Desaparición de las lenguas indígenas: silenciamiento sistemático de los pueblos originarios


Feb 22, 2016 – 

¿Y había algo que celebrar? Buena pregunta. Hacia mediados del Siglo XVI por lo menos otros siete idiomas, además de los idiomas tarahumar, tepehuán, guarojío y pima, eran hablados en lo que ahora es territorio chihuahuense, y todos ellos, por supuesto, con sus respectivas y quizá numerosas variantes.

Enrique Alberto Servín Herrera

Ayer se celebró el Día Mundial de las Lenguas Maternas, celebración que la UNESCO inició a principios de este nuevo siglo; pero, ¿hay algo qué celebrar?

En México se hablan 364 lenguas indígenas, de las cuales, 107 están peligro: o sea, que de estos dialectos, al menos 30% de su población más joven ya no sabe hablar el idioma materno; el riesgo de desaparición de las lenguas indígenas se debe a diversos factores, pero el principal es la discriminación: al dar por sentado la supremacía del castellano en México (y en Latinoamérica), los hablantes indígenas pierden espacios y sus derechos son violentados al ser forzados a hablar en castilla.

Cuando Martin Heidegger dijo que “el lenguaje es la casa del ser”, se refería precisamente a que el lenguaje es la manifestación del ser, es la evidencia del pensamiento y gracias a la capacidad de articular palabras y comunicarnos, aprehendemos el mundo y nos es posible expresarnos. Entonces, ¿qué pasa cuando se nos niega el derecho de expresarnos, de aprehender el mundo con una visión particular y de manifestar nuestro sentir, nuestras necesidades, nuestras carencias?

Según la UNESCO, el 40% de la población no tiene acceso a la educación en un idioma que entienda; esto afecta directamente en la comprensión y la capacidad de aprendizaje de los alumnos, quienes no sólo deben llegar a una escuela con carencias a aprender un idioma nuevo, sino a entender el mundo de otra manera muy distinta, a la que aprendieron en casa, con mamá y papá.

Las principales lenguas indígenas habladas en la entidad son tarahumara (81.1%), tepehuano de Chihuahua (9.2%) y mixteco (2.8%). Hay una menor proporción de hablantes de guarijío (0.6%), tlapaneco (0.6%), zapoteco (0.4%), náhuatl (0.3%) y pima (0.2).

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Educación y habla indígena

En el 2015, el estudio Bilingüismo en las escuelas indígenas de Chihuahua: importancia y dificultades, reportó que más del 70% de los docentes que laboran en el nivel indígena son monolingües e imparten sus clases mayoritaria, sino exclusivamente, en castellano, según un estudio que analizó 561 escuelas ubicadas en seis municipios de la entidad y que prestan servicio a más de 22 mil niños y niñas de los cuatro pueblos indígenas de Chihuahua: rarámuri, ódame, warijío y o’oba.

Este estudio también señaló que el sistema de educación indígena escolarizada en el estado de Chihuahua cuenta con 1,103 profesores: un 70% de docentes monolingües sin conocimiento de lengua indígena; y un 30% bilingües, con dominio del habla indígena y castellana. De este 30% hay docentes que, aunque lo sean, no usan el lenguaje materno en las aulas.

Pero no todo está en la falta de voluntad política o la discriminación sistemática: fue en 1993 cuando se utilizaron por primera vez libros para educación indígena entarahumar, pero las variaciones lingüísticas impidieron que los estudiantes comprendieran los textos, debido a la variedad de dialectos, esto fue un fracaso.

Los maestros poco capacitados

En el Análisis de la Formación Inicial y Continua de los docentes bilingües en Chihuahua, Jalisco y Guanajuato, se especificó que en Chihuahua, de los 294 docentes encuestados que atienden el grupo étnico tarahumara, 4 cuentan únicamente con estudios en secundaria, 103 con bachillerato, 167 dicen contar con la licenciatura en Educación Primaria para el Medio Indígena (LEPEPMI´90) que se oferta en la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua en, -no especifican si son pasantes o tienen ya el grado-, 10 tienen una licenciatura del CAM, 6 cuentan con maestría y por último 6 de ellos actualmente realizan estudios de doctorado.

De ellos también, 255 profesores dijeron tener la necesidad de “formación para atender a los estudiantes de las comunidades serranas de la región Tarahumara y la de ser formados en la lengua materna del grupo originario en el que trabajan”. El reporte sacó a la luz un problema bastante serio, pues: 184 docentes señalaron que tienen carencia de una formación docente, 159 admiten no tener una formación profesional, 176 no tener un conocimiento didáctico.

Por otro lado, los indígenas que quieren ser maestros, tienen grandes dificultades para obtener una formación inicial pedagógica, pues las escuelas están muy lejos de sus comunidades y carecen de recursos económicos, e incluso, si logran ingresar a una escuela regular, la formación que reciben así sea intercultural, se les ofrece en esencia desde los esquemas de los grupos mestizos.

La respuesta de la UPNECH

Estos reportes obtuvieron respuesta: la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua, en su extensión en Guadalupe y Calvo, desarrolló un programa educativo indígena, en lengua rarámuri, para capacitar adecuadamente a los maestros que atienden a la población rarámuri y en enero pasado, se graduaron 56 maestros, la primera generación de esta carrera.

Pero aunque esto sea algo bueno para la comunidad rarámuri, las etnias pima, guarojía y tepehuán no se han tomado en cuenta, o los programas que se han destinado para su conservación y rescate no han funcionado, como los nidos de rescate de lenguaje pima, en Madera, que no tuvieron el éxito deseado, pues es una de las lenguas con menos hablantes en el estado.

Según datos del INEGI en Chihuahua se registra el uso de 58 lenguas indígenas del país, pero es el pima, el está en mayor riesgo, al ser sólo 389 indígenas que lo hablan, mientras 85 mil 46 indígenas hablan el rarámuri, 847 indígenas hablan la lengua guarojío y 8 mil 296 hablan en lengua tepehuán.

La pugna por la conservación de las lenguas indígenas continúa, a pesar de la discriminación, el poco interés y/o voluntad política, la negligencia y la lenta respuesta de las autoridades; tristemente, esto es a lo que se enfrentan los sobrevivientes de la lengua materna, los que poco a poco son silenciados.

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