RECORTES DEL LIBRO “CASEROS, RESEÑA HISTORICA”


De Luis María Sáenz

La historia no puede ser ni objetiva ni subjetiva, sino que debe manifestarse en intima relación entre la objetividad que surge del documento y la subjetividad de una interpretación veraz.

…el capitán Juan de Garay, efectuó el repartimiento de tierras, situadas fuera de la traza y del ejido de la ciudad de la santísima trinidad y puerto de santa María de los Buenos Aires. Impulsando de esa manera, a esas familias a la pacifica posesión de las llamadas “suertes de chacras y cabezadas”. Adviértase, que para esos pobladores pudieran arraigarse, como propietarios, a los aborígenes indómitos y bravíos- que tentaron el asalto de la ciudad fundada por el adelantado Pedro de Mendoza, el 3 de febrero de 1536- Garay, tuvo que combatirlos sangrientamente, con energía y sin cuartel, dándoles memorable escarmiento, sobre las márgenes del Riachuelo y aguas arriba. Las corrientes civilizadoras que llegaron a estas tierras, a través de la conquista y colonización, cumplieron un proceso de desarrollo perfilado, con frecuencia, por la crueldad y los excesos. Pero al juzgarse los hechos por sus fines y no por sus medios (donde quedo la objetividad del autor?); Surge la evidencia de que la gigantesca empresa de arrancar a América de su estado primitivo exigió a sus ejecutores que no siempre cuidaran los sistemas(se trata de justificar lo injustificable).

Isabel de Castilla en su testamento recomendaba que: “ los indios vecinos y moradores de dicha isla y tierras firmes, ganadas y por ganar, no recibieran agravio alguno en sus personas y bienes, que fueran justamente tratados, señalando la necesidad de que los indígenas fueran convertidos al cristianismo, enseñándoles la doctrina con mucho amor”. En esa acción Garay fue tan violento que realizo una verdadera matanza (y entonces? en qué quedamos?). Desde entonces a ese rio se lo denomino: “de la Matanza” hasta nuestros días; no obstante esos sangrientos encuentros, los indios querandíes y los pampas supérstites, siguieron empeñados en sus malones y feroces ataques. Obligándolo a levantar fortines, rodeados de fosos a modo de trincheras, para resguardar a las chozas de los primeros colonizadores.

El aborigen jamás le dio tregua en la lucha, no obstante, Pedro de Mendoza, fundador de la ciudad que denomino: “Puerto de Nuestra Santa María del Buen Aire”, a los cuatros meses de su erección, soporto el trágico asedio de indios querandíes y guaraníes, que culmino con la sangrienta acción del Corpus Christi (15 de junio de 1536), años más tarde quemada por los propios españoles que integraban la expedición.

La pequeña población con una muralla de tierra apisonada a fin de defenderla del ataque de los indios. Pedro de Mendoza regreso a España el 23 de abril de 1537, Juan de Garay el 11 de junio de 1580, refundo la ciudad de Bs As, en 1573 había ya fundado la ciudad de Santa Fe. La empresa de población llevada a cabo por Garay fue ardua, después de los combates sostenidos, poniendo en fuga a los indígenas, donde en un encuentro cayo el famoso cacique Taboda que los mandaba. Finalmente logra dominarlos, infligiéndoles derrotas tras derrotas, que trajo la sumisión y el respeto de muchos temidos caciques, quienes comenzaron a pacificarse y a colaborar con las autoridades, contribuyendo de esa manera el afianzamiento de las poblaciones.

En esos tiempos, esos caciques eran dueños absolutos de las tierras. Entre ellos, se contaba al cacique pampa-querandí: “Yaite”, que ejercía dominio en los pagos de la cañada de Morón, este cacique pampa-querandí, al ser vencido, por Cristóbal  Cabral de Melo, colaboro con las autoridades, manteniendo siempre su jerarquía dinástica de jefe indígena. Durante la colonización el aborigen enfrento al conquistador español, con indomable pujanza y ferocidad, porque lógicamente, se sentía avasallado en su natural sentimiento de propiedad de la tierra.

