ESPIRITUALIDAD CHARRUA EN LAS ALTURAS

 

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aerea Cerritos Charruas

restos craneo Vaimaca

Localizan cientos de anillos pétreos de espiritualidad charrúa en alturas

© por Rodolfo Porley (*)

No tan ocultas en abstraccionismos como las inspiradas en el paradigma reducidor, cruces bien visibles, en manos no identificadas todavía, han proseguido la faena de cuchillos y espadas. Documentamos en el tercer Fascículo que se han implantando, hasta en fechas recientes, destruyendo algunos de los megalitos, históricamente identificados como los sitios de trascendencia espiritual propiamente charrúa. Fotografiamos y filmamos la destrucción y violencia ejercida en una verdadera catedral pétrea que localizamos en el corazón de Salto. Como previamente confirmamos que han sido destrozadas las construcciones muy antiguas y quizá combinadas con petroglifos que existían en el nordeste de Paysandú, próximo a uno de los sitios de las sucesivas operaciones de exterminio que siguieron a las del 11 de abril de 1831, según orden firmada por el presidente Fructuoso Rivera y co-ejecutoría de Bernabé Rivera. Terrible faceta que nos revelaron en estos hallazgos: los sorprendieron y masacraron en sus centros de espiritualidad. Lo que también se amplia en la Entrada Cuatro.

Tal persistencia del horror y la injusticia no inhibe para entrever la fuerza y belleza de la espiritualidad de nuestros indígenas, convocados y de la mano de las mismas piedras que ellos usaron y que subsisten a la alianza de la cruz y a espada. Por todos lados emerge el testimonio de la sabiduría ecológica, la espiritualidad y la cultura de los hombres y mujeres que poblaron originariamente la Tierra Charrúa. Todavía hay intelectuales, con más de esa cuestionada racionalización delirante y mortífera en épocas de tecnociencias que sensibilidad y apertura a formas más ricas de razonar, que cuestionan la relación del mundo charrúa con las altas muestras de cultura que iremos desplegando en estas Siete Entradas al Laberinto.

Primer aspecto a desbrozar es que no hablamos de lo mismo. Culminando el tercer fascículo brindamos una nota reportaje a Miguel Pereira “o la voz de una charruíta sobreviviente en Salsipuedes”, su tatarabuela, dejada en Durazno en 1831 al paso de la columna de cautivos hacia Montevideo. Sara, otra india vieja, también de los pagos del Durazno, le aportó una referencia que entendemos y ampliamos como clave en toda esta cuestión:“Indios habia muchos. Charrúa era el indio alza ´o”. Varias fuentes escritas confluyen a esta privilegiado testimonio de memoria oral, en el sentido de que se denominó una condición, temple o actitud de dignidad y arraigo, de autodefensa de miembros de varias culturas y etnias que convivían en el territorio y se aliaron en su defensa.

Debido a que no se ha querido investigar en esta dirección, se ha dejado sobrevolar las confusas referencias de los conquistadores y exterminadores acerca de lo que fue un verdadero complejo de tribus al momento de horadar esta tierra hace cinco siglos. El mito usó tal denominación. Pero ni este ni su garra caen frente a la inconsistencia o formas de históricas de identificar a los “Charrúas “. Tampoco pierde su fuerza debido a todos los prejuicios y ausencias de verdadera investigación para esclarecer estos y otros aspectos del admirable núcleo de resistentes que se convirtió en el escudo de Artigas. Estaban, brindaron su sangre, llámese como se llamen, se quiera investigar o no. Aún seguían agarrados en medio de invasión y traiciones, hasta la celada en Salsipuedes. Que al exterminar cuerpos alimentó la dimensión espiritual de la Garra Charrúa.

Repasamos en esta Entrada Tres como todos los testimonios sobre religiosidad de los pueblos del Complejo Charrúa (incluimos aquí guenoas, minuanos, bohanes) hablan de la función de los anillos de piedra como zonas de retiro en las cumbres. Queda por lo menos irrefutablemente demostrado el empleo por parte de los pueblos charrúas de los sitios de ritual encontrados, que son centenares, a lo largo de todo el país, como detallamos. ¿Usurpación de lugares de ritual construidos por culturas anteriores? ¿Qué pruebas hay de ello? ¿Cómo se puede ser tan irrespetuoso de insinuarlos siquiera sin ninguna documentación o evidencia de sentidos. ? Son los cuestionadores, no los que atribuimos a los charrúas la construcción y la creación artística, los que deberían probar sus hipótesis.

El kechua Leonel Cerruto, dirigente de TINKU, organización indigenista andina, en el reciente encuentro en Montevideo de Amigos de la Tierra, comentó al investigador Gonzalo Abella: “después del 1500 los kechúas no construyeron más sitios admirables como Tiwuanaku o Injallajta. La situación había cambiado radicalmente y una larga resistencia cultural se avecinaba donde el territorio iba a estar ocupado por el enemigo por mucho tiempo. Pero si alguien se atreve a dudar de la procedencia kechua de Inkallajta va a recibir la furia de todos los bolivianos. ”

Repasamos asimismo en la Entrada Tres la relación charrúa con la muerte, ante la cual no se detenía la solidaridad, una de las características mas sobresaliente de esta cultura.

(*) Rodolfo Porley: 1946, Durazno, Uruguay.- Inició a los 17 años su oficio de comunicador, pasando por varios medios periodisticos del Uruguay y extranjeros. La investigación y difusión sobre los charrúas fue publicada en varios fascículos del Laberinto de Salsipuedes por el diario La República de Montevideo.

Reconocen sitios: Jaque al Silencio sobre las masacres a los Charrúas

© por Rodolfo Porley (*)

Los que niegan la paternidad charrúa y tan siquiera interacción, vínculo o usufructo consciente de nuestro más antiguo patrimonio cultural ¿a que le llaman charrúa? ¿Por qué siguen reduciendo el concepto? Charrúa en 1810 era la cultura de la pradera, solidaria hasta la muerte con todos los perseguidos, sabia ordenadora del ecosistema y explotadora eficiente de los nuevos mamíferos, creadora de tecnología que heredada su hijo gaucho: cultura multirracial y sin duda de múltiples raíces culturales.

En la Entrada Cuatro repasamos el perfil de los charrúas como los mejores combatientes de la Patria Vieja, que por virtud de su herencia cultural con raíces de hasta 11 mil años en estas hermosas praderas y serranías, usaron la honda con la misma eficacia que David lo hizo contra gigantes.

Revemos los grandes rasgos del operativo gubernamental de 1831. Si Rivera pidió el asesinato de Artigas, inmediatamente después de traicionarlo en 1820, el exterminio de su tribu fue correlativo. Mostramos que él, y solo épudo hacerlo y como desde los días previos hasta mucho después del 11 de abril Fructuoso Rivera sintió gran orgullo de “haber cumplido lo que ocho Virreyes no habían podido”. Detallamos que, después de Artigas, era quien más dominaba la cuestión charrúa, quienes habían sido sus aliados de siempre, decisivos en casi todas sus batallas artiguistas y hasta en su fugaz reconquista de las Misiones, apenas tres años antes de usar los resortes más valiosos y decisivos de la cultura charrúa, como el valor sagrado de la palabra, el infinito amor a su tierra y a sus familias, el odio al brasileño que procuraba dar muerte inmediata a cualquier charrúa que se le cruzase y venía apropiándose de los campos del todavía Lejano Norte adjudicados por Artigas a quienes alumbraron la Patria Vieja.

Repasamos cómo montó en forma muy calculada y secreta un operativo que primero supuso aislarlos, física y geográficamente de todo posible aliado y amigo criollo (que los tenían). El primer presidente uruguayo puso todo en juego, desde todas las tropas disponibles a destacamentos secretos de brasileños y argentinos, más su amistad sellada en sangre de jornadas artiguista, su inteligencia y astucia, y toda su máxima participación personal, conduciendo cada detalle, cada paso dados en los quince idas anteriores en que logró sacar a la tribu de su área de mayor protección natural, precisamente la que les había destinado Artigas con su estancia en Arerunguá.

