Los descendientes de Charrúas

Por Eduardo Picerno…

En este capítulo tocaremos varios aspectos: generalidades sobre el origen de los descendientes, desde los primeros mestizajes, calcularemos el número probable de descendientes al día de hoy, mostraremos fotos de los mismos y compararemos los rasgos que aún se mantienen, y daremos la nómina de indicios físicos y modos de conocer si se es o no descendiente de charrúas.

Pero tenemos que tener claro lo siguiente: un descendiente de charrúa, como máxima cercanía puede ser nieto de un charrúa, y en general los descendientes somos de 4a. 5a. 6a. y 7a. generación. (Más adelante se presenta un nieto de charrúa, (del cual somos amigos), que heredó casi todos los rasgos físicos y psíquicos de aquellos).

Esto quiere decir que tenemos más sangre del blanco que del charrúa, ya que los mestizajes se han hecho preferentemente con inmigrantes, y cada vez más los descendientes han tomado más genes de los europeos, como se comprenderá.

Esto no significa que no tengamos “sangre charrúa”, pero en menor proporción cuantitativa que la sangre de poblaciones ajenas al Continente. Sin embargo la genética charrúa es fuerte cualitativamente, puesto que los marcadores genéticos se mantienen y vuelven a reaparecer en descendientes ya lejanos de charrúas, por suerte. Tacuarembó es el lugar de mayor concentración de descendientes de charrúas; en el Hospital nacen un 50% de niños que presentan la mancha en la piel de la zona sacro-coccígea, característica de los descendientes de amerindios.

Ya sabemos que a partir de 1831 al producirse el etnocidio, la etnia charrúa, que tampoco se mantenía pura por esos años, desapareció como tal. Esto fue a causa de la separación de los individuos quienes fueron alojados en lugares diversos donde se les aplicaron ciertas normas dictadas en aquel momento, por el Gobierno de la República cuyo portavoz fue el Ministro de Guerra Dr. José Ellauri. Esta separación se conoció con el nombre de “reparto”, dado que había una lista de personas que solicitaban a los prisioneros que habían venido a pie de Salsipuedes. Según el procedimiento para la distribución de los prisioneros, se les daría solamente uno a cada solicitante, “pero al que le corresponda chicuelo o india joven sin hijo de pechos, será obligado a llevar una de las Indias viejas, que son pocas. El que no estuviere contento con lo que le quepa en suerte, pase al siguiente en orden, y así sucesivamente. A todos se les explicará que deben obligarse a tratarlos bien, educarlos y cristianarlos: que no podrán obligarlos a permanecer en sus Casas por más de sies años, excepto los chicuelos que será en los varones hasta los 18 años, e igualmente las hembras si antes no toman estado”.

De modo pues que los charrúas puros que quedaban ya no volvieron a unirse en matrimonio entre sí, por lo tanto, dieron origen a nuevos mestizos, derivados de la mezcla muy variada ya con españoles, portugueses, porteños, negros, guaraníes o gauchos, que también podían ser a su vez descendientes de charrúas de épocas anteriores.

Recordemos que desde que el primer español desembarca y queda viviendo con los charrúas, el grumete Francisco Del Puerto, que vivió desde 1516 hasta 1527 entre charrúas, ya se habría producido seguramente la primera mestización.

Posteriormente, dentro del siglo XVI hubieron varios contactos entre los charrúas y los españoles, y si bien la mayoría fueron en combates sangrientos, no debe descartarse que tienen que haber quedado españoles conviviendo con charrúas por lo menos durante algún tiempo.

En el siglo XVII, en 1625 aproximadamente, ya entraron misioneros para fundar reducciones tales como la de San Franciso de Olivares, con indios charrúas, aunque se ignora el paraje en que se levantaron las mismas.

La fundación de Soriano, aparentemente con población de chanaes, fue en 1624, siendo esta la población más antigua del país. Ese pueblo primeramente se encontraba en la isla de Vizcaíno, en la boca del río Negro, pero se trasladó en 1708 al lugar que hoy ocupa. También se fundaron en la misma zona las reducciones de Espinillo, Víboras y Aldao, que han desaparecido. Aquí los Franciscanos llegaron a reunir unos mil indios. Se supone que la mayoría no eran Charrúas ya que a estos era difícil catequizarlos.

