“Nuestro pasado indígena”, de Fernando Klein


Fernando Klein es sociólogo, antropólogo, docente de Formación Académica en el Instituto de Profesores Artigas y escritor. Es por ésta última de sus actividades que charlamos con él.

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“Nuestro pasado indígena”, de Fernando Klein

  • Por Nilo Rodriguez

Fernando Klein es sociólogo, antropólogo, docente de Formación Académica en el Instituto de Profesores Artigas y escritor. Es por ésta última de sus actividades que charlamos con él.

Está en la calle su último trabajo “Nuestro pasado indígena” publicado por Ediciones B. Es un libro en el que Fernando  trata de llenar un espacio vacío en el raconto histórico del Uruguay y en la memoria de los uruguayos. Trata de llenar un vacío, “una brecha que yo vengo a constatar existente entre el conocimiento académico,  y aquel que se maneja en la gente común en general. Es decir, los diversos textos sean de revistas o de libros de publicaciones de la universidad manejan un lenguaje técnico, una forma de expresarse que no tiene que ver con los intereses de la población, o que  son de difícil comprensión para la persona que no hace antropología o historia en una referencia específica”.

Klein tiene un importante antecedente como escritor, sus libros han sido publicados en Latinoamérica, Estados Unidos y España, destacan las obras Jesús Caché  (Paris, 2011),  Amores Prohibidos de Historias Reales (Montevideo; 2010),  101 Preguntas Sobre el Cristianismo (Cádiz; 2010), ¡Objetivo, Fidel Castro! (Madrid; 2010),  The Dead Sea Jesús (Alabama, Blounstville, 2010), El Gato y el Ratón: de Gaza a Sión (Madrid; 2009), Cuando Dios era Mujer; (Córdoba; 2008), O Episodio do Graf Spee (San Pablo, 2008), La Iglesia Paranormal (Buenos Aires; 2009), “Canciones para la Memoria de la Guerra Civil Española” (Barcelona; 2008), Mitos, Fábulas y Leyendas (Madrid; 2007), La Mort de la Deessa (Barcelona, El Prat de Llobregat, 2008), La Rebelión de los Ángeles (Barcelona; 2007), La Biblia Desnuda  (Barcelona; 2006) y  De Jesús a  Cristo. El Hombre que fue Convertido en Dios (Montevideo; 2005).

Con “Nuestro pasado indígena” se trata de actualizar los conocimientos sobre los antepasados que poblaron estas tierras. Eliminar el estereotipo en el que se encuentra sumergido ese grupo de personas al que denominamos indios. “Hay por un lado una invisibilización, podemos hablar de un proceso de volver invisible un grupo, es decir primero estereotiparlo, antes que nada el indígena, el indio. En Uruguay hubieron distintos grupos,  la macro etnia era los Charrúas pero también teníamos los Guaraníes, los Chaná  Timbúes. Por otro lado esta esa visión romántica del indio que se trasmite a veces en la escuela, a veces en el liceo a través de Tabaré, es decir el indio ya muerto que no molesta y es recuperado de forma edulcorada para contribuir a nuestra identidad nacional, pero muerto cuando ya desaparece -el Tabaré de Juan Zorrilla de San Martín-. Entonces sí es diferente lo que podemos hablar hoy; además habían temas que no se tocaban, o si se tocaban se tenía una sola versión como es el tema famoso de Salsipuedes. Que no terminó con los indios. El problema es verlo es tu total dimensión a este hecho. Porque en 1830, para ser concretos, tenés caciques charrúas en las islas Malvinas al mando de gente contra el gobernador ingles de la época, en 1840 caciques charrúas o indios que tenían a su cargo ejércitos trabajando para Oribe en la Guerra Grande”.

Y agregó: “Siempre uno buscó un punto donde la historia cambia pero no es así, lo que si queda claro es que fue una maniobra pensada y sistemática. En la época al indio lo veían como un ser desagradable sucio, molesto para el progreso. Que además se mantuvo esa idea hasta la década del 70, 80, donde Uruguay con referentes europeos se veía reflejado allá. Querían incorporar los valores blancos, de cultura clásica occidental y no asociado con los indígenas y luego con lo que fue el gaucho”.

Consultado sobre como elije los temas para sus libros, Fernando reivindica su vocación de escritor, así como la posibilidad que tiene de poder desarrollar esa actividad como profesión.  “Los temas van surgiendo, uno va transitando por la vida, cuando los ve todos hechos dice como hiciste todo esto. Es como las personas que hacen artes o humanidades,  que no tiene el especio que se merecen o que deberían reconocérseles. Vos decís ‘soy escritor’ o soy muy vanidoso o te dicen ‘¿Dónde trabajas?’.

