LINO GARCÍA, EL PADRE DE 14 HIJOS, UNO DE ELLOS FUE BERNARDINO GARCÍA.


Como hemos dicho, uno de los hijos de Sepé, Avelino, también conocido por el nombre de “Avelino Charrúa”, fue el padre de Lino García entre otros, a quién sí se bautizó y se registró su nacimiento en el año 1863. El verdadero nombre era Lino Avelino García, que en 1922 contrae matrimonio con Celina Lemos, con la cual tiene 14 hijos. De esos 14 hijos, fueron registrados sus nacimientos y hasta tuvieron credencial cívica, al menos 5 de ellos, que aparecen en la foto siguiente. Por su orden: Lino García, Estanislao, Ernesto, Bernardino (abajo a la izquierda), Luis Mariano y Hortencia. Estas últimas fotos son tomadas de la Corte Electoral de Tacuarembó. Bernardino García continuó viviendo sus primeros 20 años a campo, como indio, y me contaba que a su primer hijo lo alimentó con el producto de lo que cazaba y pescaba. Se casó con María Zulli Romero en 1971, y tuvieron 5 hijos, varios de los cuales están en Montevideo (los conocemos a todos pero no damos sus nombres para proteger su intimidad). Bernardino García fue el único de sus hermanos que se conoce haya heredado fuertemente el hábito de los charrúas de vivir a campo, andar a caballo, vestirse con el atuendo típico como lo podemos ver en varias de las fotos que se le han tomado. El taparrabos que usaba la hacía el mismo con un cuero de venado que el mismo cazaba. Frecuentemente lo invitaban a desfilar a caballo en actos patrióticos, y siempre tenía un lugar en la conocida “Patria Gaucha” de Tacuarembó, donde armaba una toldería similar a la de los charrúas. Del campo que le habían donado a su padre, Lino García, no pudo usufructuar ninguna parcela, porque algunos allegados le hicieron firmar documentos que lo perjudicaron para obtener la propiedad que le correspondía. Es que Bernardino, como todos los charrúas, era analfabeto y además muy confiado en las palabras, y más cuando venían de un amigo o un pariente. ¿Recuerdan el famoso dicho “Mira Frutos, tus soldados matando amigos”? A todo esto tuvo que emplearse en un trabajo sacrificado y peligroso: trabajar con alquitrán en vialidad. Como sabemos, esta sustancia es cancerígena, y hace unos 5 años se enfermó, tuvo una agonía de 3 años, y falleció hace 2. Con lo poco que ganaba pudo hacer una casita en el barrio Don Audemar, en las afueras de Tacuarembó, que es lo único que le queda a la familia. Creemos que ha sido una injusta omisión del Fondo Indígena que no s ele prestara ayuda ni auxilios, a un casi verdadero charrúa, en los años de su padecimiento. El fondo indígena es una importante suma de dinero que pagamos todos los uruguayos, para ser utilizada para auxiliar a indígenas en situación de pobreza o enfermedad en todo el continente. Pero los delegados del fondo, por un lado Mónica Michelena como representante de los indígenas, y por otro lado el delegado del Gobierno, que no sabemos quién es, prefirieron disponer del dinero en innumerables viajes al exterior, sin prestar nunca ayuda, ni a Bernardino García, ni a otros indígenas de América en sus padecimientos. Cabe recordar que Bernardino García es, a la fecha, la única persona a la que se le pudo probar fehacientemente y legalmente, que fue descendiente directo por vía patrilineal de un charrúa, nada menos que del Cacique Charrúa Sepé. Sobre la personalidad de Bernardino, ya le hemos comentado en artículos anteriores, creemos que representaba a un charrúa promedio: de pocas palabras, buen carácter, cuidadoso de la naturaleza, humilde pero consideraba a todos por igual, no se rebajaba ante