la edad de 14 años fue enviado por sus padres a uno de sus establecimientos de campo.

Esta fue la verdadera escuela del joven Artigas.

En ella aprendió a conocer al hombre tipo de su país, y desde entonces sólo halló placer en las ocupaciones tumultuosas de la estancia. Enlazar, bolear, correr en el rodeo y en el campo, domar potros, tirar el cuchillo, atravesar a nado los arroyos, presentando cada día un nuevo combate a la naturaleza, tales fueron los ejercicios que le ocuparon por algunos años, ejercicio que más tarde le han conquistado nombre en la historia de su país. Su agilidad y destreza en el manejo de las armas y el caballo, su actividad en los trabajos de campo unidas a su fuerza corporal, le dieron un gran ascendiente sobre sus peones y compañeros.

1780 – Artigas a los 16 años se interna en las praderas y serranías, en plena campaña oriental, inicia una relación con los charrúas que se incrementará durante las siguientes cuatro décadas.

1785 – Cuando Artigas tenía 21 años nace Manuel Artigas “El Caciquillo”, uno de sus hijos según el escritor Carlos Maggi. También asegura “que Artigas integró la tribu Charrúa durante muchos años…”. Por otro lado, agrega que según Acosta y Lara, el trato de Artigas con los indios viene de muy atrás, se remota a la época de sus rebeldías juveniles…”

Artigas al abandonar los campos familiares se estableció en la villa de Soriano y desde allí desplazándose a las zonas corambreras norteñas. Artigas como hijo de su tiempo participó en faenas clandestinas y en el trajín del contrabando en la zona norte de la Banda Oriental.

Durante l9 años no figura en los censos, al igual que la mayoría de los habitantes de la campaña (gauchos, e indios).

1795 – Desde las barras de los ríos Arapey Grande y Chico “Pepe” Artigas y sus charrúas juntan miles de cabezas que con unos 200 charrúas lleva en dirección al Brasil, Santa Tecla, a través del Lunaejo. Fueron sorprendidos al desplazarse por Cerro Largo a comienzos de 1796.

1797 – Artigas deja la tribu Charrúa y entra en el cuerpo de Blandengues como soldado, posteriormente es nombrado capitán de milicias, Se acogió a los beneficios de un indulto, donde estaba previsto especialmente el delito del contrabando. El indulto pretendía atraer a hombres diestros, buenos jinetes, y que hubieran “andado en el trajín clandestino” para formar aquel cuerpo.

Artigas era un criollo que conocía muy bien la campaña y sus habitantes por ser él uno más. Tenía muchos amigos en las tolderías y, por lo menos, un hijo. Hablaba el guaraní en forma fluida y se sentía más a gusto al aire libre o en una humilde toldería o enramada. Conocía de plantas y curaciones, tocaba la guitarra y cantaba.

Su sencillez no era pobreza, era una expresión de su cultura adquirida en su juventud entre los gauchos, los charrúas y los minuanes.

1800 – Acompaña al sabio español Félix de Azara. Interviene en el reparto de tierras para la fundación del pueblo de Batoví.

1804 – Es designado nuevamente para proteger vidas y haciendas como lo habían solicitado los hacendados al cabildo de Montevideo; por oficio que entre otras cosas afirmaban, hablando de nuestra campaña: “que a pesar de los beneficios que de ella se siguen ha de venir a la mayor decadencia pues los excesos, atrocidades y robos que experimentamos en la compaña precisamente nos obligarán, porque los hombres criminosos se aumentaron considerablemente.

Cuando el coronel Rocamora efectúa una operación para aplastar a los charrúas, Artigas, aún oficial de Blandengues, actúa para que fracase en los campos de Areunguá. Javier de Viana conduce entonces una nueva expedición que tiene poco é éxito por las maniobras de Artigas para proteger a los charrúas.

1805 – Artigas solicitó y logró en el territorio de Areunguá 105 mil hectáreas donde los charrúas tienen su territorio y mueven sus tolderías. Pacificada la campaña retorna a Montevideo y se casa el 23 de diciembre con su prima Rosalia Villagran.

1807 – Segunda invasión inglesa. Artigas que ha combatido en la primera, lucha en ésta desde el Buceo. Luego de la rendición de Montevideo acosa a los ingleses en una lucha de guerrillas, teniendo su centro de operaciones en el Cerro.

1811 – Febrero: ofrece sus servicios a la Junta de Buenos Aires Abril: Cruza el Río Uruguay y desembarca en la costa de Paysandú. En seguida asume el mando de la revolución oriental, y desde su cuartel general de Mercedes dirige una proclama, a los revolucionarios que termina así:

“A la empresa caros compatriotas, que el triunfo es nuestro: vencer o morir sea nuestra cifra; y tiemblen los tíranos de haber excitado vuestro enojo, sin advertir que los americanos del sur están dispuestos a defender su patria; y a morir antes con honor, que a vivir con ignominia en afrontuoso cautiverio 18 de mayo Libra la batalla de Las Piedras donde despliega sus dotes de estratega, venciendo al ejercito español mas numeroso y mejor pertrechado que el oriental. Al terminar el parte de dicha batalla desde su campamento del Cerrito nos dice: “Son los momentos en que me considero elevado por la fortuna al grado de felicidad más alta, si las armas de mi mando han podido contribuir a perfeccionar la gran obra de libertad de mi amada patria”

21 de mayo – Pone sitio a Montevideo.

23 de octubre – El pueblo oriental, con su jefe a la cabeza inicia el camino “de la Redota” (derrota), llamado después EXODO DEL PUEBLO ORIENTAL, el héroe lo dignifica con este pensamiento: “no quiero que persona alguna venga forzada. Todos, voluntariamente deben empeñarse en su libertad. Quien no lo quiera permanecerá esclavo”.

Durante once meses (desde el 11 de octubre de 1811 al 21 de septiembre de 1812) se completó la emigración de 700 familias de la campaña de Montevideo y sus vecinos en armas que cruzaron el Río Uruguay y se instalaron en el Ayuí.

Los Charrúas protegen cual escudo al éxodo que acompañan con 400 Guerreros

1812 – A fines de 1812 Artigas con su ejército de indios, negros y gauchos domina la campaña del Territorio de Montevideo. Se enfrenta al centralismo de Buenos aires. Porteños y portugueses unifican esfuerzos para combatir a los charrúas y debilitar a Artigas. El gobernador de Montevideo rompe el armisticio con Buenos Aires. Los porteños hacen un convenio con los portugueses para la evacuación de la Banda Oriental. En enero Artigas acampa en el Ayuí , Provincia de Entre Ríos. En octubre se produce el segundo sitio de Montevideo.

1813 – Artigas se incorpora a él el 21 de febrero de 1813. Sumándose los Charrúas en el mes de agosto.

Abril – Artigas propone en el CONGRESO de TRES CRUCES el reconocimiento de la Asamblea de las Provincias del Río de la Plata. Dicta las famosas INSTRUCCIONES DEL AÑO XIII para los diputados orientales donde plantea:

a) independencia absoluta

b) un gobierno republicano y federal y una confederación de provincias

c) libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable

d) igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y pueblos

e) instauración de los tres poderes del Estado con independencia entre sí

f) trabas constitucionales para prevenir y combatir el despotismo militar

1815 – Enero – Se levanta la bandera de Artigas en Arerunguá.

26 de febrero – Las fuerzas de Artigas entran en Montevideo.

Abril – Las Provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fé, Córdoba, Misiones y la Banda Oriental forman la LIGA FEDERAL y Artigas recibe el título de “Protector de los Pueblos Libres”

10 de setiembre – Artigas promulga EL REGLAMENTO PROVISORIO PARA EL FOMENTO DE LA CAMPAÑA. Al hacer la entrega de tierras a aquellos que la trabajan aclara “con prevención que los más infelices sean los más privilegiados”.

1816 – Durante su gobierno, desde la Capital de la Liga Federal, a la que llaman Purificación, entre otras medidas, fomenta la colonización con indios Guaycuruses y Abipones venidos de Corrientes.

La compañera de Artigas en Purificación fue la paraguaya Melchora Cuenca.

Del mismo modo que protegió a los indios y contaba con su apoyo, tuvo una actitud similar con los de “raza” negra. En el ejército artiguista había una división de pardos. El estado mayor negro de Artigas estaba compuesto por Joaquín Lencina, más conocido por Ansina, líder de la comunidad afro-oriental, y un líder militar llamado Manuel Antonio Ledesma, quién siguió liderando a la comunidad negra que acompañó a Artigas al Paraguay. Que fueron conocidos comos los negros de Kamba-Kuá y que se denominaban los Artigas Cué (el pueblo de Artigas).

“Es Artigas… de conversación afable y decente. (…) Jugaba mucho a los naipes, bebía poco y comía parcamente. Tocaba la guitarra, cantaba y bailaba con bastante gracia. Era muy aficionado a las lindas muchachas y se dice que enamoraba a varias a un tiempo. Escribía con mucha naturalidad y era capaz de grandes concepciones….” Historiador Bartolomé Mitre/1876

26 de mayo – Apoya la formación de la BIBLIOTECA en Montevideo diciendo: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”

Agosto – Comienza la segunda invasión portuguesa. Al producirse la invasión de los portugueses coligados con los reaccionarios de Buenos Aires, Artigas asignó a Misiones y a su Comandante, la misión de mayor riesgo. “Debía convertirse en el filo del arma acerada que destruyera al enemigo. Andrés Artigas invadió los territorios de Portugal invitando a los misioneros orientales a destruir la tiranía. Heraldos veloces y capitanes audaces llegaron a los Pueblos. Empezó así para Misiones la epopeya más gloriosamente vivida por pueblo alguno. Jamás un pueblo pagó más caro el precio de su libertad. Saqueos, incendios, destrucción y esclavitud fueron jalonando las etapas de la lucha.” A.B. (Agustín Beraza) – El Grillo, revista escolar del Consejo de Educación Primaria y Normal, setiembre de 1950.

Setiembre – Con las acciones de Rincón, de la Cruz y Yapeyú Artigas comienza la lucha contra los portugueses.

1817 – Artigas le recrimina a Pueyrredón que apoye a los portugueses invasores mientras en la Banda Oriental se los combate.

1818 – 9 de abril – Los portugueses ocupan Purificación (la capital-campamento artiguista).

1819 – San Martín escribe al director chileno O·Higgins para mediar en el conflicto entre Artigas y Buenos Aires.

1920 – 22 de enero – los portugueses derrotan definitivamente a las tropas artiguistas en la batalla de Tacuarembó.

23 de febrero – PACTO DEL PILAR Ramirez y López aliados de Artigas llega a un acuerdo con el nuevo gobernador de Buenos Aires, Manuel de Sarratea, por el que hacen la paz con los porteños, traicionando y desconociendo la autoridad de Artigas

(Rivera había ofrecido su ayuda a Ramírez en 1820 para matar a Artigas)

Setiembre – Artigas cruza el río Paraná, junto con Ansina y un grupo de familias y lanceras y lanceros negros, internándose en el Paraguay.

El artiguismo fue derrotado por un Portugal militarista y cruel. Al darle la espalda los centralistas de Buenos Aires, las tropas gauchas fueron masacradas, y los portugueses se quedan en la Banda Oriental. Solo con lo puesto se fue al Paraguay.

El repliegue no significó que el caudillo abandonaba voluntariamente la lucha. Muy por el contrario, se dirigió hacia el norte para concretar una alianza política y recomponer así su proyecto americanista, multicultural y multiétnico. Ansina, su gran compañero y amigo, lo expresa en uno de sus poemas: “Pronto nos verán regresar… Volverá a enrojecer… Nuestro ceibo notable… ¡Será la hora de volver!

1821 – Artigas es enviado al pueblo más alejado, San Isidro del labrador de Curuguati evitando todo contacto con el exterior del Paraguay, lo que impide su alianza con Yegros y volver a la Banda Oriental

. Recibe un rancho, tierras y una pensión de 32 pesos mensuales que reparte entre los pobres.

Cuando en 1841 Rivera invitó a Artigas a volver, éste ni siquiera abrió el rollo del mensaje, tal vez influido por viejas amarguras de la traición de su antiguo lugarteniente.