Lo que descubrimos a último momento de esta producción, días 4 y 5 de diciembre de l997, es que cada sitio clave del operativo de exterminio coincidió con lugares, cerros sagrados de espiritualidad charrúa. Y la gran duda que nos queda es: o estos sitios están por todas partes, y los iremos descubriendo en adelante, no cabe duda, o eran conocidos por Rivera y los utilizó multiplicando todavía más la alevosía, si cabe, de las acciones. Sumaron 150 mujeres, niños y ancianos a 180 guerreros ultimados.

Aquellos postreros charrúas, tan despreciados por los noveles sacerdotes, aquellos artguistas hasta el tuétano, como Artigas fue primero charruísta antes que artiguista, demostraron a nivel conmovedor su amor por esta su tierra: “Enigma de la raza charrúa que la suelo oriental venera”. Así nos lo cantó Ansina, nos recuerda Gonzalo Abella ¿Por qué la terquedad charrúa de no abandonar la Banda Oriental ni siquiera en sus momentos más terribles? ¿Porqué la diáspora charrúa encontrada 150 años después en el Chaco argentino puede hablar de la Banda Oriental como si la hubiera visto. ?

Los pueblos “primitivos” establecieron grandes corrientes migratorias cuando los tiempos o las tierras no les fueron propicios. Solo un amor muy fuerte y elaborado en formas culturales genuinas, nada “primitivo”, atrae y obliga a defender el terruño aun en las situaciones más adversas.

Multiculturales aborígenes; protagonistas de ligas de pueblos soberanos; fraternos y abiertos desde siempre al aporte y convivencia de quien se acercara como amigo; cosmopolitas arraigados en los pagos, fuimos los más notorios “volvedores”, como nos comentó Wilson Ferreira Adunate al pasar por Estocolmo antes de retornar al país, luego de diversos contactos con las colonias uruguayas dentro de aquella impresionante diáspora de una Latinoamérica azotada por dictaduras.

Cada vez más somos del parecer de que nuestros charrúas eran mucho más mitológicos de lo que alguien pudo imaginar: impregnaron su garra de dignidad, solidaridad, arraigos y amores hasta profundidades que ni el tiempo ni cataclismos ni la muerte misma han podido borrar.

Suecos testimoniaron en 1831

que hubo indignación en Montevideo

por genocidio

© por Rodolfo Porley (*)

Serán las piedras en su expresión más pequeña, libre y atractiva, las arenas de las playas de Montevideo, las que confluyen a cautivar en 1831 a uno de los suecos que la visitaban, quien termina enamorándose de todo, desde el aire a la espontaneidad de sus mujeres, conceptuándola como una de las ciudades más saludables.

En e Fascículo 5, ilustrado con profusión por iconografía de la época, damos cuenta de las primeras dos de las cuatro originales Miradas Suecas que incluimos en esta serie de publicaciones. Carlos Eduardo Bladh y A. G. Oxehufvud, dos suecos contemporáneos de los hechos de Salsipuedes confirmaron que hubo indignación en la población montevideana, que ellos compartieron a la llegada del contingente de cautivos charrúas sobrevivientes de la campaña de exterminio.

Aportamos una revisión crítica de las traducciones usadas de lo que se ha conocido como “El informe Bladh-Oxehufvud”, trabajando con los originales suecos impresos en Estocolmo hace 138 años. Carlos Bladh fue un cronista excepcional, legándolo el principal registro de ecos condenatorios en relación al exterminio. Como autor maduro, culto y sufrido, con una década de experiencia en Sudamérica y que era consciente de su época, nos legó un testimonio vivaz y ameno. Se trata de una visión independiente, crítica y verdaderamente enamorada del Montevideo de 1831, sus aires, playas, vivificantes tertulias en azoteas a la luz de la luna y, en particular, de su mujeres, cuyos encantos describe. Pero también nos da sus impresiones directas y críticas desde Rivera y la cúspide dominante al resto de la sociedad de la ciudad amurallada cuyas bondades saludables nos dejó descriptas y donde anotó que sólo no se divertían los charrúas. Anotó desde el enriquecimiento y la puja de Rivera-Lavalleja, a males que perpetuados hoy comprobaríamos endémicos y singularidades como el “espíritu de libertad más desarrollado aquí” que en otras ciudades por el conocida en la región.

Tomamos las referencias de Daniel Vidart sobre la forma en que murió a fines de siglo pasado en la estancia de su abuela en Tacuarembó el indio Tiburcio, sobrevivientes de las matanzas de Salsipuedes. Desarrollamos al final de esta Entrada Cinco lo que significaba su “bolsa-medicina ”, la que pidió que le sacasen del cuello para poder expirar. Se trata de un código cultural extendido en toda América y aun referido por tradiciones orales. De la mano con ello repasamos la concepción y práctica una medicina a través de sabidurías ancestrales que permiten un manejo integral de la salud. Y en esta línea, exponemos la actual práctica de espiritualidad en la cabaña de los ancianos piedras. Se trata de los baños de vapor usado por milenios y actualmente rescatados por similares tradiciones orales de las culturas de los indios de las Llanuras norteamericanas y otras amerindias. Exponemos cómo desde hace unos años se práctica en Uruguay tal ritual, denominado Temazkal.

Descubren su Música,

Matemática, Gramática

y Manejo Charrúa con la Luna

© por Rodolfo Porley (*)

Primera vez que se publica, como se hace en el Fascículo 6, un testimonio de algún descendiente directo de charrúas que describe el rito lunar del nacimiento y un rito de pubertad. Una señora jÓven, de profesión enfermera, con ascendencia charrúa por ambos padres se decidió con orgullo a compartir valores y usos que se habían mantenido en la reserva familiar. Se agregan otros testimonios coincidentes de descendientes.

Una Tercer Mirada Sueca,, propiamente contemporánea, nos describe matrimonios en ritos danzantes de luna llena y con el Arco de Tacuabé, en la tribu de los Lenguas en el Chaco argentino. Se refiere a los años veinte, cuando allí aún seguían exterminando a indios cuya semejanzas con los Charrúas, según lo destaca Bengt O. Everett en apuntes de l969. A propósito referimos los aportes de Sergio Sánchez en su flamante libro “Canaexé”, cuyo prólogo adelantáramos transcribiéndolo en la primer edición del Laberinto. Ahora citamos más completas referencias de que efectivamente los Charrúas eran una de las diez tribus, entre las cuales dichos Lenguas, y que convivían en esa región como en lo que sería luego Entre Ríos y Corrientes, desde mucho antes de la llegada de los españoles. Allí lograron refugio tras las persecuciones que siguieron al exterminio en Salsipuedes algunos de los charrúas sobrevivientes, cuyos descendientes fueron localizados por Sergio Sánchez.

Reflexiones de esta tercer Mirada Sueca sobre el manejo de un pensamiento matemático, nos dieron la pista por la cual llegamos a deducir que su álgebra se basaba en conjunto de cuatro elementos, al igual que tantas culturas indígenas indoamericanas, particularmente de los Pieles Rojas. El manejo básico del conjunto de cuatro y del círculo es una verdadera cosmovisión universal compartida por antiguas culturas africanas y asiáticas.

Repasamos el primer gran daño con imágenes prejuiciosas de los Charrúas universalizadas por Félix de Azara, quien entre otras cosas les negaba la capacidad d contar más allá de una docena. Ahora sabemos que lo hacían hasta Mil, y ¿por qué no más? El “Arco de Tacuabé”, referido en la primer edición del Laberinto, inesperadamente saltó de sus páginas aun frescas el mismo día de su publicación y se plasmó a la vera misma del Salsipuedes, participando en los fogones de homenaje en manos del músico indígena peruano Alejandro Vargas, acompañado de su esposa Mónica, descendiente de charrúas. Allí y luego en un teatro colmado en Paso de los Toros compartimos la primer Cantata Charrúa, que pronto resonó cual Grito desde El Adentro, el mismo Durazno.

