La raíz CHARRÚA en la ética actual


Prof. Aída Cocchiararo

 

Cada año renace

En Salsipuedes el clamor

De rescate a la memoria

Y la sed de justicia

Para contarle a los hijos

La verdadera historia

 

La Ética Charrúa

La idea trasmitida durante siglos, en los libros de Historia uruguayos, fue que, los charrúas no tenían ética, ni moral, ni religión, eran salvajes como animales y tristes, y además que Rivera en 1831, en Salsipuedes los mató a todos; que sólo quedaron cuatro, que  fueron llevados a París y murieron allí.

El objetivo de este trabajo es, en parte, revertir esa idea y generar la necesidad de continuar revisando nuestras ideas, respecto a la cultura Charrúa, particularmente.

Algunas culturas indígenas han sido consideradas superiores y de éstas sí sabemos mucho, hay relatos, documentos, material en abundancia. Son las que habían logrado materializar su riqueza y fueron los que no resistieron el embate europeo. Su cultura estaba fundada en el TENER y al sacarles lo que tenían fueron dominados por los europeos. En cambio, las otras entre las que esta la Charrúa, eran civilizaciones del SER sin riquezas materiales .Su riqueza eran ellos mismos; independientes, soberbios, orgullosos, no toleran el dominio del otro, ni la presencia de los extranjeros en su territorio de caza.

A éstos, no los pudieron dominar los españoles, ya que el SER no se comercia, ni se  puede sacar. El único camino que encontraron fue el exterminio físico.

Los primeros españoles que llegaron a estas tierras, en sus crónicas de viajes, que enviaban al viejo mundo, se referían a los indios charrúas con particular reconocimiento a su valentía, su bravura y el hondo respeto a su tierra, su herencia sagrada y milenaria.

En nuestro país el trabajo de revisión; comenzó con las publicaciones en 1950, del historiador Acosta y Lara  y que  ha  llevado a un proceso de investigación y una serie de publicaciones que permiten una nueva lectura de documentos olvidados y una interpretación diferente.

Y cada vez mas, surgen por todo el país, nuevos grupos de personas que empiezan a unirse , a reconocerse y a reivindicar su origen , y adquiere cada vez mas fuerza, la raíz originaria y se hace cada vez mas débil el  discurso, de que no hay nada autóctono o indígena en Uruguay.

Cuando nos referimos a la “ética” hablamos de los hábitos de las costumbres que forman parte de un grupo social determinado y que se vincula con los modos de ser y el comportamiento deseable dentro del grupo que guía y orienta el accionar de cada uno.

Si nos analizamos como uruguayos y buscamos en nuestras raíces, para interrogarnos de donde surgen, como nacen nuestras costumbres, nuestros modos de ser, como se conforma nuestra identidad, nos van a surgir una serie de pistas interesantes.

No ponemos en duda, que una de las raíces claramente visible,nos viene de lo europeo y del catolicismo español.

En este aspecto podemos identificar comidas, formas de hablar, costumbres y festividades religiosas.

Pero hay otros aspectos, que no son netamente españoles.

La identidad no es sustentable sin libertad, eso nos legó el pueblo charrúa, su amor a la tierra, a esta tierra, que preservaron y respetaron durante miles de años, recogiendo sabidurías sobre su manejo de la flora, de la fauna, de los astros, de los alimentos, de las medicinas, de la sociedad. Sabidurías que aún hoy sobreviven en nuestra cultura popular, pero que día a día, son amenazadas por las consideradas culturas superiores, que  ponen en riesgo nuestro verdadero patrimonio cultural.

Desde el punto de vista religioso, los charrúas adoraban a la luna, y practicaban un ritual de presentación de los recién nacidos a la luna.

A través de testimonios orales recogidos, en  una recorrida, por diferentes instituciones educativas del país, pude constatar que ese ritual, sigue vigente y se sigue practicando en la intimidad de las familias uruguayas, y que curiosamente viven en la ciudad, no solo en zonas rurales, donde se podía suponer habría mayor influencia  indígena.

Su sistema de vida humanista, por sobre todas las cosas basado en el amor a la Tierra, a la libertad, sintiéndose dignos sin considerarse inferiores a nadie, se encuentra presente en nuestra cultura.

Son esos valores charrúas, los que sembraron el sentimiento de patria, marcando el rumbo histórico del pueblo oriental. Estos sentimientos fueron trasmitidos por las mujeres charrúas, no hay que olvidar que no había casi mujeres europeas. La Banda Oriental fue poblada por las mujeres charrúas que cumplen un doble papel activo en la Historia: es una madre libre y como el padre europeo generalmente no está, ella no solo alimenta y protege al niño sino que lo forma en los principios morales. Por eso la mujer charrúa sembradora de las virtudes humanistas puestas de manifiesto por nuestro pueblo.

 Fueron las antiguas abuelas, las hijas de la luna (Guidaí, en lengua originaria), las que mantuvieron la sangre charrúa al ser las sobrevivientes al exterminio. Ellas, las portadoras de la estirpe charrúa, fueron las que llevaron la voz eterna, invencible y guerrera que salvó la historia de su pueblo.