nadie, y tampoco guardaba rencor por haber sido despojado de la fracción de tierra que le correspondía por herencia. Nunca reclamó ayuda, y murió hace dos años, por suerte sin sentir dolores en los últimos momentos de su agonía. Hay algo raro, según me dice la señora: una amenaza, o la posibilidad de que extraños quieran vilipendiar el cadáver, como hicieron con Sepé, llevándose restos óseos una vez que sea exhumado el próximo mes de diciembre. Pero eso no sucederá, porque algunos amigos estaremos vigilando y además pediremos ayuda policial si observáramos algún hecho sospechoso. (Si algún amigo quiere interesarse por algún aspecto de la vida de Bernardino, que envíe su pregunta porque yo lo conocí muy de fondo, pero toda su vida no cabe en un breve relato como este).
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Articulo de Eduardo Picerno…
SOBRE EL CACIQUE CHARRÚA SEPÉ.
Es probable que Sepé, con algún familiar, hubiera podido evadir el cerco del Ejército Riverista en Salsipuedes, el 11 de Abril de 1831. Tenemos entendido que huyó hacia el norte, donde al año siguiente, precisamente el 20 de junio, con un grupo de 15 charrúas entre hombres y mujeres, fue perseguido por Bernabé Rivera, por Viera, por Bazán, y más de 30 soldados atrás.
A Bernabé Rivera, hermanastro de Fructuoso, le decían sus soldados “Cuidado Coronel que son 15 y nuestra tropa está cansada.”, sin embrago Rivera obsesivo como estaba de matar hasta el último charrúa, continuó la persecución en la zona de Yacaré Cururú. Los charrúas subían y bajaban cerros, pasaban con sus caballos por tierra barrosa, en fin, hacían todo lo posible por distanciarse.Habían observado que el grueso de la caballada que los perseguían no tenía suficientes fuerzas para alcanzarlos. En determinado momento un flechero charrúa se tira del caballo, pone rodilla en tierra y comienza a arrojar flechas a sus enemigos.En vista de esto Sepé y los suyos vuelven hacia atrás para proteger al flechero. Al mismo tiempo está llegando Bernabé Rivera con 4 o 5 hombres. Entonces los charrúas utilizan las boleadoras, la piedra, las flechas, de tal modo que se produce un revuelo y la mayoría huye, incluso lo intenta el propio Bernabé.Pero el caballo de Bernabé hace un giro rápido y el jinete cae a tierra. El “Indio” Viera y Bazán le dicen a Bernabé que suba a grupas de uno de sus caballos, pero Bernabé se rehúsa. Sabe que el caballo quedará pesado y los alcanzarán fácilmente. Entonces les recrimina: “¡Alcancen mi caballo, quiero mi caballo!”. En eso una boleadora se enreda entre sus piernas, al tiempo que se abalanzan los charrúas al grito de “¡Bernabé¡ ¡Bernabé!”.Dan muerte a Bazán y a Viera, pero no a Bernabé. A éste lo conducen a otro lugar más alejado y lo atan a un árbol, y le hacen un juicio sumario pero extraordinariamente emotivo. Bernabé rogaba que no lo mataran, que les devolvería sanos a todos los prisioneros hechos en Salsipuedes. A lo que los charrúas respondían: “¿Y quién nos devuelve al Cacique Venado y a los compañeros muertos en Salsipuedes?”.Bernabé no contestaba, pero les volvió a decir: “¡Por Dios les pido: no me maten que hago una carta para mi hermano y se reúnen con toda su familia!”. Los charrúas le respondieron estas sabias palabras: “Para ti pides Dios, pero para nosotros no hubo Dios”. Y ya perdiendo la paciencia y principalmente las mujeres, incitaron a Joaquín y a otros charrúas para que terminaran con Bernabé. Y todos ellos clavaron unos dos centímetros de sus lanzas en el cuerpo de Bernabé Rivera. Luego lo arrojaron a una pequeña cañada, y allí lo dejaron.