Exponemos lo que nos ayudó a descubrir en vivo Alejandro y Mónica. Es un arco de fácil construcción y ejecución de intimidad, que muchos pueden oírlo si están al unísono. Esencialmente es un arco de bálsamo liberador que puede otorgar completa armonía para concentrarse y meditar. El Arco de Tacuabé posee numerosos hermanos en antiquísimas tradiciones amerindias, como también australiana, polinesias, malayas.

Inspirados en la música de tres conciertos: el de Salsipuedes, el de París con Tacuabé y sus hermanos cautivos y uno de ángeles ibéricos del año mil, brindamos en el Fascículo 6 nuestra visión de cómo se convocó al churrinche en que voló el espíritu de Senaqué, llamado desde París por un virtuoso de la flauta que había podido convocar a un ruiseñor.

Compartimos lo que extrajimos de las crónicas de 1833 sobre el concierto montado en la “Ciudad Luz” para exponer a Senaqué, el sabio hombre de medicina charrúa, junto al cacique Vaimaca, Tacuabé y Guyunusa. Referimos la sorpresa de aquellos “científicos” racistas y como surgieron las primeras críticas, aceleradas cuando Senaqué fue el primero que “se dejó morir” inmediatamente después de ese concierto y creemos que en relación a él. Enseguida de ser empujado a la muerte y creemos que secretamente hasta hoy lo siguen observando por dentro y fuera. Referimos, aunque Usted no lo crea, las conclusiones “científicas”.

Brindamos el perfil más completo que logramos del sabio chaman de los Charrúa que había sido médico de Artigas. Repasamos tradiciones superiores a los 50 mil años del chamanismo, comunes en la mayoría de las culturas originarias en todo el planeta y las que nos llegan atesoradas por ancianos y tradición oral, desde los Pieles Rojas a descendientes de charrúas. Las piedras, en particular el cuarzo, las pinturas, las plantas medicinales, la espiritualidad lunar, el pájaro, el perro, el ayuno hacia estados trascendentes de conciencia desde las cumbres de la mayoría de nuestros cerros, son algunos de los elementos que encontramos gracias a un churrinche que voló más lejos y más tiempo que un ruiseñor.

Quizá se posó en algunas de las bochas graníticas muy especiales que en nuestros campos dan una sonoridad idéntica a las mejores campanas cuando se les aplica un percutor. Damos cuenta, como cierre de Entrada Seis, de estas “Piedras Campanas” existentes en los antiguos dominios del “Complejo Charrúa” y las culturas que los pudieron anteceder, como en otros continentes donde han sido usadas ritualmente por culturas indígenas.

Fomentamos la polémica franca y pública con enfoques que presentan a los charrúas vistos como mito, pretendidamente “cazadores insignificantes exterminados por agricultores”, o como indígenas que no tuvieron (como en cambio sostenemos argumentadamente) una excepción al cuadro general de la conquista: fueron afectados por una inevitable aculturación y pérdida de alguna de sus mas valiosas cualidades, sostiene los recientes trabajos. De hecho se los descalifica y empareja al nivel de los escuadrones del ejército gubernamental riverista que consumó el exterminio con la triste integración descendientes de tapes y otras culturas que habían sufrido siglos de directos procesos de cristianización colonizadora.

Encuentran Mensajes Espectaculares

Pintados y Grabados en Piedras

© por Rodolfo Porley (*)

Nos fuimos al Grito desde El Adentro. Es un grupo abierto fundado en el corazón del país a impulso de jóvenes del pago, acompañados por Cayetano Alvez y otros artiguistas de cepa, según compromiso que asumieron en los montes de Salsipuedes, al participar en la primer peregrinación del homenaje del 12 de abril.

Compartimos su convocatoria el 9 de agosto de 1997. Y realizamos un simultáneo reconocimiento de los suaves valles del Arroyo Maestre de Campo, donde se atesora una decena de pictografías sobre bochas granítica que afloran constituyendo un ambiente del que uno no se aleja con facilidad y parece que llama a retornar siempre. El rastro de piedras explosionó multifacético ante nuestros ojos y capacidad de percepción. Formas y más formas, ya individuales, ya de piedras sobre piedras, acompañan a las grandes rocas elegidas para las pinturas en ocre, hasta la vera misma del monte del arroyo, cuya virginidad parecía aletear milenios.

En esta séptima y ultima Entrada damos cuenta que nuestro encantamiento fue de tal índole en la 4a. Sección de Durazno, muy próximo a la marcación del centro geográfico absoluto del país, que en estos meses también nos hemos lanzado a explorar registros conocidos y otros no tanto, guiados siempre por esos afloramiento graníticos tan imponentes y buscando comprender y documentar la calidad paisajística territorial.

Muy próximo al Este, en la región limítrofe del Departamento de Flores, en la cuenca de otros afluentes del Río Yí, Chamangá y Maciel, se encuentra la localidad arqueológica de pintura rupestre relativamente más conocida. Con apoyo de la Intendencia de Flores el especialista Mario Consens ha planteado las bases de un proyecto pionero de prospección, protección y proyección como acervo turístico-cultural de la nación, enfrentando la acción depredadora de grandes minas exportadoras de granito. Repasamos los claroscuros de esta problemática varias interrogantes abiertas.

Recorriendo estas hermosísimas praderas del tercio sur del país tuvimos en suerte de localizar uno de esos singulares afloramientos de bochas graníticas que nos pareció una catedral pétrea, y que bien podría conformar un monumento megalítico. Seis de los casi doce metros cuadrados de su cara expuesta al Este son asiento de quizá la mayor pictografías indígenas que se han localizado en nuestro país. La redescubrimos sobre la cara lisa de la roca basamento de la referida catedral, cual majestuoso fresco de cara al sol, de aproximadamente m 1,20 de alto por m 5 de ancho. Sin registro, sin investigación especializada hasta el momento, solo expuesto al ambiente, aparentemente sin agresiones ni manipulaciones humanas. Entrevimos maravillados diversos motivos geométricos con el característico ocre que pueden todavía ser visualizados a través de líquenes y demás siglos de deterioros naturales. En una segunda visita acompañado por el referido Loíc Menanteau, sumamos otro descubrimiento al detectar allí mismo un medio metro cuadrado con grabado fino y diseños geométricos muy parecidos a los registrados en bochas de la localidad de Chamangá, pero de dimensiones mucho más reducidas. Aparentemente, sobre tales trazos petroglifos se ha superpuesto la espectacular pictografía en fecha posterior, como se ha establecido por parte de Consens y otros investigadores para los ejemplares en Chamangá.

Salvados dos kilómetros, el mismo día reconocimos otra pictografía hallada hace poco por un jóven que disfrutaba cabalgando por esos campos. Impresionan en este caso los nítidos trazos ocre de lo que sería una sucesión vertical de las Tres Marías y otras formas geométricas, como se adelanta en el Fascículo 2 al narrar la visita al sitio donde están los diez bloques de granito erguidos al cielo y otros hallazgos igualmente sorprendentes. Entre ellos una tercer pictografía con una solitaria estrella. Se sospecha que, como estas tres, hay cientos de otras pictografías por descubrir en toda esa mitad meridional de la República comprendida por casi todo Flores, sur de Durazno, Florida, San José, sector este de Soriano y Colonia y sector Oeste de Lavalleja, donde se han detectado unas 150 pinturas indígenas sobre rocas y solo se conservan o se llevan registros oficiales de tan solo unas cincuenta.

