EL ULTIMO ADIOS A BERNARDINO


ULTIMO ADIOS

ago. 21 

Bernardino García (bisnieto de Cepé) y Roberto Cáceres agrupación Guyunusa

BERNARDINO GARCÍA LEMOS

Memoria Charrúa.

El pasado domingo 19 de agosto – a la hora 9 de la mañana – falleció a la edad de 71 años Bernardino García Lemos.

Bisnieto del Suaj Cepé, último cacique en rendirse. Su diagnóstico del año pasado no era muy alentador.

Estuvo internado en el hospital de Clínicas de Montevideo, pasando momentos muy difíciles de salud. Un grupo de vecinos de la ciudad de Guichón se movilizó a los efectos de colaborar y así poder enfrentar los costos de internación, pero un cáncer en el estomago condicionó definitivamente su vida. Sus restos fueron sepultados en la ciudad de Tacuarembó.

Bernardino García Lemos, nieto de Abelino Lino García, quien fuera uno de los hijos del cacique Charrúa Suaj Cepé, partió al encuentro con sus antepasados, y seguramente quedará en la memoria colectiva de las comunidades rurales de ésta zona del país. El cacique Cepé tuvo dos hijos, Lino y Santana.

Fue en 2009, en oportunidad de celebrarse una de las ediciones del Encuentro con el Charrúa, frente al memorial indígena que se levanta sobre las costas del arroyo Salsipuedes Grande, cuando el periodista Ricardo Cattani Barcia lo conoció. La siguiente es una recreación – en parte – de aquel encuentro.

Cattani recuerda que fue Roberto Cáceres – integrante del grupo Guyunusa de Tacuarembó quien se lo presentó. Apenas estrecharon sus manos, como un simple gesto de cortesía, y al intentar entrevistarlo, Bernardino prefirió no hacerlo. Argumentó que ya había sido reporteado varias veces

El encuentro.

No quiso ser entrevistado, asegurando cierto acoso por parte de los medios de comunicación. En esa ocasión, Bernardino se disculpó, asegurando que “había sido entrevistado en reiteradas oportunidades y estaba algo cansado de todo lo que se había dicho sobre los indígenas Charrúas”.

Delgado y una altura próxima al metro setenta y cinco. Ojos hundidos y de mirada profunda. De cutis trigueño y cabello negro azabache y con algunas canas, dibujaban en Bernardino la imagen perfecta de descendiente indígena, que podemos encontrar en cuentagotas por estos territorios.

Definitivamente sus rasgos faciales no dejan dudas de sus antepasados indígenas. Rasgos marcados de un personaje que oportunamente y representando a una aparcería recreó el papel de indígena en una de las ediciones de la Fiesta de la Patria Gaucha, que se celebra todos los años en los alrededores de la Laguna de Las Lavanderas en el departamento de Tacuarembó.

Desde el punto de vista periodístico no fue un momento fácil, porque se trataba de obtener su testimonio, pero a su vez respetar su pedido. En esta oportunidad, Cattani prefirió optar por lo segundo. Con ciertas reservas, apenas obtuvo un par de fotografías. El hombre pronunció muy pocas palabras. Las suficientes como para entender su estado emocional y no insistir con ciertos artilugios periodísticos para obtener su testimonio de vida, como descendiente de nuestros antepasados indígenas. “Disculpe, pero he sido entrevistado miles de veces y estoy algo cansado de todo lo que se ha dicho sobre mi raza. Espero me sepa entender, pero ya no sirvo para estas cosas”.

Apenas respondimos que perdiera cuidado, como para descomprimir la situación. Una pequeña mueca, que simuló una tímida sonrisa, desarticuló cualquier otro intento por parte del periodista. Mientras algunos turistas esperaban impacientes por obtener su propio registro junto al personaje. Seguramente y entre la multitud presente frente al memorial Charrúa – en las costas del arroyo Salsipuedes – resultaría difícil decirle a todos que no.

Reconocer nuestros antepasados indígenas.

Fue entonces que la conversación se concentró con Cáceres, quien afirmó que “la comunidad Charrúa ha tenido ciertas dificultades para poner en la opinión pública uruguaya los asuntos vinculados a la colectividad indígena. De todos modos se han efectuado estudios arqueológicos”.

El integrante del grupo Guyunusa dijo en la oportunidad que “existen historiadores que han publicado cientos de trabajos en los que están comprobados los procesos históricos sobre la vida de los Charrúas en nuestro país. Aunque, ha resultado muy difícil reconocer parte de esa historia. Temas que a su vez han tenido sesgos políticos partidarios, que con el paso del tiempo se fueron acentuando. En tanto, la Facultad de Ciencias efectuó otras investigaciones, pero hay mucha resistencia en la parte pública”, consideró Cáceres.

“Los trabajos realizados, demuestran los procesos históricos sobre la vida de los Charrúas en nuestro país. Pero, hay mucha resistencia en la parte pública. La enseñanza está con un gran debe frente a estos temas del proceso histórico nacional. Existe un miedo ancestral que quedó luego de las matanzas. Porque si vos decías que eras descendiente de indígenas podías estar en problemas. Hay casos puntuales de descendientes que asumen la sangre, otros que no. Ese miedo ancestral que perdura hasta nuestros días”, reflexionó Cáceres.

Realidad desvirtuada.

El periodismo deportivo uruguayo ha tenido mucho que ver en desvirtuar la imagen del indio charrúa. Hablar de la garra charrúa, refiriendo a una fuerza poco explicable ante ciertos resultados deportivos es torcer una realidad que es diametralmente opuesta. Sobre el particular hay cientos de anécdotas y relatos. Como la de Julio Pérez, quien minutos antes de uno de los partidos que la selección uruguaya de fútbol iba a disputar durante el mundial de 1950, sintió la necesidad de hacer una especie de vuelta olímpica, como pequeño ritual en reconocimiento a su antepasado indígena, ya que su abuela era descendiente de Charrúas.

Un periodista argentino le preguntó por qué había hecho eso. Si no era una forma de provocar a los brasileros. Pero, el futbolista solo lo hizo como una especie de ritual, como diciendo somos pocos, pero buenos y estamos acá. Cáceres fue muy crítico al decir que “evocamos mucho la garra charrúa pero, está desvirtuado el concepto. El mismo sistema político se ha encargado de separar la política de la historia. Porque por muchos años los historiadores han estado al servicio de los partidos políticos. El gobierno podría revitalizar este tipo de encuentros. Se destinan muchos recursos a cosas tan banales, y como no es una cosa que te genere votos, no le dan la debida importancia. Hoy en día con la pérdida de valores que hay, debemos afianzar estas expresiones, que no son copiadas de nada ni de nadie.

A mí me da no sé que, cuando se festeja – por ejemplo – la noche de Halloween. Es increíble porque tenemos cosas autóctonas que fortalecen nuestra identidad como pueblo, con acontecimientos verdaderamente nuestros. Pero, dentro de la adversidad y de a poco se van abriendo puertas. Es una gota de agua que va socavando el granito hasta desgastarlo”, concluyó.

Bernardino desde el fallecimiento de su padre, y al enterarse más de su linaje, decidió practicar completamente la cultura charrúa y reivindicar el acervo cultural de los antepasados indígenas. Fue de los primeros en reconocer su ascendencia indígena y luchar por el reconocimiento de la cultura charrúa. 30 años de lucha constante por dicha identidad. Salud Guazú Charrúa. Seguramente estarás cabalgando con los baguales, los beráes y con los ancestros en el Potrero del Cosmos.

http://perfilinfo.com/2012/08/ultimo-adios/

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