Agroquímicos: un sector marcado por la regulación


INSUMOS

El rubro tiene que cumplir un nuevo decreto gubernamental referente a envases y en breve las aplicaciones de sus productos se controlarán vía satélite

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+ Mayte De León @maytedeleonfa – 15.10.2014

Entre 2005 y 2013 la agricultura multiplicó por 5,4 veces su aporte a la economía nacional, de acuerdo a  los datos de Cuentas Nacionales del Banco Central procesados por El Observador en agosto de este año. El año pasado la agricultura aportó a la economía uruguaya US$ 2.075 millones, y pasó a la ganadería, que quedó segunda en el podio dentro de la cadena agropecuaria.

Una consecuencia de esta expansión agrícola fue la intensificación en la utilización de agroquímicos. Mientras que en 2005 el país importaba US$ 61,3 millones por concepto de este tipo de productos, el año pasado esa cifra ascendió a US$ 249,3 millones, según datos del Departamento de Control de Insumos de la Dirección General de Servicios Agrícolas (Dgssaa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

El director de la Dgssaa, Inocencio Bertoni, aseguró que Uruguay “está teniendo –más allá de que hay que seguir avanzando mucho– un nivel de regulación importante en lo que tiene que ver con el manejo seguro de productos fitosanitarios”. En este sentido, Bertoni habló del control que se ejerce en la actualidad y de las novedades en este terreno (ver Apunte en página siguiente).

Dos familias  
Uruguay importa dos tipos de agroquímicos. Por un lado, aquellos desarrollados por grandes multinacionales –europeas y estadounidenses, que invierten fuertemente en investigación–. El otro tipo de producto tiene como origen generalmente China, y es lo que se conoce como “genérico”, producto que se ofrece a un precio inferior.   

“En Uruguay hay dos tipos de empresas: las que generan investigación y hacen desarrollo, y las que sacan productos al mercado sin esa inversión”, sostuvo el gerente de Bayer CropScience en el país, Diego Paniagua. El ejecutivo añadió que las compañías dentro del primer grupo invierten en nuevas tecnologías para aumentar la productividad del negocio, así como para disminuir “los riesgos toxicológicos y ambientales con respecto a los productos de la química antigua”.

La compañía alemana –que en términos de investigación e inversiones hace foco en el sector de herbicidas– tuvo en 2013 un crecimiento “de dos dígitos” respecto al año anterior en Uruguay, y espera mantener ese ritmo de crecimiento para este año.

Por su parte, Syngenta, otro de los jugadores de porte del sector, también apuntó a la investigación como factor para diferenciarse de la competencia. “Invertimos muchísimo dinero y le damos una vital importancia al ingrediente activo, así como también a la calidad de la formulación”, destacó el gerente de Ventas de la firma en Uruguay, Raúl Paillot.

Para 2014 Syngenta, de origen suizo, prevé mantener la facturación (que el año pasado en Uruguay superó los US$ 30 millones), si bien se trata de “un año que se viene presentando de manera difícil” para el sector en general por una baja de los precios internacionales y fenómenos climáticos adversos para los cultivos.

En tanto, la estadounidense Monsanto –con operativa comercial directa en Uruguay desde 2011– señaló que hoy el sector agroquímicos es el tercer negocio de la compañía en el país, detrás de la venta de semillas de soja y de maíz. “Desde el punto de vista estratégico es un negocio muy importante, sobre todo porque nuestro principal producto, el Roundup, es emblema de toda la producción y del sistema de producción bajo siembra directa”, expresó el gerente de Asuntos Corporativos de Monsanto Uruguay, Marcos Carrera.

Si bien Carrera indicó que aún hay oportunidades de expansión para el sector –de hecho, Monsanto proyecta un “crecimiento significativo” en su operación local para el año fiscal que termina en agosto de 2015–, señaló que se trata de un “mercado que tiene un grado de participación de productos de origen chino y con calidades dudosas”.

Un consumidor infiel
Para Barraca Erro la comercialización de agroquímicos es una unidad de negocio “muy importante”, dijo su gerente de sector agroinsumos, Gonzalo Silva, quien agregó que hoy el 60% de sus ventas son de productos genéricos y el restante de productos “originales”. Si bien un tiempo atrás “todo se solucionaba con glifosato” (principio activo del herbicida Roundup de Monsanto, cuya patente expiró en 2000), hoy se necesitan “herbicidas específicos” para determinadas malezas.  “De acá en adelante las ventas van a ser más técnicas”, vaticinó Silva, quien dijo que por eso la empresa está sumando a técnicos con conocimiento de esta problemática.