Pasamos revista en ese mismo Fascículos 7 al ultimo siglo y cuarto de conocimiento elitista de pictografías indígenas en Uruguay, que había sido negado o resistido de muchas maneras y que la inmensa mayoría. sigue desconociendo. En 1874, cuatro años antes de que en España se descubrieran las primeras pinturas en la cueva de Altamira, el ingeniero agrimensor español Félix Clemente Barrial Posada copió la pintura sobre rocas que existía sobre la margen derecha del Arroyo La Virgen, actual Departamento de San José. Atribuyó claramente su Autoría a nuestros indígenas, cuando en Europa se resistió mucho tiempo en reconocer la índole de arte rupestre que se iba descubriendo en sus propios confines. Este primer registro de una pictografía ha sido consagrado simbólicamente 120 años después como el antecedente más remoto de investigación sobre la prehistoria uruguaya, la arqueología nacional propiamente dicha.

Perseguimos y reseñamos los nexos y puntos de contacto de motivos iconográficos de charrúas y minuanes históricos con los estampados en pictografías mil o hasta cinco o seis mil años antes del presente. Queda abierta, no sin polémica, otra pista de análisis hacia la riqueza de elementos culturales manejados o conocidos por el Complejo Charrúa, sobre cuyo lenguaje muy pocos avances de investigación conocemos. Nos adentramos al debate de sentidos y significados de estas singulares expresiones de la culturas de hombres que vivieron en este territorio como en el resto de América, Desde este ángulo también las piedras nos transmiten luz para enfocar Salsipuedes 1831. Fue significativa asimismo la confirmación, realizada el ultimo 17 de setiembre, de que las piedras labradas por culturas indígenas no se ubican exclusivamente en el norte uruguayo, como se había creído hasta ahora, sino que seguramente están por descubrirse a lo ancho del territorio. Al menos fueron localizadas en esa fecha tres bochas graníticas con varios petroglifos. Fueron detectadas también en Lavalleja, pero mucho más al norte del Departamento, por los investigadores Jorge Femenías y Jorge Baeza, guiados por un primer descubrimiento del geólogo Carlos Díaz, quien hacía una década había visto una de las rocas con trazos que de inmediato supuso no podían ser de origen natural. Con esta serie de comunicamos apostamos a los habitantes de los pagos y muchos profesionales que han cumplido tareas como Carlos Díaz y han visto multiplicidad de indicios de las culturas nativas. Ya sabemos que toda la Tierra está escrita e invitamos a una apertura hacia la belleza y los secretos paisajísticos y espirituales de nuestra Tierra Charrúa.

Huella Charrúa

© por Rodolfo Porley (*)

CRONOLOGIA

(Compendiado con datos de las obras de Eduardo Acosta y Lara, Eugenio Petit Muñoz, Renzo Pí Hugarte, Carlos Maggi , Salvador Cabral)

1780

Artigas a los 16 años se interna en las praderas y serranías inicia una relación que se incrementará durante las siguientes cuatro décadas.

1785

Cuando Artigas tenía 21 años nace Manuel Artigas, El Caciquillo, uno de sus hijos segun Carlos Maggi. Con el nombre de un hermano, de un hijo y de un primo de José Artigas, se lo verá actuando como uno de los jefes charrúas a sus 26 años, desde las primeras movilizaciones artiguistas en 1811.

1795

Desde las barras de los Rio Arapey Grande y Chico “Pepe” Artigas y sus charrúas juntan miles de cabezas que con unos 200 charrúas lleva en dirección al Brasil, Santa Tecla, a través del Lunarejo. Fueron sorprendidos al desplazarse por Cerro Largo a comienzos de 1796.

1797

Artigas ingresa al Cuerpo de Blandengues, sin que haya participado en ninguna acción contra su tribu, con la que mantiene vínculo permanente y por la que es ayudado secretamnte en muchas ocasiones, como lo puso en evidencia Carlos Maggi.

1804

Cuando el coronel Rocamora efectúa una operación para aplastar a los charrúas, Artigas aún oficial de Blandengues actúa para que fracase en los campos de Arerunguá.

Javier de Viana conduce entonces una nueva expedición que tiene poco éxito por las maniobras de Artigas para proteger a los charrúas.

1805

Artigas solicitó y logra en el territorio de Arerunguá 105 mil hectáreas donde mueven sus tolderías los charrúas.

1811

Desde el mismo “Grito de Asencio” los Charrúas acuden al llamado de Artigas. Su “Caciquillo” Manuel Artigas al frente de 28 charrúas se une a los vecinos al mando de Baltazar Ojeda y desalojan a los portugueses de Paysandú (8/X).

Contingente charrúa en el primer sitio a Montevideo.

Protegen cual escudo al Exodo que acompañan con 400 guerreros, luego que Artigas escribiera, desde un alto en el Arroyo Perdido, al comandante porteño enviado a Paysandú José Ambrosio Carranza, ordenándole: “Auxiliará Ud. la mayor brevedad a mi Casiquillo dándole órdenes de partir para los indios bravos a fin de que estos nos auxilien con sus brazos en una causa que también lo es suya; para ello aconsejrá Ud. De mi parte al Casiqjuillo emplée cuantos medios razonables esten a sus alcances” (2/XI).

De inmediato, el mismo día le envía otro oficio, remarcando y ampliando el punto: “La reunión de los indios bravos es de la 1ra necesidad y yo espero que Ud. de cualquier modo me envíe algún Cacique acompañado de diez o doce indios para que trate conmigo. Apuremos todos los recursos para que los portugueses no se hagan dueños de esta banda.” (Esa primer invasión se incio en agosto de este y finalizó en setiembre del siguiente).

1812

Porteños y portugueses unifican esfuerzos para combatir a los charrúas y debilitar Artigas. El gobernador de Montevideo Vigodet rompe el armisticio con Buenos Aires. El Triunvirato porteño hace un convenio con los portugueses para la evacuación de la Banda Oriental.

“Cuatrocientos indios charrúas armados con f lechas y bolas…” están presentes en el campamento del Salto Chico en pleno Exodo, segun descripción del comisionado paraguayo Bartolomé Laguardia (9/III). ”Y estoy persuadido -anoto Laguardia- que aún en los pueblos de indios ha dispuesto formar sus compañías, porque he visto algunos Corregidores uniformados: en el departamento de Yapeuú 500 indios sin armas en compañías formadas”. Confiman la adhesión completa a Artigas: “Están subordinados al General y tan endiosados en él que estoy en que no han de admitir al otro jefe” (por Sarratea).

Las tropas portuguesas al mando de Joaquín d´OLiveira desangran a los charrúas en el Daymán, junto al arroyo Laureles, despues de un combate de cuatro horas, dando muerte a cuatro de sus caciques y numerosos guerreros, tomándoles miles de caballos. (12/VII)

Manuel de Sarratea -nombrado por el Triunvirato generalísimo de la Banda Oriental- prosigue el plan de extermnio de los charrúas artiguistas. Empero los charrúas quitan de las narices, a Sarratea y sus tropas, sin dejar rastros, 2.700 caballlos y 700 bueyes, impidiéndole actuar ,sin derramaren ello una gota de sangre.

Las tolderías se establecen sobre el Río Santa Lucía integrando con su propio perfil las fuerzas artiguistas en el segundo sitio a Montevideo. Acciones de charrúas al mando del Caciquillo en Pintado y Porongos (30/VIII y 29/IX) donde se unieron a las fuerzas de Eugenio Culta.

1813

Artigas vuelto del Ayuí acampa cerca de Montevideo (Paso de la Arena) con 5.000 soldados y 100 charrúas (20/I).

Larrañaga comparte una cena en el campamento de Artigas en el Santa Lucía chico donde tienen sus toldos los charruas y minuanes: “… tuve ocasión de tratar a los Caciques Minuanes que acompañan y aman tiernamente al Gefe de este Exército: uno de ellos comió con su mujer en la mesa del General”. (2/II)

Cien charrúas cierran la retarguardia de la columna de 5 mil hombres que encabeza Artigas a su regreso del Exodo para incorporarse a las fuerzas comandadas por José Rondeau en el Segundo Sitio a Montevideo. La multitud de carretas, familias, bagajes no terminaron de llegar hasta dos días despues, anota el Pbro. Bartolomé Muñoz (26/II).

Los charrúas desafían ante las murallas a los defensores de Montevideo (27/II).

