Frenan obras para proyecto de un museo “etnomusical”

Paysandú. Donante de los instrumentos no acepta cambios

PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH

Con la obra edilicia en su etapa final, el proyecto por el cual el Museo Histórico de Paysandú albergaría parte de la colección del reconocido etnomúsico sanducero, Carlos Blanco Fadol, corre el riesgo de no concretarse.

La falta de comunicación entre la administración de Bertil Bentos y el músico e investigador podría dejar a los sanduceros sin la oportunidad de contar con un nuevo museo y a Blanco Fadol sin cumplir su anhelo de dejar parte de su legado a su ciudad natal, sueño por el que él mismo afirma, lleva luchando más de 25 años.

La Intendencia argumenta que el sitio propuesto en el proyecto original no es el adecuado, que existe incertidumbre acerca de detalles sustantivos y que el músico no ha respondido a sus consultas. Blanco Fadol, por su parte, anunció que por los cambios planteados y la forma en que fueron gestionados, abandona la iniciativa.

Ante la situación, la coordinadora de museos, María Julia Burgueño, anunció el viernes que informará a Unesco y al Fondo de Desarrollo del Interior (FDI), que han colaborado con el proyecto, y buscará la reapertura del Museo Histórico -también llamado Casa del Espíritu- cerrado desde hace un año por las obras de acondicionamiento para la colección del músico.

DISCREPANCIAS. Con las obras de acondicionamiento edilicio iniciadas en ese lugar, la administración Bentos asumió en julio de 2010. Con ella la nueva coordinadora de Museos, quien a poco tiempo en el cargo manifestó que el museo en cuestión comprendía “un gran problema que debía ser resuelto”. Una opinión que sostiene hasta la actualidad, dijo el viernes en una conferencia de prensa en la Casa del Espíritu.

Su postura “personal y técnica” es que la Casa del Espíritu no es el lugar apropiado para instalar el nuevo museo, ya que allí se encuentra el Museo Histórico, que reúne el acervo de la historia sanducera del siglo XIX.

Explicó que ambas colecciones en el mismo edificio comprenderían “una confusión temática”. Tal postura es solo parte del problema. Burgueño aseguró que si bien existe documentación que responde a la colaboración de la Unesco y el apoyo del FDI, no pudo constatar que exista un documento que establezca la forma en que Blanco Fadol concretará la donación. “No está claro cuáles ni cuántos instrumentos serán, cómo hará el traslado y quién lo pagará, si son originales o son los instrumentos que él hace como réplicas”, expresó.

El músico, aseguró la jerarca, no ha respondido a tales interrogantes y tampoco a las dudas sobre el lugar en el que podría ser instalado el museo. Para ello, Burgueño envió al músico dos correos electrónicos, el 3 de noviembre de 2010 y el 22 de setiembre de 2011. En ellos planteaba las dudas e incorporaba la idea de que el museo fuera instalado en Casa Blanca, a instancias del empresario Eugenio Schneider. Esa alternativa estaba en conocimiento del músico, ya que es “amigo personal” y había sido conversado entre ellos, aseguró Burgueño.

ABANDONO. La respuesta a las misivas electrónicas llegó el 24 de octubre, pero a través del diario El Telégrafo. Públicamente, el músico anunció su intención de abandonar el proyecto.

Allí explica que no respondió los correos, “no por descortesía sino porque no tenía argumento alguno para ello, porque no recibí información de ningún cambio ni propuesta concreta alguna…no quería hacer conjeturas de lo que pensaban hacer hasta recibir una explicación oficial de la intendencia, explicación que nunca llegó; además no veía coherencia en los cambios bruscos de criterio”.

Tras consideraciones acerca de la falta de reconocimiento de su tierra natal y los costos emocionales y económicos que le ha insumido el proyecto, el músico concluye: “ya no acepto propuestas de políticos (uno nunca sabe lo que hará el político que viene, no tengo garantías) y Paysandú quedará libre de mis pretensiones utópicas de regalarle mi obra”.

Unas 3.000 piezas de 150 países

Con apenas su guitarra, el musicólogo Carlos Blanco Fadol partió de su Paysandú natal en 1968 y desde entonces ha recorrido más de 150 países de los cinco continentes, reuniendo la más importante colección de instrumentos étnicos, unos 3.000, que se exhiben actualmente en dos museos creados y dirigidos por él, en Murcia y Alicante (España). Ha sido candidato al premio Concordia de los premios Príncipe de Asturias y editó la primera enciclopedia de instrumentos étnicos. Ha dedicado su vida a recorrer el mundo para rescatar y recopilar instrumentos e investigar maneras de hacer música, que están en proceso de extinción o ya han desaparecido. Cuando no los obtiene saca a relucir su oficio de luthier y los recrea o reconstruye.

