(Sideroxylon obtusifolium)
Ricardo Carrere, febrero 2011
En Uruguay hay un importante
número de especies de árboles
y arbustos indígenas que solo
se desarrollan en pequeñas
áreas del país, por lo que son
desconocidas para la mayoría
de los uruguayos. Entre ellos
se encuentra un árbol que “ha
sido detectado en Rocha (costa
del océano Atlántico, laguna
Negra y río Cebollatí) y en el
noroeste de Artigas” (Grela
2004). De acuerdo con Carlos
Prigioni (com. pers. 2011),
también se desarrolla en áreas
del departamento de Treinta y
Tres.
Con el presente artículo se
apunta a facilitar la ubicación e
identificación de este árbol a
quienes se puedan interesar en
el mismo, aportando datos
acerca de su desarrollo en tres
sitios en Rocha: Cerro Verde,
Costa de Oro y desembocadura
del río Cebollatí enla Laguna
Merín.
¿Cuál es su nombre común?
De acuerdo con Brussa y Grela (2007), este árbol se llama “guaraniná” y Brussa aclara
que así es como se lo conoce en la zona del arroyo Mandiyú en Artigas y en la vecina
Argentina (com. pers. 2011). Según Delfino et al (2005), es “llamado ‘coronilha’ en el
Sur de Brasil y ‘quixaba’ ó ‘quixabeira’ en el Nordeste”, en tanto que “en Argentina le
dicen ‘guaraniná’ e ‘ibirá-niná’”. De acuerdo con una fuente brasileña, también se le
conoce como “rompe-gibão” (Araujo-Neto et al 2010). Alonso y Bassagoda (2003)
dicen que “en el sur del Brasil el nombre vulgar es coronilla (coronilha)” y agregan que
“éste es un topónimo propio de una zona delimitada de la costa uruguaya y que parece
coincidir con parte de su distribución actual”. De hecho, en su trabajo adoptan el
nombre “coronilla” para referirse a esta especie. Es decir, que en Uruguay tendría dos
nombres: guaraniná en Artigas y coronilla en Rocha.
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Un reconocimiento reciente
De acuerdo con Lombardo (1964), esta especie fue citada por Herter (1930), pero “debe
ser eliminada de la lista de plantas uruguayas, pues Herter se basó para incluirla en la
flora en una muestra de Pittosporum tobira” (una planta exótica). Años más tarde
(2004), el actual director del Jardín Botánico (Carlos Brussa, com. pers. 2011) con la
colaboración de la curadora del herbario, Liliana Delfino, localizan en las colecciones
del Jardín Botánico una muestra (identificada por Delfino) que sería el primer registro
de esta especie (MVJB, 9670), colectado en Santa Teresa por el propio Atilio Lombardo
en marzo de 1946, al cual identificó en forma dudosa como “Bumelia?”. Esto es
interesante, ya que antes de su actual clasificación como Sideroxylon obtusifolium, esta
especie era conocida como Bumelia obtusifolia.
La especie fue posteriormente hallada en 1985 en una salida del personal del Jardín
Botánico en Artigas y una muestra está depositada en el herbario del Botánico (registro
MVJB 20594). De acuerdo con Carlos Brussa (com. pers. 2011), “con el grupo del
Botánico tuvimos oportunidad de estar bajo dos enormes ejemplares aproximadamente
en la desembocadura del arroyo Mandiyú en el río Uruguay. De los mismos se
colectaron muestras para herborizar”.
Existe de la misma década otra localización en el herbario dela Facultadde Agronomía
(registro MVFA 18178 y 18182), colectada por del Puerto, Ziliani y Bayce en el norte
de Artigas, en montes del Cuareim, con fecha de colecta de abril de 1986, según datos
proporcionados por Gabriela Jolochín (Brussa, com. pers. 2011).
