YACARE CURURU LA ESPERADA Y TAN TEMIDA VENGANZA CHARRUA


Primera parte: abarca la muestra de documentos que luego mas adelante analizaremos con relatos e investigaciones.

1832-06-21-Foja 1-T-José Navajas informa al Presidente Rivera sobre operativo contra charrúas y muerte de Bernabé Rivera a manos de los indios.

Rincón de Cuareim sobre el Uruguay

Junio 21 de 1832

El que firma participa al Excelentísimo Señor Presidente de la República que hace cinco días marchó el Señor Coronel Don Bernabé Rivera con una fuerza compuesta de los capitanes Don Rosendo Velazco, Don Máximo Arias, Teniente Don Fortunato Silva y Don Roque Viera y sesenta individuos de tropa a perseguir sobre el Cuaró al Indio Agustín Napacá, único de los Misioneros sublevados que a la cabeza de cuarenta hombres perturbaba la tranquilidad de este Territorio.

En este momento se ha reunido al infrascrito el Capitán Don Máximo Arias herido de un lanzazo en la tetilla izquierda con el Teniente Don Fortunato Silva y cuarenta hombres, y comunicando la funesta noticia que habiendo atacado antes de ayer al rebelde Napacá en la Costa de Cuareim frente a Yarado lo obligaron a refugiarse en la frontera brasilera arrojándose al dicho arroyo hiriéndoles algunos individuos, y que habiendo sabido el Señor Coronel Rivera que los charrúas se hallaban en un potrero distante cuatro leguas de aquel punto dispuso atacarlos, como efectivamente lo verificó en la mañana del día de ayer, poniéndolos primeramente en dispersión, más que habiéndose reunido cargaron sobre la fuerza que comandaba el Coronel Rivera y fueron derrotados ayer como al medio día, falleciendo en la derrota nuestro bravo e irreparable Coronel Rivera, Comandate Don Pedro Bazán, Alférez Don Roque Viera y nueve soldados. Que el Capitán Don Rosendo Velazco pasó al otro lado de Cuareim con cinco soldados a una entrevista con el Señor Coronel brasilero Don Bento Manuel Riveiro de orden del finado Coronel Rivera, antes de ayer, y que no habiéndose incorporado el Capitán Arias, supone que podrá verificarlo en este punto.

El infrascrito de orden del finado Señor Coronel se halla acampado en este Rincón en custodia de las numerosas caballadas tomadas, con sesenta y dos individuos de tropa a los que se hallan incorporados cincuenta y cuatro de los naturales y familias que se han recogido en el pueblo de Bella Unión y sus inmediaciones mas en los que no puede fundar ninguna confianza. Por consecuencia, cree no deber emprender ninguna operación sobre los dichos charrúas porque quizá con ello expondría a perderse cuanto se halla a su cargo; y ha tomado todas las medidas de precaución para asegurar aquellas y permanecer en este punto hasta que el Excelentísimo Señor Presidente a quien se dirige determine lo que tenga por conveniente.

Al comunicar esta desagradable noticia reitera su profundo respeto al mismo Excelentísimo Señor.

José María Navajas

Al Excelentísimo Señor Presidente de la República Don Fructuoso Rivera”

188-FOJA 1-CARTA DE NAVAJAS

CARTA DE RIVERA CON ESPERANZA DE QUE BERNABE SIGA CON VIDA

1832-06-22-T-Foja 1

 

“Rincón de Cuareim en el Uruguay Junio 22  de 1832

El parte que el infrascrito dirigió ayer al Excelentísimo Señor Presidente sobre el funesto acontecimiento ocurrido al Señor Coronel Rivera con los Charrúas, fue trasmitido tal como se le comunicó por el Capitán Don Máximo Arias a su llegada: más examinando a cada uno de los individuos que se hallaron en la desgraciada empresa y aún al mismo Capitán, sobre la existencia del Señor Coronel puede concebirse alguna esperanza, aunque en todo lo demás se hayan contestes: ninguno puede asegurar que nuestro infortunado Coronel feneciese en la (acción-derrota), solo se deduce por la averiguación hecha que lo vieron rodar  y  salir a pie al frente de su caballo, que en este estado lo bolearon y cayó en tierra y alcanzándolo dos Charrúas que le seguían más inmediatos, le tiraron dos lanzazos en cuyo momento, vieron hacer al Señor Coronel un movimiento con la mano; y sin repetirle otros golpes fue rodeado  por más ocho o diez salvajes que permanecieron largo rato en el mismo punto. Puede ser que los bárbaros, a pesar de su rústica sed de venganza, no lo concluyesen en el acto y pudiendo reflexionar cuanto les valdría conservar en su poder aquel importante Jefe vivo, se hayan solo apoderado de su persona o cuando más con algunas heridas.

