CONFÍAN EN SU “GARRA” PARA COMPETIR EN ARCO Y FLECHA, BOLEADORAS Y LANZAS


Charrúas buscan título mundial

Un grupo de ocho uruguayos representará a la nación Charrúa en los primeros juegos mundiales de los pueblos indígenas que tendrán lugar en Palma, la capital del estado de Tocantins, en el centro de Brasil.

PABLO MELGAR
18 oct 2015

El evento, organizado como si fuera un mundial de fútbol o los juegos olímpicos, comenzará el próximo viernes 23 con participación de distintos grupos provenientes de Canadá, Australia, Brasil, Argentina, Perú, Estados Unidos, Mongolia y otros.

Paula Hernández, técnica y jefa de la delegación explicó a El País que el viaje es costeado por el Comité Intertribal de Brasil y que no lograron el apoyo del Estado uruguayo.

“Enviamos cartas y estuvimos en las oficinas del Ministerio de Desarrollo, el Ministerio de Educación y Cultura y la secretaría de Deportes, nadie nos escuchó. Es una lástima, se pierde una buena oportunidad de intercambio. Ni siquiera nos dieron el pabellón”, aseveró la activista.

Los juegos indígenas cuentan con el apoyo y financiación del PNUD de Naciones Unidas.

La técnica aclaró que el grupo está compuesto por “descendientes de charrúas porque en Uruguay no hay etnias originales puras”. No obstante, los uruguayos se presentarán en disciplinas como “lanzamiento de lanza”, “arco y flecha”, natación, atletismo (prueba de 100 metros rústicos) y en “chanti” que consiste en el lanzamiento a distancia de piedras chatas.

En la tarde de ayer tres integrantes de la delegación hicieron su último entrenamiento. Eligieron para ello el parque contiguo al Centro Cultural Bartolomé Hidalgo en el Prado Chico. Colocaron una bandera del grupo Choñik (somos la gente en lengua pampa, según dijeron) al que pertenecen todos los integrantes.

Sobre el pasto dispusieron de dos telas donde había lanzas de distintos tamaños, unas arrojadizas otras cortas para el combate cuerpo a cuerpo; arcos, flechas, una pipa grande y boleadoras. También se pudo ver un “arco musical de Tacuabé”, un instrumento que toca Ciro Rodríguez, que prefiere ser nombrado con el apellido Choñik, quien se identificó como el “cacique” del grupo.

Ciro puso una punta del arco en su boca y lo golpeó lentamente con un palo. “Su uso es extendido en distintas naciones indígenas y tiene una finalidad ritualística”, explicó el líder indígena uruguayo.

Alexis Altiero, el armero del grupo y experto en arco y flecha, hizo puntería sobre una chapa de plástico. Contó que armó las boleadoras con piedras originales talladas por los indígenas que encontró en el campo familiar de San José.

“Vienen de una zona cerca de Cagancha donde mis antepasados pelearon junto Oribe contra Rivera”, afirmó con orgullo el armero.

Expectativa.

El grupo viene preparando el viaje desde hace meses. Creen que allí podrán mostrar lo que hacen por conservar la cultura charrúa.

“Los juegos son una linda oportunidad para compartir y celebrar y así mostrar al mundo lo que podemos brindar los pueblos indígenas a la gran familia humana”, dijo a El País el cacique Ciro Choñik.

Durante mucho tiempo el grupo se ha ocupado de localizar datos, referencias y hasta creencias aborígenes que se creían perdidas para siempre.

“Salsipuedes y los otros genocidios no lograron destruir la cultura, quedaron sobrevivientes que se integraron a la sociedad y siguieron las tradiciones por fuera de la historia oficial”, aseveró el activista.

Con una pluma sobre su cabello largo y oscuro y luciendo un vincha, contó que es bisnieto del “indio Espinosa” un integrante de las huestes saravistas de 1897 y 1904 que se volvió una leyenda en Villa Soriano.

Desde la década de 1980 se han ido formando grupos que pretenden conocer las tradiciones indígenas de Uruguay. Al respecto se ha detectado que costumbres como “presentar los niños a la luna o curar con hierbas” están más presentes de lo que se supone, dijo Ciro.

Oralidad.

La recuperación del idioma y de la mitología charrúa son dos fuertes desafíos para el grupo Choñik. “Hay que escuchar mucho a las personas mayores, durante muchos años la gente escondía estas cosas. A veces aparece un investigador y no le cuentan nada. Tienen que sentir que se los respeta”, dijo.