Más allá de las muestras de herbario, la primera información documentada que hemos
hallado sobre esta especie data del año 2000, cuando fue incluida en un trabajo sobre la
Isla del Padre en el río Cebollatí (Fagetti et al, 2000). Allí se informa que “En el bosque
ribereño de albardón ubicado en la margen derecha del Río Cebollatí (Establecimiento
El Puntal) existe una especie de árbol (Sideroxylon obtusifolium) de la familia de las
sapotáceas que es considerado una especie rara y escasa en Uruguay. … En el bosque
ribereño de albardón se encuentran numerosos individuos de Sideroxylon obtusifolium,
algunos de los cuales presentan diámetros extraordinarios, llegando a alcanzar hasta un
metro de DAP” [Diámetro a Altura Pecho]. En cuanto a su altura, los autores del estudio
dicen que en este “bosque de albardón” se diferencian claramente cuatro estratos, siendo
el primero “un dosel de árboles de más de10 metrosde alto, constituido principalmente
por palmas pindó, higuerones (Ficus luschnatiana), individuos de Sideroxylon
obtusifolium y sauces criollos”. Es decir, que se trata de una especie de grandes
dimensiones, tanto en diámetro como en altura.
En el año 2002, Delfino et al (2005) identifican a esta especie en el monte de arenales
de Costa de Oro (Rocha), pero con dimensiones mucho menores debido a las
características del sitio en que se desarrolla. Es así que “Se comporta como arbusto
achaparrado en los sitios de mayor exposición a los vientos, mientras que en lugares
reparados adquiere mayor porte (6 m)”. En promedio, su altura es2 a4 metros, con
diámetros de hasta 25 cms. Las autoras del estudio agregan que “Al Noroeste en
Artigas, se encontró en los bosques de parque con una altura de12 m.”.
Alonso y Bassagoda (2003) hallan a este árbol formando parte del matorral del Cerro
Verde, ubicado entre Santa Teresa yLa Coronilla. Dicenque “Constituye la matriz del
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matorral” … y que “en la zona su hábito es arbustivo…”. Refiriéndose a dicho
“matorral psamófilo”, informan que “los arbustos son achaparrados, ramosos, con las
copas cortadas a la misma altura. Los tallos de la coronilla [nombre con el que se
refieren al Sideroxylon obtusifolium] son retorcidos y recostados, tienen diámetros de 4-
25 cm, la altura promedio es de menos de1 m.”
Berlinck et al (2004) documentan la presencia de esta especie en dos puntos de la
laguna Merín, en un caso en un monte con árboles “que alcanzan hasta8 mde altura” y
en otro en “un monte o bosque natural muy interesante por la variedad de especies,
algunas de las cuales son de gran belleza … con especies que llegan a los10 mde
altura”.
En el Cerro Verde
A fines del 2010 tuvimos la oportunidad de hacer una recorrida por el Cerro Verde,
donde pudimos constatar que los arbustos parecen efectivamente tener “las copas
cortadas a la misma altura”. Realmente es como si se les hubiese pasado una podadora.
Como se observa en la siguiente foto, lo que parecen arbustos son en realidad árboles,
con sus troncos desarrollándose casi horizontalmente y sus copas formando un manto
continuo siguiendo la pendiente. Tal tipo de desarrollo les permite adaptarse muy
eficientemente a las dificultades del sitio, caracterizadas por fuertes vientos y alta
salinidad en el aire.
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En el balneario rochense Costa de Oro
En el caso del monte de Costa de Oro (Benicio Pereira), el ejemplar de Sideroxylon más
destacado es fácil de ubicar, ya que se encuentra en el sendero bordeado de árboles al
final del camino de ingreso a la zona, contra una casa abandonada sobre la mano
izquierda.
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Siguiendo por el camino
hacia la costa, a pocos
metros –también sobre la
izquierda- es posible
encontrar otro árbol, de
dimensiones algo menores,
que está profusamente
brotado en respuesta a una
fuerte poda a la que fue
sometido.
También en este caso vale
la pena ilustrar con una
foto el pleno significado de
la expresión “se comporta
como arbusto achaparrado
en los sitios de mayor
exposición a los vientos”:
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Un rasgo distintivo son sus “ramas agudo espinosas de color gris” (Delfino et al 2005),
que contrastan con el verde brillante de sus hojas, tal como se observa a continuación:
Lo interesante es que a medida que uno “se va haciendo el ojo” empiezan a aparecer
más y más ejemplares de esta especie, que hasta entonces habían pasado desapercibidos.