Según testimonios  recientes, de varios historiadores e investigadores de Artigas; él se forma como hombre, entre los charrúas, de ellos se nutre toda su grandeza moral. Su ideario federalista, no hay que buscarlo en Estados Unidos sino en la organización política de los pueblos Pampa, de los que formaban parte los Charrúas.

Cuando se oculta información, cuando no se dice la verdad se trata de anular la influencia del PODER CHARRUA, pero a pesar de todo, lo charrúa sigue presente entre nosotros, tal vez no en una forma conciente  y clara.

Charrúa significa los que van al frente, los guerreros, por rebeldes. “Así nos llamaron por no dejarnos jamás doblegar, por llevar los principios la libertad, la palabra y la lealtad a los nuestros, y sobre todo porque nuestros abuelos no permitieron establecerse ninguna misión jesuítica, motivo por el cual estuvieron condenados a una muerte anunciada desde el principio“, cuenta Rosa Albariño.(descendiente)

Cuando hablamos de que en el Uruguay hay “Garra Charrúa” no nos referimos al sentimiento que se les trasmitía a los jugadores de fútbol antes de entrar a la cancha sino a la fortaleza espiritual, a la dignidad, a la riqueza de valores vitales y morales.

Un poema de Alán Gómez dice “Lo charrúa está vivo en los hijos de sus hijos gauchos, en la memoria escondida, en las piedras y en la Salamanca, en el susurro de los arroyos, en las crecida bravías de los ríos, en el monte nativo que aún se regenera tenaz en el espacio que le dejan. Pero sobre todo está vivo en esos gurises ¡y en esas gurisas!! Que oyen un llamado antiguo e inexplicable y buscan a campo abierto los antiguos rituales de a caballo o frente al río” O en la frase del maestro Lena “En el mate que se brinda no  se lo oye pero está”

Los uruguayos somos el pueblo más tomador de mate del mundo, eso no lo heredamos de los europeos.

Lo charrúa está en la palabra empeñada, en la solidaridad con los más infelices, en rasgos de nuestra cultura rural sobreviviente, que a pesar del materialismo consumista que nos invade sigue estando entre los uruguayos. 

Los avances de la tecnología y los numerosos estudios realizados, recientemente, acercan datos interesantes que aportan mas pruebas de una presencia genética, que desautoriza, la idea de que en Uruguay, no hay indios.

La encuesta de hogares en 2006 del Instituto Nacional de Estadística, da como resultado 115.118 personas se identifican como indígenas, un 4,5%.

Este año se realiza un nuevo censo, donde se esta convocando a la población que reconozca, sin temor, ni vergüenza, la existencia de alguna abuela o abuelo indígenas, así como otros de ascendencia africana, esperemos a ver cuales son los resultados.

Uno de los marcadores genéticos típico en los charrúas, y lo más importante, de sus descendientes, incluso lejanos en el tiempo, tienen alta probabilidad de presentar en el  momento del nacimiento la llamada mancha mongólica;

lesión de la piel frecuente en los recién nacidos; existen estudios científicos y estadísticos acerca de la presencia de la llamada mancha mongólica en un porcentaje significativo de la población uruguaya.

La antropóloga uruguaya Mónica Sans y el Dr. Mañé-Garzón inician en 1985 una investigación en el Hospital de Clínicas se observó que el 41% de los niños presentaba la mancha.

En el CASMU la frecuencia de la mancha mongólica fue del 30%, lo que indica un valor de mestizaje del 28%. Promediando lo resultados de hospitales públicos y mutualistas privadas se obtuvo un promedio en la frecuencia de la mancha mongólica del 36% y un valor para el mestizaje del 37%. Esto significa que de acuerdo a este marcador genético algo más de un tercio de la población capitalina tiene un ancestro negro o amerindio.

Pero algo muy interesante sucedió en Tacuarembó, en el Hospital, la presencia de la mancha llegó al 50% de los recién nacidos y en la mutualista al 33%. Esto nos está hablando de un altísimo mestizaje en este departamento.

También señalemos que hay una correlación con el ingreso socio-económico. En Tacuarembó los niños que presentaban la mancha eran pertenecientes a un nivel socio-económico bajo. Y los que tenían valores menores, alrededor del 31% pertenecían a nivel socio-económico medio y alto. En la práctica se observa que es bastante fácil determinar quienes son descendientes de indígenas y quienes de africanos. La historia familiar que refieren las personas y ciertas características físicas como el pelo lacio o enrulado, el color de las palmas de las manos, etc. nos indican esa diferencia.

Se ha  visto que la mayoría de las personas que presentan incluso en edades avanzadas la mancha mongólica, son descendientes de indígenas y la mayoría de ellos refiere que descienden específicamente de indios charrúas.