Fructuoso Rivera, el Presidente de la República, recién se entera de la muerte de Bernabé cuando encuentran el cadáver, junto con el de Viera y el de Bazán (De paso digamos que los restos de los tres siguen actualmente sepultados en panteones del Cementerio Central).

Se ha hipotetizado, dado que Bernabé es arrojado al agua, que los charrúas muertos también fueron arrojados quizás a la Laguna del Silencio, en Salsipuedes. Pero se han realizado búsquedas, hasta por buzos, en esas aguas, no encontrándose ningún resto humano de los charrúas muertos en Salsipuedes. Estos restos fueron enterrados en un lugar secreto, de lo cual hablaremos en otro artículo.

A todo esto, Sepé se une momentáneamente con Oribe en 1834, y con revolucionarios Lavallejistas, y luego se marcha hacia Brasil. Parece haber regresado al Uruguay en la década del 50, porque ya en 1857 estaba viviendo en campos de José Paz Nadal, a unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Tacuarembó. Allí los vio Modesto Polanco, quien tuvo contacto con Sepé y sus dos hijos, Avelino y Santana, contando para nuestra historia la vida de ellos y de su familia que estaba en unas tolderías en el cerro cercano, llamado hoy Cerro del Charrúa.

Los dos hijos de Sepé son tomados por la leva del Ejército y conducidos a Paysandú. Luego regresará Avelino “Charrúa”, quien tendrá a Lino García como hijo, y éste a su vez a Bernardino García. En otra ocasión, contaremos como unos parroquianos envenenan a Sepé en la pulpería con arsénico, y como liquidan a los familiares charrúas, tirándole ropas infectadas con viruela. Los indios se colocaron esas ropas y todos contrajeron la enfermedad, de la cual murieron.

Adjuntamos una foto que fue tomada en 1945, donde ya se había descubierto el linaje charrúa, único que se conoce en nuestro país, desde su origen hasta los últimos descendientes aún vivos, porque aunque hay miles de descendientes de charrúas, supuestamente, ninguno ha podido lograr formar su árbol genealógico hasta el charrúa que les dio origen.
(Los datos se han tomado del manuscrito de Manuel Lavalleja dirigido a Oribe en 1848, donde dice hacer escuchado muchas veces a algunas indias que participaron en Yacaré Cururú y repetían siempre con lagrimas en los ojos los episodios de Salsipuedes y los subsiguientes.Ver “El genocidio de la Población charrúa”.)

