CORDÚA, El Niño Legendario.


Dedicatoria:

                   Nunca hasta ahora he dedicado una de mis poesías, salvo claro está al motivo de la misma, pero hoy voy a hacer una excepción.

Va dedicado a todos aquellos niños que te piden monedas en la calle, en los semáforos, o en cualquier otro lugar y si se la das los condenas para toda la vida a vivir de lo que no se ganan, pero sino les estás dando la espalda.¡Discúlpenme niños, los años se me pasaron y ahora soy adulto!

de Daniel Marzoratti, el El Lunes, 20 de agosto de 2012

Pequeño prólogo:

Extraoficialmente, el primer terrorista del Estado Oriental, se llamó Corduá, un niño Charrúa de más o menos once años de edad; causante de la única muerte en combate, que reconoció el ejército como baja propia, tras la matanza de Salsipuedes.Fue considerado tan peligroso, que una vez en Montevideo, se lo aisló del resto de sus inchalá, en un calabozo solitario, donde terminó contrayendo tuberculosis.

 

I

Duerme, duerme Corduá,

que mamá te arrulla con cariño;

gran heredero de Abayubá,

tú, hombre con cuerpo de niño.

 

II

Naciste tras la derrota

de Artigas y su ideario;

no habrá paz se nota,

para tu pueblo milenario

 

III

Duerme, duerme inchalá,

la fiebre crece con temblores,

solito aquí y tu tribu allá,

para que no se les peguen tus valores.

 

IV

Creciste corriendo la pradera,

te enseñaron el uso del tinú;

y de la lanza en gran manera,

aprendiendo a cazar, oipik bilú.

 

V

Duerme corduá y sueña,

que los criollos no han de perdonar.

Ya de ti la tisis es dueña,

y se oyen caracolas sonar.

 

VI

Trazaron en una mar Guidaí,

un círculo a tu alrededor,

“pasarás la noche sin salir de ahí.”

Y las sombras enfrentaste con valor.

 

VII

Duerme héroe y recuerda,

aunque muy débil no entiendas,

que lo hecho concuerda,

con un genocidio sin enmienda.

 

VIII

Venado libre te dio un jual,

en eso mostraste tu destreza,

de jinete sin igual,

llenando la pradera de proeza.

 

IX

Diabum, diabum Corduá,

en ese calabozo oscuro,

encerrado como una mautiblá;

gurí de corazón tan puro.

 

X

El codí hizo un llamado,

a orillas del Salsipuedes;

allá fue un pueblo aliado

y hoy es una historia que duele.

 

XI

Duerme héroe del potrero,

que aunque la muerte te sobe,

el ejército y su derrotero,

no perdonará la baja “del Obes”

 

XII

Ya no queda esperanza,

la masacre es un hecho,

recogiste una lanza

y la clavaste en su pecho.

 

XIII

Diabum, diabum Cordúa

que llega el sueño ancestral;

tu espíritu libre como berá,

cruza la pradera en tu jual.

 

     Daniel Marzoratti.

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