Desde Megaagro, otra firma que comercializa este tipo de productos, sostuvieron que el uso de genéricos varía en función de qué agroquímico sea. Mientras que en herbicidas se suele recurrir más al genérico que a productos premium, en fungicidas el fenómeno es el opuesto.

“Hay clientes que son fieles, confían en los productos originales y sus moléculas, y están dispuestos a pagar un poco más para tenerlos. Y está el otro tipo de clientes, que por un tema principalmente de costos, está más volcado a los genéricos, que también funcionan bien”, dijo el responsable del área insumos de Megaagro, el ingeniero agrónomo Santiago Raffo.

De acuerdo a Silva, de Barraca Erro, el productor nacional ha cambiado su actitud frente a estos productos. “Hace unos años atrás era muy fiel a las empresas”, dijo. En cambio hoy, agregó, la oferta ha aumentado y “hay que estar muy encima del productor, apoyándolo con todas las cosas nuevas que se vienen”.

Para Carrera, en tanto, es más complejo fidelizar a un cliente en el área de agroquímicos que en el de semillas. “En semillas es un comportamiento normal que el productor se haga muy hincha.  En los químicos uno aplica el producto y a los tres días puede aplicar otra cosa de otra marca, de otra compañía”, añadió Carrera.

Residuos  
Desde mayo del año pasado las empresas involucradas en la cadena de importación, distribución y comercialización de agroquímicos, así como el consumidor final, tienen una nueva normativa bajo la cual regirse, concerniente a la gestión de los envases de estos productos una vez que deben desecharse.

El decreto N° 152/013 se encarga de proveer el marco jurídico para la gestión de los residuos derivados del uso de productos químicos y biológicos en la actividad agropecuaria, hortofrutícola y forestal. En síntesis, el decreto implica que los actores involucrados adhieran a un plan para la “adecuada gestión de estos residuos”.

La Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos (Camagro), que nuclea a 16 empresas del sector, ya tenía en marcha un programa de acopio previo a la entrada en vigor de este decreto, llamado CampoLimpio. Camagro junto a las firmas socias del programa formó la asociación civil CampoLimpio. “Se basa en la técnica de triple lavado, así como también en la recolección de envases y posterior almacenamiento con el fin de gestionar los envases agroquímicos y productos obsoletos”, dijeron desde Camagro.

Una tendencia creciente, y que va en sintonía con el objetivo de este decreto, es la incorporación de productos granulados y en envases de cartón.  

Monsanto está registrando una transición hacia este tipo de productos –denominados también dry–, al punto que hoy el 50% del portafolio de la compañía en Uruguay es de productos granulados.

Entre sus ventajas, el principal de la empresa en Uruguay, Marcos Carrera,  enumeró la reducción en la cantidad de plástico involucrada así como de las posibilidades de eventuales derrames, y por el lado del productor “también es más práctico porque no está acarreando agua”.

Por su parte, el gerente de Bayer CropScience, Paniagua, sostuvo que los nuevos productos vienen “cada vez en formatos de aplicaciones de menor cantidad por hectárea”. Esto haría que en términos de volúmenes no haya grandes aumentos. “Al contrario, pueden haber incluso disminuciones”, manifestó.

Cómo se lidia con las malas prácticas

Los productos fitosanitarios en muchas oportunidades aparecen en las noticias como causantes de problemas: contaminaciones de cursos de agua, pulverizaciones próximas a centros poblados, uso indiscriminado. Desde la industria no niegan estas situaciones, pero sí argumentan que se trata de malas prácticas y no del producto en sí.

Paniagua, gerente de Bayer CropScience Uruguay, dijo que la política de la empresa es “hacer frente a esta situación, hacerse cargo del riesgo que pueden producir los productos del sector mal utilizados”.

La compañía ha decidido realizar capacitaciones –tanto para operarios como para productores y distribuidores–, para que se haga un uso seguro de los fitosanitarios.

“Hay desconocimiento y no podemos descansar hasta capacitar el 100% del personal que esté de alguna manera tratando con estos productos”, indicó Paniagua.

Por su parte, Carrera de Monsanto señaló que cuando ocurren estas situaciones se trata “en todos los casos de mala praxis”. A su entender, las empresas pueden ayudar en la difusión de las “buenas prácticas”.  Consideró que esta mala praxis tiene una raíz económica: “es porque los productores hacen las cosas de la manera más económica posible”.

De acuerdo al principal de Monsanto en el país, la industria también debe ayudar a denunciar estas malas prácticas. “Y también ayudar al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, porque también el Estado en esto tiene limitaciones”, apuntó.

  • Agroquímicos: un sector marcado por la regulación
  • “El triple lavado de los envases es lo más sencillo, pero a la vez es lo más importante”
  • Uso de plaguicidas agrícolas causa 260 intoxicaciones al año
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