 
Foto: SOBRE EL CACIQUE CHARRÚA SEPÉ.</p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Es probable que Sepé, con algún familiar, hubiera podido evadir el cerco del Ejército Riverista en Salsipuedes, el 11 de Abril de 1831. Tenemos entendido que huyó hacia el norte, donde al año siguiente, precisamente el 20 de junio, con un grupo de 15 charrúas entre hombres y mujeres, fue perseguido por Bernabé Rivera, por Viera, por Bazán, y más de 30 soldados atrás.</p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>A Bernabé Rivera, hermanastro de Fructuoso, le decían sus soldados “Cuidado Coronel que son 15 y nuestra tropa está cansada.”, sin embrago Rivera obsesivo como estaba de matar hasta el último charrúa, continuó la persecución en la zona de Yacaré Cururú. Los charrúas subían y bajaban cerros, pasaban con sus caballos por tierra barrosa, en fin, hacían todo lo posible por distanciarse. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Habían observado que el grueso de la caballada que los perseguían no tenía suficientes fuerzas para alcanzarlos. En determinado momento un flechero charrúa se tira del caballo, pone rodilla en tierra y comienza a arrojar flechas a sus enemigos. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>En vista de esto Sepé y los suyos vuelven hacia atrás para proteger al flechero. Al mismo tiempo está llegando Bernabé Rivera con 4 o 5 hombres. Entonces los charrúas utilizan las boleadoras, la piedra, las flechas, de tal modo que se produce un revuelo y la mayoría huye, incluso lo intenta el propio Bernabé. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Pero el caballo de Bernabé hace un giro rápido y el jinete cae a tierra. El “Indio” Viera y Bazán le dicen a Bernabé que suba a grupas de uno de sus caballos, pero Bernabé se rehúsa. Sabe que el caballo quedará pesado y los alcanzarán fácilmente. Entonces les recrimina: “¡Alcancen mi caballo, quiero mi caballo!”. En eso una boleadora se enreda entre sus piernas, al tiempo que se abalanzan los charrúas al grito de “¡Bernabé¡ ¡Bernabé!”. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Dan muerte a Bazán y a Viera, pero no a Bernabé. A éste lo conducen a otro lugar más alejado y lo atan a un árbol, y le hacen un juicio sumario pero extraordinariamente emotivo. Bernabé rogaba que no lo mataran, que les devolvería sanos a todos los prisioneros hechos en Salsipuedes. A lo que los charrúas respondían: “¿Y quién nos devuelve al Cacique Venado y a los compañeros muertos en Salsipuedes?”. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Bernabé no contestaba, pero les volvió a decir: “¡Por Dios les pido: no me maten que hago una carta para mi hermano y se reúnen con toda su familia!”. Los charrúas le respondieron estas sabias palabras: “Para ti pides Dios, pero para nosotros no hubo Dios”. Y ya perdiendo la paciencia y principalmente las mujeres, incitaron a Joaquín y a otros charrúas para que terminaran con Bernabé. Y todos ellos clavaron unos dos centímetros de sus lanzas en el cuerpo de Bernabé Rivera. Luego lo arrojaron a una pequeña cañada, y allí lo dejaron. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Fructuoso Rivera, el Presidente de la República, recién se entera de la muerte de Bernabé cuando encuentran el cadáver, junto con el de Viera y el de Bazán (De paso digamos que los restos de los tres siguen actualmente sepultados en panteones del Cementerio Central).</p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Se ha hipotetizado, dado que Bernabé es arrojado al agua, que los charrúas muertos también fueron arrojados quizás a la Laguna del Silencio, en Salsipuedes. Pero se han realizado búsquedas, hasta por buzos, en esas aguas, no encontrándose ningún resto humano de los charrúas muertos en Salsipuedes. Estos restos fueron enterrados en un lugar secreto, de lo cual hablaremos en otro artículo.</p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>A todo esto, Sepé se une momentáneamente con Oribe en 1834, y con revolucionarios Lavallejistas, y luego se marcha hacia Brasil. Parece haber regresado al Uruguay en la década del 50, porque ya en 1857 estaba viviendo en campos de José Paz Nadal, a unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Tacuarembó. Allí los vio Modesto Polanco, quien tuvo contacto con Sepé y sus dos hijos, Avelino y Santana, contando para nuestra historia la vida de ellos y de su familia que estaba en unas tolderías en el cerro cercano, llamado hoy Cerro del Charrúa.</p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Los dos hijos de Sepé son tomados por la leva del Ejército y conducidos a Paysandú. Luego regresará Avelino “Charrúa”, quien tendrá a Lino García como hijo, y éste a su vez a Bernardino García. En otra ocasión, contaremos como unos parroquianos envenenan a Sepé en la pulpería con arsénico, y como liquidan a los familiares charrúas, tirándole ropas infectadas con viruela. Los indios se colocaron esas ropas y todos contrajeron la enfermedad, de la cual murieron. </p><br /><br /><br /><br /><br /><br />
<p>Adjuntamos una foto que fue tomada en 1945, donde ya se había descubierto el linaje charrúa, único que se conoce en nuestro país, desde su origen hasta los últimos descendientes aún vivos, porque aunque hay miles de descendientes de charrúas, supuestamente, ninguno ha podido lograr formar su árbol genealógico hasta el charrúa que les dio origen.<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />
 (Los datos se han tomado del manuscrito de Manuel Lavalleja dirigido a Oribe en 1848, donde dice hacer escuchado muchas veces a algunas indias que participaron en Yacaré Cururú y repetían siempre con lagrimas en los ojos los episodios de Salsipuedes y los subsiguientes.Ver "El genocidio de la Población charrúa".)
BREVE HISTORIA DEL ÚLTIMO CHARRÚA: BERNARDINO GARCÍA
EXPLICACIÓN DE PORQUÉ ES IMPOSIBLE PROBAR QUE ALGUIEN ES DESCENDIENTE DE CHARRÚA.A todos los habitantes de Uruguay que saben o sospechan ser descendientes de charrúas, se les presenta un gran inconveniente para poder verificar esa descendencia.Ya sabemos que los charrúas no se bautizaban, es decir que tampoco se anotaba su nacimiento en las parroquias o iglesias de la Banda Oriental, o del Estado Oriental.Hay unas pocas excepciones como las de Guyunusa y Tacuabé. Está muy claro en la partida de nacimiento de Guyunusa, donde dice ser hija de la india charrúa María Rosa. En cambio en la de Tacuabé no hace mención específicamente de que los padres fueran charrúas. Pero en general, a los que decimos ser descendientes de charrúas, nos resulta imposible desde el punto de vista genealógico, o sea investigando los nacimientos de nuestros antecesores, poder llegar a alguna conclusión.