1845 – López nuevo gobernante del Paraguay hace trasladar al prócer hasta las cercanías de Asunción en la quinta de Ibiray. Allí recibe la visita de uno de sus hijos, José María, quien en vano intentó traerlo a la patria. Era en plena Guerra Grande y Artigas fue nuevamente invitado a volver por el Gobierno de Montevideo. Con los orientales divididos y en guerra, con su territorio prácticamente ocupado por las grandes potencias europeas y el ejército porteño, como era de esperar, se negó a volver.

Al final de su vida tenía un perro querido de nombre Charrúa.

23 de setiembre de 1850 – Artigas muere a los 86 años

http://www.chasque.net/vecinet/artigas3.htm

Instrucciones del Año XIII

En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII), cuyas instrucciones dictadas el 13 de abril de 1813 reclamaban básicamente lo siguiente.

Declaración de la Independencia.

Libertad civil y religiosa.

Organización política federativa.

Estados autónomos.

Que Buenos Aires no fuese la sede del gobierno central.

Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque traían instrucciones; a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana. En realidad, el motivo era el contenido de las instrucciones, que afectaban al centralismo de Buenos Aires.

Instrucciones a los Representantes del Pueblo Oriental para el desempeño de su encargo en la Asamblea Constituyente fijada en la Ciudad de Buenos Aires el 13 de Abril de 1813

Artículo 1º

Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Artículo 2º

No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las Provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3º

Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4º

Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada Provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5º

Así este como aquél se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6º

Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7º

El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8º

El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Artículo 9º

Que los siete Pueblos de Misiones, los de Batoví, Santa Tecla, San Rafael y Tacuarembó que hoy ocupan injustamente los Portugueses y a su tiempo deben reclamarse serán en todo tiempo territorio de esta Provincia.

Artículo 10º

Que esta Provincia por la presente entra separadamente en una firme liga de amistad con cada una de las otras para su mutua y general felicidad, obligándose asistir a cada una de las otras contra toda violencia, o ataques hechos sobre ella o sobre alguna de ellas por motivo de religión, soberanía, tráfico o algún otro pretexto cualquiera que sea.

Artículo 11º

Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en congreso.

Artículo 12º

Que el puerto de Maldonado sea libre para todos los buques que concurran a la introducción de efectos y exportación de frutos poniéndose la correspondiente Aduana en aquel Pueblo; pidiendo al efecto se oficie al Comandante de las Fuerzas de su Majestad Británica, sobre la apertura de aquél Puerto para que proteja la navegación o comercio de su Nación.

Artículo 13º

Que el Puerto de la Colonia sea igualmente habilitado en los términos prescriptos en el artículo anterior.

Artículo 14º

Que ninguna tasa o derecho se imponga sobre artículos exportados de una Provincia a otra; ni que ninguna preferencia se de por cualquiera regulación de Comercio o renta a los Puertos de una Provincia sobre las de otras ni los Barcos destinados de esta Provincia a otra serán obligados a entrar a anclar o pagar Derechos en otra.

Artículo 15º

No permita se haga ley para esta Provincia sobre bienes de Extranjeros que mueren intestados, sobre multa y confiscaciones que se aplicaban antes al Rey; y sobre territorios de este mientras ella no forma su reglamento y determine a qué fondos deben aplicarse como única al Derecho de hacerlo en lo económico de su jurisdicción.

Artículo 16º

Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea constituyente.

Artículo 17º

Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para la seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el Derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 18º

El Despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la Soberanía de los Pueblos.

Artículo 19º

Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

Artículo 20º

La Constitución garantirá a las Provincias Unidas una forma de gobierno republicana; y que asegure a cada una de ellas de las violencias domésticas, usurpación de sus Derechos, libertad y seguridad de su soberanía que con la fuerza armada intente alguna de ellas sofocar los principios proclamados. Y asimismo prestará toda su atención, honor, fidelidad y religiosidad a todo cuanto crea o juzgue necesario para preservar a esta Provincia las ventajas de la Libertad y mantener un Gobierno libre, de piedad, justicia, moderación e industria. Para todo lo cual, etc.

“Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental
para el Fomento de la Campaña y Seguridad
de sus Hacendados. Cuartel General, 10 de Setiembre de 1815.

1o. El señor alcalde provincial, además de sus facultades ordinarias, queda autorizado para distribuir terrenos y velar sobre la tranquilidad del vecindario, siendo el juez inmediato en todo el orden de la presente instrucción.

2o. En atención a la vasta extensión de la campaña podrá instituir tres sub.-tenientes de provincia, señalándoles su jurisdicción respectiva y facultándolos según este reglamento.

3o. Uno deberá instituirse entre Uruguay y Río Negro, otro entre Río Negro y Yí; otro desde Santa Lucía a la costa de la mar, quedando el señor alcalde provincial con la jurisdicción inmediata desde el Yí hasta Santa Lucía.

4o. Si para el desempeño de tan importante comisión, hallare el señor alcalde provincial y sub-tenientes de provincia, necesitarse de más sujetos, podrá cada cual instituir en sus respectivas jurisdicciones jueces pedáneos, que ayuden a ejecutar las medidas adoptadas para el establecimiento del mejor orden.

5o. Estos comisionados darán cuenta a sus respectivos subtenientes de provincia; estos al señor alcalde provincial, de quien recibirán las ordenes precisas; este las recibirá del gobierno de Montevideo, y por este conducto serán transmisibles otras cualesquiera, que además de las indicadas en esta instrucción, se crean adaptables a las circunstancias.

6o. Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalterno se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.

7o. Serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y estos a cualquier extranjero.

8o. Los solicitantes se apersonarán ante el señor alcalde provincial, o a los subalternos de los partidos, donde eligieron el terreno para su población. Estos darán su informe al señor alcalde provincial y este al gobierno de Montevideo de quien obtendrán legitimación de la donación, y la marca que deba distinguir las haciendas del interesado en lo sucesivo. Para ello, al tiempo de pedir la gracia se informará si el solicitante tiene o no marca, si la tiene será archivada en el libro de marcas, y de no, se le dará en la forma acostumbrada.

9o. El M.I.Cabildo Gobernador de Montevideo despachará estos rescriptos en la forma que estime más conveniente. Ellos y las marcas serán dados graciosamente, y se obligará al regidor encargado de propios de ciudad, lleve una razón exacta de estas donaciones de la provincia.

10o. Los agraciados serán puestos en posesión desde el momento en que se haga la denuncia por el señor alcalde provincial o por cualquiera de los subalternos de este.

11o.Después de la posesión serán obligados los agraciados por el señor alcalde provincial o demás subalternos a formar un rancho y dos corrales en el termino preciso de dos meses, los que cumplidos, si se advierte la misma negligencia, será aquel terreno donado a otro vecino más laborioso y benéfico a la provincia.

12o. Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades.

13o. Serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella.

14o. En esta clase de terrenos habrá la excepción siguiente: si fueran donados o vendidos a orientales o extraños; si a los primeros, se les donará una suerte de estancia conforme al presente reglamento; si a los segundos, todo es disponible en la forma dicha.

15o. Para repartir los terrenos de europeos o malos americanos se tendrá presente si estos son casados o solteros. De estos todo es disponible. De aquellos se atenderá al número de sus hijos, y con concepto a que no sean perjudicados, se les dará bastante para que puedan mantenerse en lo sucesivo, siendo el resto disponible, si tuvieran demasiado terreno.

16o. La demarcación de los terrenos agraciables será legua y media de frente, y dos de fondo, en la inteligencia que puede hacerse más o menos extensiva la demarcación, según la localidad del terreno en el cual siempre se proporcionarán aguadas, y si lo permite el lugar, linderos fijos; quedando al celo de los comisionados, economizar el terreno en lo posible, y evitar en lo sucesivo desavenencias entre vecinos.

17o. Se velará por el gobierno, el señor alcalde provincial, y demás subalternos para que los agraciados no posean más de una suerte de estancia. Podrán ser privilegiados sin embargo, los que no tengan más que una suerte de chacra; podrán también ser agraciados los americanos que quisieran mudar posesión, dejando la que tienen a beneficio de la provincia.

18o. Podrán reservarse únicamente para beneficio de la provincia el rincón de Pan de Azúcar y el del Cerro para mantener las reyunadas de su servicio. El Rincón del Rosario, por su extensión puede repartirse hacia el lado de afuera entre algunos agraciados, reservando en los fondos una extensión bastante a mantener cinco o seis mil reyunos de los dichos.

19o. Los agraciados, ni podrán enajenar, ni vender estas suertes de estancia, ni contraer sobre ellas débito alguno, bajo la pena de nulidad hasta el arreglo formal de la provincia, en que ella deliberará lo conveniente.

20o. El M.I.Cabildo Gobernador, o quien el comisione, me pasará un stado del número de agraciados y sus posiciones para mi conocimiento.

21o. Cualquier terreno anteriormente agraciado entrará en el orden del presente reglamento, debiendo los interesados recabar por medio del señor alcalde provincial su legitimación en la manera arriba expuesta, del M.I.Cabildo de Montevideo.

22o. Para facilitar el adelantamiento de estos agraciados, quedan facultados el señor alcalde provincial y los tres subtenientes de provincia, quienes únicamente podrán dar licencia para que dichos agraciados se reúnan y saquen animales, así vacunos como caballares, de las mismas estancias de los europeos y malos americanos que se hallen en sus respectivas jurisdicciones. En manera alguna se permitirá que ellos por si solos lo hagan: siempre se les señalara un juez pedáneo, u otro comisionado para que no se destrocen las haciendas en las correrías, y las que se tomen se distribuyan con igualdad entre los concurrentes, debiendo igualmente celar así el alcalde provincial, como los demás subalternos, que dichos ganados agraciados no sean aplicados a otro uso que el de amansarlos, caparlos y sujetarlos a rodeo.

23o. También prohibirán todas las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca; de lo contrario serán decomisados todos los productos, y mandados a disposición del gobierno.

24o. En atención a la escasez de ganados que experimenta la provincia se prohibirá toda tropa de ganado para Portugal. Al mismo tiempo que se prohibirá a los mismos hacendados la matanza del hembraje, hasta el restablecimiento de la campaña.

25o. Para estos fines, como para desterrar los vagabundos, aprehender malhechores y desertores, se le dará al señor alcalde provincial, ocho hombres y un sargento, y a cada tenencia de provincia, cuatro soldados y un cabo. El cabildo deliberará si estos deberán ser vecinos, que deberán mudarse mensualmente, o de soldados pagos que hagan de esta suerte su fatiga.

26o. Los tenientes de provincias no entenderán en demandas. Esto es privativo del señor alcalde provincial, y de los jueces de los pueblos y partidos.

27o. Los destinados a esta comisión, no tendrán otro ejercicio que distribuir terrenos y propender a su fomento, velar sobre la aprehensión de los vagos, remitiéndolos o a este Cuartel General, o al gobierno de Montevideo, para el servicio de las armas. En consecuencia, los hacendados darán papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos en la forma dicha.

28o. Serán igualmente remitidos a este Cuartel General los desertores con armas o sin ellas que sin licencia de sus jefes se encuentren en alguna de estas jurisdicciones.

29o. Serán igualmente remitidos por el subalterno al alcalde provincial cualquiera que cometiere algún homicidio, hurto o violencia con cualquier vecino de su jurisdicción. Al efecto lo remitirá asegurado ante el señor alcalde provincial y un oficio insinuándole del hecho. Con este oficio, que servirá de cabeza de proceso a la causa del delincuente, lo remitirá el señor alcalde provincial al gobierno de Montevideo, para que este tome los informes convenientes, y proceda al castigo según delito.