El que suscribe aunque manifestó al Excelentísimo Señor Presidente la difícil posición en que se hallaba para operar contra los Charrúas por las razones que indicaba, como asimismo por haber comunicado el Alcalde de Belén que los refugiados en el Entre Ríos intentaban pasar a sorprender dicho pueblo, como se observa en la nota que se adjunta, y que no será difícil puedan intentarlo alentados con el fallecimiento del Señor Coronel, destacó dos partidas que recorriesen aquella costa que contuviesen cualquier desorden y le diesen prontos avisos al infrascrito sobre los Charrúas ha dirigido bomberos para tener conocimiento de la posición que ocupan y examinar los cadáveres en el campo de la (acción-derrota) y en esta forma (acia?) deber esperar las órdenes que el Superior Jefe a quien se dirige tuviese a bien impartirle. Acaba de llegar a este punto el Mayor Don Bernabé Magariños quien aunque reitera las mismas sospechas sobre los fugados al Entre Ríos, nada asegura de probable; y  habiéndoles manifestado el Señor Comandante Conti y el dicho Mayor Magariños que cada uno con una partida que les ponga a sus órdenes pasaran el 1º al punto del Salto y el 2º a Belén, en donde vigilarán la tranquilidad y comunicarán al infrascrito sin pérdida de momentos las noticias oportunas,  ha admitido la proposición y puesto a su disposición las partidas compuestas de diez hombres cada una con las que deben marchar hoy a los destinos arriba indicados. En la

confianza que por la parte que mira a Entre Ríos será observada como corresponda, sin otros motivos de sospecha, el que suscribe ha determinado marchar con la fuerza que comanda en dirección al Campo donde tuvo lugar la infausta empresa del Coronel Rivera, para cerciorarse si este benemérito Jefe existe y en este caso proponer a los salvajes cualquier premio por su rescate; y si desgraciadamente falleció, buscar y recoger sus preciosos restos para que al menos puedan merecer las demostraciones de gratitud y sentimiento que le tributarán sus compatriotas y que sus compañeros puedan siquiera bañarlo con sus lágrimas.

A efecto de lo que deja indicado ha cometido y recomendado la tranquilidad y seguridad del Pueblo de Bella Unión a Don Fernando Tirapare y algunos Corregidores que han acreditado su adhesión a la causa del orden; deja colocada en Paispaso una guardia a cargo del Misionero José Antonio Enboca [sic] y ocho hombres que han merecido la confianza de los arriba indicados: al Teniente Don Santiago Labandera con veinte hombres al cuidado de las caballadas, ganado y familias; y al infrascrito marchará con  la demás fuerza, llevando consigo los naturales, recogidos capaces de tomar armas, para destinarlos a los servicios que sena necesarios, entando en expectativa de su conducta y comportación.

El que firma según deja manifestado está persuadido que nada arriesga en su determinación en virtud de las medidas tomadas y en esta inteligencia, va marchar mañana y del resultado de su jornada, comunicará inmediatamente al Jefe a quien lo participa, lo que ocurra. Con este motivo aprovecha la ocasión de reiterar al Excelentísimo Señor Presidente a quien se dirige su mayor respeto y sumisión.

José María Navajas

Al Excelentísimo Señor Presidente de la República Brigadier Don Fructuoso Rivera

1832-06-25-T

 Magariños envia carta a Rivera donde le informa que no hay vestigios de sangre de Bernabe.