Otro rasgo biológico estudiado  es el diente de pala: Se le llama así a una concavidad de la cara interna de los dientes incisivos que presentan el aspecto que se ha llamado forma de cuchara o pala. La concavidad interna de los incisivos, principalmente de los superiores, se puede detectar palpando con el dedo índice y observando que en vez de ser la cara interna del diente, plana, es algo ahuecada.Genéticamente este rasgo del diente en pala es como la mancha mongólica. La existencia del diente en pala no se trasmite, según se ha observado, a descendientes de indios muy alejados en generaciones pero es un rasgo esencialmente indígena. En un estudio realizado en el Hospital Pereira Rossell la frecuencia del diente en pala fue del 29% con relación a la población general de niños. Considerando la fórmula de Berstein el grado de mestizaje sería del 24%.

La consecuencia es que se puede asegurar que aproximadamente la cuarta parte de los niños atendidos en el citado hospital tienen un ancestro indígena.

Nuevamente se plantea el problema de quiénes son los descendientes de charrúas y no de otros indígenas. El principal elemento a tener en cuenta es la historia familiar, donde generalmente un abuelo es de origen campesino y alguno de sus padres también procede igualmente del interior de la República.

La fisonomía o somatotipo de los familiares que se supone son los descendientes de los charrúas: color de piel característico cobrizo-bronceado-oscuro, somatotipo más bien delgado y fuerte, cara más alargada que redonda, ojos algo más pequeños que lo común, pómulos algo salientes aunque no demasiado, pelo lacio, generalmente negro y grueso, etc.

En los casos de mestizos que tienen su origen por ejemplo en una india charrúa que se une a un blanco en 1750, al año 2000 han pasado seis o siete generaciones y es probable que todos quienes se han unido al primer descendiente sean blancos. Entonces algunos rasgos no aparecerán y el somatotipo también podrá ser diferente. Pero en la práctica podemos verificar la descendencia indígena por algún recuerdo que tenía esta persona trasmitido por sus padres o por la persistencia de alguno de los diferentes marcadores genéticos que pueden mantenerse aún a tanta distancia.  Otro rasgo estudiado es el de las huellas digitales

De los estudios realizados en nuestro país, por los antropólogos Mónica Sans y Horacio Solla se pueden consignar algunos resultados:

En el Hospital Pereira Rossell se encontró un 15% de arcos, 37,5% de presillas, 49,3% de verticilos.

Es aceptado que en la raza negra predomina el tipo de huella digital llamada arco, en los caucásicos la presilla, y en los amerindios y asiáticos los verticilos.

En la práctica se ve  algo muy importante: no todas las personas que presentan verticilos son descendientes de indígenas o de asiáticos Pero por el contrario también se puede ver algo significativo que relaciona los verticilos con los antepasados indígenas.  Se  observó que en unos 18 casos de personas que ciertamente eran descendientes de indígenas, principalmente de charrúas, todos ellos presentaban verticilo en sus dedos. Algunos, como el caso de Bernardino García, el bisnieto del cacique Sepé, presenta verticilos en los 10 dedos de la mano.

Por lo tanto, este indicador de los verticilos resulta útil cuando se trata de confirmar, siempre que existan otros indicadores positivos que una persona tiene antepasados indígenas o charrúas según sea la historia familiar y el somatotipo al que ya se hizo referencia.

Algunas curiosidades mas para analizar de nuestra identidad como uruguayos, muy tempranamente en la historia se separa el estado de la iglesia. ¿Por qué se pudo llevar esto adelante? ¿Por qué el pueblo aceptó esto tan fácilmente  y se defiende la idea de laicidad y tolerancia?

Sin dudas que este tipo de sentimiento no viene de la raíz europea, intolerante y católica a ultranza.

Arriesgo a sostener que se parece a los campamentos charrúas donde todos eran bien recibidos y tratados con respeto, que se parece al campamento de Ayuí, en la gesta antigüista donde conviven todos pacíficamente.

¿Por qué es que los uruguayos repartidos por todo el mundo sienten tanta nostalgia de su tierra natal?

Tal vez la respuesta esta en el amor al suelo natal que trasmitían nuestros ancestros indígenas, quienes sostenían la idea, de que al morir el espíritu regresa a la tierra en la que nació y que acompaña y cuida a los suyos.

Tratar de sintetizar todo lo que no se ha dicho sobre nuestras raíces es imposible, sólo hay posibilidad de generar la curiosidad  que lleve a buscar, a investigar y a reflexionar, y que cada uno encuentre su respuesta

La sociedad en la que vivimos nos está llevando  a la desesperanza, y a la perdida del sentido de vivir, por eso creo que es imprescindible rescatar los valores humanos que tenemos y fortalecernos.

La propuesta frente a esta sociedad materialista, consumista e individualista, es seguir el camino que señaló el charrúa, luchar sin descanso por la libertad, la dignidad, la propiedad colectiva de la tierra, la unión que te hace más poderoso, la tolerancia y respeto al que piensa distinto, el amor a la naturaleza y a la vida en todas sus manifestaciones.

Inchalá, ¡¡Basquadé!!

Confiados, crédulos

Defensores de la madre tierra

Intentan una y otra vez

Borrar su memoria

Pero porfiados una vez más

Reviven su historia.

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4 Respuestas a “La raíz CHARRÚA en la ética actual

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