Todo lo cual se resolvió de común acuerdo con el señor alcalde provincial don Juan León y don León López, delegados con este fin; y para su cumplimiento lo firme en este Cuartel General a 10 de septiembre de 1815. José Artigas

Por el Pbro.Dámaso Antonio Larrañaga de su Viaje de Montevideo a Paysandú (1815)

Colección VACONMIGO – Edición de Biblioteca de Marcha 1973

“Junio 12 de 1815. (…) (Paysandú) es un pueblo de indios que está sobre lacosta oriental del Uruguay (…) Se puede regular su población de veinticinco vecinos, la mayor parte de Indios cristianizados; sus casas, a excepción de cinco o seis, todas son de paja. La Iglesia no se distingue de los demás ranchos, sino por ser mayor (…) que está colocada una efigie de María Santísima que me parecía obra de los Indios de Misiones, y en cuyas facciones se dejaba traslucir bastante el caracter de esta nación. (…)”

“La Iglesia es sumamente pobre y en el día está en la mayor indigencia, falta de todo (…)”

“(…) aunque es un pueblo tan infeliz, tiene el honor de ser interinamente la Capital de los orientales, por hallarse en ella su Jefe y toda la plana mayor, con los Diputados de los demás pueblos.”

“Nuestro alojamiento fue la habitación del General (Artigas). Esta se componía de dos piezas de azotea, con otro rancho contíguo que servía de cocina. Sus muebles se reducían a una petaca de cuero y unos catres sin colchón que servían de cama y de sofá al mismo tiempo. En cada una de las piezas había una mesa ordinaria como las que se estilan en el campo, una para escribir y otra para comer; me parece que había también un banco y unas tres sillas muy pobres. Todo daba indicio de un verdadero espartanismo. (…) Fuimos recibidos por D.Miguel Manuel Francisco Barreiro, jóven de veinticinco años, pariente y Secretario del General, y que ha participado de todos sus trabajos y privaciones: es menudo y débil de complexión, tiene un talento extraordinario, es afluente en su conversación y su semblante es cogitabundo, carácter que no desmienten sus escritos en las largas contestaciones, principalmente con el gobierno de Buenos Aires, como es bien notorio.”

(Barreiro nació en 1770 y murió en 1847. Acompañó a Artigas en el Exodo y en el sitio de Montevideo. Sustituyó a Otorgués como Gobernador de Montevideo el 29 de agosto de 1815)

“A las cuatro de la tarde llegó el General, el Sr.D.José Artigas, acompañado de un Ayudante y una pequeña escolta. Nos recibió sin la menor etiqueta. En nada parecía un general: su traje era de paisano, y muy sencillo: pantalón y chaqueta azul sin vivos ni vueltas, zapato y media blanca de algodón; sombrero redondo con forro blanco, y un capote de bayetón eran todas sus galas, y aun todo esto pobre y viejo. Es un hombre de una estatura regular y robusta, de color bastante blanco, de muy buenas facciones, con la nariz aguileña; pelo negro y con pocas canas; aparenta tener unos cuarenta y ocho años. (Artigas nació el 19 de junio de 1764, tenía 51años) Su conversación tiene atractivo, habla quedo y pausado; no es fácil sorprenderlo con largos razonamientos, pues reduce la dificultad a pocas palabras, y lleno de mucha experiencia tiene una previsión y un tino extraordinario. Conoce mucho el corazón humano, principalmente el de nuestros paisanos, y así no hay quien le gane en el arte de manejarlos. Todos le rodean y todos le siguen con amor, no obstante viven desnudos y llenos de miserias a su lado, no por falta de recursos sino por no oprimir a los pueblos con contribuciones, prefiriendo dejar el mando al ver que no se cumplían sus disposiciones en esta parte y que ha sido uno de los principales motivos de nuestra misión.”

“Nuestras sesiones duraron hasta la hora de la cena. Esta fue al tren y boato de nuestro General: un poco de asado de vaca, caldo, un guiso de carne, pan ordinario y vino, servido en una taza por falta de vasos de vidrio; cuatro cucharas de hierro estañado, sin tenedores ni cuchillos, sino los que cada uno traía, dos o tres platos de loza, una fuente de peltre cuyos bordes estaban despegados; por asiento tres sillas y la petaca, quedando los demás a pie. Véase aquí en lo que consistió el servicio de nuestra mesa cubieta de unos manteles de algodón de Misiones pero sin servilletas, y aún según supe, mucho de esto era prestado. Acabada la cena nos fuimos a dormir y me cede el General, no solo su catre de cuero sino también su cuarto, y se retiró a un rancho. No oyó mis excusas, desatendió mi resistencia, y no hubo forma de hacerlo ceder en este punto. Yo como no estaba aún bien acostumbrado, no obstante el que ya nos habíamos ensayado un poco en el viaje, hice tender mi colchón y descansamos bastante bien.”

/“Junio 13 de 1815. Muy temprano, así que vino el día, tuvimos en la casa al General que nos pilló en la cama: nos levantamos inmediatamente, dije misa y se trató del desayuno; pero este no fue ni de té ni de café, ni leche, ni huevos, porque no los había, ni menos el servicio correspondiente: tampoco se sirvió mate, sino un gloriado, que era una especie de punche muy caliente con dos huevos batidos, que con mucho trabajo encontraron. Se hizo un gran jarro, y por medio de una bombilla iba pasando de mano en mano, y no hubo otro recurso que acomodarnos a este espartanismo, a pesar del gran apetito por cosas más sólidas que tenía nuestro vientre, originado de unas aguas tan aperitivass y delicadas, no sirviendo nuestro desayuno sino para avivarlo más.”

“Yo estaba impaciente por concluir nuestra comisión, para bajar al puerto y registrar la costa del río, lo que no pude conseguir hasta después de la comida que fue enteramente parecida a la cena, con sólo haberle agregado unos bagres amarillos que se pescaron en el (río) Uruguay. Bajamos todos juntos al río. (…)”

“En el puerto había unos ranchos que servían de cuerpo de guardia, y en uno de ellos estaban los Jefes de los cuerpos de Buenos Aires, que sostenían a Alvear, y después de su caída fueron remitidos con una barra de grillos ala disposición de nuestro General, que los tenía en custodia con ánimo de devolverlos, como después se ha verificado; conducta que ha sido con justicia sumamente aplaudida por los buenos americanos, y que ha acabado de desengañarlos que nuestro Héroe no es una fiera ni un fasineroso, como lo habían pintado con negros colores sus émulos o envidiosos de su gloria.” (Esta fue la ocación en que el prócer pronunció las célebres palabras: “Artigas no es verdugo”)

“Junio 14 de 1815. En este día bajaron a tierra los Diputados de Buenos Aires, Pico y Dr.Rivarola, que nada pudieron tratar hasta no haberse concluido nuestra comisión. Por la tarde llegó un Indio de Misiones, capitán de aquellas milicias, con pliegos en que avisaba la retirada de los Paraguayos hasta Candelaria: pedían municiones y armas, que se les dieron (…)”

Artigas puebla la Banda Oriental

“Artigas creía en el indio; esperaba de él. Hace 134 años en una carta al gobernador de Entre Ríos, le decía que los indios debían gobernarse por sí mismos, para salir del aniquilamiento que había condenado el dominio del español. “Recordemos -le decía- que ellos tienen el principal derecho, y si su pasada infelicidad ha hecho degenerar su carácter noble y generoso, nosotros enseñémosle a ser hombres, señores de sí mismos”. Y en otra carta al gobernador de Corrientes, afirma, de nuevo, su fe en el indio. Oigámosle: “ Los indios, aunque salvajes, no desconocen el bien, y aunque con trabajo, al fin bendecirán la mano que los conduce al seno de la felicidad”.

¿Los indios conocen estas palabras? No lo sabemos. Pero ahí vienen en busca de Artigas, desde Itahí, desde las Garzas, los pueblecitos de más allá del río Paraná, en el Chaco. Tras penosas marchas, han llegado al Ayuí. El fuego intenso de los vivaques ilumina las siluetas de Artigas y del Cacique. Las estrellas los ven juntos, y el río, que los ama, los escucha, mientras se mece. ¿De qué hablaron? No lo sabemos. Pero he ahí que el Cacique retorna a su pueblo lejano. Repasa el río, con los ojos iluminados, y el corazón lleno de esperanza. Sí, el ha de traer aquí, e esta tierra donde está Artigas, a todos los de su raza.

Y vendrán “con estos brazos, a robustecer la Provincia, su industria, su labranza, y su fomento”.

Es junio de 1816. Los indios guicuruses han llegado ya junto a Artigas. Y ahora 400 indios abipones. ¿Qué dice Artigas cuando recorre el lugar, y les mira, uno a uno, desvalidos y humildes, humildes los ojos, humilde el ademán? Está regocijado, como un padre que ve crecer a su familia. Hoy todavía podemos leer esta carta que le escribe al cabildo de Montevideo, dándole cuenta del feliz acontecimiento: “Estos robustos brazos darán un nuevo ser a esta fértiles campañas, que por su despoblación, no descubren todo lo que en sí encierran, ni toda la riqueza que son capases de producir”.

“Que se hagan hombres, dueños de sí mismos”.

Y para no perder un instante, a romper el surco y a sembrar; a talar los montes; a preparar canoas; a levantar la escuelita para que el niño indio sepa pronto leer y escribir. Y que se levanten chozas para que el indio viva dignamente, que se gobiernen por sí mismos nombrando sus alcaldes indios; que se den sus leyes. Que el cabildo de Montevideo “no perdone fatiga ni sacrificio” que le envíe pronto río arriba en la balandra “Carmen” o en la sumaca “San Francisco Solano”, útiles de, arados, azadas, picos y palas. Más tarde pedirá cartillas, para enseñarles a leer; vacunas contra la viruela; campanas para la Iglesia pequeñita del poblado indio; hierro para forjar las lanzas, ¡las lanzas de la libertad!

Civilizar era ya para Artigas, hace 134 años, poblar, dar tierra y libertad, enseñar, y ayudar al indio y a todos los humildes a ser mejores y a vivir dignamente. J.F. de F.”

http://www.chasque.net/vecinet/artigas2.htm

PACTO DE PILAR

(Rivera había ofrecido su ayuda a Ramírez en 1820 para matar a Artigas)

http://chancharruas.wordpress.com/2010/09/11/rivera-planifico-la-muerte-de-nuestro-unico-procer-artigas/

1- Artigas: Derrota (22 de enero de 1820), traición y pacto del Pilar (23 de febrero de 1820)

“La derrota de Artigas en Tacuarembó a manos de los portugueses (22 de enero de 1820) permitió que fuerzas antes antagónicas llegaran a un acuerdo por una peculiar confluencia de intereses. En este sentido, tanto Estanislao López, gobernador de Santa Fe, como Francisco Ramírez, caudillo de Entre Ríos, y Manuel de Sarratea, gobernador de Buenos Aires a la caída del directorio, vieron con buenos ojos la derrota de Artigas. Cada uno tenías sus propios motivos para terminar con el prestigio político del Protector. De allí que coincidieran poco después en signar un pacto que excluía ostensiblemente a Artigas, y que hubiera sido impensable en otro momento. Los portugueses, convocados por Buenos Aires, derrotan definitivamente a las tropas artiguistas en la Batalla de Tacuarembó el 22 de enero de 1820. Ocasión que los caudillos aliados aprovecharon para firmar el 23 de febrero de ese año, a espaldas de Artigas, el Pacto del Pilar desconociendo y traicionando la autoridad del líder.

El pacto del Pilar fue firmado por los tres gobernadores el 23 de febrero de 1820. Por medio de éste Ramírez se deshacía de la influencia artiguista en las provincias mesopotámicas para tenerlas directamente bajo su órbita. López daba un paso adelante en su aspiración de constituirse en el eje de la política nacional, al poder ejercer el control sobre el cuerpo representativo de las provincias que se convocaría en San Lorenzo. Y finalmente Sarratea conseguía eliminar al enemigo tradicional de la política porteña.” (“Hist. Gral. de las RREE Argentina” http://www.argentina-rree.com/historia.htm)

“Artigas entró en conflicto directo con Pancho Ramírez, caudillo entrerriano, que, apoyado por armas y recursos de Buenos Aires, lo obliga a buscar apoyo en Paraguay, donde ingresa el 5 de setiembre de 1820.

Derrotado y profundamente decepcionado, Artigas se marcha al exilio en Paraguay donde vive humildemente. Luego de tres décadas muere dignamente a los 86 años, el 23 de septiembre de 1850.” (Manuela Solé http://www.mci.gob.ve/efemerides.asp?id=23)

“Después de la batalla de Tacuarembó, Artigas se estableció en Avalos, en la provincia de Corrientes. Desde allí envió partidas por el río Uruguay y despachó circulares pidiendo una reunión para reorganizar la Liga (Federal de los Pueblos Libres). La misma se efectuó el 24 de abril de 1820. Las únicas provincias que concurrieron a su llamado fueron Corrientes y Misiones: exactamente las que fueron excluidas del pacto del Pilar. Fue el último intento organizativo de quien llevó a cabo el primer ensayo estatal provincial después de la caída del poder hispánico.