Sumados al sitio, ya con Artigas como presidente del Gobierno Provincial desde el Primer Congreso Nacional de Tres Cruces (4/IV), los charrúas acampan a 3 leguas de Montevieo (18/VIII), comandados por “..su jefe caciquillo Dn Manuel Artigas muy tratable” .

Desde los artículos de las Instrucciones del Año XIII en adelante se plasman los principios distintivos del artiguismo: “la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable”; los derechos natruales de la criatura humana bajo formas múltiples en dichos artículos y en los proyectos constitucionales surgidos del núcleo artiguista (el destinado a la Provincia Oriental o el formjulado para las “provincias Unidas de la América del Sud”) especialmente en cuanto reconocen , implícita o explícitamente, el derecho a la felicidad, el igual derecho electoral sin exclusiones, el de exigir la responsabilidad de los gobernantes y funcionarios, el derecho a la justicia recta y el derecho de los pueblos al uso de su soberania particular. Todos ellos se hacían carne tambien para el indio, por primera vez. Ocurría además en términos que exaltaban su condición de hombres y señalaban firmemente sin lugar a dudas el propósito de organizar, clara y enérgica, una amplia política de de reparación, con el reconocimieno de que los indios eran los dueños originarios de sus tierras. “Ellos tienen el principal derecho”, proclamó categórico Artigas. (Petit Muñoz 1951 p 228)

1814

Artigas se retira del sitio de Montevideo, de paisano y con una lanza, ubicándose “en el corazón de mis recursos”, sobre el Arroyo Mataojo, no lejos del Cerro Catedral Charrúa, vale decir, en pleno territorio charrúa (20/I). Actúa como enlace el Caciquillo Manuel Artigas.

Caballería de cien charrúas sumada a 300 paisanos es decisiva en la acción artiguista al mando de Rivera en la Capilla de don Diego González ,en las nacientes del Villasboas sobre la Cuchilla Grande, a 40 km de Durazno, donde derrotan a igual numero de porteños (XI). Artigas en carta a Barreiro , indica que “por nuestra parte no hubo ningún herido. Algunos enemigos (60, entre ellos seis oficiales, según Rivera) pagaron su obstinación con su muerte a la intrepidez de la caballeria charrúa; y los demás rindieron sus armas a nuestro valiente y generoso Rivera.”.

1815

Fuerzas artiguistas integradas por similar caballería charrúa al mando de Rivera destrozan en Guayabo las tropas porteñas de Dorrego (10/I). Aqui ademas los charrúas posibilitan el triunfo impidiendo proveerse de ganado al ejército porteño y aislándolo al cerrar los pasos en ríos y arroyos. En su diario el general porteño documentó elocuente: “ En el mmento que nuestras tropas dieron vueltas, los enemigos se mezclaron en nuestras filas, a lanza y sable en mano, y como por lo general la mayor parte venían desnudos, la tropa los conceptuaba indios, habiendo a éstos cobrado, aunque sin motivo, un gran temor (…)Era tal el pavor que en los últimos momentos se había apoderado de la tropa que de la algazara sólo del enemigo disparaban, sin que las espadas de los oficiales pudieran contenerlos, yo mismo, he visto de cerca sesenta hombres corridos por solo cinco, quienes los acuchillaban sin que siquiera se defendieran no obstante mis amonestaciones y de otros tantos oficiales

Una aplicación inmediata , no solo la proclamación, de la ciudadanía sin limitación al indio se concreta a comienzo de este año por mandato de Artigas: Andresito Artigas es ascendido como nuevo Comandante General misionero, gobernante de Misiones y Corrientes. Oriental de nacimiento (su partida está en los archivos de la Iglesia de Tacuarembó) fue educado en la tradiciones jesuíticas-guaraniticas. De fe cristiana, será Andres Guacaraí el primer jefe indio ascendido a General en el ejercito multiétnico artiguista, único caso en los ejércitos emancipadores americanos. Fue Eugenio Petit Muóz de los primeros entre nosotros en llamar la atención sobre este hecho y especialmente en el modo e que respeta Artigas el ejercicio del poder de Andresito y las instrucciones que le suministra para que le sean respetados, a la vez, a los indios su condición de personas y sus derechos a la libertad y a la buena admnistracción: “Que mande cada pueblo su diputado indio al Arroyo de la China. Ud. dejará a los pueblos en plena lilbertad para elegirlos a su satisfacción, pero cuidando que sean hombres de bien y de alguna capacidad para resolver lo conveniente. (…) Lo que interesa es que Ud. se porte como hombre de bien, que castigue a los delincuentes y premie a los virtuosos; que llene de justicia rectamente, sin atender a emepeños ni pasiones, que los trate con cariño para que de ese modo se haga obedecer y amar (…) Llegado es el tiempo que abran los ojos los pueblos, y reconociendo sus derechos los hagan respetables (…) En el primer reencuentro han reconocido la energía de los hombres libres (dice refiriéndose a un triunfo obtenido por los indios misioneros sobre tropas paraguayas). Hoy felizmente el cuidado de vuestro pueblos esta fiado a vosotros mismos. Estais con las armas en la mano para sostener vuestros derechos, y os haréis dignos de la memoria de vuestros hijos si llenais ese deber”

Desde el campamento multiétnico de Purificación, al Norte de Paysandú, se promulga el Reglamento Provisorio de la Provincia Orietal para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados”, cuyo célebre Art. 6to. establece que “los más infelices sean los más privilegiados”, extendiendo por piemera vez no solo a los criollos pobres sino por igual a “los negros libres, los zambos de toda clase, los indios” el derecho a agraciarse con suerte de estancia “si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la Provincia”. Sin hacer distingo entre clases, razas ni creencias, como por ejemplo lo habían hecho, entre otros, Azara en su Memoria Rural sobre el Río de la Plata, donde propuso “dar libertad y tierras a los indios cristianos”. En cambio, para la región de los “indios infieles”, entre los ríos Uruguay, Negro, Ibicuy y frontera con Brasil, sugirió se edificasen capillas. Mientras Azara hizo girar su propuesta en torno al concepo de aumentar la producción, Artigas la edificó sobre el principio ético de que la injusticias debían ser reparadas.

1816

De inmediato Artigas propulsa y ampara la ejecuión de la avanzada ley agraria. Abre un espacio cerca mismo de Purificación para una colonia agrícola que combine las tradiciones comunitarias de las culturas de indios abipones y guaycurúes del Chaco, tan combativos y tenaces artiguistas como los charrúas, quienes ya tenían destinada el área de Arerunguá para su organizacion tribal y forma de subsistencia, que no era la de indios con una simbiosis de cultura guaranítica y socialismo cristiano jesuítico. Artigas insiste en enero con tres comunicaciones al Cabildo de Corrientes (el 2, 9 y 31 ) para que a la gente del cacique Juan Benavides se les otorogue tierras o se les apoye para que vengan con sus familias junto a Artigas, lo que finalmente se concreta en junio de ese año, con la llegada de más de 400 indios abipones con cuatro caciques, que se sumaron a un contingente de guaycuruses llegados poco antes. “Es preciso que a los Indios se trate con más consideración -reclama Artigas al Cab ildo de Corrientes – pues no es dable cuando sostenemos nuestros derechos excluirlos del que justamente le corresponde. Su ignorancia e incivilización no es un delito reprensible. Ellos deben ser condolidos más bien de esta desgracia, pues no ignora V.S. quien ha sido su causante, ¿y nosotros habremos de perpetuarla? ¿Y nos preciaremos de patriotas siendo indiferentes a ese mal ? Por lo mismo es preciso que los magistrados velen por atraerlos, persuadirlos y convencerlos y que con obras mejor que con palabras acrediten su compasión y amor filial”. Reclamará asimismo al Cabildo de Montevideo -que miraba la aplicación del Reglamento “ con fría y afectada aprobación”, – les proveyese “de algunos utiles de labranza, arados, azadas, picos, palas, achas, las semillas (…) para que empiecen estos infelices a formar sus poblaciones y emprender sus Tareas”. Artigas hará como Tupac Amaru, como Hidalgo y como Morelos, también la Revolución por el indio, es decir, también una revolución social además de patriótica y política – razonó Petit Muóz- pero más amplia y levantada, no una revolución de indigenismo exclusivista como las que, de hecho, aunque no en la palabra, condudjeron esos otros tres próceres, sino una de ideales y políticos más claros y elevados que los de los dos primeros, ideales que llegaban sin límite hasta una democracia integral, como la que hoy espera todavía el mundo, y sin el teocratismo que fanatizó estrechamente el movimento encabezado por los dos últimos.” Viejas tradiciones de convivencia y vida tribal, enriquecidas con experiencias jesuíticas en algunos casos, cimentadora de empujes, creatividad , trabajos, industrias y hasta inventos, la tenacidad e integirdad de una cultura charrúa que ya era comentario en el mundo por haber evitado el dominio colonial durante 300 años, en la posibilidad de armonizarse con culturas criollas y otras en una confederación de pueblos libres y soberanos sobre bases de justicia social y total libertad y combinación de creencias e ideas, era algo que todavía hoy resulta explosivo y es la permanente gran utopía que alumbra el tercer milenio. ¿Cómo no explicar porqué el mundo de los poderosos de entonces rapidamente acordó traicionar a Artigas y echarse encima de los ejercitos de pies descalzos?

