Bernardino bisnieto de Sepé, el último cacique charrúa


El ultimo y unico Charrua con descendencia directa del cacique Sepe Aqui veremos fragmentos de un articulo publicado por la periodista sanducera Carol Guilleminot a quien lamentablemente aun no conozco personalmente pero si quiero felicitarla por tal articulo del cual se desprenden distintos puntos de vistas sobre organizaciones que supuestamente velan por las condiciones de los descendientes indigenas en este pais pero que hay realmente detras de todo esto?¿ sinceramente no lo se, pero si lo sabe Eduardo Picerno quien de alguna manera nos aclara un poco este tema.. foto publicada en articulo de Carol Guilleminot Hubo un tiempo en que los indios pisaron, amaron, rieron y lloraron en este suelo.  Hubo una época en que aportaron sangre, fuerza y coraje a la gesta por la independencia. Luego fueron exterminados, apartados de la historia oficial y olvidados. Hubo un día en que un hombre joven vio partir definitivamente a su anciano padre sin saber que para él sería un nuevo principio. Ese fue el día en que Bernardino se enteró que por sus venas corría sangre charrúa. Y decidió ser indio. Hospitalario, agasajador, un poco taciturno y muy digno. Tremendamente orgulloso de su raza y de ese sentimiento que nace de los más íntimo buscando palabras –-que no siempre encuentra—para trasmitirse. Así es don Bernardino García, bisnieto de Sepé, el último cacique. Nació en Rincón de Tranqueras, hace 61 años.  En dicho paraje, ubicado en las inmediaciones de la desembocadura del arroyo Tranqueras en el río Tacuarembó Chico, trascurrió su niñez y desde temprana edad trabajó en el campo. Sólo hizo primer año de escuela y allí aprendió a escribir su nombre y leer un poco. La suya fue una infancia de pies descalzos, tamangos de cuero de vaca y alpargatas que debían durar un año. Su vida cotidiana estaba ligada al trabajo de la chacra de sus padres, que plantaban y enfardaban tabaco para luego venderlo a una empresa que operaba en Tacuarembó. Allí también transcurrió la juventud de Bernardino y le tomó gusto a la vida sin encierros, a los horizontes amplios,  el trabajo duro y la caza en el monte.

“No me pida que se lo explique”

Bernardino forma parte de la estirpe charrúa de Tacuarembó, siendo la suya la última familia de charrúas que existió en el Uruguay, la que incluso fue objeto de una investigación publicada por la Universidad de la República. “Yo no sabía que era indio, pero ahora es algo que llevo en el alma. No me pida que se lo explique. No se por qué. Será porque siempre me gustó seguir la tradición. Hay algo en todo esto que me atrae. Algunos me preguntan si lo llevaré en la sangre. No sé, ni yo mismo me explico bien por qué lo hago”, dice al buscar una justificación a su decisión concienzuda de no ocultar su ascendencia y, aún más, exhibirse públicamente vestido como un charrúa en ciertas ocasiones especiales. http://mx.sevenload.com/shows/Historias-y-leyendas/episodes/l4SxowG-Sal-si-puedes-Genocidio-Indigena-1-Parte http://mx.sevenload.com/shows/Historias-y-leyendas/episodes/S7HXLXu-Sal-si-puedes-Genocidio-Indigena-2-Parte Nació en Rincón de Tranqueras, hace 61 años.  En dicho paraje, ubicado en las inmediaciones de la desembocadura del arroyo Tranqueras en el río Tacuarembó Chico, trascurrió su niñez y desde temprana edad trabajó en el campo. Sólo hizo primer año de escuela y allí aprendió a escribir su nombre y leer un poco. La suya fue una infancia de pies descalzos, tamangos de cuero de vaca y alpargatas que debían durar un año. Su vida cotidiana estaba ligada al trabajo de la chacra de sus padres, que plantaban y enfardaban tabaco para luego venderlo a una empresa que operaba en Tacuarembó. Allí también transcurrió la juventud de Bernardino y le tomó gusto a la vida sin encierros, a los horizontes amplios,  el trabajo duro y la caza en el monte. Fue recién en 1982 cuando Bernardino comenzó a “moverse” para buscar documentos, intentar conocer la historia familiar y, en definitiva, enterarse de quién era. Es así que ha ido atesorando libros, fotocopias y anécdotas sobre su linaje. Entre ellas guarda con especial aprecio “la fotito del finado Sepé”, como llama a la fotocopia de un retrato del último de los caciques charrúas que pisó suelo oriental: su bisabuelo.