Avalos fue un pacto muy sencillo, muy idealista, muy fugaz, muy difícil de imponer con el estado de fuerzas existente en aquel momento. Artigas fue reconocido como el Protector de los Pueblos de la Liga (Federal), con poder para hacer la guerra y proclamar la paz. Los pueblos -el eterno plural soberano de los federalistas- se unían para la defensa de su libertad, independencia y federación, pero conservaban individualmente la independencia necesaria para elegir autoridades y arreglar su economía. (…)” (Los tiempos de Artigas -Tomo 5-, Ana Ribeiro)

Artigas increpa a Ramírez su deslealtad

“Era el 23 de febrero de 1820. Artigas increpa a Ramírez su deslealtad. Busca levantarlo, persuadirlo de su error en que ha sido conducido. Quiere levantarlo de la nada como cuando le otorgó los galones de teniente de caballería entrerriano, pero todo es en vano. En Ramírez pesa más la codicia y la ambición personal que la lealtad a los principios.

Ramírez anuncia la guerra a su jefe máximo y sale de su tierra natal de Entre Ríos con numerosa tropa, incorporación de infantería y los cañones a combatir al Jefe de los orientales.

El 13 de junio de 1820 en las Guachas cerca de Gualeguay las huestes que Artigas había logrado reunir chocan con el ejército de Ramírez.

La acción es indecisa pero vuelven a encontrarse en Avalos quince días después. Artigas aceptó después de diez horas de duros combates que estaba completamente derrotado y se retiró hacia el norte.

Ramírez desde ese momento luce el rango de Jefe Supremo de la provincia de Entre Ríos y Sarratea disfruta del ultraje y apura la venganza.

Artigas sigue hacia el norte va con un puñado de vencidos camino a las Misiones. Atrás quedan las amadas provincias.

Tiene en esos momentos un recuerdo para sus bravos comandantes Lavalleja, Otorgues, Andresito, Berdún encerrados en los calabozos de la isla de las Cobras. Y pone en manos del sargento Francisco de los Santos los últimos dineros que disponía para reconquistar la libertad de los patriotas detenidos.

Artigas murió el 23 de setiembre de 1850 en una modesta vivienda en los alrededores de Asunción murió como había vivido dignamente con austeridad.

Así se cierra la primera parte de la Historia de los Orientales, que durante los cinco años siguientes (1820-1825), sufren la opresión luso-brasileña. Pero digamos claro, que hubo personajes que no se sintieron oprimidos y que lucieron sus mejores galas, acompañando al invasor.”

El artiguismo fue derrotado por un Portugal militarista y cruel. Al darle la espalda los centralistas (monárquicos) de Buenos Aires, las tropas gauchas fueron masacradas, y los portugueses se quedan en la Banda Oriental. Solo con lo puesto y acompañado con 400 lanceros afrodescendientes, Artigas se fue al Paraguay. (www.chasque.net/vecinet/artigas3.htm) / vecinet

2- El pacto del Pilar “implicaba una traición de parte de las provincias que se suponían aliadas”

(extractado de “Historia General de las Relaciones Exteriores de la Argentina” http://www.argentina-rree.com/historia.htm 1806 – 1989, obra dirigida por Carlos Escudé y Andrés Cisneros)

La noticia de la derrota de Artigas en Tacuarembó a manos de los portugueses (22 de enero de 1820) permitió que fuerzas antes antagónicas llegaran a un acuerdo por una peculiar confluencia de intereses. En este sentido, tanto Estanislao López, gobernador de Santa Fe, como Francisco Ramírez, caudillo de Entre Ríos, y Manuel de Sarratea, gobernador de Buenos Aires a la caída del directorio, vieron con buenos ojos la derrota de Artigas. Cada uno tenías sus propios motivos para terminar con el prestigio político del Protector. De allí que coincidieran poco después en signar un pacto que excluía ostensiblemente a Artigas, y que hubiera sido impensable en otro momento.

El pacto del Pilar fue firmado por los tres gobernadores el 23 de febrero de 1820. Por medio de éste Ramírez se deshacía de la influencia artiguista en las provincias mesopotámicas para tenerlas directamente bajo su órbita. López daba un paso adelante en su aspiración de constituirse en el eje de la política nacional, al poder ejercer el control sobre el cuerpo representativo de las provincias que se convocaría en San Lorenzo. Y finalmente Sarratea conseguía eliminar al enemigo tradicional de la política porteña(1).

Por el tratado del Pilar se admitía la idea federativa de gobierno como popular, pero dejando a la reunión de los diputados nombrados en libre elección por las provincias el que así lo declarasen. Para tal efecto se convocaba un Congreso en San Lorenzo, 60 días después de la ratificación del tratado. Asimismo los ejércitos de Santa Fe y Entre Ríos aceptaban retirarse y se recordaba la necesidad urgente de ayudar a la Banda Oriental frente a los portugueses. Como se esperaba, la reacción del Protector ante este tratado fue muy negativa. Implicaba una traición de parte de las provincias que se suponían aliadas. Al respecto Artigas escribía el 16 de marzo de 1820 en un oficio al Cabildo de Santa Fe:

Jamás pudo presentarse unos resultados más desventajosos al mérito de nuestros afanes y tan disconforme a las ventajas que nos ha brindado la suerte. Yo esperaba que esta vez se pusiera término a la guerra civil, que cesasen las complicaciones con Brasil y que librado el interes de la Nacion a las resoluciones de los pueblos se creyece esta garantía en sus propios esfuerzos. Ninguno de estos principios se ha mencionado en la estipulación indicada. Todos se hallan paliados y por lo mismo es para mi juicio inconcebible como pueden esperarse felices resultados (…) (2)

Según Manuel Cervera, Artigas deseaba llevar una lucha sin contemplaciones. Su principal obstáculo era Buenos Aires. Ahora sus antiguos aliados también lo abandonaban.

Estanislao López intentó demostrar al Protector que su actitud no era una traición sino un paso adelante en la lucha por el bien de los pueblos:

Cuando he leído las recomendaciones que Usía me hace con referencia a los artículos de convención firmados en el Pilar, no puedo formarme otra idea sino la que Usía no estará completamente impuesto del actual estado y circunstancias de las provincias de la Unión Cómo he de persuadirme que Usía menosprecie la felicidad común de ellos? Pues señor ella exigía con la mayor urgencia la Convención que se ha logrado con ventajas a lo apetecible. Usía conoce a fondo tanto mis intenciones como mi sinceridad: crea pues estas proposiciones que estampo y quisiera se gravasen para eterna duración. Mi deseo es el bien general desde donde parten todas mis operaciones. La observancia de los artículos estipulados promete este beneficio (…) (3)

Aunque López no indicaba la totalidad de las razones que lo habían impulsado a la firma del pacto, era evidente que a diferencia del Protector -empeñado en continuar la guerra contra el gobierno porteño-, el gobernador santafesino ponía en la balanza el estado de su provincia, desbastada económica y espiritualmente por las acciones bélicas de los últimos años. López creía en la defensa de la autonomía provincial pero procuraba recurrir a otros medios menos nefastos para la provincia. Fuera por pragmatismo, patriotismo o afán de prestigio personal, lo cierto es que López pretendía dirigir el curso de su propia provincia y no estaba dispuesto a transferir parte de su autoridad a nadie. Y menos a Artigas, que debido a su debilidad se encontraba incapacitado para negociar. De hecho, Artigas fue derrotado definitivamente por el mismo Ramírez el 29 de julio de 1820, concluyendo así su vida política y militar. Según expresa Manuel Cervera, “con Artigas desapareció el lazo de unión que pudo integrar con la Banda Oriental casi todo el antiguo Virreinato del Plata(4)”.

La derrota de Artigas y el ímpetu dominador de Ramírez obligaron a Santa Fe y a Buenos Aires a suscribir un nuevo pacto, el de Benegas (24 de noviembre de 1820) para defensa mutua de ambas provincias. Aun cuando éstas habían vuelto a romper relaciones poco después del tratado del Pilar, debieron olvidar sus intrigas para contener al caudillo entrerriano, cuyos afanes representaban un peligro para cualquiera de las partes. El tratado de Benegas implicaba la obligación de defensa en caso de una invasión de Ramírez; la entrega de 25.000 cabezas de ganado como indemnización por los daños ocasionados por Buenos Aires en sus invasiones a Santa Fe; y el acuerdo de reunir el próximo congreso en la ciudad de Córdoba, cláusula que anulaba lo estipulado por el tratado del Pilar. La muerte de Ramírez en julio de 1821 no trajo, como era de suponer, la paz definitiva entre las provincias. La guerra continuó hasta que se concretó la disolución definitiva de la “República de Entre Ríos” a manos del caudillo Estanislao López y por instigación del gobierno de Buenos Aires.

El 25 de enero de 1822, los representantes de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes firmaban el tratado del Cuadrilátero, por el cual se comprometían a mantener la paz y la unión; se garantizaba la integridad del territorio ante cualquier pretensión extranjera; se fijaban provisionalmente los límites de Entre Ríos y Corrientes, y se desligaba a los signatarios de la obligación de concurrir al congreso a reunirse en Córdoba.

Puede decirse entonces que a partir de Cepeda, la posición de Santa Fe viró claramente hacia el bloque de Buenos Aires. Un factor determinante fue la penuria económica en que había caído la provincia después de las invasiones y guerras civiles, situación que ya no admitía un nuevo enfrentamiento con Buenos Aires. La cantidad de ganado que Rosas se comprometió a entregar a Santa Fe para repoblar los campos de ésta en Benegas fue además un incentivo muy importante. Al respecto Halperín Donghi expresa:

Santa Fe, conquistada, incendiada, saqueada varias veces por tropas porteñas, llegó a 1820 sin ganados en sus estancias; la política de prudente acercamiento a Buenos Aires, esa enemiga que seguía siendo demasiado poderosa aun después de ser vencida se explica en parte por la urgente necesidad de paz para asegurar la salida del marasmo económico; los términos de la paz, que incluyen la entrega de un plantel de vacunos a la provincia vencedora, muestran muy bien cuál ha llegado a ser para ésta el problema cardinal(5).

A partir de entonces y más aún con el ascenso de Rosas al poder se acentuó la colaboración de Buenos Aires en la reconstrucción económica de la provincia de Santa Fe. Cabe mencionar la suma mensual de 2.000 pesos recibida por dicha provincia en concepto de indemnización por los daños sufridos a causa de las tropas porteñas. Según Cervera, esta mensualidad se pagó “religiosamente hasta el año 1852”. El mismo autor agrega que desde 1830 a 1851 el gobierno santafesino recibió 72.003 pesos metálicos (no explica en concepto de qué) y que de no haber sido por aquellas entradas la provincia no se habría levantado nunca(6).

Con la desaparición de Artigas del escenario político y militar se acentuó la ya iniciada línea política de López hacia la Banda Oriental, que incluía una posición netamente federal. El triunfo de este principio era el único capaz de garantizar la autonomía de la provincia así como el carácter nacional del puerto de Buenos Aires. Beatriz Moreyra sostiene que el acercamiento con Buenos Aires no produjo una “ruptura” con la Banda Oriental sino sólo un “deslinde” que permitió a Santa Fe decidir por sí misma. Por esta razón López estuvo siempre dispuesto a auxiliar a la Banda Oriental. El expansionismo portugués era tan peligroso para la última como para Santa Fe. / vecinet

NOTAS

(1) Carlos S.A. Segreti, El país disuelto (1820-1821), Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982, pp. 171-172.

(2) Manuel Cervera, Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe. Contribución a la Historia de la República Argentina (1573-1853), tomo II, Santa Fe de la Veracruz, 1980, p. 548.

(3) Ibid., pp. 548-549.

(4) Ibid., p. 551.

(5) Tulio Halperín Donghi, De la revolución de independencia a la confederación rosista, Colección Historia Argentina, vol. 3, Buenos Aires, Paidós, 1993, p. 182.