En agosto de este mismo 1816 se inicia la segunda desvastadora invasión portuguesa a la Provincia Oriental (VIII). Se desata el cerco de las grandes potencias contra toda esa peligrosa experiencia revolucinaria americana. Con la derrota de Napoleón en Europa, Inglaterra, Españá y Portugal quedan con las manos libres para ajustar cuentas en su colonias recientemente emanciapadas.La disponibilidad de 30.000 soldados portugueses si destino reavivan los apetitos sobre nuestra Banda Oriental y las Misiones Orientales. Desde marzo 1816 había quedado secretamente acordada una acción conjunta de Buenos Aires con el Imperio portugués, para aniquilar a los descontencos, a los anarquistas, como referían a los artiguistas. Desde agosto, como esta señalado se desató la segunda invasión portuguesa. Comienzan cuatro años de combates de las tropas multétnicas artiguistas.

En Cerros de Carumbé, Cuchilla de Santa Ana, se pierde una batalla frente a tropas portuguesas. El parte del brigadier Joaquim de Olivera Alvares describe que las tropas artigjuistas avanzaron en semicírculo procurando cercarlos con 450 hombres de caballería que marchaban a la derecha en una sola fila y 400 más de la misma arma a la izquierda, “cubiertos de 150 charrúas, minuanes y guaicurús”, 500 plazas de infantería (blandengues y negros) ocupaban el centro, igualmente en una sola fila y con intervalos de 3 o 4 pasos. “De declaraciones de los mismos prisioneros, consta que Artigas se retiró para una altura luegode disponer la acción, con una guardia de 25 charrúas.”

1817

Se consigna fuerzas charrúas en una acción del 3 de enero con fuerzas portuguesas en una zona de barrancas y bosques proximos a las puntas del Arapey.

Al dia siguiente se registro junto al arroyo Catalán una cruenta batalla de contención de los invasores, donde los artiguistas resistieron hasta la muerte. Habían atacado al amanecer “apoyando los flancos con artillería y caballería, cubriendo sus movimientos con gran números de lanceros indios charrúas, minuanes y guaycurús, y en este orden atacó impetuosamente en toda la línea”, consigna el parte oficial del marques de Alegrete, genenral en jefe del ejército invasor. Francisco Bauzá describe por su parte: “Numerosos lanceros charrúas, minuanes y guaycurús cubrían este movimiento de avance, y arrollaron desde luego las guerrillas enemigas, permitiendo que la infantería oriental, no obstante su defectuosa formación, tomase a paso largo posiciones sobre la orilla izquierda del río, donde se instaló cómodamente, rompiendo un vivo fuego de fusil, secundado por la dos piezas que formaban su tren.” Y Juan Zorrilla de San Martín en su ”Epopeya de Artgias”, escribe que determinada la victoria en favor de Alegrete “los restos de nuestro ejército lograron reunirse en un extremo del monte, y allí,acorralados por fuerzas diez veces superiores, recibieron intimación de rendirse. No fué posible. Una nueva suprema batalla se libró allí, en aquel bosque sagrado. No fue una batalla, fue una ejecución a cañonazos. Hora clamorosa! Las descargas portuguesa sonaban sin interrupción, y solo eran contestadas por intrjecciones de rabia, los pocos fusiles patriotas ya no tenían voz. De repente, salían de entre los árboles, como fieras de su guarida, dez veinte jinetes casi desnudos, que cargaban dando alaridos, y caían sobre las bayonetas enemigas.Y nadie se rendía. Y nadie se rindió. Hasta que en aquel bosque sólo quedó el silencio.”

Lecor ingresa con hononores a Montevideo (20/I). Se promueve desde entonces la traición pòr el soborno de caudillos artiguistas y con ello la confusión y engaño en caudillos y jefes menores y masas enteras.

Andrés Guacararí y sus fuerzas toman el pueblo Apóstoles (17/VIII).

1818

Se suceden encuentros de tropas artiguistas con portugueses en la Provincia Oriental, Río Grande del Sur, Entre Ríos.

Pedro Campbell, el “gaucho de pelo rojo”, célebre marino irlandés que comandó la armada artiguista y la nutrió de marinos indios guaraníes para su flotilla del Paraná y es la que logra defender Santa Fé del ataque de los porteños, en la batalla de Colastiné (20/X). Se verá a Pedo Campbell tambien actuar como bravo caicque al frente de destacamentos indios en tierra, como en Cepeda con tropas misioneras y chaqueña, en lo que Mitre describió “se oyeron los clarines de los Dragones de Santa Fé, los timbales de los guaraníes de Misiones y las bocinas de los indios del Chaco, sonando la carga de los montoneros, en medio de gritos salvajes que atronaron el aire”

1819

Connvivencia antiartiguista entre el general José Rondeau, director supremo de las Provincias Unidas, y el general Lecor.

Andresito cae prisionero de los portugueses el 24 de junio. Las tropas imperiales aplican acciones de tierra quemada a todo lo que estujvo infestado de artiguismo, afectando a poblados enteros. Se trataba de una masa de cien mil indígenas que había adherido en el área a la proouesta de confederación de pueblos libres. La oligarquía concentrada en las ciudades, que había estado jaqueada por la masa de los pies descalzos artiguistas, rapidamente acoge a los invasores.

1820

Derrota final de las fuerzas artiguistas en la Provincia Oriental por los portugueses: combate de Tacuarembó (22/I) en terriorio charrúa. 500 muertos y 500 prisioneros, la mayoría guaraníes misioneros. Los charrúas acompañarán hasta el Río Uruguay a Artigas en su retirada, escoltado por unos 200 negros y negras lanceras. Los charrúas se resguadaran en los profundos montes del Arapey y Cuareim.y sus tolderías acogen a donatarios artiguistas, negros fugados del persistente esclavismo portugúés y largo tiempo aun brasileño que con la invasión reavivo el tráfico negrero por Montevideo.

Tratado del Pilar (23/II): triunfo de la idea federalista en Argentina.

Artigas es completamente derrotado por su antigjuo subordinado Pancho Ramírez en territorio de Entre Ríos (23/II)

Rivera da el “golpe de gracia” desertando de Artigas, en Tres Arboles, acepta ponerse al servicio de Portugal y se le reconoceel rango de coronel (3/III).

Rivera insta ultimar a Jose Artigas en dos cartas que envía a Pancho Ramírez ( 5 y 13 de junio).

Tambien son derrotados otros jefes artguistas guaraníes -Perú Cutí, Matías Abacúson (23/27/VII).