Más de tres siglos combatiendo, a Garay se debió la reducción de indígenas en Santiago de Baradero, formada con indios transportados del Paraguay: guaraníes, charrúas y chanas de raza pampa-querandí. Los indios guaraníes, eran mansos, dóciles, con ellos formaron las bases de las misiones jesuíticas. Mientras que los pampas y querandíes, eran tribus bravías, que reaccionaron de inmediato contra los españoles; no obstante estos haberse cruzado con indias, cuyo fruto étnico dio al mestizo. Dando lugar a que el primer gobernador criollo, nacido en Asunción, Hernando Arias Saavedra, tuviera que organizar una expedición entre los años 1606 y 1614, contra indios pampas.

En cuanto a la ganadería era casi inexistente, Pedro de Mendoza trajo pocos animales, y cuando la ciudad fue abandonada, solo quedaron cinco yeguas y siete caballos; la introducción realizada por Alvar Núñez Cabeza de Vaca fue más numerosa y de variadas especies; dando se puede decir, al nacimiento de la ganadería.

En 1766 el Virreinato del Rio de la Plata era conformado por las provincias  que componen la República Argentina, y los países llamados hoy en día República Oriental del Uruguay, República de Bolivia y la República del Paraguay había temor por las incursiones inglesas  o portuguesas, que pretendían ocupar las costas patagónicas, en efecto los franceses ocuparon las islas Malvinas, y devueltas estas a España, las ocuparon los Ingleses.

Se establecieron comunicaciones con la campaña, por medio de carretas, desde Bs As al interior, conduciendo pasajeros y cargas, estos viajes eran peligrosos. En esos tiempos, tribus aborígenes, pululaban en hordas salvajes por todo el territorio del virreinato. En número considerable, con feroces instintos sanguinarios y poderosas pujanzas, sumidas en el vicio del crimen, del robo y de la venganza, (definitivamente el autor se saca la careta) acechaban durante días y noches a sus presas para asaltarlas y saquearlas en la mas nefanda de las barbaries. Rebeldes y perversos monarcas de los campos, se apoderaban de todo: mercaderías, ganados, armas y se llevaban a las mujeres como cautivas a sus tolderías (seguramente los conquistadores no asesinaban y violaban mujeres indígenas).

Orígenes de la tierra que dan el nombre histórico de Caseros

…Así es, como en septiembre de 1634, vende un terreno de media legua, quien a su vez el 21 de junio de 1781, la vendió a Diego Cassero. Desde esa época perdura el nombre de “Caseros”, el escribano falseando la grafía del apellido del que fuera Apoderado de los Treinta Pueblos de Indios de las Misiones. En 1806 cuando Bs As era una ciudad formada, por sorpresa fue invadida por fuerzas inglesas  al mando del general Beresford., la ciudad fue tomada. Ante lo que acontecía, Martin Rodríguez y Juan Pueyrredon, criollos, reclutaron y formaron grupos de paisanos armados y de a caballo, para defender la plaza sitiada, donde fueron atacadas en la “Cañada de Morón” el 1 de agosto de 1806, donde casi muere Pueyrredon siendo el bautismo de sangre y fuego de nuestra caballería gaucha. Años más tarde el cura de Morón trasladado a Canelones en la provincia oriental, participo sigilosamente en los trabajos de la revolución  de Mayo; sirvió a la causa emancipadora y tanto fue su “ardor” en el combate de “Las Piedras”, peleando como un soldado junto a Artigas, quien lo cita en el parte de la batalla (publicado en la gaceta de Bs As 18 de junio de 1811). El 25 de mayo de 1810, fue grito de libertad, hasta el 9 de julio de 1816, que alanzo a todas las provincias unidas del Rio de la Plata donde nacía una nueva nación. Seguidamente vino la proeza de San Martin que emancipo pueblos hermanos: Chile y el Perú. Más tarde sobrevino la anarquía, que duro muchos años, mediante ambiciones de militares y caudillos, divididos en bandos: Unitarios y Federales…

