De Iniciaciones y otros chrbas

de Sergio Silva Herrera, el Viernes, 04 de noviembre de 2011

Buscaba sin encontrar desde hacía rato, aunque casi sentía la proximidad, se me cerraba el paso nuevamente con cada golpe de machete, ni llegaba a dar el siguiente paso sin tener que realizar otro, las llagas de mis manos pedían resuello y el sudor dejaba mis ojos nublados, ardiendo… ya no sentía ni los brazos ni mis piernas cribadas de espinas, la senda que seguía confiado, se cerró sin que lo advirtiera y ahora, en medio de este denso monte me preguntaba, hacia donde está el claro que vislumbre desde el otero?

Por un momento me miré a mi mismo como un loco, luchando contra lo imposible, buscando senda, abriéndola con mi coraje desde la noche que me caía encima, sin siquiera un lugar donde detenerme… el monte se cerraba sobre mí, ya no me mostraba lo que hasta ahora me mostrara, se enfrentaba ante mí desafiante, como enemigo que espera el descuido para dar la celada… cada mandoble agotaba más mis fuerzas y con esa anestesia sobre mi espalda, seguía, sabiendo que poco me quedaba de fuerza ni entereza para simplemente salir, encontrar un claro, un fugaz reparo que permitiera tan solo dejarme caer entre macachines y descansar.

Por largo rato fui un autómata, dejando una y otra vez caer mi brazo sobre las espinosas ramas y dejé de estar ahí, simplemente se montó la noche en el zaino de los recuerdos y volví veintitantos, a aquellos momentos en que la felicidad se deja ver en cada amanecer… sabía que moriría esa noche, en ese monte ¡!!

Los pensamientos revisaron lo debido, los afectos, la querencia, el dulce sonido de la guitarra y la frescura de primavera en el aire, las dulces pitangas en la boca y la frescura del monte al llover… al llorar juntos las alegrías y las ausencias ¡!! Al agotarse las fuerzas me dejaría caer, si, sería de frente, tan solo tomaría una última bocanada de aire y me dejaría hincar, rodillas en el suelo y que el monte me sostuviera, casi de pié, junto a algún árbol que sería mi hermano por siempre…

Dicen los viejos que morimos al dormir y soñamos el alba… yo, caminando esa noche soñaba la muerte y como amante que te abraza, me dejaba enamorar de una manera nueva por un monte que no me dejaba despertar en mañanas… ya noche, simplemente así fué; abatido, sangrando por doquier, las manos llagadas y ardiendo y un cansancio sin resuello, flaquearon las piernas y tan solo caí, frente a un coronilla que hacía rato me esperaba.

Todo se oscureció, un fuerte zumbido dejó mis oídos por un momento aturdido y luego el coronilla me abrazó ¡!!

La muerte es así, te hermanas con el monte… todos deberían morir para saberlo, morir muchas veces de ser posible ¡!!

El sonido sonó próximo, un sonido como de arrullo de agua entre las piedras, claro, parecía que se aproximaba, que avanzaba hacia mi y luego el Águila Mora que llamaba!

De a poco fui comprendiendo que la muerte había pasado, nuevamente la luz alumbraba el monte y dejé de estar ciego… vi como ve el Águila aquella mañana, volaba sobre el monte y no lejos un claro dejaba un arenal y unas piedras al Sol. Retomé rumbo y en pocos minutos de abrir paso, el claro se dejó mirar, el agua hacía en unos peñascos, una pequeña cascada, donde apuraba el paso y un tímido arenal invitaba una siesta. Al costado, un Zucará cargado de flores, se brindaba a Mangas que al ir de flor en flor, rivalizaban con el agua en su murmullo. Las calagualas crecían frondosas entre las húmedas piedras y el Savia dejaba oír su canto.

Bajo el agua en un pequeño recinto, limpié mis brazos y piernas y dejé que esa frescura me entrara, si ella quería hasta los huesos, bebí lento, me dejé sumergir y el mundo se apagó, flotaba liviano, y cada una de las espinas me hacían sentir que sanaban con tan tierna caricia… al sacudir la cabeza la voz me sorprendió ¡!!

Parece que llegaste, hacía rato que te esperaba ¡!!

El menudo cuerpo se movió ágil hacia mí y sin pretenderlo, di un paso atrás un poco temeroso de tan inesperado personaje…

Parece que llegaste, volvió a repetir ¡señal que vos sos de los que tienen que morir con la noche y caminar el monte por el lugar más difícil… mirá si serás tonto ¡!!

Se dio una pequeña vuelta y con su dedo izquierdo me mostró una senda hacia el otro lado, donde crecía la menta silvestre y las flores se prodigaban… me sentí un poco raro, con ese ademán me demostraba mi torpeza, me mostraba mi mala elección ¡!! No te apenes dijo, se necesitan también los preparados, los que son capaces de transitar el camino duro, ellos son los que deberán ayudar a otros… Vos sos uno de los tontos que mejor servirá para eso ¡!!

Lo miré y no estaba muy seguro si sus palabras me estaban gratificando o simplemente se burlaba de mi.

Enjuto rostro, de anchas cejas, blancas canas y penetrantes ojos color café, labios gruesos y salientes pómulos que brillaban como faros sobre una sonrisa de anchos dientes y gruesos labios.

Como sea, nada dije, continuaba mirándolo sin comprender como este casi personaje, se encontraba en ese lugar y absorto aún por sus palabras simplemente enmudecí ¡!!

Por cierto, si me llamas otra vez, no cuentes que venga ¡!! Tengo asuntos más importantes que atender dijo y sin más comenzó a caminar hacia el Este, sé que por el Este sale el Sol y hacia allá, había una senda mas descampada que dejaba ver una sierra detrás.

Qué esperas ¿ Vamos que no existe tiempo que perder ¡!! Pucha que saliste majadero, dijo y salió como disparado trepando la senda, llevaba una marcha que a duras penas podía sostener, para nada reflejaba esa vitalidad en su rostro.

Luego de varias veces, en que por momentos perdía de vista a mi guía, lo encontraba luego, mirando como si fuera una carga molesta en sus rutinas, por un momento nuestras miradas se cruzaban y nuevamente emprendía una marcha que exigía todo el aire de mi entorno.

En un otero, mas parecido a un roquedal circular, simplemente se dio la vuelta y me dijo como al pasar, sigue ahora hacia el Norte ¡!!! Siete pasos luego, detuvo su marcha y dando una última vista se despidió diciendo: “Guerrero, mira tus pies, ellos no son los que luchan, sos tú, quien lucha contra tus miedos… no quiero volverte a ver“ …

http://www.facebook.com/notes/sergio-silva-herrera/de-iniciaciones-y-otros-chrbas-1/10150367028698297

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