Entusiasmo familiar

Bernardino, que aparenta tener un carácter taciturno y suele vérselo como sumido en sus pensamientos, cambia completamente cuando habla del tema indígena. Se sienta erguido, mueve las manos, se emociona. No para de hablar, salvo cuando empiezan a hacerlo su esposa o su hija Luján, que le ganan por lejos. La familia está verdaderamente entusiasmada con su condición de descendientes de charrúas y hasta una nieta desfiló junto a él en una de sus apariciones públicas, detalle sumamente significativo que lo llena de sano orgullo. Algo similar ocurre cuando, parado en la puerta de su casa se arma un cigarro, mete la mano en el bolsillo de la camisa y saca un carné que lo identifica como socio honorario y vitalicio de la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa (ADENCH). “Este carnecito es un documento para mí porque hay mucha gente que duda que yo sea realmente descendiente de Sepé”, dice. Sin embargo, Bernardino y los suyos sienten que la sociedad en general no recuerda como debiera nuestro pasado indígena. “Precisándola muchas veces, a mí nadie me ha dado una mano. Tengo entendido que los charrúas fueron gente muy judiada y yo saco las cuentas que ha de ser por eso que hay gente que parece que me tuviera bronca. Veo que no aceptan el charrúa, pero para mí esto es un orgullo”, afirma. Y en esta línea de pensamiento, supone que tal vez será por eso que “en Tacuarembó –departamento en el que los estudiosos sitúan la mayor cantidad de población descendiente de charrúas, aunque Bernardino no conoce a ningún otro a excepción de sus propios hermanos—parece que a nadie le interesa el tema”. Pero quienes son realmente los que integran ADENCH?¿ Eduardo Picerno nos aclara y da su punto de vista en este tema de relacion entre Bernardino y ADENCH Esta bastante bien documentado lo de Carol. Pero Bernardino, que dice exhibir con  orgullo un carnet de ADENCH, si supiera que allí lo desprecian, el mismo Presidente Jose Rodríguez ha dicho que él no era digno de representar a la Institución, además se le eliminó  de socio de Honor, etc. mejor le valdría a Bernardino acercarse a personas más justas y honestas .Porque quienes están hoy en esa institución  de pseudos descendientes, lo que  buscan es protagonismo personal, viajar gratis por el Fondo Indígena ( y de paso visitar algún fa miliar que viva allá por Venezuela),, conseguir algún cargo, etc. No cumplen  el estatuto que dice que lo principal es atesorar la memoria charrúa y difundirla. Han querido que por Ley se le llamara al 11 de Abril: día de la RESISTENCIA CHARRUA, lo  mismo que dijo Rivera cuando hizo el parte de Salsipuedes. Se imagino todo lo que tuve que hablar en el Parlamento para que abandonaran esa idea, máxime que mi libro se titulaba en forma totalmente opuesta: “El Genocidio de la Población Charrúa”. Bueno, esto es así como todo lo que está en el libro. La verdad., “Caramburú”, la mayor alegría Sin embargo, no todo son sinsabores y se alegra muchísimo cada vez que suena el teléfono de su casa  y lo llaman desde Montevideo e incluso de Francia para felicitarlo luego de alguna de sus apariciones públicas. Una vez posó para un escultor interesado en la temática charrúa y hace algunos años fue convocado por la profesora Nora Castro, quien impulsaba que el Instituto Nacional de Colonización les diera tierras en Tacuarembó a los descendientes del cacique Sepé, lo que no tuvo andamiento. Lo cierto es que este humilde tacuaremboense tuvo una de sus mayores alegrías el día que le regalaron el “Caramburú”, su caballo. “No tenía un caballo hasta que hace dos años una escritora francesa que hizo un libro sobre Vaimaca me regaló el Caramburú. Lo mejor que podían haberme regalado es un caballo. Me lo han querido comprar, pero no lo vendo. Va a morir de viejo”, asegura. Como los pájaros Al preguntarle qué le gustaría hacer  cuando se jubile, no duda en responder: “Salir caminando, también tener una chacrita. Sueño con irme al campo y si me acompañan los gurises (sus nietos), mejor. Me siento más a gusto al aire libre que en casa”. Y  llegado este punto de la charla, aboga para que saquen los restos de Vaimaca Peru del Panteón Nacional y, sin querer, este hombre — que con un cuero de venado que le regalaron hizo un quillapi, armó una lanza de tacuara y cada vez que se viste “como charrúa” le pide un deseo a cada una de las tres plumas que coloca en su cabeza– se emociona y emprende la siempre dificultosa tarea de definir el concepto de libertad. “Los indios siempre han querido ser libres, no estar encerrados como delincuentes. Me gustaría que, hoy o mañana, el día que muera no me lleven para ningún lado, que me dejen en tierra y todo ocurra como tiene que ocurrir, como Dios manda. Los huesos de Vaimaca tampoco pueden estar encerrados entre rejas”, dice. Y quiere decir más, pero no encuentra cómo y entonces recurre a sus conocimientos de hombre de campo y llega, naturalmente y sin saberlo, al símil perfecto. “Cuando se caza  un pájaro, puede ocurrir que uno le ponga comida en la jaula y él se resista a comer. Y no come, prefiere morirse. Los indios nacieron y se desarrollaron en el campo, siempre quisieron ser libres”. Es que el hombre, como el pájaro, cuando conquista la libertad ya no puede retroceder. Vivir sin ella no es posible http://w3.mixplay.tv/espanol/videosonline/home/Indios-Charruas/258950.php?playcontent

…en la escuela 29 de tiatucura, una alumna muestra este articulo q consegui sobre Bernardino Garcia bisnieto de sepe, de la periodista sanducera Carol Guilleminot y subi al blog, que orgullo!

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5 Respuestas a “Bernardino bisnieto de Sepé, el último cacique charrúa

  1. muy orgulloso de ser hijo de bernardino, es el unico desendiente de charruas que le da los hevos para salir a la calle y no negar su raza

  2. Pingback: UNA PERDIDA ENORME, SE NOS FUE BERNARDINO GARCIA | Nación Charrua Artiguista·

  3. Hola , mi nombre es Eduardo,tengo 39 años y soy uruguayo, vivo fuera de mi pais dese hace ya 10 años, nuna me enseñaron la verdad de los hombres dueños de nuestra tierra, los indigenas, siempre me he sentido muy cerca de esta gente, a pesar de no conocer a ninguno de ellos, tengo en mi corazon y mi mente un lugar muy importante que ocupan , con mucho orgullo y vergüenza a la vez, ojala pudiera saber que los ultimos descendientes de charruas vivan y se les respete como ellos se merecen. les deseo salud, paz y sobre todo, LIBERTAD.

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