…El reparto de tierras durante la conquista, produjo el arraigo de los colonizadores en la inmensidad de los campos y estos como biológica consecuencia de sangre, dieron nacimiento étnico del arquetipo. Hijo de pampas, fue grito de tierra, supo usar camisa, calzoncillo, blusa, chiripá, botas de potro, chambergo con barbijo, pañuelo, rastra, usaba daga o facón, espuelas de hierro y rebenque. A su caballo, lo aperaba con recado y riendas y cabezadas de cuero crudo, lazo sobre las ancas del caballo. Uso poncho, el chiripa, que se cree es de origen indio, igual que lanza o chuza y boleadoras, se veían mucho así en escuadrones de caballería de los ejércitos libertadores…

…las pampas bonaerenses fueron escenario del arquetipo, desde las costas del Plata y la orilla del Atlántico hasta donde se lo permitió la resistencia de las tribus indígenas…

 …En esos tiempos, los dominios de los pampas, comprendían la provincia de Bs As, la Pampa, parte de Mendoza, San Luis y Córdoba, habitándola tres grandes razas. Los Querandíes, los Puelches y los Araucanos. Los Querandíes tenían bastante cultura y opusieron siempre una tenaz resistencia. Dominaban al caballo, usaban lanzas y boleadoras. Vestían chiripa, usaban poncho. Eran supersticiosos, creían en brujerías, y en seres superiores (una vez más el autor discrimina sus creencias, en que se basa para decir que creían en brujerías?); eran indómitos y valientes. Estas tribus alcanzaban a poseer una extensión de más de dos mil quinientas leguas, reunían una fuerza bélica entre ocho a quince mil lanzas de combate. Dominio que después fue mayor, cuando tomo el mando supremo el temible cacique chileno: “Cafulcurá”…

…En esos tiempos un sin número considerable de tribus, en hordas salvajes pululaban en el territorio de las pampas, en grandes revueltas, unos más sanguinarios que otros, poderosas y sometidas al mando de barbaros caciques y todas sumidas en el vicio del crimen y del robo, sembrando desolación y muerte, en las estoicas poblaciones. El arquetipo, mas tarde llamado: criollo, gaucho, fue el hombre que utilizo la patria para formar sus primeras milicias. El ideal del arquetipo, fue la libertad, por eso su sangre rego los campos de batalla de medio continente. En las campañas de la independencia, en las luchas fratricidas, en las moharras de sus lanzas y en los filos de sus sables, enasto los escudos del coraje de su estirpe. Más tarde, en la guerra contra el salvaje, vertió su sangre, hasta imponerle la autoridad suprema de la Nación y el respeto a las instituciones constituidas…

…su pecho fuerte y corajudo, sirvió de banderín en las agudas lanzas libertadoras. Sus aptitudes, sus luchas, costumbres, acrecientan magnifica grandeza racial…

…Hasta el año 1884, las continuas luchas contra los indios, pampas y ranqueles que asolaban con sus barbaros malones las poblaciones tranquilas de la provincia, hicieron establecer fortines en todos los rumbos del territorio donde ellos imperaban. Como entonces no se contaba con un ejército permanente para llenar esas necesidades tan urgentes, se usaban voluntarios y se efectuaban levas, reclutamiento mediante el empleo violento, autoritariamente se hacían arreos de paisanos y a la fuerza se los llevaban, al servicio de la frontera. Al efecto de reforzar a los fortines, en la frontera a estos milicos, se les disciplinaba por el terror, dándoles estacadas, o se les ponía en el cepo, y algunas veces hasta se les ejecuto, para ejemplo de los demás; tenían que dejar mujeres e hijos, en el más grande desamparo…