Ya dijimos que los charrúas no eran cristianos, por lo tanto a sus hijos no los anotaban. Pero supongamos que alguien quiere seguir investigando a sus antepasados. Generalmente a nuestros dos padres y cuatro abuelos los hemos conocidos, y ya sabemos que no son charrúas, ya que los charrúas fueron aniquilados totalmente en 1834.

Los siguientes a nuestros abuelos son bisabuelos, que son ocho personas, habría que saber en qué zona nacieron, que parroquia estaba cerca, y concurrir a verificar por la fecha exacta o aproximada de su nacimiento, en cada libro de nacimientos de cada parroquia. Como no vamos a encontrar nada allí, tendremos que seguir con nuestros dieciséis tatarabuelos. Luego con los padres de nuestros tatarabuelos, que son 32, luego con los abuelos de nuestros tatarabuelos, que son 64.

Para cuando lleguemos a los 64 antepasados, ya estaremos en una fecha donde probablemente todavía estuviesen vivos los charrúas, pero tendríamos que ir a 64 parroquias para encontrar sus anotaciones en el libro de nacimientos, pero ¿dónde están ubicadas esas parroquias? Evidentemente estarían cerca del lugar de nacimiento de esos abuelos de nuestros tatarabuelos. ¿Y cómo podemos saber en qué lugar vivían para ubicar la parroquia correspondiente? Eso solo ya es un problema muy difícil. Mientras tanto, llegar a esto nos ha llevado muchísimos años, entre solicitar certificados, pagarlos, revisar libros, etc.

El otro problema que ya sabemos, es que cuando anotaban a niños charrúas, generalmente le ponían un nombre y apellido español, por ejemplo Fernando Rodríguez. Y en la misma anotación estarían los nombres de los padres (adoptivos), pero nada diría que ese niño es charrúa. Y sin embargo quizás sea ése niño el ancestro charrúa que estamos buscando.

Ya lo ven, es muy complicado poder probar que uno es descendiente de charrúas y de que charrúa particular es descendiente. Una vez yo intenté realizar esta tarea, y un cura de la Iglesia Matriz me dijo: “Conozco a muchos que iniciaron esta búsqueda, y a algunos les llevó toda su vida y nada pudieron encontrar”.

PERO EL ÚNICO CASO EN QUE SE PUEDE COMPROBAR LA DESCENDENCIA CHARRÚA, HA SIDO JUSTAMENTE LA DEL CHARRÚA BERNARDINO GARCÍA.

SEGÚN DOCUMENTACIÓN QUE CITAREMOS EN FORMA MUY RESUMIDA, EL CACIQUE CHARÚA SEPÉ, QUE SE HABÍA SALVADO DE LA TRAMPA DE SALSIPUEDES HUYENDO AL BRASIL, VUELVE EN LA DÉCADA DE 1850 A CAMPOS DE TACUAREMBÓ, EN LOS CAMPOS DE PAZ NADAL, Y CERCANO A LA PULPERÍA DE DUTHIL Y CHRISTIE, DONDE SOLÍA CONCURRIR CON SUS HIJOS AVELINO Y SANTANA.