(6) M. Cervera, op. cit., p. 146. También citado por José Carlos Chiaramonte, “Finanzas públicas de las provincias del Litoral (1821-1841)”, en Anuario IEHS, Nº 1, 1986, p. 173.

3- Pacto del Pilar celebrado por los Gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos

(Texto original)

“Convención hecha y concluída entre los Gobernadores D. Manuel Sarratea, de la Provincia de Buenos Aires, D. Francisco Ramirez de la de Entre Ríos, D. Estanislao Lopez de la de Santa Fe el día veinte y tres de Febrero del año del Señor mil ochocientos veinte, con el fin de terminar la guerra suscitada entre dichas Provincias, de proveer a la seguridad ulterior de ellas, y de concentrar sus fuerzas y recursos en un gobierno federal, a cuyo objeto han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1° –  Protestan las partes contratantes que el voto de la Nación, y muy particularmente el de las Provincias de su mando, respecto al sistema de goverino que debe regirlas se ha pronunciado a favor de la confederación que de hecho admiten. Pero que debiendo declararse por Diputados nombrados por la libre elección de los Pueblos, se someten a sus deliberaciones. A este fin elegido que sea por cada Provincia popularmente su respectivo representante, deberán los tres reunirse en el Convento de San Lorenzo de la Provincia de Santa Fe a los sesenta días contados desde la ratificación de esta convención. Y como están persuadidos que todas las Provincias de la Nación aspiran a la organización de un gobierno central, se comprometen cada uno de por sí de dichas partes contratantes, a invitarlas y suplicarles concurran con sus respectivos Diputados para que acuerden quanto pudiere convenirles y convenga al bien general.

Artículo 2° – Allanados como han sido todos los obstáculos que entorpecían la amistad y buena armonía entre las Provincias de Buenos Ayres, Entre Ríos y Santa Fe en una guerra cruel y sangrienta por la ambición y la criminalidad de los muchos hombres que habían usurpado el mando de la Nación, o burlado las instrucciones de los Pueblos que representaban en Congreso, cesaran las divisiones beligerantes de Santa fe y Entre Ríos a sus respectivas Provincias.

Artículo 3° – Los Gobernadores de Santa fe y Entre Ríos por sí y a nombre de sus provincias, recuerdan a la heroica Provincia de Buenos Aires cuna de la libertad de la Nación, el estado difícil y peligroso a que se ven reducidos aquellos Pueblos hermanos por la invasión con que lo amenaza una Potencia extrangera que con respetables fuerzas oprime la Provincia aliada de la Banda Oriental. Dexan a la reflexión de unos ciudadanos tan interesados en la independencia y felicidad nacional el calcular los sacrificios que costará a los de aquellas provincias atacadas el resistir un Exercito imponente, careciendo de recursos, y  aguardan de su generosidad  y patriotismo auxilios proporcionados a lo arduo de la empresa, ciertos de alcanzar quanto quepa en la esfera de lo posible.

Artículo 4° – En los Ríos de Uruguay y Parana navegarán unicamente los Buques de las Provincias amigas, cuyas costas sean bañadas por dichos Rios. El Comercio continuará en los términos que hasta aquí, reservandose a la decisión de los Diputados en congreso cualesquiera reforma que sobre el particular solicitaren las partes contratantes.

Artículo 5° – Podrán bolver a sus respectivas Provincias aquellos individuos que por diferencia de opiniones políticas hayan pasado a la de Buenos Aires, o de esta a aquellas, aun quando hubieren tomado armas y peleado en contra de sus compatriotas: serán repuestos al goze de sus propiedades en el estado en que se encontraren y se hechará un velo a todo lo pasado.

Artículo 6° – El deslinde de territorio entre las Provincias se remitirá, en caso de dudas a la resolución del Congreso general de Diputados.

Artículo 7° – La deposición de la antecedente administración ha sido la obra de la voluntad general por la repetición de desmanes con que comprometía la libertad de la Nación con otros excesos de una magnitud enorme. Ella debe responder en juicio público ante el Tribunal que al efecto se nombre; esta medida es muy particularmente del interes de los Xefes del Exercito Federal que quieren justificarse de los motivos poderosos que les impelieron a declarar la guerra contra Buenos Aires en Noviembre del año proximo pasado y conseguir en la libertad de esta Provincia a la de las demas unidas.

Artículo 8° – Será libre el comercio de Armas y municiones de guerra de todas clases en las Provincias federadas.

Artículo 9° – Los prisioneros de guerra de una y otra parte serán puestos en libertad después de ratificada esta convención para que se restituyan a sus respectivos Exercitos o Provincias.

Artículo 10° – Aunque las Partes contratantes están convencidas de que todos los artículos arriba expresados son conformes con los sentimientos y deseos del Exmo. Sr. Capitán General de la Banda Oriental Don José Artigas según lo ha expresado el Sr. Gobernador de Entre Rios que dice hallarse con instrucciones privadas de dicho Sr. Excmo. para este caso no teniendo suficientes poderes en forma, se ha acordado remitirle copia de esta nota, para que siendo de su agrado, entable desde luego las relaciones que puedan convenir a los intereses de la Provincia de su mando, cuya incorporación a las demas federadas, se miraría como un dichoso acontecimiento.

Artículo 11° – A las quarenta y ocho oras de ratificados estos tratados por la Junta de Electores dara principio a su retirada el Exercito federal hasta pasar el Arroyo del Medio. Pero atendiendo al estado de debastación a que ha quedado reducida la Provincia de Buenos Ayres por el continuo paso de diferentes Tropas, verificará dicha retirada por divisiones de doscientos hombres para que así sean mejores atendidas de viveres y cabalgaduras, y para que los vecinos experimenten menos grabamen. Queriendo que los Sres. Generales no encuentren inconvenientes ni escases en su transito para si o sus tropas, el Señor Gobernador de Buenos Ayres nombrará un Individuo que con este objeto les acompañe hasta la linea divisoria.

Artículo 12° – En el término de dos días o antes si fuese posible será ratificada esta prevención por la muy Honorable Junta de Representantes.

Fecho en la capilla del Pilar a 23 de febrero de 1820.

(Fdo.) Manuel de Sarratea – Estanislao López – Francisco Ramírez

La Junta de Representantes Electores aprueba y ratifica el precedente tratado. Buenos Aires, a las dos de la tarde del día veinte y quatro de febrero de mil ochocientos veinte años.

(Fdo.) Thomas Manuel de Anchorena; Juan J. C. de Anchorena; Vicente López; Antonio José de Escalada; Manuel Luis de Oliden; Victorio García de Zuñiga; Sebastián Lezica; Manuel Obligado.

(En la edición del Registro Oficial de Santa Fe, se publica el siguiente agregado:)

Por tanto, y en conformidad de lo acordado por la misma Junta, se publicará por bando con la solemnidad conveniente, iluminándose generalmente con tal plausible motivo las calles de esta Ciudad por tres sucesivas noches, que principiaran por la del presente día, y cantandose en acción de gracias al Todo Poderoso en solemne Te Deum el Domingo 27 del corriente, en la Santa Iglesia Catedral, con asistencia de las Corporaciones de la Provincia. Buenos Aires, Febrero 24 de 1820.

(Fdo.) Hilario de la Quintana – Por mandato de S. S. José R. Basavilbaso

(Documentos relativos a los compromisos secretos del tratado del Pilar: Orden del Gobernador Sarratea para que el Comandante de la Sala de Armas entregue ochocientos fusiles y ochocientos sables, sin especificar destino.)

Buenos Ayres, Marzo 4 de 1820. Tomándose razón de esta orden en el Estado Mayor Gral., y demás donde corresponde para su devida constancia y fines consiguientes, entréguense por el Comandante de la Sala de Armas al Ciudadano D. Francisco Martínez ochocientos fusiles de buena calidad y servicio, y de cuya inversión se me dará cuenta en oportunidad directamente por el expresado D. Francisco Martinez.(Fdo.) Manuel de Sarratea.” / vecinet

2- Pacto de Avalos: para “sostener Libertad e Independencia en orden a intereses de la Federación”

(Transcripción textual)

“Acta celebrada entre los Jefes militares y Representantes políticos de las tres Provincias: Banda Oriental, Corrientes y Misiones, reunidas en Congreso para resolver lo más conveniente por sostener la Libertad e Independencia de estas Provincias contra los enemigos exteriores; en orden a los intereses de la federación y de común acuerdo resolvieron lo siguiente:

Art. 1º – Los Jefes y Representantes de las tres Provincias se comprometen con todos los esfuerzos y recursos de sus Provincias, a sostener una guerra ofensiva y defensiva por la Libertad e Independencia de estas Provincias.

Art. 2º – El Jefe de los Orientales, ciudadano José Artigas será reconocido por los Jefes y autoridades de las Provincias de la Liga por el Protector de su Libertad y queda autorizado para decidir de la guerra y de la paz contra los enemigos exteriores e interiores.

Art. 3º – Las tres Provincias de la Liga se comprometen al cumplimiento de las providencias del excelentísimo señor General como Director de la guerra y la paz.

Art. 4º – El excelentísimo señor Protector y Director de los pueblos se compromete por su parte a no celebrar convenio ni tratado alguno con los enemigos exteriores o interiores sino aquel que asegure y deje a salvo la Libertad e Independencia de estas Provincias.

Art. 5º – Las Provincias de la Liga no pueden ser perjudicadas ni en la libre elección de sus Gobiernos, ni en su administración económica según los principios de la federación.

Art. 6º – Las tres Provincias admiten bajo estos principios a otra cualquiera que entre por los intereses de una liga ofensiva y defensiva hasta la resolución en un Congreso General de las Provincias.

Cuyos artículos firmados y ratificados ante mí por los Jefes y Representantes de las tres Provincias, se mandan publicar y archivar en cada una de ellas por los Jefes y Autoridades de cada respectiva Provincia como un constante documento de la expresión de su voluntad.

Para ello se firman tres de un tenor de la presente acta celebrada en esta costa de Avalos, a 24 de abril de 1820.

José Artigas. Juan Bautista Méndez. Diego Rodríguez Méndez, Representante. Miguel Javier Arigú, Representante. Gorgonio Aguiar. Francisco Javier Siti.

En Avalos, el 24 de abril de 1820, firma junto con el Coronel Gorgonio Aguiar por la Banda Oriental y los representantes de Corrientes y Misiones, el pacto de ese nombre, liga ofensiva-defensiva entre las provincias excluidas del Pilar.” / vecinet

http://www.chasque.net/vecinet/noti795.htm#1

CRONOLOGIA

(Compendiado con datos de las obras de Eduardo Acosta y Lara, Eugenio Petit Muñoz, Renzo Pí Hugarte, Carlos Maggi , Salvador Cabral)

1780

Artigas a los 16 años se interna en las praderas y serranías inicia una relación que se incrementará durante las siguientes cuatro décadas.

1785

Cuando Artigas tenía 21 años nace Manuel Artigas, El Caciquillo, uno de sus hijos segun Carlos Maggi. Con el nombre de un hermano, de un hijo y de un primo de José Artigas, se lo verá actuando como uno de los jefes charrúas a sus 26 años, desde las primeras movilizaciones artiguistas en 1811.

1795

Desde las barras de los Rio Arapey Grande y Chico “Pepe” Artigas y sus charrúas juntan miles de cabezas que con unos 200 charrúas lleva en dirección al Brasil, Santa Tecla, a través del Lunarejo. Fueron sorprendidos al desplazarse por Cerro Largo a comienzos de 1796.

1797

Artigas ingresa al Cuerpo de Blandengues, sin que haya participado en ninguna acción contra su tribu, con la que mantiene vínculo permanente y por la que es ayudado secretamnte en muchas ocasiones, como lo puso en evidencia Carlos Maggi.

1804

Cuando el coronel Rocamora efectúa una operación para aplastar a los charrúas, Artigas aún oficial de Blandengues actúa para que fracase en los campos de Arerunguá.

Javier de Viana conduce entonces una nueva expedición que tiene poco éxito por las maniobras de Artigas para proteger a los charrúas.

1805

Artigas solicitó y logra en el territorio de Arerunguá 105 mil hectáreas donde mueven sus tolderías los charrúas.