…En la conquista del desierto, Adolfo Ansina ministro de guerra, hizo abrir la llamada zanja nacional, desde Bahía Blanca hasta Saliquelo, para contener las grandes invasiones de las indiadas, que en sus malones asolaban las poblaciones. Levantando cadenas de fortines, estos eran ranchos para viviendas de oficiales y tropa, esta tropa de milicos vivía en condiciones muy precarias, llevaban una vida sufrida, lejos de cualquier población. Cuando el tedio los acosaba, salían milicos a bolear avestruces y venados. Las boleadoras son herencia perfeccionada de los indígenas y nuestro gaucho las denomino “las tres Marías” (aquí hay un grave error del autor, quizás intencional ya que esa leyenda de las boleadoras y las 3 marías es indígena no gaucha es más, seria charrúa) por esas tres estrellas que de noche se contemplaban en el cielo. Estas boleadoras eran de piedra retobada en cuero crudo, sujetas por ramales de tientos trenzados y eran lanzadas a los aires, revoleándolas con fuerza para que pudieran alcanzar y aprisionar las patas de los animales o ñandúes, las que al enredarse en esas extremidades, ponían fin a las desenfrenadas furias, ocasionándole un revuelco al animal inesperado. Las boleadoras en la guerra gaucha de las montoneras y en la lucha contra los salvajes, constituían arma defensiva y ofensiva, temible, cuando eran manejadas con habilidad y presteza por los milicos, que desempeñaban funciones de centinelas de llanura, quienes tenían que permanecer en constante guardia, dispuestos a repelar el ataque sorpresivo de la horda. Los milicos eran gauchos, vistiendo chaqueta militar, botas y Kepí. Usaban sable, fusil, lazo y boleadoras. Eran hombres de valor probado. La mayoría no sabía leer ni escribir, sabían pelear frente a las lanzas de los caciques: Pincen, Epumer, Namuncura o Baigorrita. El cacique Antonio Baigorria, había sido oficial del ejército del general Paz. Cuando fue hecho prisionero, huyendo de los federales, penetro en el desierto e hizo amistad con los indios. Haciendo vida salvaje, encabezo malones que asolaron los pueblos fronterizos. Con la acción abnegada de estos paisanos, se extendieron los límites de la provincia, dando a las poblaciones seguridades, poseían coraje, conocían las faenas del campo, eran sobresalientes jinetes y boleadores. Tenían plena confianza en sus condiciones de verdaderos centauros. Sabían en rápido movimiento envolver el poncho en el brazo, sacar el sable y evitar un lanzazo, eran soldados gauchos, eran rebeldes de armas llevar, con todas sus imperfecciones fueron héroes, mucho le debe la patria a ellos, pobres, analfabetos y anónimos. La lucha contra los salvajes, no obstante haber muerto el temible cacique Cafulcurá y que Catriel había sido vencido por Lagos, prosiguió hasta 1884. Año que fue vencido Namuncura por el coronel Belisle, el cual lo hizo someter a la vida pacífica de la nación, celebrando un tratado de paz, donde se reconoció al cacique Manuel Namuncura, el grado de coronel del ejército, con uso de uniforme. De esta manera quedo terminada la campaña de la conquista del desierto, (que raro el autor no menciona el genocidio brutal que se cometió durante esa campaña) iniciada años antes por Alsina y proseguida hasta su total terminación por el general Julio Roca. Dando como resultado la recuperación de más de veinte mil leguas de tierras, para la civilización de la vida del pueblo argentino (para el autor esto es lo importante las tierras recuperadas, yo diría robadas y no el genocidio, increíble)…

 "...Hallá se inventa la historia y acá se escribe con sangre..." León Gieco

“…Hallá se inventa la historia y acá se escribe con sangre…”
León Gieco

 

 

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