ANTES QUE MURIERA SEPÉ Y TODA SU FAMILIA ENVENENADOS E INTOXICADOS, Y QUE SUS DOS HIJOS FUERAN LLEVADOS POR “LA LEVA” A PAYSANDÚ, AVELINO, AL QUE LLAMABAN “AVELINO CHARRÚA”, TUVO UN HIJO AL QUE BAUTIZARON CON EL NOMBRE DE LINO Y APELLIDO GARCÍA.

LINO GARCÍA A SU VEZ SE CASA Y TIENE VARIOS HIJOS, UNO DE ELLOS BERNARDINO GARCÍA, QUE TAMBIÉN ES ANOTADO EN LOS REGISTROS PARROQUIALES. POR ESO DECIMOS QUE EN EL PANORAMA URUGUAYO DE LA GENEALOGÍA CHARRÚA, EL ÚNICO COMPROBADO COMO TAL Y CONTEMPORÁNEO, YA QUE FALLECIÓ APENAS HACE DOS AÑOS, HA SIDO BERNARDINO GARCÍA.

PERO ADEMÁS DE ESTAR DOCUMENTADO SU LINAJE POR VÍA PATERNA DE CHARRÚA AUTÉNTICO, SU VIDA, HASTA LOS 20 AÑOS APROXIMADAMENTE, FUE LA DE UN CHARRÚA DE AQUELLOS TÍPICOS DE NUESTRA HISTORIA.

ME CONTABA QUE A SU PRIMER HIJO LO ALIMENTÓ CON CARNE DE VENADO QUE EL CAZABA, A VECES PESCABA EN UN BOTE, Y VIVÍA PRÁCTICAMENTE A CAMPO ABIERTO. USABA BOLEADORA, LANZA, LA HONDA, Y VESTÍA EL ATUENDO TÍPICO CHARRÚA, TAL COMO LO VEMOS EN LA FOTO MÁS ABAJO.

EN LA OTRA FOTO APARECE BERNARDINO VESTIDO YA DE CIVIL, Y TAMBIÉN UNA HIJA A LA QUE LLAMABAN “PELUSA”, EN COMPAÑÍA DE EDUARDO. ESE DÍA HABÍAMOS IDO A CONOCER EL LLAMADO CERRO CHARRÚA, Y EL LUGAR DONDE HABÍAN SEPULTADO A SU BISABUELO, EL CACIQUE SEPÉ. Y DE PASO DIGAMOS QUE A ÉSTE LO VILIPENDIARON SUSTRAYÉNDOLE EL CRÁNEO DE LA TUMBA PARA LLEVARLO SUPUESTAMENTE A UN MUSEO EN LA CIUDAD DE PELOTAS.

POR ESO, CUANDO SE DICE FÁCILMENTE “SOY CHARRÚA” O “SOY DESCENDIENTE DE CHARRÚA”, EL QUE LO DICE NO TIENE PRUEBAS, Y LAMENTABLEMENTE NO PODRÁ CONSEGUIR ESAS PRUEBAS AUNQUE LE LLEVE TODA LA VIDA TRABAJAR EN ESA INVESTIGACIÓN Y BÚSQUEDA, CUYO RESULTADO SERÁ INFRUCTUOSO.

ES QUE EL GENOCIDIO FUE TAN COMPLETO QUE HASTA TUVO EL CUIDADO DE SEPARAR A TODOS LOS CHARRÚAS, PRINCIPALMENTE MUJERES Y NIÑOS, PARA QUE NO PUDIERAN UNIRSE, Y PARA QUE NO PUDIERAN MANTENER SUS NOMBRES CHARRÚAS, SU IDIOMA CHARRÚA, Y ASÍ ES QUE SE HA PERDIDO ESE GLORIOSO LINAJE.

