Lo indígena divide al gobierno


En el actual gobierno existen posiciones divididas sobre ratificar o no el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), referido a los derechos de los pueblos indígenas, que permite el reclamo de tierras y otras medidas por quienes se consideren parte de dichos pueblos y cuya entrada en vigencia reclama el Consejo de la Nación Charrúa (Conacha).

EDUARDO DELGADO
lun ene 26 2015

El canciller Luis Almagro y el director de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social, Andrés Scagliola, se manifestaron a favor de que se ratifique este convenio (éste último dijo que Uruguay se comprometió a ello en el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas) y en el mismo sentido existe un informe del Ministerio de Educación y Cultura.

Sin embargo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que es el referente del Poder Ejecutivo en asuntos referidos a la OIT, es contrario a la aprobación. En la década de 1990, trabajadores y empleadores se manifestaron en contra de este convenio, recordó el ministro de Trabajo, José Bayardi, quien adelantó que la definición del tema quedará para el próximo gobierno. En tanto, la mayoría de la academia considera que no hay indígenas en Uruguay, aunque algunos especialistas sostienen que sí los hay.

Territorialidad.

Mónica Michelena se define como charrúa e integra la Cátedra Indígena intercultural, que se reunió esta semana en Montevideo y de la que participaron representantes de pueblos indígenas de siete países de América Latina.

Afirma que el temor en parte del gobierno es que si aprueba el convenio se reclamen grandes extensiones de tierra y sostiene que desde la Conacha “nunca se tuvo un reclamo de tierras fiscales”.

Pero sí dice que “desarrollar nuestra cultura implica una territorialidad, más allá que seamos dueños o no de ese territorio. Para poder recuperar y ejercer nuestra identidad como propia, por ejemplo el derecho a tener una medicina propia, una salud intercultural, debemos tener un monte de donde poder sacar plantas medicinales, seguir nuestra investigación de estas plantas, porque Mucho hemos recibido de memoria oral”. “Necesitamos un espacio comunitario donde desarrollarnos colectivamente”, afirma.

“Quizás lo que más suene es que quieren tierra pero lo que queremos es desarrollarnos, reconstituirnos como pueblo-nación. No solo los charrúas de Uruguay, sino conjuntamente con los charrúas de Argentina y de Brasil”, acota Michelena.

Aclara que esto no implica “volver a vivir en tolderías como antes” sino “buscar nuestras formas de producción, porque debemos tener fuentes de trabajo hacia el buen vivir del pueblo charrúa”. Comenta que el Conacha tiene identificados lugares donde estuvieron asentados los charrúas, como zonas sobre el río Queguay (Paysandú) y Arerunguá (entre Salto y Tacuarembó), que deben ser protegidos “como lugares sagrados de los pueblos originarios”.

Resalta que la ratificación de este convenio 169 incluye “derechos sociales, económicos y el derecho territorial, que es el miedo que se tiene desde algunos ministerios, de que reclamemos todo el Uruguay, lo que no vamos a hacer”. Agrega que el asunto está “en debate interno” en el gobierno desde el 2005, que el MEC “hizo un informe positivo” y el canciller Luis Almagro “está a favor”, pero “está trancado en el MTSS y “la presión de la Asociación Rural es muy fuerte por un miedo infundado”.

Derechos.

El ministro Bayardi señala que el eventual incumplimiento de un convenio ratificado puede hacer caer al país en observaciones y sanciones, y acota que en la década de 1990 hubo “rondas de consultas” con el sector empleador y el trabajador sobre aprobar este convenio y tuvo respuesta negativa del Pit-Cnt y las cámaras empresariales. Bayardi remarca que entre sus puntos el convenio prevé que hay derechos jurisdiccionales y de sistema de Justicia propios de los pueblos originarios y derechos a la tierra de las comunidades que deben ser respetados.

Sostiene que en el ministerio que dirige se entiende que en Uruguay “no hay esferas jurisdiccionales” de los pueblos indígenas y “ni siquiera comunidades instaladas físicamente en territorios”. Agrega que si bien las organizaciones dicen que no reclamarán tierras, la eventualidad de esa demanda existe y no es conveniente para el país arriesgarse a ser acusado de incumplimiento de un convenio.

Bayardi considera que si en Uruguay hubiera una historia como la de los mapuches u otros pueblos indígenas, la situación sería otra y debería ser atendida de manera especial.

Al igual que la mayoría de los antropólogos uruguayos que escribieron sobre este tema, Bayardi sostiene que hay uruguayos con antepasados indígenas —como también con ascendencia europea y africana— pero que esto no los convierte en indígenas.

La Cátedra indígena en Montevideo

Representantes indígenas llegaron a Montevideo desde siete países (Nicaragua, Guatemala, Panamá, Colombia, Bolivia, Ecuador y Uruguay), donde participaron de la primera reunión del consejo de gobierno de la Cátedra Indígena intercultural, de la Universidad Indígena Intercultural, la que es parte del Fondo Indígena, creado en la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de 1992.

ANTROPÓLOGOS CUESTIONAN POSICIONES

Antropólogos uruguayos de gran prestigio como Daniel Vidart y Carmen Curbelo consideran que hay descendientes de grupos indígenas en Uruguay, pero no indígenas. “Acá hay reconocimiento de la ancestralidad, que es muy valido, pero eso no implica que uno sea indígena”, dijo Curbelo. Consideró hasta “una falta de respeto” plantearlo “al conocer los problemas reales de los grupos indígenas en América Latina”.

Michelena: “La mayoría no nos ve como charrúas”

El Conacha reúne a nueve organizaciones que movilizan a unas 600 personas, informó Mónica Michelena. Dice que hasta ahora la mayoría de los uruguayos “nos han visto como que somos descendientes, pero no han dado crédito a nuestra autoafirmación de que somos charrúas, que no dejamos de serlo por tener mezclas” y lograr eso es una de sus metas. Para ello considera imprescindible que el tema indígena tenga más presencia en los programas educativos, que se forme a los docentes y que la Universidad, en especial el Instituto de Ciencias Antropológicas, realice investigaciones académicas “de nuestra forma de ser, nuestra cultura y proceso, lo que nos daría una base en que afirmarnos para que los uruguayos nos empiecen a ver de otra forma”.

Catedráticos y representantes de organizaciones e instituciones indígenas.

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