Seamos sanduceros, antes que nada

 

Por dos veces en una semana las alternativas en torno a la posible venida de parte de la colección de Carlos Blanco Fadol a Paysandú ha sido título principal de EL TELEGRAFO. Lamentablemente esos titulares no han sido del tenor que desearíamos sino por el contrario encabezan informaciones referidas a desencuentros entre el etnomusicólogo sanducero radicado en España y las autoridades municipales.

Antes de abordar la situación de referencia debemos realizar algunas precisiones que consideramos resultan absolutamente necesarias. En primer lugar debemos establecer que nos sentimos particularmente involucrados en el tema porque, cumpliendo con uno de los cometidos de esta publicación como lo es informar sobre logros y éxitos o fracasos de sanduceros en todo el mundo, fuimos quienes primero dimos a conocer en la región la valiosa obra de quien cuando se fue de esta ciudad era “Carlitos” Blanco.

En segundo término, reproducimos textualmente una afirmación del señor Blanco Fadol que publicáramos el pasado lunes 24 donde expresa: “Por eso ya no acepto propuestas de políticos (uno nunca sabe lo que hará el político que viene, no tengo garantías)” y nos vemos en la obligación de hacerle notar que si piensa continuar –como lo deseamos— con su interés de entregar parte de su colección a Paysandú, deberá tratar siempre con autoridades de origen político. Intendentes como el señor Julio Pintos o el señor Bertil Bentos, para nombrar sólo a los (actualmente) involucrados en este tema, ocupan ese cargo porque son políticos.

Ahora bien, dejando establecido lo anterior, encontramos que de la lectura de las afirmaciones realizadas tanto por el etnomusicólogo coterráneo como de las autoridades municipales involucradas directamente en el tema aparece una especie de incomunicación virtual. Blanco Fadol dice que no recibió ninguna propuesta concreta; la directora de Museos dice que le envió tres correos electrónicos. El músico estima que la profesora Burgueño le envió un ultimátum y la funcionaria establece que el mensaje indica, solicitando una respuesta, “de ser posible, no más allá de diez días”.

Seguramente no se hizo todo lo posible por parte de la Intendencia al procurar comunicarse sólo por correo electrónico. De hecho, no debe existir ninguna transacción, negociación o relación entre la Intendencia y cualquier otro organismo –llámese OPP, ministerio lo que fuere– que se libre a la suerte de tan solo tres correos electrónicos muy espaciados en el tiempo, sin mediar palabra al menos por teléfono –el número particular de Blanco Fadol aparece en sus páginas en Internet, además que es conocido por EL TELEGRAFO–. Por otra parte, bien podría la directora de Museos haber visitado al etnomusicólogo en su viaje a España en febrero pasado, cuando estuvo en Sevilla en el marco de una pasantía del Ministerio de Educación y Cultura, a través del Proyecto de Sistema Nacional de Museos. Poco costaba a la Intendencia costearle un par de días extra de viaje para de esta forma aclarar los puntos que no estaban tan claros, y a la vez conocer in situ la obra del etnomusicólogo.

Pero hay que reconocer también que Blanco Fadol hizo poco por mejorar la comunicación al no responder directamente los mensajes que recibió.

Por otro lado, resulta preocupante que se sostenga que la idea era instalar la nueva muestra en las salas del Museo Histórico y que fuese realojado quien sabe dónde, algo que es a todas luces inaceptable sin un plan previo, porque no podemos bajo ningún concepto dejar que se archive en vaya a saber qué galpón la historia sanducera que tanto nos enorgullece. No es algo para tomar a la ligera.

Por otro lado, y esto resulta de particular importancia, se indicó que no existe ningún documento firmado entre el etnomusicólogo y la Intendencia Departamental, por lo que en los hechos habría un gran vacío legal o al menos una grosera desprolijidad en el manejo de todo este confuso proceso. Correspondería que las cosas se hagan dejando sentado claramente por escrito cuál es el aporte de cada parte, cómo se cuidará, con qué destino; en fin, de qué se está hablando.

Ante esta situación tan controvertible, las partes deben considerar individualmente si realmente desean, una donar una fracción de su colección para Paysandú y la otra si está dispuesta a recibirla en nombre de la comunidad sanducera.

Si así fuere –que sin dudas sería lo mejor para Paysandú–, no hay otra solución que actuar como seres racionales que somos y plantearnos los problemas frente a frente, cara a cara, y con las cartas sobre la mesa. Porque como sanduceros tenemos el deber de entendernos, tenemos la obligación de abrazarnos fraternalmente y realizar todos los esfuerzos posibles a favor de nuestro interés común: el Paysandú de todos.