1811

Desde el mismo “Grito de Asencio” los Charrúas acuden al llamado de Artigas. Su “Caciquillo” Manuel Artigas al frente de 28 charrúas se une a los vecinos al mando de Baltazar Ojeda y desalojan a los portugueses de Paysandú (8/X).

Contingente charrúa en el primer sitio a Montevideo.

Protegen cual escudo al Exodo que acompañan con 400 guerreros, luego que Artigas escribiera, desde un alto en el Arroyo Perdido, al comandante porteño enviado a Paysandú José Ambrosio Carranza, ordenándole: “Auxiliará Ud. la mayor brevedad a mi Casiquillo dándole órdenes de partir para los indios bravos a fin de que estos nos auxilien con sus brazos en una causa que también lo es suya; para ello aconsejrá Ud. De mi parte al Casiqjuillo emplée cuantos medios razonables esten a sus alcances” (2/XI).

De inmediato, el mismo día le envía otro oficio, remarcando y ampliando el punto: “La reunión de los indios bravos es de la 1ra necesidad y yo espero que Ud. de cualquier modo me envíe algún Cacique acompañado de diez o doce indios para que trate conmigo. Apuremos todos los recursos para que los portugueses no se hagan dueños de esta banda.” (Esa primer invasión se incio en agosto de este y finalizó en setiembre del siguiente).

1812

Porteños y portugueses unifican esfuerzos para combatir a los charrúas y debilitar Artigas. El gobernador de Montevideo Vigodet rompe el armisticio con Buenos Aires. El Triunvirato porteño hace un convenio con los portugueses para la evacuación de la Banda Oriental.

“Cuatrocientos indios charrúas armados con f lechas y bolas…” están presentes en el campamento del Salto Chico en pleno Exodo, segun descripción del comisionado paraguayo Bartolomé Laguardia (9/III). ”Y estoy persuadido -anoto Laguardia- que aún en los pueblos de indios ha dispuesto formar sus compañías, porque he visto algunos Corregidores uniformados: en el departamento de Yapeuú 500 indios sin armas en compañías formadas”. Confiman la adhesión completa a Artigas: “Están subordinados al General y tan endiosados en él que estoy en que no han de admitir al otro jefe” (por Sarratea).

Las tropas portuguesas al mando de Joaquín d´OLiveira desangran a los charrúas en el Daymán, junto al arroyo Laureles, despues de un combate de cuatro horas, dando muerte a cuatro de sus caciques y numerosos guerreros, tomándoles miles de caballos. (12/VII)

Manuel de Sarratea -nombrado por el Triunvirato generalísimo de la Banda Oriental- prosigue el plan de extermnio de los charrúas artiguistas. Empero los charrúas quitan de las narices, a Sarratea y sus tropas, sin dejar rastros, 2.700 caballlos y 700 bueyes, impidiéndole actuar ,sin derramaren ello una gota de sangre.

Las tolderías se establecen sobre el Río Santa Lucía integrando con su propio perfil las fuerzas artiguistas en el segundo sitio a Montevideo. Acciones de charrúas al mando del Caciquillo en Pintado y Porongos (30/VIII y 29/IX) donde se unieron a las fuerzas de Eugenio Culta.

1813

Artigas vuelto del Ayuí acampa cerca de Montevideo (Paso de la Arena) con 5.000 soldados y 100 charrúas (20/I).

Larrañaga comparte una cena en el campamento de Artigas en el Santa Lucía chico donde tienen sus toldos los charruas y minuanes: “… tuve ocasión de tratar a los Caciques Minuanes que acompañan y aman tiernamente al Gefe de este Exército: uno de ellos comió con su mujer en la mesa del General”. (2/II)

Cien charrúas cierran la retarguardia de la columna de 5 mil hombres que encabeza Artigas a su regreso del Exodo para incorporarse a las fuerzas comandadas por José Rondeau en el Segundo Sitio a Montevideo. La multitud de carretas, familias, bagajes no terminaron de llegar hasta dos días despues, anota el Pbro. Bartolomé Muñoz (26/II).

Los charrúas desafían ante las murallas a los defensores de Montevideo (27/II).

Sumados al sitio, ya con Artigas como presidente del Gobierno Provincial desde el Primer Congreso Nacional de Tres Cruces (4/IV), los charrúas acampan a 3 leguas de Montevieo (18/VIII), comandados por “..su jefe caciquillo Dn Manuel Artigas muy tratable” .

Desde los artículos de las Instrucciones del Año XIII en adelante se plasman los principios distintivos del artiguismo: “la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable”; los derechos natruales de la criatura humana bajo formas múltiples en dichos artículos y en los proyectos constitucionales surgidos del núcleo artiguista (el destinado a la Provincia Oriental o el formjulado para las “provincias Unidas de la América del Sud”) especialmente en cuanto reconocen , implícita o explícitamente, el derecho a la felicidad, el igual derecho electoral sin exclusiones, el de exigir la responsabilidad de los gobernantes y funcionarios, el derecho a la justicia recta y el derecho de los pueblos al uso de su soberania particular. Todos ellos se hacían carne tambien para el indio, por primera vez. Ocurría además en términos que exaltaban su condición de hombres y señalaban firmemente sin lugar a dudas el propósito de organizar, clara y enérgica, una amplia política de de reparación, con el reconocimieno de que los indios eran los dueños originarios de sus tierras. “Ellos tienen el principal derecho”, proclamó categórico Artigas. (Petit Muñoz 1951 p 228)

1814

Artigas se retira del sitio de Montevideo, de paisano y con una lanza, ubicándose “en el corazón de mis recursos”, sobre el Arroyo Mataojo, no lejos del Cerro Catedral Charrúa, vale decir, en pleno territorio charrúa (20/I). Actúa como enlace el Caciquillo Manuel Artigas.

Caballería de cien charrúas sumada a 300 paisanos es decisiva en la acción artiguista al mando de Rivera en la Capilla de don Diego González ,en las nacientes del Villasboas sobre la Cuchilla Grande, a 40 km de Durazno, donde derrotan a igual numero de porteños (XI). Artigas en carta a Barreiro , indica que “por nuestra parte no hubo ningún herido. Algunos enemigos (60, entre ellos seis oficiales, según Rivera) pagaron su obstinación con su muerte a la intrepidez de la caballeria charrúa; y los demás rindieron sus armas a nuestro valiente y generoso Rivera.”.

1815

Fuerzas artiguistas integradas por similar caballería charrúa al mando de Rivera destrozan en Guayabo las tropas porteñas de Dorrego (10/I). Aqui ademas los charrúas posibilitan el triunfo impidiendo proveerse de ganado al ejército porteño y aislándolo al cerrar los pasos en ríos y arroyos. En su diario el general porteño documentó elocuente: “ En el mmento que nuestras tropas dieron vueltas, los enemigos se mezclaron en nuestras filas, a lanza y sable en mano, y como por lo general la mayor parte venían desnudos, la tropa los conceptuaba indios, habiendo a éstos cobrado, aunque sin motivo, un gran temor (…)Era tal el pavor que en los últimos momentos se había apoderado de la tropa que de la algazara sólo del enemigo disparaban, sin que las espadas de los oficiales pudieran contenerlos, yo mismo, he visto de cerca sesenta hombres corridos por solo cinco, quienes los acuchillaban sin que siquiera se defendieran no obstante mis amonestaciones y de otros tantos oficiales

Una aplicación inmediata , no solo la proclamación, de la ciudadanía sin limitación al indio se concreta a comienzo de este año por mandato de Artigas: Andresito Artigas es ascendido como nuevo Comandante General misionero, gobernante de Misiones y Corrientes. Oriental de nacimiento (su partida está en los archivos de la Iglesia de Tacuarembó) fue educado en la tradiciones jesuíticas-guaraniticas. De fe cristiana, será Andres Guacaraí el primer jefe indio ascendido a General en el ejercito multiétnico artiguista, único caso en los ejércitos emancipadores americanos. Fue Eugenio Petit Muóz de los primeros entre nosotros en llamar la atención sobre este hecho y especialmente en el modo e que respeta Artigas el ejercicio del poder de Andresito y las instrucciones que le suministra para que le sean respetados, a la vez, a los indios su condición de personas y sus derechos a la libertad y a la buena admnistracción: “Que mande cada pueblo su diputado indio al Arroyo de la China. Ud. dejará a los pueblos en plena lilbertad para elegirlos a su satisfacción, pero cuidando que sean hombres de bien y de alguna capacidad para resolver lo conveniente. (…) Lo que interesa es que Ud. se porte como hombre de bien, que castigue a los delincuentes y premie a los virtuosos; que llene de justicia rectamente, sin atender a emepeños ni pasiones, que los trate con cariño para que de ese modo se haga obedecer y amar (…) Llegado es el tiempo que abran los ojos los pueblos, y reconociendo sus derechos los hagan respetables (…) En el primer reencuentro han reconocido la energía de los hombres libres (dice refiriéndose a un triunfo obtenido por los indios misioneros sobre tropas paraguayas). Hoy felizmente el cuidado de vuestro pueblos esta fiado a vosotros mismos. Estais con las armas en la mano para sostener vuestros derechos, y os haréis dignos de la memoria de vuestros hijos si llenais ese deber”

Desde el campamento multiétnico de Purificación, al Norte de Paysandú, se promulga el Reglamento Provisorio de la Provincia Orietal para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados”, cuyo célebre Art. 6to. establece que “los más infelices sean los más privilegiados”, extendiendo por piemera vez no solo a los criollos pobres sino por igual a “los negros libres, los zambos de toda clase, los indios” el derecho a agraciarse con suerte de estancia “si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la Provincia”. Sin hacer distingo entre clases, razas ni creencias, como por ejemplo lo habían hecho, entre otros, Azara en su Memoria Rural sobre el Río de la Plata, donde propuso “dar libertad y tierras a los indios cristianos”. En cambio, para la región de los “indios infieles”, entre los ríos Uruguay, Negro, Ibicuy y frontera con Brasil, sugirió se edificasen capillas. Mientras Azara hizo girar su propuesta en torno al concepo de aumentar la producción, Artigas la edificó sobre el principio ético de que la injusticias debían ser reparadas.

1816

De inmediato Artigas propulsa y ampara la ejecuión de la avanzada ley agraria. Abre un espacio cerca mismo de Purificación para una colonia agrícola que combine las tradiciones comunitarias de las culturas de indios abipones y guaycurúes del Chaco, tan combativos y tenaces artiguistas como los charrúas, quienes ya tenían destinada el área de Arerunguá para su organizacion tribal y forma de subsistencia, que no era la de indios con una simbiosis de cultura guaranítica y socialismo cristiano jesuítico. Artigas insiste en enero con tres comunicaciones al Cabildo de Corrientes (el 2, 9 y 31 ) para que a la gente del cacique Juan Benavides se les otorogue tierras o se les apoye para que vengan con sus familias junto a Artigas, lo que finalmente se concreta en junio de ese año, con la llegada de más de 400 indios abipones con cuatro caciques, que se sumaron a un contingente de guaycuruses llegados poco antes. “Es preciso que a los Indios se trate con más consideración -reclama Artigas al Cab ildo de Corrientes – pues no es dable cuando sostenemos nuestros derechos excluirlos del que justamente le corresponde. Su ignorancia e incivilización no es un delito reprensible. Ellos deben ser condolidos más bien de esta desgracia, pues no ignora V.S. quien ha sido su causante, ¿y nosotros habremos de perpetuarla? ¿Y nos preciaremos de patriotas siendo indiferentes a ese mal ? Por lo mismo es preciso que los magistrados velen por atraerlos, persuadirlos y convencerlos y que con obras mejor que con palabras acrediten su compasión y amor filial”. Reclamará asimismo al Cabildo de Montevideo -que miraba la aplicación del Reglamento “ con fría y afectada aprobación”, – les proveyese “de algunos utiles de labranza, arados, azadas, picos, palas, achas, las semillas (…) para que empiecen estos infelices a formar sus poblaciones y emprender sus Tareas”. Artigas hará como Tupac Amaru, como Hidalgo y como Morelos, también la Revolución por el indio, es decir, también una revolución social además de patriótica y política – razonó Petit Muóz- pero más amplia y levantada, no una revolución de indigenismo exclusivista como las que, de hecho, aunque no en la palabra, condudjeron esos otros tres próceres, sino una de ideales y políticos más claros y elevados que los de los dos primeros, ideales que llegaban sin límite hasta una democracia integral, como la que hoy espera todavía el mundo, y sin el teocratismo que fanatizó estrechamente el movimento encabezado por los dos últimos.” Viejas tradiciones de convivencia y vida tribal, enriquecidas con experiencias jesuíticas en algunos casos, cimentadora de empujes, creatividad , trabajos, industrias y hasta inventos, la tenacidad e integirdad de una cultura charrúa que ya era comentario en el mundo por haber evitado el dominio colonial durante 300 años, en la posibilidad de armonizarse con culturas criollas y otras en una confederación de pueblos libres y soberanos sobre bases de justicia social y total libertad y combinación de creencias e ideas, era algo que todavía hoy resulta explosivo y es la permanente gran utopía que alumbra el tercer milenio. ¿Cómo no explicar porqué el mundo de los poderosos de entonces rapidamente acordó traicionar a Artigas y echarse encima de los ejercitos de pies descalzos?

