COMO SE LLEGA AL CONOCIMIENTO HISTÓRICO DE LOS CHARRÚAS


Quiero informarles algo que muchos ya sabrán, y que se refiere a que mis investigaciones y publicaciones, ya sea en libros o en esta misma página de Facebook, se han hecho con una metodología específica.

Recuerdo que cuando yo estudiaba a Descartes y sus conceptos sobre el conocimiento verdadero, me quedó para siempre una de sus premisas, que era la siguiente: “La duda metódica”. Esto significa dudar de todo lo que se ha dicho o comentado hasta el presente de determinado asunto. O sea, no rechazarlo ni aceptarlo de buenas a primeras, pero sí ponerlo en duda sanamente, y luego comenzar a investigar yendo a las fuentes originarias primeras, que han dado la información sobre determinados hechos del pasado.

Este sistema de dudar de todo lo que se ha publicado, ahora ya puntualmente en el caso de los charrúas, es muy recomendable. Porque he observado publicaciones o disertaciones, o videos, que han sido contradictorias entre sí, o que han sido extrañas o absurdas. Para poner un ejemplo, hace un tiempo apareció un libro sobre Guyunusa, la india charrúa que fue trasladada a Francia en 1833, y murió en ese país e incluso su cadáver fue quemado junto con otros, para que el resto de la población circundante no se contagiara. Pero volviendo a ese libro sobre Guyunusa, planteaba la historia de que esta mujer había regresado a Uruguay, Montevideo, de que se había vuelto a casar, y se le inventó una peripecia que no viene al caso explicar.

¿Ahora bien, que sucede con una persona que compra ese libro? Lo que dice ahí lo va a creer, va a pensar que sí, que Guyunusa estuvo en Montevideo, que dejó muchos hijos, descendientes, etc., el lector va a creer que esa es la verdad. Pero cuando los investigadores publican el verdadero suceso, revisando documentación en París y en Lyon, incluso en los registros obituarios de los fallecimientos, publica lo que ha encontrado en las fuentes primarias sobre lo que sucedió con Guyunusa en Francia. El problema se plantea porque el que compró el primer libro fantasioso, y lo leyó, se resiste luego a aceptar el conocimiento verdadero y documentado, producido por un investigador.

Nosotros detectamos casi diariamente que en general la gente cree muchas mitologías acerca de los charrúas, las cuales no tienen asidero en la realidad. Como muchos de esos temas, fundamentalmente lo sucedido en las tribus charrúas a partir de su alianza con artigas en 1812, hasta su extinción como pueblo, nosotros las hemos investigado en las fuentes primarias, es decir en los archivos que contienen documentación original que se refiere a esos hechos y a esa época.

Es un trabajo análogo al científico. Más aún, es una metodología científica de la cual vamos a transcribir el siguiente fragmento:

“Tomado de KONSTANTINOV, F.V. “El Materialismo Histórico” (1963). 8ª edición, México y otros”.

“El quehacer histórico consiste en darnos a conocer mediante un instrumento y a través de una elaboración científica – es decir de acuerdo con los principios y normas de una metodología– el pasado de la humanidad. Este trabajo se realiza siguiendo unas fases sucesivas que se pueden resumir de la siguiente manera:

• Planteamiento del tema. El historiador parte de su circunstancia de hombre de hoy para plantearse problemas del pasado; su sensibilidad ante el presente le orienta ante la problemática histórica.
• Selección y disposición de las fuentes y documentos que informan sobre el tema propuesto.
• Crítica de la fuente para adquirir la seguridad de que son auténticas y fidedigna.
• Establecimiento de los hechos, no aisladamente sino en la relación recíproca de todos ellos, de forma que den una visión de conjunto.
De lo dicho anteriormente se desprende que el conocimiento histórico es limitado, y si no se procede con real conocimiento de causa, estará sujeto a error.”

Volviendo en particular al tema charrúa, estamos viendo que personas que hablan por televisión, o incluso ante instituciones internacionales, cometen muchos errores al dar a conocer datos sobre los charrúas. El primer error que cometen es en su presentación, una mujer que dice ser charrúa y usa plumas en la cabeza (las mujeres no usaban plumas), esa misma persona saluda a representantes de todos los países haciendo creer que es un saludo charrúa, pero usando la palabra Misiajalaná, que significa “estate quieto”; otro joven que aparece vestido en la TV con una vincha y una chaqueta con flecos como usan los indios apaches, pero no los charrúas. Y los discursos que pronuncian por consiguiente también están compuestos por muchas inexactitudes. Pero para el público a quien va dirigido es como el libro fantasioso de Guyunusa; ellos creen en lo que están viendo y oyendo.

En lo que esté a nuestro alcance siempre trataremos de hacer las aclaraciones cuando corresponden, como hicimos con el vocabulario rescatado de las voces charrúas, para que nuestros amigos conozcan lo más aproximado a la verdad sobre los charrúas.

De modo pues, que mi consejo es: duden sanamente de todo a menos que se indique la fuente primaria del hecho que se pretende transmitir.

ESTUDIO DEL LENGUAJE CHARRÚA Y CONCLUSIONES REALIZADOS EN FRANCIA

Como es sabido, en el año 1833, fueron conducidos a Francia 4 charrúas: Vaimaca Perú, Senaqué, Guyunusa y Tacuabé. Ha sido fundamental los diversos estudios que realizaron académicos franceses sobre nuestros charrúas. Creemos que la información más tecnificada desde el punto de vista antropológico y físico es la realizada por este grupo de académicos. Sin estos estudios muy poquito sabríamos de nuestros charrúas, y aún así no es mucho lo que sabemos.