 

http://www.eltelegrafo.com/index.php?seccion=opinion&fechaedicion=2011-10-30&bi=4

 

Recibimos y Publicamos carta del propio Carlos Blanco Fadol

 

 

Adiós, adiós

Paysandú querido…

 

El dilatado espacio de tiempo que he empleado en responder al artículo aparecido en EL TELEGRAFO del día 13-09-2010 con el título “El Museo Blanco Fadol fue definido como gran problema”, expresado por la Directora de Museos, obedece a dos causas: la primera por haberme sorprendido la noticia realizando una gira importante por EE.UU. y México, invitado por universidades y museos donde recibí numerosos reconocimientos a mi obra junto con 8 diplomas acreditativos como es de público conocimiento ya que EL TELEGRAFO se ha hecho eco de ello. La segunda es porque estaba esperando y aún lo hago después de un año, una carta de la Intendencia de Paysandú que me informara del supuesto cambio de actitud, con relación al Museo de la Música Étnica que iba a instalarse en la Casa del espíritu de Paysandú, propuesta iniciada por la anterior Intendencia del Frente Amplio. No he recibido ninguna notificación oficial, ni explicación alguna de tal cambio, una actitud insólita cuando existe en trámite un proyecto de esa envergadura, y donde la Unesco se ha involucrado económicamente. En caso de realizarse algún cambio de posturas en los proyectos iniciados con la anterior administración, es probable que la Intendencia tenga que afrontar las sanciones que podrían provenir de este organismo internacional (hecho que en todos los casos jamás desearía que sucediera), si se desviara el destino del dinero para el que fue concebido.

Sin embargo he recibido algunos correos de brevísimas líneas de la señora Directora de Museos informándome de que pensaban trasladar el proyecto del Museo de la Música Étnica al cine Astor previo acondicionamiento; luego otra informándome de que el señor Eugenio Schneider estaba interesado en instalar de forma privada el Museo en Casablanca, donde me insinuaba que podía ser una buena oportunidad; y la última, instándome a que defina mi postura, dándome un ultimátum de un plazo de 10 días de si quiero instalarlo en la Casa del espíritu de Paysandú (?!).

Lógicamente no contesté a ningún correo, no por descortesía sino porque no tenía argumento alguno para ello, porque no recibí información de ningún cambio ni propuesta concreta alguna, que era lo que impacientemente llevo más de un año esperando. Por lo tanto no quería hacer conjeturas de lo que pensaban hacer hasta recibir una explicación oficial de la Intendencia, explicación que nunca llegó. Además no veía coherencia alguna en los cambios bruscos de criterio (cine Astor, Casablanca, otra vez a la Casa del Espíritu de Paysandú).

Con relación al ultimátum de 10 días señora Directora de Museos, le recuerdo que hace más de 25 años que vengo ofreciendo mi obra a Paysandú, ¡ah! he dicho “ofreciendo”, “donando”, “regalando” o como quiera llamarlo, ya que me he enterado recientemente que circulaba la noticia que mi intención era “vender” mi obra a Paysandú. Por lo tanto no me amenace con la mezquindad de 10 días, cuando hay detrás una vida entera luchando por darle a Paysandú una parte representativa de mi obra.

Puedo asegurar que si fuera una persona con otras ambiciones terrenales, y un culto al dinero tan acentuado como existe en nuestra sociedad, donde predomina el valor económico al cultural, hubiera vendido mi obra muchas veces por el requerimiento de poderosas instituciones culturales internacionales muy interesadas en la misma, ya que como es de público conocimiento se trata de una colección única. Francamente no estoy acostumbrado a esa falta de ética y de respeto, hecho que se acentúa y duele cuando proviene de mi querida tierra.

Sin embargo estoy más que convencido que tanto la Directora de Museos como el nuevo Intendente no han tenido malas intenciones para con mi obra y mi persona, pero sí un desconocimiento total del proyecto que fue concebido para que el museo abarque todas las instalaciones de la Casa del espíritu de Paysandú, como puede verse en los proyectos y planos arquitectónicos de la Intendencia, que se realizarían en diferentes fases, comenzando por el ala izquierda de la casona. o sea que no existiría “un museo dentro de otro” como equivocadamente manifestaba la Directora.

El lugar era idóneo ya que la afluencia de colegios sería notable, manteniendo la misma tendencia que el Museo de la Música de España y llenaría el centro de Paysandú de color y música ya que alumnos y público en general terminarían el recorrido de la visita tocando todos juntos en el patio central instrumentos especiales traídos del sureste asiático donde no es necesario conocer música para interpretar perfectamente melodías, como puede verse en este video del Museo de la Música Étnica de España: http://www.youtube.com/watch?v=uRt76d1svIo .

