Paysandú “es pueblo de indios”


Año 1815

 

“Es pueblo de indios que está sobre la costa oriental del Uruguay, a 30 leguas de Mercedes según algunos y a 22 según otros”, Así describía al Paysandú de 1815 Dámaso Antonio Larrañaga quien llegó al pueblo el 12 de Junio de ese año para entrevistarse con el General Artigas.
El presbítero, integraba una delegación de cuatro diputados enviada desde Montevideo para dialogar con el Jefe de los Orientales y Protector de los Pueblos Libres en su cuartel general del poblado sanducero.
Larrañaga, que a su retorno escribió el relato “Viaje de Montevideo a Paysandú”, continúa su descripción de la siguiente manera: “Se puede regular su población de 25 vecinos, la mayor parte de indios cristianos: sus casas a excepción de 5 o 6 son de paja. La iglesia no se distingue de los demás ranchos, sino por ser mayor, como de una 20 varas de largo y 6 de ancho. No hay retablo, sino un nicho en que está colocada una efigie de María Santísima de un tres pies de alto recién retocada, que me parecía obra de los indios de Misiones, y en cuyas facciones se dejaba traslucir bastante el carácter de esta nación.-
Más adelante, hablando siempre de Paysandú, Larrañaga afirma; “La iglesia es sumamente pobre y en el día está en la mayor indigencia, falta de todo, y lo que es más, de su cura párroco, no habiendo sino un suplente, que apenas puede decir misa. Antiguamente tenía su corregidor como los otros pueblos de indios, pero ahora hay un comandante militar; y aunque (es) un pueblo tan infeliz (Paysandú) tiene el honor de ser interinamente la capital de los orientales por hallarse en ella su Jefe y toda la plana mayor, con los diputados de los demás pueblos”.

“Dos piezas de azotea”

En su relato “Viaje de Montevideo a Paysandú”, el Padre Dámaso Antonio Larrañaga, integrante de una delegación de cuatro diputados que viajó a Paysandú para entrevistarse con el General Artigas, tras describir brevemente al Paysandú de 1815, cuenta cómo era el sitio donde vivía el “Protector de los Pueblos Libres”.
Dice Larrañaga: “ Nuestro alojamiento fue en la habitación del General. Esta se componía de dos piezas de azotea, una de cuatro varas y otra de seis, con otro rancho contiguo que servía de cocina. Sus muebles se reducían a una petaca de cuero y unos catres sin colchón que servían de cama y sofá al mismo tiempo. En cada un a de las piezas había una mesa ordinaria como las que se estilan en el campo, una para escribir y otra para comer; me parece que también un banco y unas tres sillas muy pobres. Todo daba indicio de un verdadero espartanismo. El general estaba ausente y había ido a comer a bordo de un falucho en que se hallaban los diputados de Buenos Aires; estos mismos barcos eran los que habían saludado el día antes al General (Artigas) con el mismo motivo y cuyos cañonazos oímos en el camino.
Fuimos recibidos por don Miguel Manuel Francisco Barreiro, joven de 25 años, pariente y secretario del General”
Tal la descripción del Padre Larrañaga del alojamiento del General Artigas en Paysandú en 1815.

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