También mencionemos a Hernandarias, que en 1607, hace su primera expedición a la costa de los charrúas. Por esas épocas Hernandarias introduce en nuestro territorio un número considerable de vacunos, de caballos y yeguas que se dispersaron libremente por el mismo, y se multiplicaron por miles.

Todo esto nos da a entender que los charrúas tuvieron contactos con los conquistadores, que en su mayoría eran hombre solos, de modo que es lógico suponer que se relacionaran ya sea fugazmente o tomándolas como esposas a la indias charrúas.

También es de hacer notar que después de 1726, en que se funda la ciudad de Montevideo, ingresan españoles a poblarla. Y posteriormente en 1728, llegan venidos de España 400 soldados (sin compañeras mujeres), para trabajar en la fortificación de Montevideo junto con los indios tapes (guaraníes adoctrinados por los Jesuítas).

En 1730 Zabala crea el primer Cabildo de Montevideo designando al regidor Juan Antonio Artigas (abuelo del Prócer) para su defensa.

Hemos informado estos datos para sacar en consecuencia algo que pocas veces se dice y es que los españoles venidos a Montevideo, hombres solteros, era lógico que se relacionaran con las mujeres indias y de allí el nacimiento de mestizos. Estos mestizos podían continuar viviendo en la tribu junto a la madre y estar integrados a los charrúas y posteriormente apartarse para hacer una vida solitaria y constituyendo lo que se conoció después como “el Gaucho”.

Por otro lado sabemos que los hombres charrúas no eran celosos y más bien amantes de la libertad tanto de sí mismos como de las otras personas. Por eso se puede entender la facilidad con que las indias, que además se sentían atraídas por los españoles, si las trataban bien y con respeto, pudieran con el tiempo dar nacimiento a gran número de mestizos que constituyeron los primeros descendientes de la etnia charrúa. Todo el proceso de mestización y de nuevos descendientes sigue a través de los años y cuando llegamos a 1831, en que oficialmente se produce una mestización obligada de un número considerable de charrúas, supongamos 500, ya había en el Uruguay una gran cantidad de descendientes de charrúas, específicamente los más numerosos eran los gauchos y las chinas (nombre que se daba a las hijas o descendientes de indias).

Podríamos hacer estimaciones aritméticas que nos llevarían a concluir que los descendientes de charrúas, desde el siglo XVI hasta el presente, son un número que oscilaría, según mi parecer, entre 300.000 y 1 millón de personas.

En efecto, si calculamos por ejemplo que en el año 1700 hubieran solamente 20 descendientes de charrúas y que cada 25 años estos se multiplicaran por 2 (es decir, tuvieran dos hijos (nuevo mestizaje o no), que es una cifra moderada, ya que se han reportado indias que han tenido hasta 20 hijos, tendríamos que, en 1725 habrían 20×2=40, y siguiendo la progresión en el año 2000 serían 82.000 descendientes.

Pero sabemos que entre 1700 y 1831 también hubo un intenso mestizaje, y que a partir de los aproximadamente 500 sobrevivientes de Salsipuedes, en 1831, también se siguió desarrollando la descendencia charrúa.

Por lo tanto, podemos hacer varios cálculos tentativos y nos daría una cifra aproximada al entorno que ya hemos mencionado.

Hay que tener en cuenta -para no ser tan optimista- que cuando un descendiente se casa con otro descendiente, hay que contar solamente la mitad de sus hijos, porque si cada padre se hubiera casado con un no descendiente los hijos de cada uno serían mestizos y el doble en número de los hijos de un matrimonio de descendientes.

Si todavía hiciéramos cálculos de uniones entre charrúas y blancos a partir de 1700, la cifra de 82.000 descendientes se incrementaría, entonces llegaríamos al entorno calculado de que tenemos en el año 2000 en el Uruguay entre 300.000 y 1 millón de descendientes de charrúas.