Hoy tenes además posibilidades tecnológicas que hacen más democrática la posibilidad de acceder a otros recursos y a otros lugares, aunque no sea en Uruguay, y no te quedás tan restringido, eliminando la elitización de las sociedades. Antes tenías que ser un José Enrique Rodó, un Zorrilla de San Martín, no me reivindico como tal, pero mientras que pueda voy a seguir escribiendo.

Me parecía que el indígena tenía que formar parte del bicentenario, pero nadie los mencionaba, nadie decía  nada de ellos. Uno sabe que iba a mirar el Uruguay mas desde Artigas, Lavalleja y la liberación pero de ellos se olvidaron todos”.

http://www.sitio2.culturactiva.net/2012/05/nuestro-pasado-indigena-de-fernando-klein/

El efecto “Misionero”: ¿”Garra charrua” o guaraní?.Pagina 250…

Nota:el libro en general esta muy bien encarado realmente pero me dolió mucho una parte donde habla de “Garra charrúa o guaraní” en al cual dan como conclusión que en realidad la garra charrúa es guaraní, simplemente basándose en 2 investigadores Gonzalez Risotto y Rodriguez Varese, los cuales hicieron un “censo” dependiendo increíblemente en registros parroquiales, y le daba que cerca del 1800 había 30.000 guaraníes (misioneros) y solo 100 charrúas, pero que pasa? que charrúa infiel puede estar registrado en una parroquia? Cuando sabemos que incluso se cambiaban sus nombres por nombres cristianos o guaraníes por protección y supervivencia, entonces con tan pocos datos serios o minimizamos y seguimos desprestigiando a la Nación Charrua?la cual albergaba minuanes, genoas, bohanes, guaranies, chanaes, blancos, etc; despues la escusa de siempre q está comprobado la gran influencia guaraní en nuestros nombres para identificar accidentes geográficos, dice así: …al interior de nuestro territorio , y hasta la decada de 1830 a 1850, el idioma en uso paralelo al castellano era el guarani; con el tiempo y debido a reformas de Latorre, se impuso el primero. los guaranies aportaron al Uruguay la horticultura y el conocimiento de los yuyos (cosa que en los charruas era milenario,tenemos el ejemplo de Senaque) especialmente el de la yerba mate, macerada y luego masticada (tambien algo milenario en los charruas)por lo que “la garra charrua” en Uruguay es guarani… pregunto por tan poca cosa es guarani, la garra charrua señores es otra cosa, mucho mas que eso es sagrada y charrua carajo!,pero claro si el idioma mas común en ese entonces era el guaraní, es lógico pero no puede ser jamás un parámetro para decir que por eso somos un 90% descendientes de guaraníes, pero por favor señores llegar a la barbaridad de decir y dudar de la garra charrúa simplemente porque eran menos o por nombres de ríos o arroyos, es increíble, indignante y lamentable. Para terminar no olvidemos que desde el primer malón de Zapican, hablamos de los años 1573 aprox, …“Batalla de San Salvador. Decían que el joven soldado tenía el espíritu del guerrero charrúa. Desde el Fuerte empezaron a oír los ruidos de tambores y entonces los vieron, el “Exercito Zapicano” de 2000 hombres bramando y haciendo temblar la tierra

Los charrúas fueron constantemente perseguidos y disminuidos, pero seguimos viéndolos como los malos de la película y ahora para colmo dudando de su eterna gloria, “la garra charrúa”…con eso no se metan, la garra charrúa es sagrada….

 Consultado Eduardo Picerno sobre esto nos decía:

Es cierto solo 100 charrúas están a notado, no nos importa cuantos guaraníes, acá habitaban los charrúas y acá nacían., y no se anotaban porque no era religiosos, y eran  rebeldes hacia la religión, porque los sacerdotes no daban ejemplo de lo que predicaban. Los guaraníes nacieron en Paraguay, y vinieron  por oleadas y a Bella Unión los trajo Rivera con promesas falsas. Lo importante es esto ellos eran cristianos porque se educaron con los jesuitas en las  Misiones Jesuíticas.Y los otro fundamental era que resultaba más fácil escribir las palabras guaraníes que dlas charrúas, que eran  guturales, linguales y poco vocales. En cambio el guaran í era universal por lo fácil. Eso no significa que los charrúas de gran antigüedad en estas tierras no supieran  o no tuvieran nombres para cada rinconcito de su patria. Es que estos escritores o antropólogos no RAZONAN. O tienen otras intenciones para seguir con  la leyenda negra de los charrúas. Pero la garra es charrúa y así lo reconoce el MUNDO y el propio Félix de Azara , está al final de mi libro.