Ello se explica porque no solo no tiene rasgos muy distintivos que lo hagan fácil de
reconocer, sino que además es fácil confundirlo con otras especies. En ese sentido,
Alonso y Bassagoda (2003) dicen que “en la zona su hábito es arbustivo y se lo puede
confundir con taxa del género Schinus (Anacardiaceae), Sebastiania (Euphorbiaciae),
Scutia (Rhamnaceae) y Condalia (Rhamnaceae).” Dicho en términos más sencillos, se
lo confunde con especies como el molle, el blanquillo o el coronilla, a lo que en lo
personal agregaría el curupí (por las hojas) y la espina corona (por las ramillas
espinosas).
Entre el Cebollatí y la Laguna Merín
El “arbusto” de Cerro Verde y el “arbolito” de Costa de Oro se convierten en un gran
árbol entre el río Cebollatí y la laguna Merín. Poco antes de la desembocadura, el río se
divide en dos, dando lugar ala Isladel Padre. Uno de los dos brazos corre paralelo a la
laguna y allí hay una larga y ancha faja de tierra, en medio de la cual se desarrolla un
monte alto donde abundan grandes ejemplares de Sideroxylon.
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En muchos casos es
común hallar higuerones
abrazando por entero a los
sideroxylon, siendo difícil
percibir si ello afecta de
alguna manera su
desarrollo:
En este monte pude hallar
una explicación al
aparente contrasentido de
que se lo denomine
“coronilla”. En efecto, ni
sus hojas, ni sus espinas,
ni su corteza tienen
similitud alguna con
nuestro conocido coronilla
(Scutia buxifolia). Sin
embargo, la abundancia
de lo que parecen espinas
en algunos rebrotes le dan
un cierto parecido con
dicha especie, como se
observa en la siguiente
foto:
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Floración y fructificación
Delfino et al (2005) hallaron a esta especie “florecida desde octubre a diciembre y
fructificada desde enero hasta abril”. Ello explica que en nuestra visita a fines de
diciembre no encontráramos flores (que según la misma fuente son “muy perfumadas”)
y que los frutos (que de acuerdo con Chá&Cía s.f. son “dulces y comestibles”) aún no
estuvieran maduros, incluso en una segunda visita a mediados de febrero.
En materia de floración, InfoJardín (s.f.) informa que las flores son pequeñas (5 mmde
diámetro), muy perfumadas y blancas. Describe a las flores como “protoginas”,
aclarando que es por eso que esta especie “necesita otros ejemplares para la
polinización”. Ello se debe a que en las flores “protoginas” los óvulos y el estigma están
sexualmente receptivos mucho antes de que estén maduros los granos de polen, lo que
significa que el polen maduro debe provenir de otros árboles de la misma especie. En
cuanto al fruto, éste es descrito como una “baya ovoide terminada en una puntita, 6-12
mm long. x 6-10 mmde diámetro, de color morada a la madurez, carnosa, de pulpa muy
dulce, algo irritante, con un carozo duro de color castaño que encierra una semilla”
(InfoJardín s.f.).
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Una fuente argentina (Franceschini 2002) confirma que “las flores son protoginas” y
agrega que “tienen apertura diurna; el proceso de maduración de la inflorescencia, desde
el momento en que los primeros estilos se hacen evidentes en el ápice del pimpollo
hasta caída de las flores, dura aproximadamente entre8 a10 días. La flor emite
fragancia en todas las fases, y con mayor intensidad en las dos últimas”. Informa que
“se observaron insectos visitando las flores en la fase de apertura completa. Se
registraron escasos visitantes en días con viento y durante las horas del mediodía”. Los
visitantes más frecuentes fueron la abeja común (Apis mellifera), así como algunas
especies de moscas y hormigas.
Una gran especie medicinal
En Brasil y en particular en el
nordeste, la corteza del tronco y
de las raíces de este árbol son
ampliamente usadas en medicina
tradicional para el tratamiento de
procesos dolorosos e
inflamatorios (Araujo-Neto et al
2010). Se le asignan propiedades
astringentes, tónicas,
antiinflamatorias y antidiabéticas
(Dias Leal et al s.f.). Entre sus
múltiples usos se menciona que
su corteza se utiliza para aliviar el
dolor, para úlcera del duodeno,
gastritis, inflamaciones crónicas,
daño genital, inflamación del
ovario, cólicos, problemas
renales, problemas cardíacos,
diabetes, como cicatrizante, etc.
