LA LEYENDA DE “LA MALDONADA”


“LA MALDONADA”

de Julio Fabra,  21 de agosto de 2012 

Son  tiempos de la primera fundación de Santa Maria del Buen Ayre, en el año 1536.

El primer Adelantado, Don Pedro de Mendoza, venido desde la metrópoli ya enfermo de sífilis, agoniza;  la zona insalubre donde se había emplazado la nueva fortificación es altamente  inundable y plagada de mosquitos que propagan enfermedades y epidemias.

Los verdaderos y primeros pobladores de esas tierras, los indios querandíes rompen  las defensas y sitian el lugar, hay que destruir al usurpador.  Son tiempos de hambre y desesperación para los invasores. Se envían expediciones en busca de alimentos pero fracasan.

Una mujer decide entonces,  salir por comida y se adentra en la zona prohibida, la habitada por aquellos “salvajes” originarios. En el camino encuentra refugio en una cueva, pero en ésta había establecido su madriguera una puma a punto de parir. La mujer ayudó a la felina y compartió varios días el alimento con los cachorros, mas  fue descubierta por un “indio” que la tomó como su mujer.

Tiempo después es  encontrada por una partida de españoles que la entregan al comandante del pueblo, Francisco Ruiz Galán, quien ejercía  el mando al partir el moribundo Don Pedro, de regreso a España.

La condena es inmediata y por algo que los españoles varones hacían todo el tiempo: tener “contacto” con nativos. Por lo tanto la terrible orden será desnudarla y atarla a un árbol a orillas del arroyo Maldonado, para que la devoraran las fieras.

La heroína que pasará a la historia como “La Maldonada” tuvo la suerte que llegara al lugar su  amiga la puma, que le devuelve las atenciones  con gratitud y sensibilidad que no  tienen sus verdugos: la cuidó por tres días.

Cuando los piadosos enviados de su católica majestad Carlos I, llegaron para ver los efectos de su castigo, quedaron maravillados por el “milagro”. Devuelta que lo fue, es recibida en el mísero rancherio de aquella primer Buenos Aires con admiración.

El conquistador y cronista criollo Ruy Díaz de Guzmán dirá años mas tarde: “… yo la conocí y la llamaban La Maldonada, que mas bien se le podía llamar la Biendonada, pues por este suceso se ha de ver no haber merecido el castigo que le ofrecieron, pues la necesidad había sido causa y constriñéndola a que desamparase la compañía y se metiese entre aquellos bárbaros”.

La mayoría de los historiadores tendrán esta historia seguramente como una leyenda, pero hay también quien sostiene que La Maldonada tenía nombre y apellido: se llamaba Doña Catalina Vadillo

 

 

OTRO EJEMPLO DE MUJERES QUE HICIERON HISTORIA EN LA LARGA, DESIGUAL Y AUN INCONCLUSA LUCHA POR SUS DERECGOS

 

Extraído de Felipe Pigna,  de su emotivo libro “Mujeres tenían que ser”  (gracias Ita!)

https://www.facebook.com/notes/julio-fabra/la-leyenda-de-la-maldonada/257701137682761?notif_t=note_tag

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