Además de estos cálculos que se originan en el pasado tenemos las estimaciones actuales realizadas por el profesor Mañé Garzón con la colaboración de la Dra. Mónica Sans y la Q.F. Dra. Sinthia Pagano, de la que surge que entre un 25 y un 50% de la población del Uruguay nace con la “mancha mongólica”-la mancha sobre la zona sacrococcígea-, que es indicio de ser descendiente de amerindio o de negro. Entonces podemos quedarnos para el caso de los charrúas con la cifra mínima del 25%, lo que nos dará en una población de 3 millones unos 750.000 descendientes, lo que es coherente con el cálculo realizado por el suscrito.

Vamos a mostrar dos características de descendientes: la primera es la de un nieto de charrúas, que además hereda casi todos los rasgos físicos y de personalidad de sus ancestros; la segunda es la de un descendiente de séptima generación con mezcla de español e italiano, pero que mantiene algunos rasgos de la conformación física del charrúa, como también el tipo de sangre O+, algunos verticilos digitales (característica predominante en los descendientes de charrúas) y algunos rasgos de carácter heredados de su madre, que a su vez los trae del charrúa.

Cara_Bernardino_y_texto

Esta foto pertenece al autor de esta página web; su madre era descendiente en sexta generación de Charrúas. Su padre hijo de italianos. De los Charrúas heredó dos verticilos en mano izquierda (índice y meñique); la mancha mongólica bastante deformada y corrida hacia la izquierda, el típo de sangre 0+, y una tendencia al físico longilíneo. En cuanto al carácter, podría ser alguna tendencia a la introversión y a la rebeldía. Todas estas características están mezcladas con una gran mayoría de elementos genéticos procedentes de europeos. Los anteriores conceptos no son absolutamente seguros sino probabilísticos.

Eduardo Picerno

Se aclara que el carácter o el temperamento se expresa en contácto con la sociedad desde que uno nace, y tambien es moldeado por ésta en mayor o menor grado).

  A continuación foto del nieto de charrúa, Bernardino García junto con su hija que también tiene los rasgos charrúas, y con el suscrito, teniendo en común principalmente la morfología longilínea, la altura, la cara más larga que ancha, longitud de los miembros, etc. La foto fue tomada en el campo cercano al cerro donde vivió el Cacique Sepé, que se puede divisar al fondo de la misma.

Bernardino García, prácticamente un auténtico charrúa, una ahijada,y su hija que posee también los rasgos característicos, piel bronceada, pelo negro y lacio, cuerpo musculoso y con predominio de formas alargadas más que anchas.

Bernardino Garcia y su hija

Es de hacer notar que en muchos de los descendientes, características charrúas como el valor de la Libertad, de la palabra empeñada, de la hospitalidad y la fortaleza de carácter para la defensa de lo que se estima es justo y verdadero se mantienen a pesar del mestizaje.

Abajo, otra toma del descendiente del cacique Sepé en el desfile del 23 set. 2000, conmemorando los 150 años de la muerte del Gral. Artigas. Obsérvese , aunque la foto no es buena, el gesto adusto,a la vez que orgulloso propio de la dignidad del charrúa cuando cumplía con sus deberes patrióticos. A su lado, un gaucho originario de Arenrunguá, Héctor, también descendiente de charrúas,con la Bandera que utilizó Artigas en dicho cuartel, donde también estaban los charrúas junto al Protector. Artigas citaba en sus cartas en 1814 “estoy en el centro de mis recursos”. “Cuartel General” , y se refería a Arerunguá y a los charrúas, como “sus recursos”.Esta gran estancia tenía la extensión de la mitad de Montevideo, y en ella pensaba Artigas albergar a los charrúas hasta que se fueran integrando al pueblo oriental. Pero no pudo ser.

“Caramburú”, la mayor alegría

Sin embargo, no todo son sinsabores y se alegra muchísimo cada vez que suena el teléfono de su casa  y lo llaman desde Montevideo e incluso de Francia para felicitarlo luego de alguna de sus apariciones públicas. Una vez posó para un escultor interesado en la temática charrúa y hace algunos años fue convocado por la profesora Nora Castro, quien impulsaba que el Instituto Nacional de Colonización les diera tierras en Tacuarembó a los descendientes del cacique Sepé, lo que no tuvo andamiento.