(Araujo-Neto et al 2010).
La corteza es gruesa y rugosa, tal
como se observa en la siguiente
foto:
Una investigación científica sobre las propiedades medicinales de este árbol concluyó
que el extracto etanólico de su entrecáscara presenta actividades antinociceptivas [que
reducen el dolor] y antiinflamatorias, confirmando así la validez de su uso popular en el
tratamiento del dolor y de dolencias inflamatorias (Araujo-Neto et al 2010). A su vez,
otra investigación científica concluye que “los resultados obtenidos en este trabajo
muestran correlación con su uso popular” (Dias Leal et al s.f.).
Su uso como planta medicinal está tan difundido en Brasil que hoy esta especie se
encuentra amenazada de extinción en ese país (Araujo-Neto et al 2010) y fue incluida en
la Lista Oficialde Flora Brasileña Amenazada de Extinción (IBAMA 1992), dentro de
la categoría de plantas vulnerables (Fagetti et al, 2000). Dado que la parte que se usa es
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la corteza, ello implica la tala de los ejemplares para extraer la máxima cantidad posible
de corteza a ser comercializada en el mercado. A ello se agrega que sus hojas sirven
como forraje, por lo que en épocas de sequía son utilizadas para alimentar al ganado
(Chá&Cía s.f.).
Su conservación en Uruguay
En el caso de Uruguay, la necesidad de asegurar su conservación se vincula a otras
razones. En primer lugar, a que se trata de una especie “rara y escasa” (Fagetti et al,
2000), que Grela (2004) ubica en el grupo de “especies raras, poco representadas o con
distribuciones ambiguas”. En segundo lugar porque el “límite sur (austral) de
distribución de la especie, se ubica en la costa atlántica al Este del Uruguay” (Delfino et
al 2005). En tercer lugar, porque “se trata de una especie que tiene netamente dos
ingresos disyuntos en Uruguay, vinculado a la flora paranaense que ingresa por el río
Uruguay y a la de restinga del este brasileño. Forma parte de los bosques ribereños del
vértice norte uruguayo y de ambientes mucho más xerófilos en el este, como lo son las
serranías (San Miguel, Santa Teresa) y los bosques marítimos”. (Brussa, com.pers.
2011)
Más allá de la protección de esta especie en particular, su conservación se vincula al
hecho de que forma parte de ecosistemas que deben ser conservados, tales como los del
Cerro Verde (ya declarado área protegida: SNAP 2010) y Benicio Pereira (que integra
el área de Cabo Polonio que se proyecta incorporar al Sistema Nacional de Áreas
Protegidas). En el proyecto de ingreso de este último al SNAP se argumenta que
“Siendo un objetivo prioritario del Sistema Nacional de Áreas Protegidas la
conservación de poblaciones de especies de flora y fauna autóctonas en peligro o
amenazadas de extinción, y dado que el área mantiene las poblaciones más importantes
de varias especies de flora y fauna en esa situación, la incorporación del Cabo Polonio
al SNAP constituye la principal estrategia de conservación de estas especies en el país.
Estas especies incluyen, entre otras, especies vegetales como Sideroxylon obtusifolium
[énfasis agregado], Rollinia maritima, Porophyllum brevifolium y Acicarpha
obtusisepala …” (SNAP 2009).
En el caso del monte del río Cebollatí descrito más arriba, su conservación se justifica
porque forma parte del “monte más desarrollado que yo he visto en Uruguay como
expresión de la formación de restinga del sur del Brasil” (Brussa, com. pers. 2011).
En resumen, lo que sobran son razones para la conservación de este árbol, pero para ello
lo primero es hacerlo conocer y a eso aspira haber contribuido este artículo.
El autor agradece a Carlos Brussa y Carlos Prigioni por el apoyo brindado y, como
siempre, a Flavio Pazos por la diagramación del trabajo.
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