En agosto de este mismo 1816 se inicia la segunda desvastadora invasión portuguesa a la Provincia Oriental (VIII). Se desata el cerco de las grandes potencias contra toda esa peligrosa experiencia revolucinaria americana. Con la derrota de Napoleón en Europa, Inglaterra, Españá y Portugal quedan con las manos libres para ajustar cuentas en su colonias recientemente emanciapadas.La disponibilidad de 30.000 soldados portugueses si destino reavivan los apetitos sobre nuestra Banda Oriental y las Misiones Orientales. Desde marzo 1816 había quedado secretamente acordada una acción conjunta de Buenos Aires con el Imperio portugués, para aniquilar a los descontencos, a los anarquistas, como referían a los artiguistas. Desde agosto, como esta señalado se desató la segunda invasión portuguesa. Comienzan cuatro años de combates de las tropas multétnicas artiguistas.

En Cerros de Carumbé, Cuchilla de Santa Ana, se pierde una batalla frente a tropas portuguesas. El parte del brigadier Joaquim de Olivera Alvares describe que las tropas artigjuistas avanzaron en semicírculo procurando cercarlos con 450 hombres de caballería que marchaban a la derecha en una sola fila y 400 más de la misma arma a la izquierda, “cubiertos de 150 charrúas, minuanes y guaicurús”, 500 plazas de infantería (blandengues y negros) ocupaban el centro, igualmente en una sola fila y con intervalos de 3 o 4 pasos. “De declaraciones de los mismos prisioneros, consta que Artigas se retiró para una altura luegode disponer la acción, con una guardia de 25 charrúas.”

1817

Se consigna fuerzas charrúas en una acción del 3 de enero con fuerzas portuguesas en una zona de barrancas y bosques proximos a las puntas del Arapey.

Al dia siguiente se registro junto al arroyo Catalán una cruenta batalla de contención de los invasores, donde los artiguistas resistieron hasta la muerte. Habían atacado al amanecer “apoyando los flancos con artillería y caballería, cubriendo sus movimientos con gran números de lanceros indios charrúas, minuanes y guaycurús, y en este orden atacó impetuosamente en toda la línea”, consigna el parte oficial del marques de Alegrete, genenral en jefe del ejército invasor. Francisco Bauzá describe por su parte: “Numerosos lanceros charrúas, minuanes y guaycurús cubrían este movimiento de avance, y arrollaron desde luego las guerrillas enemigas, permitiendo que la infantería oriental, no obstante su defectuosa formación, tomase a paso largo posiciones sobre la orilla izquierda del río, donde se instaló cómodamente, rompiendo un vivo fuego de fusil, secundado por la dos piezas que formaban su tren.” Y Juan Zorrilla de San Martín en su ”Epopeya de Artgias”, escribe que determinada la victoria en favor de Alegrete “los restos de nuestro ejército lograron reunirse en un extremo del monte, y allí,acorralados por fuerzas diez veces superiores, recibieron intimación de rendirse. No fué posible. Una nueva suprema batalla se libró allí, en aquel bosque sagrado. No fue una batalla, fue una ejecución a cañonazos. Hora clamorosa! Las descargas portuguesa sonaban sin interrupción, y solo eran contestadas por intrjecciones de rabia, los pocos fusiles patriotas ya no tenían voz. De repente, salían de entre los árboles, como fieras de su guarida, dez veinte jinetes casi desnudos, que cargaban dando alaridos, y caían sobre las bayonetas enemigas.Y nadie se rendía. Y nadie se rindió. Hasta que en aquel bosque sólo quedó el silencio.”

Lecor ingresa con hononores a Montevideo (20/I). Se promueve desde entonces la traición pòr el soborno de caudillos artiguistas y con ello la confusión y engaño en caudillos y jefes menores y masas enteras.

Andrés Guacararí y sus fuerzas toman el pueblo Apóstoles (17/VIII).

1818

Se suceden encuentros de tropas artiguistas con portugueses en la Provincia Oriental, Río Grande del Sur, Entre Ríos.

Pedro Campbell, el “gaucho de pelo rojo”, célebre marino irlandés que comandó la armada artiguista y la nutrió de marinos indios guaraníes para su flotilla del Paraná y es la que logra defender Santa Fé del ataque de los porteños, en la batalla de Colastiné (20/X). Se verá a Pedo Campbell tambien actuar como bravo caicque al frente de destacamentos indios en tierra, como en Cepeda con tropas misioneras y chaqueña, en lo que Mitre describió “se oyeron los clarines de los Dragones de Santa Fé, los timbales de los guaraníes de Misiones y las bocinas de los indios del Chaco, sonando la carga de los montoneros, en medio de gritos salvajes que atronaron el aire”

1819

Connvivencia antiartiguista entre el general José Rondeau, director supremo de las Provincias Unidas, y el general Lecor.

Andresito cae prisionero de los portugueses el 24 de junio. Las tropas imperiales aplican acciones de tierra quemada a todo lo que estujvo infestado de artiguismo, afectando a poblados enteros. Se trataba de una masa de cien mil indígenas que había adherido en el área a la proouesta de confederación de pueblos libres. La oligarquía concentrada en las ciudades, que había estado jaqueada por la masa de los pies descalzos artiguistas, rapidamente acoge a los invasores.

1820

Derrota final de las fuerzas artiguistas en la Provincia Oriental por los portugueses: combate de Tacuarembó (22/I) en terriorio charrúa. 500 muertos y 500 prisioneros, la mayoría guaraníes misioneros. Los charrúas acompañarán hasta el Río Uruguay a Artigas en su retirada, escoltado por unos 200 negros y negras lanceras. Los charrúas se resguadaran en los profundos montes del Arapey y Cuareim.y sus tolderías acogen a donatarios artiguistas, negros fugados del persistente esclavismo portugúés y largo tiempo aun brasileño que con la invasión reavivo el tráfico negrero por Montevideo.

Tratado del Pilar (23/II): triunfo de la idea federalista en Argentina.

Artigas es completamente derrotado por su antigjuo subordinado Pancho Ramírez en territorio de Entre Ríos (23/II)

Rivera da el “golpe de gracia” desertando de Artigas, en Tres Arboles, acepta ponerse al servicio de Portugal y se le reconoceel rango de coronel (3/III).

Rivera insta ultimar a Jose Artigas en dos cartas que envía a Pancho Ramírez ( 5 y 13 de junio).

Tambien son derrotados otros jefes artguistas guaraníes -Perú Cutí, Matías Abacúson (23/27/VII).

Artigas marcha sobre Misiones y sitia su Capital Asunción del Cambay. Nuevamente derrotado por fuerzas de Ramírez, queda acorralado en la frontera paraguaya frente a Candelaria (20/VIII).

Artigas obtiene asilo del Dictador Francia e ingresa al Paraguay (5/IX).

La Provincia Oriental, totalmente en manos portuguesas, se transformó en Capitanía General gobernada por Lecor. Los jefes militares brasileros desplazan a donatarios artiguistas y ocupan grandes extensines de campo en el Norte.

1821

La provincia pasa a formar parte del “Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes” con el nombre de “Estado Cisplatino”.

Charrúas llevan maniatado y entregan en Santa Fé “por ser enemigo de Artigas” al Teniente Caraballo, quien revistaba a las órdenes de Ramírez.

Ya desde enero Rivera revista en el ejército de los portugueses, como Jefe del Regimiento de Caballería de Provincia, con asiento en un campamento en Clara, Tacuarembó.

Una Junta de la Real Hacienda en acuerdo con Lecor decidió nombrar en setiembre a Rivera Jefe General de Policía de Campaña (cargo que mantuvo hasta el 29 deabril de 1825 cuando su incorporación a las filas de Lavalleja). Se dispuso a la vez la creación de un Regiminto de Dragones, que se le llamó “De la Unión” en homenaje a la incorporaciónde la Provincia al Reino de Portugal. Absorbió casi totalmente al anterior Regimiento, desde cuyo asiento Rivera marcha al Paso del Durazno, donde acampa el 22 de octubre y comienza los preparativos de la construcción del cuartel del novel Regimiento de Dragones del ejército invasor, con 500 miembros. Diez años más tarde saldrían de allí el grueso de las tropas al mando del mismo Rivera, para montar en los pagos de sus estancias y de sus viejos amigos brasilero la masacre de los charrúas. Al poco tiempo, tambien el Capitán de Artigas, Juan Antonio Lavalleja, vuelto de su prisión en la Isla das Cobras, revista con el grado de Tnte. Cnel. como Segundo Jefe de los Dragones de la Unión. Como desde suscomienzos, entre otros Julian Laguna y Bernabé Rivera, copárticipes fundamentales de las acciones en Salsipuedes y derivadas ( se conserva frente a la Plaza Independencia de la ciudad Capital de Durazno, frente al monumento a Cristobal Colón , el iniciador de todo el proceso genocida, el edifico del Cuartel, llamado “Casa Rivera”. Convertido en Museo Municipal de Durazno, destina su nave principal a los restos de culturas charrúas, cual ofensiva perpetuación de los restos del etnocidio. Falta el cartelito que explique ”desde aqui partió Rivera con las tropas para exterminar a los aborigenes que usaban estas piezas lìticas y por aqui trajo a los sobrevientes cautivos, reteniendo una veintena de niñas y niños”. Tanto el museo como la memoria y defensa de Rivera están custodiadas por el historiador Padron Favre, cuya igualmente ofensiva interpretación de Salsipuedes abordaremos polémicamente.)

1822

Disensiones entre los ocupantes de la Provincia Oriental por apoyar u oponerse a la independencia de Brasil proclamada con el “Grito de Ipirangá” el 7 de setembre. Aprovechando esas fracturas internas, se inician en la Provincia Oriental movimientos independentistas llevados a cabo por los “Caballeros Orientales”.

1825

Con el desembarco de los 33 Orientales el 19 de abril al mando de Lavalleja, el plegamiento desde el 29 de Rivera se inician cuatro años de guerra contra la ocupación braileña en que la participación total de los charrúas se había mantenido en el ostracismo.

Declaración de independencia respecto de Brasil, declarando la Provincia Oriental unida a las Provincias Argentinas, por lo que 2l ejércitos argetinos contendrá varias divisiones orientales.

Por causas no aclaradas deserta del cuartel de Dragones el sargento Benito Silva quien convivirá cinco meses con los charrúas.

Libertad de vientres (5/IX)

Triunfos patriotas en las balltas de Rincón (24/IX) y Sarandí (12/X).