Artigas marcha sobre Misiones y sitia su Capital Asunción del Cambay. Nuevamente derrotado por fuerzas de Ramírez, queda acorralado en la frontera paraguaya frente a Candelaria (20/VIII).

Artigas obtiene asilo del Dictador Francia e ingresa al Paraguay (5/IX).

La Provincia Oriental, totalmente en manos portuguesas, se transformó en Capitanía General gobernada por Lecor. Los jefes militares brasileros desplazan a donatarios artiguistas y ocupan grandes extensines de campo en el Norte.

1821

La provincia pasa a formar parte del “Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes” con el nombre de “Estado Cisplatino”.

Charrúas llevan maniatado y entregan en Santa Fé “por ser enemigo de Artigas” al Teniente Caraballo, quien revistaba a las órdenes de Ramírez.

Ya desde enero Rivera revista en el ejército de los portugueses, como Jefe del Regimiento de Caballería de Provincia, con asiento en un campamento en Clara, Tacuarembó.

Una Junta de la Real Hacienda en acuerdo con Lecor decidió nombrar en setiembre a Rivera Jefe General de Policía de Campaña (cargo que mantuvo hasta el 29 deabril de 1825 cuando su incorporación a las filas de Lavalleja). Se dispuso a la vez la creación de un Regiminto de Dragones, que se le llamó “De la Unión” en homenaje a la incorporaciónde la Provincia al Reino de Portugal. Absorbió casi totalmente al anterior Regimiento, desde cuyo asiento Rivera marcha al Paso del Durazno, donde acampa el 22 de octubre y comienza los preparativos de la construcción del cuartel del novel Regimiento de Dragones del ejército invasor, con 500 miembros. Diez años más tarde saldrían de allí el grueso de las tropas al mando del mismo Rivera, para montar en los pagos de sus estancias y de sus viejos amigos brasilero la masacre de los charrúas. Al poco tiempo, tambien el Capitán de Artigas, Juan Antonio Lavalleja, vuelto de su prisión en la Isla das Cobras, revista con el grado de Tnte. Cnel. como Segundo Jefe de los Dragones de la Unión. Como desde suscomienzos, entre otros Julian Laguna y Bernabé Rivera, copárticipes fundamentales de las acciones en Salsipuedes y derivadas ( se conserva frente a la Plaza Independencia de la ciudad Capital de Durazno, frente al monumento a Cristobal Colón , el iniciador de todo el proceso genocida, el edifico del Cuartel, llamado “Casa Rivera”. Convertido en Museo Municipal de Durazno, destina su nave principal a los restos de culturas charrúas, cual ofensiva perpetuación de los restos del etnocidio. Falta el cartelito que explique ”desde aqui partió Rivera con las tropas para exterminar a los aborigenes que usaban estas piezas lìticas y por aqui trajo a los sobrevientes cautivos, reteniendo una veintena de niñas y niños”. Tanto el museo como la memoria y defensa de Rivera están custodiadas por el historiador Padron Favre, cuya igualmente ofensiva interpretación de Salsipuedes abordaremos polémicamente.)

1822

Disensiones entre los ocupantes de la Provincia Oriental por apoyar u oponerse a la independencia de Brasil proclamada con el “Grito de Ipirangá” el 7 de setembre. Aprovechando esas fracturas internas, se inician en la Provincia Oriental movimientos independentistas llevados a cabo por los “Caballeros Orientales”.

1825

Con el desembarco de los 33 Orientales el 19 de abril al mando de Lavalleja, el plegamiento desde el 29 de Rivera se inician cuatro años de guerra contra la ocupación braileña en que la participación total de los charrúas se había mantenido en el ostracismo.

Declaración de independencia respecto de Brasil, declarando la Provincia Oriental unida a las Provincias Argentinas, por lo que 2l ejércitos argetinos contendrá varias divisiones orientales.

Por causas no aclaradas deserta del cuartel de Dragones el sargento Benito Silva quien convivirá cinco meses con los charrúas.

Libertad de vientres (5/IX)

Triunfos patriotas en las balltas de Rincón (24/IX) y Sarandí (12/X).

1826

Vaimaca-Perú llega el primero de enero al campamento de Rivera con unos 20 charrúas, indica en su Diario de Guerra del Brasil , Jose Brito del Pino. Agrega que “…Todos venìan armados, unos con chuzas, otros con arcos y flechas, todos con bolas y otros con un palo y en la punta un peso…”

1827

Se nos asegura que durante la última guerra entre Buenos Aires y Brasil, en 1827, cinco caciques con quinientos charrúas se incorporaron al ejército argentino” asegura el naturalista Alcide D´Orbigny, quien realizó en Montevideo en 1829 las únicas mediciones paleontológicas en charrúas vivos clasficándolos como “rama pampena de la raza pampeana” y lo publicó en Paris en 1839 “Voyage dans l´Amerique Méridionale” en cuyo tomo IV de los seis de su obra incluye dicha aseveración. (P 244 de la edición traducida en 1944 publicada en Argentina por De. Futuro). Al igual que en el ejército artiguista, los contiguentes charrúas integraran las fuerzas patriotas pero con perfil independiente. Los caciques charrúas a través de un “contrato de palabra” (que sabemos era sagrado) con los caudillos, se comprometían a la lucha incorporandose con el grupo. Algunos caudillos mantienen una constante y estrecha relación con dichos caciques. Se destacaban con vaqueanos, “bomberos” y en el hostigamiento directo de las partidas protuguesas o impidiendo sus aprovisionamientos. Se les permitía operacines de caballería ligera, en la que eran maestros, como de guerra de guerrillas, transformandose así en un elemento clave en la consolidación de la independencia.

Destrucción de la escuara brasileña por el Almirante J. Brown en el Juncal (9/II)

Rotundo triunfo del ejército arentino-oriental en ituzaingó, territorio brasileño (20/II).

1828

Una disención entre los jefes orientales obligó a Rivera a vadear el Río Ibicuy con un pequeño contignente de hombres el 21 de abril, internándose en territorio misionero. Un breve análisis de la situación lo llevó a considerar propicia la ocasión para efectuar un audaz avance sobre los siete pueblos, a los que ocupó en 20 días. Se había decretado pena de muerte para todo aquel que auxiliara o siguiese a Rivera. Con sus propios recursos de caudillo comenzó a formar lo que días despues se llamó Ejército del Norte. En un oficio al Gobierno de Buens Aires Rivera sostuvo “..he reunido una gran proción de naturales (…) fue escasa la tropa con que invadí y que es la única de mi confianza…” ¿Quienes eran? 200 guerreros charrúas. Lo vió y describió en su memoria sobre Campaña de Misiones en 1828 en enviado del gobernador Dorrego ante Rivera Manuel Pueyrredón, otro consumado exterminadorde indìgenas. Refiere una risueña experiencia con el cacique Perú. No deja de señalar que los brasileños mataban en el acto a todo charrúa que cayera en sus manos. En un parte de Rivera a Dorrego fechado en Ibicuy el 16 de mayo, al termino de la campaña relámpago, dice: “No menos digna de la consideración de V.E. la conducta de los indios minuanos y charrúas, que al mando de los caciques Polidoro y Juan Pedro acompañaban, bajo la dirección del capitán don Juan Francisco Fernández.” Al parecer había logrado traer de Corrientes uno de los contignentes. Se le sumarían rapidamente criollos artiguistas de todas las Provincias Unidas del Río de la Plata, así como miles de indios misioneros, con 8 mil de los cuales etorna a Artigas, más todos sus bienes, reliquias y ganados. El coronel Manuel Lavalleja, hermano de Juan Antonio, parte de la persecución inicial de los ejércitos oficiales de las Provincias Unidas realizada a Rivera, notificó que “…nos presentó una fuerza de más de 2.000 hombres, pues había logrado fanatizar a aquellos indígenas con la idea de que venía a liberarlos del dominio de los brasileños, y todos pidieron servicio a sus órdenes.”