O sea que la idea de instalar el museo en dicho espacio obedecía principalmente a la situación estratégica del edificio. Claro que la pregunta es ¿y el Museo Histórico? ¿Alguien puede imaginar de quitar un museo con la historia de nuestra tierra para poner otro? Sería una verdadera locura y jamás me hubiera prestado a ello. Sin embargo, las características de las salas de dicha casa no reúnen un espacio museográfico adecuado por el volumen de las piezas del museo histórico, como muebles, armarios, sillones, que le dan un aspecto más de casa de remate que de museo, por lo que la intención era de trasladarlo a un edificio adecuado acondicionado para tal fin, mediante las subvenciones que teníamos dispuestas de organizaciones europeas y fundaciones americanas, al margen de la Unesco, que por las leyes de mecenazgo se benefician de estas donaciones, hecho que yo había sugerido en algún reportaje del El TelEgrafo, esperando el momento oportuno de anunciarlo abiertamente.

En una palabra, en lugar de construir un edificio para el museo de la Música, se pensaba crear un espacio adecuado y nuevo para el museo histórico y dejar en el Centro de Paysandú un espacio de cultura viva, del cuál también tenía conocimiento el Intendente de Colón que se mostró muy entusiasmado con el hecho de traer a colegios del otro lado del río, situando así a Paysandú en un foco cultural relevante en la región.

Imagino que la Directora y el Intendente dirán que ellos están de acuerdo con el Museo de la Música, solo buscaban otro espacio más grande, proponiendo el cine Astor, dejando otra vez abierta una interrogante de la que llevo pendiente 25 años! Lamentablemente no soy eterno como para seguir en esa misma rueda, y me gustaría conocer la opinión al respecto del pueblo de Paysandú, en realidad a quien iba dedicada la donación de mi museo, a mi pueblo llano y cariñoso (caminantefadol@telefonica.net). Luego llegó la Ministra Simón con el tópico característico uruguayo de “no hay plata” para acondicionar el cine Astor e instalar ahí el Museo de la Música Étnica… Si me hubiera aferrado a esas actitudes, todavía estaría en Paysandú al no animarme a lanzarme al mundo con una guitarra y 10 dólares, como lo hice.

No todo es “plata” señora Ministra, es la voluntad y el espíritu de lucha, y usted que conoce perfectamente el alcance de mi obra, ya que su Ministerio de Cultura me postuló a la Candidatura de los Premios Príncipe de Asturias, del cuál quedé finalista. Debería medir ciertas actitudes, ya que se trata de un hijo de esta tierra reconocido internacionalmente que no vende nada a Paysandú, que no busca “la plata”, sino por el contrario ofrece una donación de instrumentos musicales que van del siglo III antes de Cristo hasta el siglo pasado, con una fundación constituida que una vez completada en todas las fases se elevaría a casi 4 millones de euros (no me gusta definir la cultura con el dinero, pero ahí lo entienden mejor, http://www.museomusicaetnica.com). Lamento manifestar que si hubiera recibido del Uruguay el apoyo y reconocimiento que me han brindado otros países, no sentiría esta sensación de vacío, solo por querer servir a mi pueblo, por esa ingenua y ahora ridícula intención de que me quieran y aportar a la cultura de mi país. Me queda, eso sí, la satisfacción de haber hermanado a Paysandú con la ciudad de Hellín en España y de haberlo intentado también, hace años con Valencia.

El proyecto de creación de un Museo de la Música en Paysandú ha llegado a su fin, acentuado además por la cruda crisis económica mundial que nos aqueja. Me ha costado muchos años de desvelo, miles de euros, continuos viajes a la Unesco en París para conseguir subvenciones, para dejar mi obra a mi pueblo, pero especialmente la cantidad de tiempo que le he dedicado infructuosamente a este proyecto, dejando al margen mis actividades cotidianas en España. Por eso ya no acepto propuestas de políticos (uno nunca sabe lo que hará el político que viene, no tengo garantías) y Paysandú quedará libre de mis pretensiones utópicas de regalarles mi obra.

Y me voy sin rencor, triste sí, porque mi pueblo no conocerá el alcance de mi obra; desilusionado también, aunque creo que no han existido malas intenciones por ninguna parte, tan solo desconocimiento, que no es una intención, en todo caso sentiría dolor por la ignorancia.

Solo me resta agradecer infinitamente a quienes siempre han creído en mí obra, comenzando por EL TELEGRAFO y sus periodistas que desde hace 42 años vienen “cinchando los bueyes conmigo”, al pueblo querido de Paysandú que siempre ha estado a mi lado y se volcó en firmas para apoyar mi última candidatura a los Premios Príncipe de Asturias, un recuerdo a mi río, a mis atardeceres y a mi chacra que al final no compré y que ya no haré, (ya no hago click en la computadora en la sección clasificados de EL TELEGRAFO), donde pensaba descansar mi vejez de la ardua vida que me ha tocado vivir.

Carlos Blanco Fadol

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s