1826

Vaimaca-Perú llega el primero de enero al campamento de Rivera con unos 20 charrúas, indica en su Diario de Guerra del Brasil , Jose Brito del Pino. Agrega que “…Todos venìan armados, unos con chuzas, otros con arcos y flechas, todos con bolas y otros con un palo y en la punta un peso…”

1827

Se nos asegura que durante la última guerra entre Buenos Aires y Brasil, en 1827, cinco caciques con quinientos charrúas se incorporaron al ejército argentino” asegura el naturalista Alcide D´Orbigny, quien realizó en Montevideo en 1829 las únicas mediciones paleontológicas en charrúas vivos clasficándolos como “rama pampena de la raza pampeana” y lo publicó en Paris en 1839 “Voyage dans l´Amerique Méridionale” en cuyo tomo IV de los seis de su obra incluye dicha aseveración. (P 244 de la edición traducida en 1944 publicada en Argentina por De. Futuro). Al igual que en el ejército artiguista, los contiguentes charrúas integraran las fuerzas patriotas pero con perfil independiente. Los caciques charrúas a través de un “contrato de palabra” (que sabemos era sagrado) con los caudillos, se comprometían a la lucha incorporandose con el grupo. Algunos caudillos mantienen una constante y estrecha relación con dichos caciques. Se destacaban con vaqueanos, “bomberos” y en el hostigamiento directo de las partidas protuguesas o impidiendo sus aprovisionamientos. Se les permitía operacines de caballería ligera, en la que eran maestros, como de guerra de guerrillas, transformandose así en un elemento clave en la consolidación de la independencia.

Destrucción de la escuara brasileña por el Almirante J. Brown en el Juncal (9/II)

Rotundo triunfo del ejército arentino-oriental en ituzaingó, territorio brasileño (20/II).

1828

Una disención entre los jefes orientales obligó a Rivera a vadear el Río Ibicuy con un pequeño contignente de hombres el 21 de abril, internándose en territorio misionero. Un breve análisis de la situación lo llevó a considerar propicia la ocasión para efectuar un audaz avance sobre los siete pueblos, a los que ocupó en 20 días. Se había decretado pena de muerte para todo aquel que auxiliara o siguiese a Rivera. Con sus propios recursos de caudillo comenzó a formar lo que días despues se llamó Ejército del Norte. En un oficio al Gobierno de Buens Aires Rivera sostuvo “..he reunido una gran proción de naturales (…) fue escasa la tropa con que invadí y que es la única de mi confianza…” ¿Quienes eran? 200 guerreros charrúas. Lo vió y describió en su memoria sobre Campaña de Misiones en 1828 en enviado del gobernador Dorrego ante Rivera Manuel Pueyrredón, otro consumado exterminadorde indìgenas. Refiere una risueña experiencia con el cacique Perú. No deja de señalar que los brasileños mataban en el acto a todo charrúa que cayera en sus manos. En un parte de Rivera a Dorrego fechado en Ibicuy el 16 de mayo, al termino de la campaña relámpago, dice: “No menos digna de la consideración de V.E. la conducta de los indios minuanos y charrúas, que al mando de los caciques Polidoro y Juan Pedro acompañaban, bajo la dirección del capitán don Juan Francisco Fernández.” Al parecer había logrado traer de Corrientes uno de los contignentes. Se le sumarían rapidamente criollos artiguistas de todas las Provincias Unidas del Río de la Plata, así como miles de indios misioneros, con 8 mil de los cuales etorna a Artigas, más todos sus bienes, reliquias y ganados. El coronel Manuel Lavalleja, hermano de Juan Antonio, parte de la persecución inicial de los ejércitos oficiales de las Provincias Unidas realizada a Rivera, notificó que “…nos presentó una fuerza de más de 2.000 hombres, pues había logrado fanatizar a aquellos indígenas con la idea de que venía a liberarlos del dominio de los brasileños, y todos pidieron servicio a sus órdenes.”

El Emperador Pedro I, cuyas tropas habían sufrdo concluyente derrota en Ituzaingó por el ejércto aliado argentino-oriental, en vista de la rapidez con que Rivera conquisto más de 90.000 km2, decidió concertar la Convención Preliminar de Paz, en cuya conclusión intervino de manera decisiva la diplomacia de Inglaterra (VIII), interesada en la fomación de un estado que separara a los dos más grandes de la región.

Se acordó la evacuación de las Misines, aceptada el 18 de noviembre por Rivera.

“…creo que el gobierno de Su Majestad Birtánica -escribía Lord Ponsomby- podrá orientar los asuntos de esa parte de Sud América casi como le plazca” (13/X).

El gobernador de Buenos Aires general Manuel Dorrego es fusilado por el general Juan Lavallle, quien tres años despues se acogerá junto a Rivera y ayudará en el extermnio de Salsipuedes 1829

Se funda Santa Rosa del Cuareim (Bellas Unión) con los guaranìes misioneros que regresaron con Rivera y el comandante Bernabé Magariños, quien fue nombrado comandante en esa frontera. “En ella permaneció rindiendo muchos servicios de importancia, hasta reducir a los indios charrúas que tenía bajo su mando en número de 1.400. Insurreccionados estos hasta que en Salsipues fueron batiso y derrotados, el comandante Magariños salió con una división a cortarles la retirada a los que escaparon, y el 15 de mayo (1831) logró derrotarlos en Mataperros, asegurando por este medio que no causaran mayores males.” (Autobiografia de dicho militar publicada en 1903 por Alberto Palomeque como “Un dcumento en guaraní”).

1830

El porteño general José Rondeau, jefe provisional, y el ministro Lucas Obes (que Artigas había puesto preso en Purificación) o, firma acuerdo disponiendo que Rivea, por entonces Comandante General de Armas, “marche a reprimir los excesos que se cometen, observando la ubicacion de los charrúas….” (16/I).

El general Juan Antonio Lavaleja como Ministro de Guerra vuelve a suscribir una exhortación siilar a Rivera (24/II).

Jura de la Constitución de la República Oriental del Uruguay (18/VIII). Ni en sus principios ni entre las banderas con que se festeja estarán las ideas ni los colores artiguistas, aunque si flamearán entre otras las brasileñas e inglesa.

El general Fructuoso Rivera es elegido primer Presidente por menos del 10% de los 74.000 habitantes habilitados, de los cuales 14.500 en Montevideo incluyendo 2.500 esclavos (24/X).

Acuerdo de Rivera como Presidente junto a José Ellauri, Ministro de Guerra y Marina y el ministro Gabriel A. Pereira , sobre la salida a campaña de la División Expedicionaria con lo fundamental de las tropas en Montevideo a reagruparse con las acantonadas en Durazno, todas las facultades decisorias y manejo de recursos extraordinarios. (28/XII) Que solo despues sera comunicado verbalmente por Ellauri a la Asamblea General, quien se da por notificada y asume el Presidente del Senado hasta el regreso de Rivera a Montevideo el 3 de junio siguiente.

Llega a Montevideo el jurista sueco y dependiente oficinista de una empresa comercial francesa Carlos H Bladh, quien encuentra dos marinos militares compatriotas suyos residentes en el Río de la Plata.

1831

Parten los efectivos hacia el cuartel de Durazno encabezados por Rivera (3/I).

Masacre en Salsipuedes y aledaños (11/I15/ IV)

Rivera firma orden de exterminio total a nivel nacional desde el cuartel general en operaciones en Salsipuedes (15/IV) en función de lo cual el coronel Bernavé Rivera sale en operaciones tras los fugitivos y concreta el fusilamiento de Vaimaca y 12 guerreros en la cocina de la estanca del Viejo Bonifacio Benítez.

Carlos Bladh es testigo y comparte con los habitantes de Montevideo “la indignación por la forma brutal que se empleó cuando fueron tomados los charrúas y su tribu destruida”, presenciando el ingreso de la columna de cautivos en Salsipuedes: 85 mujeres con 43 bebés, 16 menores varones y 9 niñas, una de las cuales de tres años muere herida de bala a los pocos días, y 13 hombres que llegan con los brazos atados hacia atrás (30/IV).

Se inicia el reparto de cautivos separando a muchos hijos, incluso bebés, de sus madres (3/V) y se manifiesta malestar por ello en carta publicada en El Universal (7/V). El Gral. Julian Laguna se queda con el Cacique Juan Pedro, apresado en Salsipuedes, a quien “le dispensa gran amistad”. Morirá en 1915 en Sierra Tambores.

En decreto de José Ellauri, se expresa que “…se haga entender a los capitanes de buques que salgan para ultramar, que el gobierno está dispuesto a franquearlas uno o mas charrùas.” (10/V) Ampliará una semana despues, “… sin permitirles saltar a tierra interín se hallen en puerto”.

Se concreta la matanza de charrúas en Mataperros por el Gral. Bernabé Magariños (14/V).

Bernabé Rivera mata y captura más charrúas en Mataojo Grande (23/VIII).

1832

Charrúa Ramón Mataojo es embrcado con destino a Francia, (18/I), llega a Toulón (19/V) sin permitirle desembarcar y muerte en altamar (21/IX).

Alzamiento misionero en Bella Unión, lugo de haber sido despojado de los ganados que trajeran tres años antes, sufren carencias y se sublevan “…a consecuecia de la miseria que se encontraban habiendosele faltado a los compromisos que el Gral. Rivera había contraído con ellos….” (apuntes de Antonio Díaz (h) (19/IV). Bernabé Rivera los bate en Arapey Chico (5/VI) y en Belén (7/VI).

Al regresar Bernabé Rivera descubre un pequeño grupo charrúa y se lanza con frenesía perseguirlos y es muerto por éstos junto a otros dos oficiales y nueve soldados en Yacaré Cururú (21/VI). Los pocos sobrevivientes charrúas deben internarse en territorio brasileño.

1833

Francois de Curel es autorizado a llevarse para exhibir en Francia cuatro cautivos charrúas: Guyunusa, Senaqué, Vaimaca Perú y Tacuabé. (25/II). El chaman Senaqué muere en París (26/VIII), y asimiso Vaimaca (13/IX), María Micaela Guyunusa da a luz a Igualdad (20/IX)

1834

Guyunusa muere en Lyon (22/VIII) y se pierde el rastro de Tacuabé e Igualdad, que tenía 10 meses.

Charrúas desterrados en las Islas Malvinas, al mando del gaucho Antonio Rivero atacan el establecimiento de L. Vernet (26/VIII).

1835

Charrúas obligados a combatir en la Guerra de Farrapos” en Brasil 1837.

Unos 40 charrúas dirigidos por el cacique Sepé, e integrando a Brown, Barbacena y Rondó se entevista con el Presidente Manuel Oribe que se desplazaba con sus tropas y les ofrece toda clase de seguridades, alta protección del gobienro y otros auxilios 1840.

El sargento mayor Benito Silva vuelve a encontrarse con un grupo de charrúas de ocho hombres y diez mujeres y niños que sobreviven refugiados en la sierra de Caveirá, Río Grande del Sur, próximo a la frontera. (IX). Pocos meses despues da su testimonio al médico Teodoro Vilardebó en Montevideo. 1848.

Rivera en Río de Janeiro publica una carta en el “Iris” defendiendose de una acusación de haber exterminado los charrúas para vender tierras al Norte de Río Negro en su beneficio. Es donde se jacta de haber cumplido lo que en 300 años no se pudo y que no mató a todos porque no quiso.

1854

Un grupito de charrúas que sobrevivía en Tacuarembó perece por la viruela.

Avelino y Santana, hijos de Sepé, son víctima de la leva forzosa. 1863.

Muere envenenado en el mismo lugar de Tacuarembó el cacique Sepé.

(*) Rodolfo Porley: 1946, Durazno, Uruguay.- Inició a los 17 años su oficio de comunicador, pasando por varios medios periodisticos del Uruguay y extranjeros. La investigación y difusión sobre los charrúas fue publicada en varios fascículos del Laberinto de Salsipuedes por el diario La República de Montevideo.

http://www.chasque.net/vecinet/charrua8.htm

7 Respuestas a “Artigas es Cultura e Identidad uruguaya

  1. Coincido en la Doctrina del Pueblo Oriental que es el Ideario de Don José Artigas y su Ciclo de Gobierno. Pero NO acepto lo de uruguayo que HOY es claramente la cara porteña de los Orientales. Por otra parte si leemos la Precisión del Yí vemos que el tema de “lugar de nacimiento…” Artigas lo trata MUY distinto a endiosar ninguna etnia. Valientes y traidores hubieron en todos los grupos que integran nuestro PUEBLO ORIENTAL. Quizás el problema está en que desde Montevideo no se logra apreciar en toda la dimensión el drama que vivimos los Orientales… Quizás porque la “contaminación porteña” es esencial a su Cabildo Cisplatino y articulador a la dependencia internacional con el imperio multinacional?

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