Luego él envió una carta al ex presidente Julio María Sanguinetti conteniendo esta petición, no obstante, hoy ya no sigue con esa idea. “Ahora estoy un poco más domesticado”, bromea y luego agrega que guarda la esperanza que algún día el Estado le otorgue una pensión graciable.

Lo cierto es que este humilde tacuaremboense tuvo una de sus mayores alegrías el día que le regalaron el “Caramburú”, su caballo. “No tenía un caballo hasta que hace dos años una escritora francesa que hizo un libro sobre Vaimaca me regaló el Caramburú. Lo mejor que podían haberme regalado es un caballo. Me lo han querido comprar, pero no lo vendo. Va a morir de viejo”, asegura.

Como los pájaros

Al preguntarle qué le gustaría hacer  cuando se jubile, no duda en responder: “Salir caminando, también tener una chacrita. Sueño con irme al campo y si me acompañan los gurises (sus nietos), mejor. Me siento más a gusto al aire libre que en casa”.

Y  llegado este punto de la charla, aboga para que saquen los restos de Vaimaca Peru del Panteón Nacional y, sin querer, este hombre — que con un cuero de venado que le regalaron hizo un quillapi, armó una lanza de tacuara y cada vez que se viste “como charrúa” le pide un deseo a cada una de las tres plumas que coloca en su cabeza– se emociona y emprende la siempre dificultosa tarea de definir el concepto de libertad.

“Los indios siempre han querido ser libres, no estar encerrados como delincuentes. Me gustaría que, hoy o mañana, el día que muera no me lleven para ningún lado, que me dejen en tierra y todo ocurra como tiene que ocurrir, como Dios manda. Los huesos de Vaimaca tampoco pueden estar encerrados entre rejas”, dice. Y quiere decir más, pero no encuentra cómo y entonces recurre a sus conocimientos de hombre de campo y llega, naturalmente y sin saberlo, al símil perfecto.

“Cuando se caza  un pájaro, puede ocurrir que uno le ponga comida en la jaula y él se resista a comer. Y no come, prefiere morirse. Los indios nacieron y se desarrollaron en el campo, siempre quisieron ser libres”. Es que el hombre, como el pájaro, cuando conquista la libertad ya no puede retroceder. Vivir 

 

Bernardino Garcia

Se transcribe un párrafo de Zorrilla sobre la Batalla de Catalán, acaecida el 4 de enero de 1817, y en la que participaron gran número de lanceros charrúas, minuanes y guaycurúes.

Es una muestra del patriotismo de los charrúas, de su valentía y la entrega de su vida por nuestra Libertad. Una vez más su preciosa sangre bendijo nuestra tierra. Helo aquí:

“Una nueva y suprema batalla se libró allí, en aquel bosque sagrado. No fue una batalla, fue una ejecución a cañonazos. Hora clamorosa! Las descargas portuguesas sonaban sin interrupción, y sólo eran contestadas por interjecciones de rabia, los pocos fusiles compatriotas ya no tenían voz. De repente, salían de entre los árboles, como fieras de su guarida, diez, veinte jinetes casi desnudos, que cargaban dando alaridos y caían sobre las bayonetas enemigas. Y nadie se rindió. Hasta que en aquel bosque quedó sólo el silencio.

Porque los que habían vivido, callaban para siempre.”

descendiente del cacique Sepe

 

4 Respuestas a “Los descendientes de Charrúas

  1. Me gustó mucho leer este post. No creía quedara algún descendiente de los charrúas. No dudo que este señor lo sea, pero sigo sin creer que existan muchos más. Gracias por la información, seguiré leyendo!

  2. Recién acabo de encontrar su página, un vistazo general le dí y quede fascinada por tantos titulares de temas valiosos que deseaba leer. Estaré conectada de alguna manera a ustedes. Saludos! : )

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