¿Ríos, arroyos o cañadas?


 

Y este otro, ¿es un río, un arroyo o una cañada? ¡Qué lío para responder!

 

Hoy te vamos a embarcar en una disquisición que no nos lleva a ninguna parte, pero si sos uruguayo te debería gustar ramonear las dudas en lugar de soslayarlas. Podrás dudar de todas las cosas, esa sí que es una costumbre saludable, pero por lo menos deberías saber por qué esto es tan  desconcertante. Forma parte de una curiosa diferencia sustancial entre europeos y americanos.

Cuando Lufthansa todavía volaba a Montevideo, con una curiosa parada previa en Asunción y cuando yo todavía me manejaba bien con el francés, un pasajero me pidió la ventanilla porque su gran ilusión era conocer el Río de la Plata. Disparaba sin cesar su cámara y en determinado momento exclamó admirado ¡el Río de la Plata es enormeeeee!.

Quedé sorprendido  porque habría transcurrido apenas media hora del despegue y no deberíamos estar sobrevolándolo; así que me asomé. Noooo, le dije, ese es el Paraná, un río muy-muy largo, pero para nada tan ancho como el Plata. Me miró a la defensiva, sospechando que me burlaba de él.

Si recorriste Europa por tierra, te habrá llamado la atención con qué generosidad bautizan como río a un curso de agua. A algunos registrados como tales, los podrías cruzar de un salto, o poco menos. Pero acá, para merecer la categoría, el ancho y el caudal tienen que ser significativos, aunque tenemos algunas excepciones. Tal es el caso del Río Rosario en el departamento de Colonia y el Río San Salvador, en Soriano. Ambos tienen la característica de que aunque son de corto recorrido, son navegables por varios kilómetros; entonces personalmente me quedé con la definición de que los cursos de agua son ríos cuando se los puede navegar. Lo cual no es enteramente correcto.

Buscando respuestas a la interrogante infantil y a la del amigo francés en aquél vuelo de Lufthansa, me encontré con que mi aproximación al tema no se ajusta a ninguna definición oficial. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre río, arroyo y cañada? Pues a menos que alguien nos auxilie, lo que se encuentra en internet es vago y caprichoso, como que acá somos más exigentes que en Europa para la cartografía.

Las fuentes geográficas no te ayudan para nada, soslayan el tema y siguen adelante, señalando que para ser RIO debe tener mucho caudal y fluir con continuidad. ¿Cuánto es mucho y poco caudal? A un ARROYO le permiten secarse en algún momento del agua y en cuanto CAÑADA, sonaste, no la reconocen ni como nombre. Prefieren denominar QUEBRADA a esos cauces de agua, pues tal parece que el nombre cañada solo lo usamos en Uruguay; en el resto de los países de habla hispana, cañada significa un espacio de tierra entre dos alturas y un camino para que los arrieros conduzcan al ganado. Eso es lo que asegura el diccionario de la Real Academia, donde no serán eruditos en toponimia, pero son los que administran  el nombre oficial de las cosas; quieras o no. Por si te quedan dudas, te transcribo la excepción que nos reconoce la RAE en lo que respecta a las cañadas: “Ur. Corriente de agua de poco caudal que suele no ser permanente”. Pero la RAE está equivocada, también en varias provincias argentinas la cañada tiene el mismo significado que para nosotros.

No me digas que, con la nariz pegada al vidrio del auto o del autobús, no te planteaste alguna vez estas cosas… Porque en Uruguay no pasan ni cinco kilómetros entre curso de agua y curso de agua; tenemos agua a raudales, aunque casi nunca de sobra, particularmente en las represas.

Volvamos al avión. Al franchute le tuve que señalar el Río de la Plata y asegurarle poco menos que bajo juramento que eso sí era el “río grande como mar”, el “mar dulce”. Y acá tenemos otro intríngulis, ¿cuál es la diferencia entre RIO y ESTUARIO? Porque hubo un momento en que nos metían en la cabeza que lo nuestro no era un río sino un estuario. Y no le erraban al bizcochazo, pero era como un regalito ideológico que le hacían a los países extraregionales, pues si era un estuario, podía discutirse la jurisdicción que reclamábamos argentinos y uruguayos.