POR LO TANTO, Y POR MÁS QUE SEA TRISTE, LA CONCLUSIÓN ES LA SIGUIENTE: NUNCA SE ENCONTRARÁN PRUEBAS DOCUMENTALES DE QUE LOS MILES DE DESCENDIENTES DE CHARRÚAS LO HAYAN SIDO VERDADERAMENTE. UN DESCENDIENTE DE CHARRÚA NO PUEDE PROBAR QUE LO ES. EL HECHO DE PRESETNAR LA MANCHA MONGÓLICA, EL TIPO DE SANGRE (COMO YO), NO INDICA NADA MÁS QUE LA PROBABILIDAD DE TENER UN ANTEPASADO INDÍGENA, LO MISMO EL ADN MITOCONDRIAL: NO INDICA QUE TENEMOS UN ANTEPASADO CHARRÚA, SOLAMENTE NOS DICE QUE UNA MUJER LEJANA EN EL TIEMPO TUVO CIERTA MUTACIÓN EN SU ADN MITOCONDRIAL, Y SUS DESCENDIENTES VIVIERON EN ALGUNA PARTE DE AMÉRICA, NADA MÁS.

Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
 
UNA DE MIS PRIMERAS VISITAS A BERNARDINO EN SU CASASabiendo que existía un linaje Charrúa en Tacuarembó, aparecidos en el libro de Eduardo Acosta y Lara titulado “El País Charrúa”, donde figura el nombre de Bernardino y otros familiares, nos dirigimos a Tacuarembó y preguntamos en la Intendencia donde podíamos ubicarlo.– “Ah, ¿ustedes quieren ver al indio?”

Y nos dieron la dirección de la casa, en un barrio cercano al centro, llamado barrio Don Audemar.

Nos dirigimos hasta allí a preguntar por él, quien salió con su pantaloncito y descalzo. conversamos un rato y me permitió que me sacara una foto con él.

Después de este primer encuentro nos haríamos grandes amigos entre nuestras familias, y aún hoy en agosto del 2014, nos seguimos comunicando una o dos veces por mes con su esposa y algunos de sus descendientes.

No abundamos sobre la historia de Bernardino García, porque en esta página ya lo hemos hecho varias veces, simplemente queríamos mostrar la primera foto que le tomamos el día que lo pudimos encontrar en Tacuarembó. Digamos que hasta entonces era un desconocido, al menos en Montevideo, siendo que provenía del mejor linaje charrúa, y nada menos que bisnieto del famoso cacique Sepé.

Después empezamos a invitarlo a venir a Montevideo, y en cuanto desfile patriótico pudiera hacerlo. Lo vemos en la siguiente foto, en un aniversario del nacimiento de Artigas, festejándose en El Sauce con varios actos. Allí presentaron a Bernardino a numeroso público, y encabezó una marcha de la Caballería Gaucha, tal como muestra la foto.

Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
EN EL MONUMENTO A LOS CHARRÚAS EN EL PRADOHace unos años los paseantes pasaban frente al monumento que decía: “Los últimos charrúas”, y se formaban cualquier idea al respecto. En general pensaban que era una familia tomada de una ficción.

Estaban muy lejos de saber la verdad, que esos cuatro charrúas y la bebita habían estado en Francia, durante los años 1833 y 34, y que habían sido exhibidos y además estudiados por médicos y otros especialistas.

El cacique Vaimaca Perú, que aparece a la izquierda del monumento, quizás fue el hombre más estudiado en la historia de Francia. Órgano por órgano, la piel, el vello del cuerpo, la pigmentación de la piel, de la epidermis, la dermis, el cerebro, en fin, todo fue estudiado.

La conclusión final fue que se trataba de un homo sapiens normal, y con una capacidad craneana incluso superior en 2 cm cúbicos en promedio al hombre blanco.

