LOS PRIMEROS DESAPARECIDOS Y EL PRIMER DICTADOR


Los primeros desaparecidos en Uruguay no fueron culpa de la dictadura de los años 70.

LA MATANZA DEL SALSIPUEDES

Al crearse el nuevo estado, por 1830, y ya antes de aprobada la primera constitución del Uruguay ese mismo año, se concibió el proyecto de aniquilar a la única tribu organizada del país en ese momento, los charrúas. Los estancieros se quejaban de los gauchos delincuentes y de las incursiones de los indios, que robaban las caballadas y el ganado. Varios personajes del primer gobierno de la República coincidieron en la necesidad de una política de aniquilamiento de los charrúas. Había que organizar el país según la ley y el orden, había que dar seguridad a los estancieros que pedían mayor control y vigilancia por parte de la autoridad central para que su explotación pecuaria pudiese ser rentable y prosperase sin contratiempos. Había que domesticar el interior todavía turbulento, amenazado tanto por los gauchos delincuentes como por los indios que saqueaban el ganado. Tal vez los estancieros se quejasen más de los gauchos bandidos que de los propios indios, pero éstos en particular fueron considerados inasimilables. Si bien se pensó por parte de algunos rodearlos y llevarlos a la Patagonia (un proyecto inicial parecido al de los SS de embarcar todos los judíos a Madagascar) o empujarlos hacia el Brasil, prevaleció el criterio de su eliminación lisa y llana.

 carta Rivera a Laguna

10 de marzo de 1831, desde Durazno, Rivera escribe a Laguna

Los charrúas, una etnia de cazadores nómades, eran los pobladores originales del territorio, conservaban su idioma y se desplazaban en grupos por las zonas de Río Grande y de la Banda Oriental. El flamante primer Presidente General Fructuoso Rivera, instado por otros miembros del Superior Gobierno, decidió hacer con ellos un castigo ejemplar. En abril de 1831 se encaminó en persona, rodeado del ejército nacional, hacia la región donde merodeaban los charrúas.

Organizó con todo cuidado un operativo de genocidio sin atenuantes. La trampa final consistió en atraerlos, infundiéndoles la mayor confianza y asegurándoles su buena disposición y amistad hacia ellos, a un terreno conveniente para llevar a cabo una acción de sorpresa en su contra. Los invitó a juntarse con él para discutir el plan de un supuesto robo de ganado en el Brasil. Los indios llevarían a cabo el secuestro. El Presidente prometía darles cobijo a su vuelta dentro de su recién inaugurada jurisdicción territorial. Pese a los recelos de algunos caciques, los charrúas aceptaron al fin reunirse con el Presidente y el ejército en las puntas del Queguay, en los potreros del arroyo Salsipuedes.

 10 de marzo de 1831, desde Durazno, Rivera escribe a Laguna1

10 de marzo de 1831, desde Durazno, Rivera escribe a Laguna

El general Julian Laguna otro asesino y responsable de la masacre contra los Charruas.

Antes de atacarlos, las tropas que los cercaban se apoderaron de sus armas y caballos. Un escuadrón se lanzó veloz sobre las chuzas y algunas tercerolas de los indios., apoderándose de su mayor parte y arrojando al suelo bajo el tropel a varios hombres. Apenas el Presidente, cuya astucia se igualaba a su serenidad y flema, hubo observado el movimiento, dirigiéndose a Venado, el cacique principal, le dijo con calma: “Empréstame tu cuchillo para picar tabaco.” El cacique desnudó el que llevaba en la cintura y se lo dio en silencio. Al recogerlo, el Presidente sacó una pistola e hizo fuego sobre Venado. Esta era la señal convenida para el ataque y la matanza. El segundo regimiento buscó su alineación a retaguardia de los que habían avanzado sobre las chuzas, y los demás escuadrones, formando una gran herradura, estrecharon el círculo y picaron espuelas al grito de “Carguen” y con sus sables y bayonetas los sorprendieron y comenzaron a atacarlos en su campamento y ahí mataron tanto a hombres como a mujeres y niños sin consideración ni piedad. Los sobrevivientes fueron hechos prisioneros y llevados a pie casi trescientos kilómetros hasta Montevideo, los hombres con las manos atadas a la espalda, y repartidos entre algunas familias de pero que no tenían recursos para comprar esclavos.