En una nota hace años al propio Picerno sobre esto el respondía:

¿Porque entonces las certezas de varios investigadores y cronistas de la época, sobre el origen guaranítico de aquella población?

 

No se trata de certezas de dichos investigadores, sino de interpretaciones muy equivocadas de algunos hechos observados. Por ejemplo se ha observado que la toponimia del territorio uruguayo contiene vocablos de origen guaraní. Este hecho induce a pensar a los investigadores a creer que el Uruguay estaba habitado por guaraníes.

Sería absurdo pensar que los pueblos autóctonos (charrúas, bohanes, minuanes, etc.), no hubieran designado con un nombre, en lengua charrúa, por ejemplo, al cerro de Montevideo, al Río de la Plata, al Río Negro, y a todos los accidentes geográficos relevantes, dado que por ser poblaciones nómadas se desplazaban de un sitio a otro, y no lo hacían al azar, lo que significa que al dirigirse a cierto lugar o al atravesar cierto río o arroyo se referirían a esos lugares siempre con la misma palabra para poder entenderse entre ellos mismos.

Está comprobado que los charrúas tenían su propio lenguaje, aunque es desconocido. Sólo se ha rescatado el sonido de 40 palabras y los sonidos de los números del 1 al 10.

 

Por otro lado, los estudios que los académicos franceses hicieron a los 4 charrúas en 1833, (el licenciado Picerno se refiere a 4 aborígenes que fueron llevados a Francia a fin de ser estudiados en ese año) concluían que estos usaban generalmente dos nombres para cada cosa y para cada persona. Uno de esos nombres lo mantenían reservado entre ellos y el otro lo usaban en presencia de extraños. Por ejemplo el cacique Vaimaca Perú: Vaimaca era el nombre charrúa y Perú era el sobrenombre que figura en todos los textos sobre dicho cacique.

En realidad quienes pusieron los nombres toponímicos, fueron los españoles, y ha quedado hasta ahora la forma en que  decidieron  construir la palabra a escribir.

Estos españoles, cartógrafos o naturalistas o simples colonizadores, les preguntaban a determinados indígenas, y en base a la respuesta “rebautizaban” el lugar. Para los cartógrafos hubiera sido muy difícil escribir un nombre charrúa dado que estaba compuesto por sonidos guturales, nasales y vocales.

Era mucho más fácil escribir los sonidos de la lengua guaraní, que no diferían prácticamente del español. Por ejemplo: si decían “cuñapirú” se escribe tal como suena, y significa “cuña”, mujer, y “pirú”, flaca y fea. En cambio el autor ha escuchado palabras como por ejemplo la que se escribe “inchalá”, que significa “hermano” en lengua charrúa, pronunciada en charrúa y no se le ocurriría escribirla como “inchalá”, dado que es un sonido irreproducible con cierta exactitud en español.

Pero en otra hipótesis, no hay que olvidar que el guaraní era el idioma de intercambio entre  todos los actores de la Banda Oriental. Era conocido por los charrúas, por los españoles y por los portugueses. Y dada la inteligencia comprobada de los charrúas, y su sentido práctico y común, ¿quien puede demostrar que algunos nombres no hayan sido  los mismos charrúas los que los trasmitieron a los españoles? No debe olvidarse que “sus” nombres los ocultaban, entonces les resultaría más práctico dar nombres en idioma guaraní. Esto no se podrá comprobar, porque quienes  tomaban los datos  no informaban quien se los había proporcionado. De modo que todas son hipótesis.

Lo único seguro, es que en esta Banda Oriental no vivían los guaraníes, sino los pueblos pámpidos, que provenían de tierras ubicadas en la Argentina de hoy. Y los documentos son abundantes en citar a los charrúas y minuanes, principalmente ocupando desde la costa hasta más allá del Río Negro.

Y por último, ¿que podrían hacer los guaraníes en una tierra de cazadores? Ellos no lo eran, y estas tierras ya tenían dueños, que seguramente los hubieran expulsado. Y además, no existen documentos  que informen sobre  aldeas de guaraníes cultivando ninguna parte de las tierras de los charrúas, y esto es un argumento definitivamente concluyente.

