CHARRUA


 

_CHARRUA_______________________________

Cerca de puntas del Queguay y el arroyo Salsipuedes, existía a fines de mil ochocientos noventa, la pulpería del vasco Arregui, servia también como posta de diligencia. Estaba rodeado de grandes estancias, que se surtían y servia como esparcimiento de las peonadas que eran muchas. En campos del vasco, se levantaban muchos ranchos, para la familia de los peones.O sea que este buen hombre tenía asegurada su clientela. Era buen tipo a nadie dejaba de a pie, levantaban lo que precisaran y cuando cobraban le pagaban.
Este vasco tenia como ayudante a un indio viejo, para todas las tareas, barría arreglaba los cueros en el galpón, bajaba los carros con mercadería, cambiaba las yuntas de caballos a las diligencias. Eso sí, no hablaba, no cobraba sueldo, sus necesidades las tenia cubiertas; dormía en el galpón, la mujer del vasco le daba la comida, le daban ropa, y algún vino o caña para tomar. Con eso alcanzaba, me olvidaba, le decían Charrúa. Según se cuenta, su madre estaba embarazada, del cacique Venado, el mismo que el presidente Rivera mato a traición de un trabucazo dando el aviso para que comience la matanza el 15 de abril de mil ochocientos treinta y uno.
A los pocos indios que se salvaron los hicieron caminar trescientos kilómetros hasta Montevideo, para regalarlos a familias pudientes y amigas de Rivera. Como se verá los esclavos no los traían de África, sino que eran autóctonos.
La madre de Charrúa, no aguantó la caminata, quedó abandonada ,con una preñes de cinco meses mas o menos, se las arregló como pudo la pobre india y con ayuda, de una familia de gauchos pobres, pudo esconderse y dar a luz a este indio, que hoy llamamos Charrùa.
En el pago había un coronel de apellido Bustamante, hijo de un capitán de Rivera.
Este Bustamante se jactaba que había conseguido el grado de coronel en la toma de Paysandú en mil ochocientos sesenta y cinco, a las órdenes del Goyo Geta.
Este mal bicho tenia la estancia más grande de las puntas del Queguay. Venia todos los domingos a mamarse,jugar unas tabas, mirar para donde estaba sentado Charrúa encima de unas bolsas de cebada y provocarlo diciéndole, que en cualquier momento comenzaba la nueva matanza de indios rotosos que solo servían para barrer el piso y cambiar las yuntas de caballos.
Charrúa nada decía, no lo miraba, seguía manso con su vino.
Todas las historias tienen un final, y esta termino así; un sábado de noche se apareció el coronel Bustamante, vestido de uniforme, muy contento, rodeado de varios estancieros. Estaba festejando sus sesenta años recién cumplidos. Mandó la vuelta para todos, ordenando también empanadas y pasteles.
Charrúa miraba tranquilo como se mamaban.
Como a las tres de la madrugada, en un gesto inusual, el coronel Bustamante le alcanzo un vaso de caña a Charrúa, este ni lo miro. Ofendido el coronel se lo tiro a la cara.
-Tomá indio roñoso, a mí nadie me desprecia un convite.
Charrúa se paro con sus setenta años, llevados en un cuerpo flaco, pero puro músculo, manoteó la daga que tenía para comer, y se la enterró en la panza, para que muriera de a poco y tuviera la certeza que era un Charrúa el que lo había matado. Dos amigos del coronel atropellaron, con sus cuchillos por delante, a uno le dio lado y le corto el cogote al cruce, el otro se enredo en su compañero, cayendo boca abajo. Charrúa se agachó y tomándolo de los pelos, lo levanto para atrás y le clavo la daga en la garganta. Al resto de los parroquianos se le pasó la mamúa, echaron todos para atrás.
Charrúa limpió la daga en la ropa del coronel, que lo miraba boqueando, y hablo;
-Viste coronel cómo aún quedan Charrúas.