La espritualidad indígena “viene con la familia”. “Nosotros la hicimos carne mediante la experiencia, fuimos explorando y evaluando, tratando de entender. Hasta ese momento nada nos satisfacía, con todo el respeto que merecen todas las creencias”, indicó.

Al respecto, antes de emprender el viaje, los ocho participantes realizarán una ceremonia ritual alrededor de un fogón circular. Es una actividad vedada para los profanos.

El grupo también busca elementos del comportamiento en sociedad y de los valores humanos indígenas.

Al respecto el cacique señaló que en su agrupación se aferran a valores como “la importancia de la palabra, el cuidado de los niños, el respeto a la sabiduría de los ancianos y la tolerancia en la integración social”.

Además, los elementos genéticos también son relevantes para los estudiosos del tema. “Una manchita que aparece en la base del coxis en los bebés recién nacidos es un rasgo identificatorio”, explicó. “Ya se sabe que la mitad de los niños nacidos en el Hospital Pereyra Rossell la tienen”, aclaró.

Una fuerte apuesta por la tradición y la oralidad.

El grupo Choñik lleva 10 años realizando estudios y trabajos sobre la presencia indígena en Uruguay. Ha realizado distintas presentaciones en escuelas, liceos y en eventos culturales.

El material bibliográfico sobre el tema es escaso y en algunos asuntos, como la vida espiritual, es nulo. Por ello apuestan fuerte a la tradición oral, según contó el cacique.

Estiman que reconstruir el entramado social y cultural de los charrúas les puede llevar la vida. Mientras tanto, trabajan en distintos lugares. Ciro y Aléxis en una distribuidora de lácteos y Sergio en la Udelar.

Otro torneo internacional en Brasil con polémica.

En Brasil hace 30 años que se disputan los juegos de los pueblos indígenas. Comenzó como una demostración de las habilidades guerreras y se fue transformando en un evento deportivo. Tras varios años de análisis, el Comité Intertribal y el Ministerio de Cultura brasileño acordaron la organización de un evento internacional, el primero a nivel mundial.

El concepto fue asumido por las Naciones Unidas y su Programa para el Desarrollo (PNUD) que rápidamente apoyó la iniciativa con fondos y contactos en todo el mundo.

Hasta el momento unos 5 mil deportistas de 22 países confirmaron su presencia.

Durante el mes de junio se reunieron representantes de las delegaciones nacionales para fijar las reglas de juego para las competencias indígenas. En tanto, se prepararon los detalles para los torneos de fútbol, atletismo, canotaje y natación.

Palma fue elegida como sede porque es una ciudad creada hace 25 años con una población de 250.000 habitantes, enclavada en medio del territorio brasileño y relativamente cerca de varios países vecinos.

Disputa.

Como sucedió en el Mundial de Fútbol, la semana pasada dos etnias indígenas de localidades cercanas a la ciudad de Palma anunciaron que no participarán en los juegos. Consideran que se gasta demasiado dinero y denuncian un atraso del gobierno en la demarcación de tierras.

El cacique Antonio Apinajé dijo a BBC Brasil que los juegos no traerán ningún beneficio para los indígenas y que serán “un circo para los turistas”.

LOS DEPORTES EN QUE COMPETIRÁN LOS URUGUAYOS.

Lanza.

Las viejas tacuaras orientales estarán representadas por Sergio Ardaix. En esta disciplina, cuya competencia es similar a la jabalina olímpica, gana aquel competidor que logre colocarla a mayor cantidad metros. Cada competidor debe presentar su propia lanza, en este caso el participante llevará una que tiene una punta de piedra tallada al estilo de los charrúas, según explicaron.

Arco y flechas.

Se trata de la principal arma indígena en las distintas naciones originarias del mundo. En condiciones normales, una flecha puede alcanzar una velocidad de hasta 100 kilómetros por hora. Usada como arma de guerra o caza, en la competencia deportiva indígena se valora la puntería del mismo modo que en la arquería olímpica convencional.

Boleadoras.

Según la organización del evento, esta categoría se denomina “destreza con boleadoras” y tiene tres niveles, según la cantidad de piedras que contenga. Las que llevará el equipo uruguayo están hechas en base a roca tallada original localizadas en una chacra del departamento de San José. Están unidas por tiento vacuno trenzado de la manera original de los charrúas.

http://www.elpais.com.uy/informacion/charruas-buscan-titulo-mundial-indigena.html

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