No debería haber discusión, pero siempre la hay, a pesar de que por definición inapelable de la RAE,  el Estuario es la parte de un río que se corresponde con su desembocadura, siempre que tenga una forma y salinidad determinadas. Es decir, un Estuario es un Río, si o si. Y si te quedan dudas sobre si se trata de un río o de un mar, la discusión se zanja fácil al comprobar que todos nuestros ríos y arroyos se desvían hacia el Este cuando desembocan en el Río de la Plata, formando una “barra” de arena, a veces franqueable a pie. Eso ocurre porque aunque el viento del Este por momentos cambie las cosas, las aguas fluyen con continuidad hacia el océano, hábito pecaminoso si se tratara de un mar.

En pocas palabras, me propuse deslindar de una vez por todas la diferencia entre río, arroyo y cañada y fracasé estrepitosamente. Todo es según el cristal con que se mire y entre nosotros tenemos arroyos como los dos que llevan el nombre de Solís, a los cuales en Europa calificarían de inmediato como Ríos por el ancho que tienen y los puentes que exigieron.

Abundemos un poco más sobre nuestro Río de la Plata. La rotación de la tierra y la temperatura del agua en esta zona del mundo, nos privilegian de manera muy particular. La salinidad se corresponde con la cristalinidad de las aguas del río y gracias a esos factores, durante nuestra primavera y verano el agua salada y cristalina está presente en nuestra costa, beneficiando al turismo no solo con la calidad del agua, sino también con la abundancia de arena, que también debemos a los vientos y a la rotación. El agua dulce (y más turbia) le corresponde en verano a la costa argentina, quevachaché.

Las violentas sudestadas, con las consiguientes crecidas, las compartimos por partes iguales… pero la costa argentina es más baja que la uruguaya y entonces, allá son más frecuentes y riesgosas las inundaciones que se producen por el “taponeo” que produce el viento, interrumpiendo a veces por varios días, el desagüe en el océano del agua que en el Plata depositaron el Paraná y el Uruguay.

El río más grande y caudaloso de Europa es el Volga; pero más relevantes en muchos sentidos son el Danubio y el Rin, que es la red fluvial más utilizada en la Unión Europea. No les faltemos el respeto; son brutos ríos, pero están hasta demasiado civilizados para nuestro gusto, hay pocos remanso para anclar la chalana en medio de la naturaleza e intentar algún pique para la cena. Y si encontrás un lugarcito así, nunca falta un crucero o un convoy llevando y trayendo mercaderías, tal como en la época de la Pax Romana, pero con el ultramodernismo y el confort que se ganaron los europeos antes de la crisis. Los barcos meten ruido y sacuden el agua, pero tienen sabor milenario; son siglos y siglos domesticando a la naturaleza, metiendo canales y acortando meandros.

Lo cual no solo no está mal, sino que es admirable. Igual de transitado es el enorme Missisippi de Mark Twain y Huckleberry Fynn. Pero lo natural está acá, al menos por ahora.

El Rin, casi irreconocible como RIO. Y el Guadalajara, hoy, Henares, con el cual fueron crueles o equivocados los moros.

En todo caso, a nosotros muchos ríos europeos nos parecen “ríos de mierda”, es decir, “Guadalajara” en árabe, cosa que te van a discutir hasta la muerte si llegás a sostenerla ante un natural de esta provincia española. “Wād al-ḥaŷara” era el nombre que los conquistadores musulmanes le habían dado al río Henares que rodea parte de la ciudad de Guadalajara, en España. La cuestión es que para algunos españoles, como para algunos americanos, la “j” se pronuncia como una “h” aspirada y eso hace mucha diferencia para los etimólogos y los tipos que les gusta burlarse de todo. Según como se la pronuncie… y según la caprichosa interpretación etimológica, Guadalahara o Guadalajara significan “río de mierda” o “río de las piedras”. Como es un río de poco caudal, bien podría haber inspirado el nombre burlón; pero como está en un valle lleno de castillos de piedra, justifica también plenamente esa otra interpretación, la oficial de los lugareños. ¿Qué solución tiene esto? Fácil, al río llamalo Henares y en lo demás, dejalo como está y tratá de que nadie recuerde.

http://viajes.elpais.com.uy/2013/02/20/rios-arroyos-o-canadas/

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