“Belén, Junio 25/832

 

Excelentísimo Señor Presidente

Concluía de oficiar a Vuestra Excelencia los adjuntos cuando acaba de llegar la noticia que apresuradamente transmito a Vuestra Excelencia. Después del fatal suceso del día 20 sobre el Rincón de Yacaré Cururú, y que todos juzgaban que el Valiente Coronel Don Bernabé Rivera cubierto de gloria había [tachadura] pasado al templo de la inmortalidad, hoy acabamos de recibir la consoladora noticia de que los bomberos que fueron a reconocer el campo, adonde fue aquel malhadado momento, no han encontrado el cadáver del dicho bravo Coronel, sino los de los intrépidos Comandante Don Pedro Bazán, Teniente Don Roque Viera y otros tres más, y que ni aún había vestigios [sic] de sangre en el lugar adonde fue rodeado (el señor Coronel), por cuya virtud, se le juzga prisionero, pues absolutamente hay quien afirme que le vio morir, sino conjeturas por habérsele visto caer al suelo de una rodada, voleado a pie y luego rodeado por los salvajes, que a gritos pronunciaban su nombre como expresando su alegría. Un individuo que también llegó de los últimos dispersos afirma, que él vio caer al Señor Coronel de la rodada, que le ofreció las ancas de su caballo para salvarlo y no quiso hacerlo, gritando a sus fuerzas que volviesen cara las que no fue posible rehacer, y alcanzado por los salvajes en el momento que el Señor Coronel ganaba al Monte, fue voleado por los salvajes a pie y lo hizo caer, siendo rodeado por todos ellos, sin que hubiese alcanzado a ver se le tirase ningún vote de lanza, retirándose después los charrúas para el centro y ganando Yacaré Cururú, adonde dicen existían y donde regularmente les dará alcance el Sargento Mayor Navajas que con sus fuerzas marchó en la madrugada del 24.

Esta noticia que no puede dársele un carácter positivo, pero que abunda en pormenores, que arroja la idea de que existe prisionero, está casi apoyada por todos los que le acompañaron y el deseo de que así salga (positiva) y – de que consuele el sentimiento general, me hace transmitirla a Vuestra Excelencia tal cual corre, dando al mismo tiempo que el pésame, cierta esperanza, que no carece de fundamento.

Reitero a Vuestra Excelencia mi cordial afecto, estimación y respeto.

Bernabé Magariños

 

Excelentísimo Señor Presidente de la República

DOCUMENTO 188-4- Transcripción

Rivera detalla a Laguna muerte de Bernabe Rivera.

 1832-06-28 (LAS FOTOS  DE ESTOS DOCUMENTOS FUERON TOMADAS POR REPROGRAFÍA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL)

“Señor Don Julián Laguna.

Mi apasionado amigo.

Escribo a usted oficialmente para que se venga a este punto, y haga también que regrese el Jefe Político de San José con su partida, pues la dispersión de esos malvados parece indudable; aquí hay algunos de ellos que se han presentado, y el que mató al Teniente de Policía del Colla, también ha sido preso.

Amigo, qué golpe ha recibido mi corazón, y qué pérdida acaba de hacer la Patria. El pobre Bernabé después de haber concluido y asegurado todo aquello del Uruguay y en los momentos que iba a regresar a Tacuarembó, tuvo noticias del paradero del pequeño resto de charrúas. Salió a buscarlos con una partida de 30 hombres, y los halló en el mismo número. Los persiguió tenazmente después de haberles tomado las familias, y consiguió alcanzarlos pero ya con muy pocos de su partida, y con los caballos muy pesados. Los indios se vieron acosados, y vieron que los que los perseguían eran muy pocos y en caballos cansados, y se resolvieron a pelear con resolución. Perdimos dos oficiales y nueve hombres, y perdimos amigo mío, seguramente a Bernabé que tuvo la desgracia de rodar, y quedar en poder de los bárbaros.

¡Paciencia! Yo quedo algo enfermo, y deseo que llegue usted aquí cuanto antes porque lo necesito mucho.

Su afectísimo amigo y servidor que su mano besa

Junio 28 de 32

Durazno

Fructuoso Rivera”

Saquen sus propias conclusiones de los documentos impresionantes sobre la justa venganza Charrua sobre Bernabe Rivera.

Fin de la primer parte…

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