SENAQUE


Sobre SENAQUE.

Ha escrito Rodolfo MARUCA SOSA:

“Fue este indígena el constante y fiel amigo de Vaimaca-Pirú, acompañándolo en todos los actos de su vida (…) Tenía toda la autoridad del auténtico brujo. Su carácter era reservado y nunca se sometió a los criollos ni aprendió su idioma para conversar con ellos, aunque conocía algunas palabras necesarias para hacerse entender (…) medía un metro setenta de altura, considerada alta para los hombres de su tribu” [*]

[*] NOTA: Mediciones establecen la estatura de Senaqué en los 1.67 y de Vaimaca Perú en 1.62, lo que estaría indicando la estatura media de los charrúas, si atendemos a que el propio Maruca dice que la de Senaqué era “considerada alta”.

Alcides D’Orbygny dice, al respecto: ” Hemos tenido la oportunidad de ver en Montevideo, en 1829, muchos Charrúas. No tienen, a pesar de la afirmación de Azara, una talla que parece superar en una pulgada a la de los españoles. El más alto que hemos visto, no tenía más de 1 metro 76 centímetros (5 pies 5 pulgadas) y su estatura media nos ha parecido no mayor de 1 metro 68 centímetros (5 pies 2 pulgadas). Lo mismo que los Puelches, las mujeres, casi tan altas y robustas como los hombres, tienen por lo menos 1 metro 66 centímetros, o 5 pies 2 pulgadas de talla media”

El error de Felix de Azara hace que, aún hoy, se diga que los charrúas eran “altos”, lo que, según para los parámetros actuales, no es correcto. El hecho es que los primeros peninsulares arribados a estas tierras eran notoriamente bajos –siempre refiriéndonos a parámetros actuales – alcanza con ver el tamaño de las camas que hay, por ejemplo, en la Fortaleza de Santa Teresa (actualmente sería imposible dormir en ellas incluso a los que llamamos “petisos”)

Pero no debemos dejar pasar, por considerarlo tanto un dato importante como llamativo, lo escrito por D´Orbygny cuando dice: “…en Montevideo, en 1829, muchos charrúas.” Es un dato que parece haber pasado desapercibido por la mayoría de los analistas, lástima que no puede evaluarse que considera el cronista como “muchos”.

Siempre estuvo fielmente al lado de su cacique Vaimaca, durante la guerra contra el Brasil fue herido de un lanzazo en el pecho, en aquella oportunidad a Senaqué se le había dejado por muerto, pero sobrevivió debido a su extraordinaria conformación física.

Fue el que más sufrió, física y espiritualmente, en el destierro.

“Según las narraciones del Sr. Camus. médico de la Maison Royale de Santé donde fue internado para aliviar sus dolores físicos. Se le preguntó cuales eran las partes que le dolían, contestando: “la barrica”, “la cabesta”, indicándolas. Si se insistía guardaba un silencio absoluto y una expresión de impaciencia y descontento se pintaba en el rostro. A menudo se acostaba con la cara hacia la pared pareciendo extraño a todo lo que sucedía a su alrededor, sólo la visita de los curiosos le arrancaban algunas murmuraciones (…) Falleció el 26 de julio de 1833, a los 4 días de ser internado en el Hospital. Fue por consiguiente el primero en morir. Tan sólo 80 días alcanzó a vivir en Francia.(…) Los médicos determinaron que su muerte se había producido por fiebre de consunción, es decir, enflaquecimiento excesivo, extenuación.”

El antiguo Museo de Historia Natural de París, muchas de cuyas piezas pasaron al Museo del Hombre cuando éste se formó, poseyó los órganos sexuales de Senaqué en estado de momificación natural, así como un trozo de piel, aparentemente del mismo Senaqué. Según nuestras informaciones todos estos restos habrían sido extraviados por el Museo del Hombre.[*]

[*] NOTA: En el WAC4, sigla que identifica al Congreso Mundial de Arqueología 4, que se realizará entre el 10 y el 14 de enero en Sudáfrica – al cual ha sido invitado especialmente el autor de esta nota – se tratará particularmente el tema de los restos humanos que se encuentran en el Museo del Hombre, dado que se aduce muchas veces que los mismos desaparecen de sus dependencias y nunca se brinda una explicación satisfactoria a estos extravíos.

Existe también un “moulage” del rostro de Senaqué (que en el Museo del Hombre lleva el Nro. 673 ) que fue coloreado según pautas caucásicas. Rodolfo MARUCA SOSA realizó una reconstrucción, siguiendo su convicción fisonomica particular, que presentó en su obra “LA NACION CHARRUA”

http://indiauy.tripod.com/ceci/ceci_a15-02.htm

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