¿Pero como habían llegado desde Uruguay? Faltaba explicar eso, y nosotros mandamos a hacer una plaqueta en 1999 con letras grabadas, donde brevemente se explica la odisea de esos cuatro indios, que apresados en 1832 en el norte, eran conducidos a Francia para ser estudiados y en carácter de exiliados con prohibición de volver al Uruguay (recién en el año 2000 pudimos repatriar los restos de Vaimaca).

Ampliar la plaqueta para ver texto.

(5 fotos)

Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
Foto de Eduardo Picerno García.
A LOS URUGUAYOS NOS LLAMAN LOS CHARRÚAS, ¿POR QUE´?
En cierto modo los uruguayos somos “los famosos charrúas”. Vieron como nos llaman en el exterior? Principalmente en Europa? LLega una delegación y escriben en diarios “llegaron los charrúas”. Un jugador de fútbol juega con vigor y con garra, y comentan : “por algo es un charrúa”. Yo mismo cuando iba la Asoc. de Descendientes de charrúas, avisaba a mi familia, “Salgo, voy a la reunión con los charrúas”. Principalmente en temas deportivos, donde trasunta el carácter, el valor, el no aceptar la derrota. Y este concepto creo que se originó en 1935, al ganar Uruguay un campeonato Sudamericano imposible en Lima. Uruguay fue con jugadores ya veteranos, campeones triples del 24, 28 y 30, pero ya en las últimas. Argentina con un equipo notable, que goleaba a todos. Uruguay a duras penas ganaba partidos, pero llega a la final con Argentina.Y le gana 3 a 0 nada menos. Un periodista uruguayo , tengo el diario, no encontraba ninguna explicación razonable, pero dijo que solo suponiendo que en los cuerpos de nuestros jugadores se hubiera entroncado la característica de los charrúas, podría explicarse semejante hazaña. Y allí quedó, un apodo que muchas veces se generaliza a cualquier uruguayo, y que lejos de ofendernos por asemejarnos a los indios, lo recibimos con orgullo, como una señal de respeto y admiración, porque ser comparado con los charrúas, siempre fué algo destacado. Y tiene una lógica, no es algo poético solamente. Porque si uno estudia las crónica que los españoles enviaban al Rey, detallándole los triunfos en combates desfavorables de los charrúas, esos informes pasearon por toda Europa en siglos anteriores. Y allí quedó la leyenda.
Baste recordar lo que informa Azara por 1800, cuando escribe que los charrúas han matado más españoles que los imperios de los Aztecas y de los Incas juntos. Y ellos decía, son millones de indios. ¿Ustedes pensarán -decía Azara- que esta tribu es muy numerosa?-pues no, a pesar que les hemos mandado soldados napoleónicos, con toda esa destreza militar, los charrúas no son nunca mas de 400 hombres de armas. Y siempre están allí”.
Por esta fama bien ganada a los europeos les encanta llamarnos charrúas, pero no porque nosotros hoy lo seamos, porque la verdad que no siempre ganamos, sino porque de ese modo actualizan una leyenda de la cual estuvieron siempre muy bien informados. Y además le dan brillo a los informes al tiempo que nos respetan hoy y respetan nuestra historia indígena. También se refieren a los paraguayos como guaraníes, a los mejicanos como aztecas, y a los peruanos como Incas, pero con menos frecuencia. Recíprocamente nosotros llamamos a los franceses , los galos, a los alemanes, los germanos.
Pero ojo, somos charrúas, sí, lo aceptamos con gusto, pero A NO CREERNOS QUE SOMOS LOS ORIGINALES, AQUELLOS QUE SE JUGABAN LA VIDA POR DEFENDER SU LIBERTAD Y TENÍAN SU CULTURA DE LA CUAL POCO HA QUEDADO, SALVO LO DESCRITO POR CRONISTAS DE LA ÉPOCA Y POR LOS ACADÉMICOS FRANCESES EN 1833. LUEGO EL GENOCIDIO Y CULTURICIDIO LOS DESTRUYÓ, PERO NUNCA SU RECUERDO Y SU GLORIA SERA DESMERECIDA. SEPAMOS UBICARNOS, ENTONCES.
 
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