… (CONTINUACIÓN)

Charrúa se va manso por el camino virgen, Sin prisas.
No había caso la vida lo sigue golpeando, Tan aquerenciao que estaba en la pulpería El vasco. No hay caso los Charrúa somos nómadas, por una u otra causa, hay que hacerse al camino.
Se hizo la noche.Una tapera en ruinas lo recibe.Junta ramitas secas pa. Un fuego de compañía. Nada tiene pa calentar, solo sus guesos.
El sol se levanta temprano en esos días de primavera. A charrúa la humedad de la noche, le avisa que su cuerpo se esta entregando.
El moro a su lado pastea indiferente, se recuesta al único amigo que tiene,pa sentir su calor.
-OTRA VES SOLOS CABALLO.
Como si hubiera entendido, levanta su cabeza y relincha.
Charrúa hace una mueca que se podría decir; ¡es una sonrisa!
Un galope a lo lejos, justo del lao del sol. Se pone la mano en la frente, y mira.
-BUENO CABALLO, TE PIDO UNA MAS. -VAS A TENER QUÈ LLEVARME LIGERO, AHÍ ESTÁN LOS LAMBETONES DEL CORONEL BUSTAMANTE.
La piensa. -PERO PA QUÈ, SÌ HE DE MORIR, CUALQUIER LUGAR ES BUENO. -AQUÍ ME QUEDO
Charrua no se esconde, se muestra de lejos.
Los milicos son tres, se apuran al verlo, no quieren que escape. Cuando están a tiro sacan sus trabucos y disparan. Gastaron la carga y ningún chumbo acertaron. Charrúa ni mosqueó, abrió las piernas y espero.
-POR SUERTE NO ESTABAS LEJOS INDIO ROTOSO.
Charrúa con su espada en la derecha y el cuchillo en la izquierda con las piernas abiertas los esperaba.
El más joven de los milicos deseando ser el que termina el pleito rápido, atropello con su sable por delante.
Charrua se corrió pal costado y le dio lao, giró media vuelta y le enterró el cuchillo en el costao. Un milico menos.
Los otros araron en seco.
-¿YYYY, quien se anima primero?
Uno por delante y otro por atrás, lo rodearon.
-VAMOS CARAJO, LES AVISO QUÈ SON POCOS.
Dio un paso pal costao, levanto sus cuchillos, uno manchao de sangre.
-¿Y NO SE ANIMAN?
Los milicos gritaron pestes: -INDIO MUGRIENTO, INDIO ROTOSO.
Con el sable por delante apuntando al cuerpo flaco del indio que los esperaba.
Charrúa se tiro pa tras, pegando su espalda en la pared de la tapera, le aparto el sable al del costado izquierdo, que con su impulso no pudo frenar a tiempo, paso de largo y se entrevero con su compañero.
Charrua de atrás le clavo el sable en las costillas. El otro milico arrodillao y abrasao a su compañero muerto, lo usaba como escudo, los ojos pa juera.
Charrua limpio su cuchillo en la espalda del milico muerto, tiró su brazo pa tras
-TRES MILICOS SON POCOS PA MI (poniendo cara fiera le encajo el cuchillo al milico en la garganta)
-VOS SABES MORO, QUE YA ESTOY VIEJO PA ESTOS TROTES.
Charrua miró los tres caballos. Les reviso la carga, bajo dos maletas con galleta y charque y una guampa con caña. Ahí nomás se sentó arriba de unas piedras, comió manso, hacía buches con la caña.
Su cara inmutable, había visto muchas tragedias en su vida.
Otro buche e caña……………..

EDGARDO ARTIGAS 

Anuncios

Una respuesta a “CHARRUA

  1. QUE PUEDO RESPONDER HERMOSA HISTORIA

    El 15 de diciembre de 2015, 12:59, “Nación Charrua Artiguista y Originaria”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s