Por ejemplo a la muerte de Vaimaca se le estudió órgano por órgano, la capacidad del interior de su cráneo, (que afortunadamente resultó ser 2 cm cúbicos mayor que la media normal), su piel, su epidermis, sus vellos, las raíces de los mismos, etc.

Todo lo que se puede imaginar fue estudiado, incluso, por supuesto, las medidas antropométricas, que después se reiteraron en el Panteón Nacional en la oportunidad de que antropólogos penetraran subrepticiamente, cometiendo el delito de vilipendio, que fue denunciado pero sin recaer ninguna pena por el Tribunal de Apelaciones, que consideró que la Universidad enriquecería muchísimo el conocimiento de los charrúas al hacer esos estudios, aunque hubieran violado los restos mortales (el resultado fue que nada agregaron a lo ya conocido en Francia, por el contrario, se les señalaron 20 errores al estudio encabezado por la antropóloga Mónica Sans).

Tratando de traducir este tema en el libro “Les Derniers Charrúas” de Paul Rivet, tomamos las siguientes ideas (página 40 y 41):

“Los charrúas son ingeniosos para hacer comparaciones que ocurren de la observación de grandes fenómenos de la naturaleza. Donde los fenómenos de los objetos de su mundo exterior, los actos de animales que habitan sus bosques, o la de sus semejantes, son muy remarcables. Sus expresiones no son suficientes para enunciar sus pensamientos, y como nuestras gentes del pueblo, pueden hacer un gran razonamiento, pero metafórico y personal.

Ellos emplean algunas expresiones usuales que toman de su sentido propio, dándole otro sentido vago e indeterminado. Eligen entre varias locuciones, todas metafóricas, más o menos justas según sus facultades reflexivas más o menos ejercidas, y su juzgamiento más o menos exacto. Cada objeto o cada individuo tiene en su lengua un nombre propio, ellos tienen además nombres comunes y en fin, todos los elementos de una lengua completa.

Para dar una idea de su riqueza, ellos indican con frecuencia por un nombre diferente el exterior y el interior de un mismo objeto. Así cuando hablan de su abrigo de piel, ellos lo nombran como “quillapí” la parte de afuera, y como “chilipá” la parte que toca su piel. Ellos dicen por ejemplo que es necesario extender en la tierra el “quillapí”, y que es necesario cubrirse con la “chilipá”.

Cada individuo tiene un nombre propio y con frecuencia nombres comunes.”

Hasta aquí lo que dice Pau Rivet de las observaciones de su forma de hablar. Pero queda claro que los charrúas por algún motivo usaban un nombre para cada cosa y para cada persona en el interior de la tribu, y que no era conocido por personas extrañas a la tribu. Y para las mismas cosas le daban otro nombre, y esto sí los daban a conocer a personas externas a la tribu.

Pongamos un ejemplo: el caso de Vaimaca Perú. En toda la documentación del Archivo Artigas, de la conquista de las Misiones por Rivera, es nombrado como Perú. Recién cuando llegan a Francia y es presentado pro De Curel, éste se entera de su verdadero nombre charrúa: Vaimacá. De ese modo recuerden que lo presenta diciendo: “El primero de ellos es el cacique Vaimacá Perú”. Es la primera vez que surge el verdadero nombre de Vaimaca, recién cuando está en Francia y se le hacen los interrogatorios correspondientes. De otro modo, si no hubiera ido a Francia no sabríamos que se llamaba Vaimaca, pensaríamos que su nombre solamente era Perú (aclaremos que tanto los charrúas como casualmente los franceses acentúan las palabras en la última sílaba, por eso que para ser más exactos a la pronunciación que se le daba entonces, escribimos Vaimacá con acento en la “a” última).

Éste descubrimiento de los Franceses respecto a las variaciones de los nombres de parte de los charrúas, hace aún más difícil tratar de reconstruir su lenguaje. Hay otros pueblos que en el mundo que también ocultan algunas de sus palabras del conocimiento de los extraños. No sabemos cuál es el motivo. Quizás esté relacionado a un temor de que les “roben” o se “apropien” de lo que significa la palabra que quieren ocultar. Esto es una hipótesis solamente.

En resumen, entre éste artículo resumido de los académicos franceses sobre el lenguaje, y el artículo siguiente sobre las voces charrúas, podemos llegar a una conclusión que nos decepciona: la imposibilidad de poder manejar, conocer, y repetir las voces de su lenguaje en la forma correcta. De este modo su lenguaje queda perdido aunque se conozcan algunas de sus palabras. Esto influye decididamente en que también se pierda el conocimiento de la mayor parte de sus aspectos culturales.

Eduardo Picerno García

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Una respuesta a “COMO SE LLEGA AL CONOCIMIENTO HISTÓRICO DE LOS CHARRÚAS

  1. Como siempre , gracias por vuestros trabajos en pro de nuestra causa..no es poca cosa…esto lleva trabajo, tiempo ,dedicación , estudios , investigaciones , entrevistas,etc..- Quiero en este caso , una vez leído el artículo de Eduardo Picerno…que tiene razón , también de sus escritos hay que dudar…. Un abrazo .

    Date: Mon, 8 Sep 2014 20:08:35 +0000 To: p.ocho@hotmail.com

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