El Emperador Pedro I, cuyas tropas habían sufrdo concluyente derrota en Ituzaingó por el ejércto aliado argentino-oriental, en vista de la rapidez con que Rivera conquisto más de 90.000 km2, decidió concertar la Convención Preliminar de Paz, en cuya conclusión intervino de manera decisiva la diplomacia de Inglaterra (VIII), interesada en la fomación de un estado que separara a los dos más grandes de la región.

Se acordó la evacuación de las Misines, aceptada el 18 de noviembre por Rivera.

“…creo que el gobierno de Su Majestad Birtánica -escribía Lord Ponsomby- podrá orientar los asuntos de esa parte de Sud América casi como le plazca” (13/X).

El gobernador de Buenos Aires general Manuel Dorrego es fusilado por el general Juan Lavallle, quien tres años despues se acogerá junto a Rivera y ayudará en el extermnio de Salsipuedes 1829

Se funda Santa Rosa del Cuareim (Bellas Unión) con los guaranìes misioneros que regresaron con Rivera y el comandante Bernabé Magariños, quien fue nombrado comandante en esa frontera. “En ella permaneció rindiendo muchos servicios de importancia, hasta reducir a los indios charrúas que tenía bajo su mando en número de 1.400. Insurreccionados estos hasta que en Salsipues fueron batiso y derrotados, el comandante Magariños salió con una división a cortarles la retirada a los que escaparon, y el 15 de mayo (1831) logró derrotarlos en Mataperros, asegurando por este medio que no causaran mayores males.” (Autobiografia de dicho militar publicada en 1903 por Alberto Palomeque como “Un dcumento en guaraní”).

1830

El porteño general José Rondeau, jefe provisional, y el ministro Lucas Obes (que Artigas había puesto preso en Purificación) o, firma acuerdo disponiendo que Rivea, por entonces Comandante General de Armas, “marche a reprimir los excesos que se cometen, observando la ubicacion de los charrúas….” (16/I).

El general Juan Antonio Lavaleja como Ministro de Guerra vuelve a suscribir una exhortación siilar a Rivera (24/II).

Jura de la Constitución de la República Oriental del Uruguay (18/VIII). Ni en sus principios ni entre las banderas con que se festeja estarán las ideas ni los colores artiguistas, aunque si flamearán entre otras las brasileñas e inglesa.

El general Fructuoso Rivera es elegido primer Presidente por menos del 10% de los 74.000 habitantes habilitados, de los cuales 14.500 en Montevideo incluyendo 2.500 esclavos (24/X).

Acuerdo de Rivera como Presidente junto a José Ellauri, Ministro de Guerra y Marina y el ministro Gabriel A. Pereira , sobre la salida a campaña de la División Expedicionaria con lo fundamental de las tropas en Montevideo a reagruparse con las acantonadas en Durazno, todas las facultades decisorias y manejo de recursos extraordinarios. (28/XII) Que solo despues sera comunicado verbalmente por Ellauri a la Asamblea General, quien se da por notificada y asume el Presidente del Senado hasta el regreso de Rivera a Montevideo el 3 de junio siguiente.

Llega a Montevideo el jurista sueco y dependiente oficinista de una empresa comercial francesa Carlos H Bladh, quien encuentra dos marinos militares compatriotas suyos residentes en el Río de la Plata.

1831

Parten los efectivos hacia el cuartel de Durazno encabezados por Rivera (3/I).

Masacre en Salsipuedes y aledaños (11/I15/ IV)

Rivera firma orden de exterminio total a nivel nacional desde el cuartel general en operaciones en Salsipuedes (15/IV) en función de lo cual el coronel Bernavé Rivera sale en operaciones tras los fugitivos y concreta el fusilamiento de Vaimaca y 12 guerreros en la cocina de la estanca del Viejo Bonifacio Benítez.

Carlos Bladh es testigo y comparte con los habitantes de Montevideo “la indignación por la forma brutal que se empleó cuando fueron tomados los charrúas y su tribu destruida”, presenciando el ingreso de la columna de cautivos en Salsipuedes: 85 mujeres con 43 bebés, 16 menores varones y 9 niñas, una de las cuales de tres años muere herida de bala a los pocos días, y 13 hombres que llegan con los brazos atados hacia atrás (30/IV).

Se inicia el reparto de cautivos separando a muchos hijos, incluso bebés, de sus madres (3/V) y se manifiesta malestar por ello en carta publicada en El Universal (7/V). El Gral. Julian Laguna se queda con el Cacique Juan Pedro, apresado en Salsipuedes, a quien “le dispensa gran amistad”. Morirá en 1915 en Sierra Tambores.

En decreto de José Ellauri, se expresa que “…se haga entender a los capitanes de buques que salgan para ultramar, que el gobierno está dispuesto a franquearlas uno o mas charrùas.” (10/V) Ampliará una semana despues, “… sin permitirles saltar a tierra interín se hallen en puerto”.

Se concreta la matanza de charrúas en Mataperros por el Gral. Bernabé Magariños (14/V).

Bernabé Rivera mata y captura más charrúas en Mataojo Grande (23/VIII).

1832

Charrúa Ramón Mataojo es embrcado con destino a Francia, (18/I), llega a Toulón (19/V) sin permitirle desembarcar y muerte en altamar (21/IX).

Alzamiento misionero en Bella Unión, lugo de haber sido despojado de los ganados que trajeran tres años antes, sufren carencias y se sublevan “…a consecuecia de la miseria que se encontraban habiendosele faltado a los compromisos que el Gral. Rivera había contraído con ellos….” (apuntes de Antonio Díaz (h) (19/IV). Bernabé Rivera los bate en Arapey Chico (5/VI) y en Belén (7/VI).

Al regresar Bernabé Rivera descubre un pequeño grupo charrúa y se lanza con frenesía perseguirlos y es muerto por éstos junto a otros dos oficiales y nueve soldados en Yacaré Cururú (21/VI). Los pocos sobrevivientes charrúas deben internarse en territorio brasileño.

1833

Francois de Curel es autorizado a llevarse para exhibir en Francia cuatro cautivos charrúas: Guyunusa, Senaqué, Vaimaca Perú y Tacuabé. (25/II). El chaman Senaqué muere en París (26/VIII), y asimiso Vaimaca (13/IX), María Micaela Guyunusa da a luz a Igualdad (20/IX)

1834

Guyunusa muere en Lyon (22/VIII) y se pierde el rastro de Tacuabé e Igualdad, que tenía 10 meses.

Charrúas desterrados en las Islas Malvinas, al mando del gaucho Antonio Rivero atacan el establecimiento de L. Vernet (26/VIII).

1835

Charrúas obligados a combatir en la Guerra de Farrapos” en Brasil 1837.

Unos 40 charrúas dirigidos por el cacique Sepé, e integrando a Brown, Barbacena y Rondó se entevista con el Presidente Manuel Oribe que se desplazaba con sus tropas y les ofrece toda clase de seguridades, alta protección del gobienro y otros auxilios 1840.

El sargento mayor Benito Silva vuelve a encontrarse con un grupo de charrúas de ocho hombres y diez mujeres y niños que sobreviven refugiados en la sierra de Caveirá, Río Grande del Sur, próximo a la frontera. (IX). Pocos meses despues da su testimonio al médico Teodoro Vilardebó en Montevideo. 1848.

Rivera en Río de Janeiro publica una carta en el “Iris” defendiendose de una acusación de haber exterminado los charrúas para vender tierras al Norte de Río Negro en su beneficio. Es donde se jacta de haber cumplido lo que en 300 años no se pudo y que no mató a todos porque no quiso.

1854

Un grupito de charrúas que sobrevivía en Tacuarembó perece por la viruela.

Avelino y Santana, hijos de Sepé, son víctima de la leva forzosa. 1863.

Muere envenenado en el mismo lugar de Tacuarembó el cacique Sepé.

 Tumbas Charruas

Una respuesta a “ESPIRITUALIDAD CHARRUA EN LAS ALTURAS

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