 El 28 de marzo de 1831, Rivera revela a su amigo Julián de Gregorio Espinosa el plan contra los charrúas, en una misiva rotulada confidencial

El 28 de marzo de 1831, Rivera revela a su amigo Julián de Gregorio Espinosa el plan contra los charrúas, en una misiva rotulada confidencial.

El Uruguay como país nació de un genocidio. Ni siquiera se pensó moderar la matanza con la creación alternativa de reservaciones u otros dispositivos que asegurasen si no el mantenimiento de la cultura indígena al menos la supervivencia de los individuos. No: todo el territorio, sin falta, bastante disminuido es cierto por los robos del Brasil, debía ser para los blancos explotadores del agro. La ignorancia del genocidio o la visión etnocéntrica que han mantenido los historiadores durante el pasado siglo y medio es un índice de cierta capacidad de destruir sin miramientos, de eliminar al otro en tanto diferente, que recubre a los sacrificados de un olvido impasible, como la condición de nuestra misma existencia.

 

Hoy sólo queda el lugar común de una estúpida y fraudulenta metáfora de la “garra charrúa” que hipostasia lo desaparecido y lo aniquilado. ¿Donde están los indios? “Esto de indio no está dando,” decía hace poco un aborigen disfrazado de tal en una fiesta criolla.

 La tercera carta, fechada en el Campo, el 5 de abril de 1831

La tercera carta, fechada en el Campo, el 5 de abril de 1831

La tercera carta, fechada en el Campo, el 5 de abril de 1831

Para completar el bochorno, se ha erigido un falso indio vestido por José Zorrilla de San Martín, un artefacto de museo con algunas hermosas estrofas basadas en sonidos autóctonos del guaraní que ilustran los nombres de la flora y de los lugares nativos. Pero esa nostalgia blanda y sentimental por un indio muerto le otorga una madre blanca. Es un indio travestido desde una perspectiva etnocéntrica, un indio de ojos celestes, un Al Jolson, atractivo según el gusto cursi y supremacista de colonizadores asesinos.

Monumento al ejecutor del genocidio en el frente de la terminal Tres Cruces de Montevideo, en el corazon de la capital uruguaya.

 

Monumento a los últimos Charruas, perdido debajo de un

árbol en un parque del ” Prado ” de Montevideo

– FRUTILLA DE LA TORTA –

 

 

En Uruguay somos civilizados porque matamos a todos los salvajes.

 

En el artículo editorial de El País de Montevideo (19 de abril de 2009, El Charruismo), el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, reacciona contra la reivindicación de los charrúas y, sin advertirlo, nos da las claves de una mentalidad que gobernó por dos períodos y que siguió influyendo en la ideología de un vasto grupo social durante décadas.:

 

El doctor Sanguinetti afirma que “no hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma, ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente les describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y les enfrentó a la sociedad hispano-criolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”.

 http://www.taringa.net/posts/info/4366406/La-Garra-Charrua-murio-en-1831.html

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9 Respuestas a “LOS PRIMEROS DESAPARECIDOS Y EL PRIMER DICTADOR

  1. Sanguinete sos culpable del genocidio indígena en Uruguay ya que aceptas la decisión del Pte Rivera tu antepasado presidencial.
    Que todos los uruguayos sepan la verdad de las cosas !

  2. Hola , creo que el Señor ex presidente se avergüenza de su antepasado apañando la soberbia Y crueldad del desaparecido “Rivera”que fuera un asesino con todas las letras, creo que esta bien su estatua donde esta lo que no me parece que este bien, que no tenga ninguna placa diciendo sus barbaries y atrocidades

  3. Me interesa saber sobre la foto de los cuatro charrúas encadenados. Supuestamente son los llevados a Europa. Pero no me cuadran los años, ya que el primer daguerrotipo se hizo en 1839. De donde salió esa foto? Si alguien tiene una respuesta, le agradecería, me ayudara.

  4. Pingback: Salsipuedes, una traición y una masacre - Historias de la Historia·

  5. TODO ESTO ME DA VERGUENZA AJENA PERDON A ESTOS HERMANOS TRAICIONADOS POR LOS DE MI RAZA PERO NO DE MI HONOR DEBERIA ERRADICAR EL NOMBRE DE TODOS ESTOS GENOCIDAS DE TODO EL TERRITORIO NACIONAL O DE LO CONTRARIO ABAJO DE SUS NOMBRES AGREGARLE GENOCIDA DE LA NACION CHARRUA…

  6. Pingback: #Uruguay: Salsipuedes, una traición y una masacre | Trinchera de nuestra América·

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