Otro argumento que usan esos historiadores es que los guaraníes trabajaron para los blancos, hicieron la muralla, sacaban piedra de las canteras, hacían el empedrado de las calles, etc., todo a un bajísimo jornal al que se le denominó “jornal tape”. Esto significa que mediante el trabajo, POR SU NECESIDAD DE SUBSISTIR, se avinieron a trabajar integrados a los blancos (españoles, portugueses y criollos). En cambio los charrúas nunca trabajaron en tareas de tipo esclavizante, ni de otro tipo, para otros patrones que no fueran ellos mismos.

Ya sea por su orgullo de sentirse “los dueños de la tierra”, como también porque no padecían necesidades materiales ya que su tradición de cazadores les permitía tener suficiente y abundante alimentación.

Recordemos que los guaraníes no eran cazadores sino del tipo del sedentario agricultor, y que guiados por los misioneros jesuitas, obtuvieron conocimientos en tareas manuales en los distintos pueblos de misiones. Pero al disolverse las misiones jesuíticas, en la segunda mitad del siglo XVIII, gran cantidad de ellos emigraron, por necesidad,  a otras tierras tales como la Banda Oriental.

Aunque el número estimado de guaraníes que entran al Uruguay triplica quizás el número de charrúas en esa época,  eso no significa que haya más descendientes de guaraníes que de charrúas. Muy por el contrario, los charrúas ya se venían mestizando con blancos desde el siglo XVI (1516, a la llegada de Solís).

Y no olvidemos, que en la fundación de Montevideo, en 1726, España envía 400 soldados solteros para proteger a las familias que van a residir en Montevideo. Es fácil deducir que las únicas mujeres disponibles en las cercanías, las charrúas, se mestizaron con dichos soldados. Se estima que ninguna mujer charrúa pudo haber tenido menos de tres hijos, de modo que haciendo estimaciones matemáticas simples y multiplicadas esos mestizos por 3 cada 25 años por ejemplo, nos dará un número considerablemente mayor a los guaraníes y sus descendientes, tanto en aquella época como ahora.

Si los charrúas no hubieran sido los habitantes y “dueños” de estas tierras, no habrían arriesgado su vida en servir como fuerzas auxiliares a los ejércitos de Artigas, de los 33 Orientales y de Rivera. Esto significa que “querían defender lo suyo”, su “patria” y este sentimiento en ningún momento lo demostraron los guaraníes, simplemente porque esta Banda “nunca fue su patria”·, sino el lugar donde vinieron a refugiarse y a poblar y a ganar su sustento.

Y si en algunas ocasiones fueron reclutados por un batallón de Artigas, como en la “Batalla de Tacuarembó, fue muy triste el papel que desempeñaron, casi sin luchar. Los mismos portugueses en sus partes informaron que casi todo el batallón estaba integrado por indios guaraníes sin fuerzas, enflaquecidos y ni ánimo para la lucha y que fueron fácilmente derrotados. ¿Alguien puede creer que eso se dijera de los charrúas alguna vez en la historia?

Acá aparece otro tema: Artigas lejos del lugar y los charrúas que no se presentan, y Rivera que no se presenta. Se dice, pero no tenemos documentado que Rivera fue quien quitó a los charrúas de los puntos cruciales de donde se desarrolló esa batalla, la última, que determinó que Artigas abandonara para siempre el Uruguay. 

Azara sobre los charrúas, 1801

(Última parte del libro “El Genocidio de la Población Charrúa)
VALORES:
VALENTÍA, DEFENSA DE SU TIERRA, RESISTENCIA A LA COLONIZACIÓN, COMPASIÓN.

https://chancharrua.wordpress.com/2012/06/07/azara-sobre-los-charruas-1801/

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Una respuesta a ““Nuestro pasado indígena”, de Fernando Klein

  1. Siempre se basan en archivos parroquiales o censos (en aquella época eran municipales) para decir que habían más guaraníes. Pero se olvidan que la casi la mitad de la población vivía en medio del campo y no en pueblos. En los rancho de los montes o en medio de la pampa ahí estaban los charrúas. Además si bien puede ser que en 1800 hubieran más guaraníes eso es por las Misiónes y las Guerras Guaraniticas. Pero hacia el 1500 los mayoritarios eran los charrúas. Yo diria que hasta pasando el 1750 los charrúas eran mayoritarios….

    Martin Delgado

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