Julio Sanguinetti dice: – “Que glorifiquemos (a los charrúas) es algo peor que un clamoroso error histórico. Es una definición reaccionaria de un trasnochado nacionalismo romántico. Ubica al país en la mirada más primitiva de su pasado, atándolo a la violencia y al rencor… y no, a los magníficos esfuerzos de tantos patriotas.” (El País, 19/4/09).
¿Qué dicen los papeles de época, las pruebas fehacientes?
(Por razones de espacio, elijo unos pocos documentos entre los 300 que fundamentan mi tesis sobre Artigas y el Caciquillo).
8/10/811. Ambrosio Carranza a Artigas [1]:
- “Esperé reunirme con la división de don Baltasar Ojeda, que vino el día 5, a las cuatro y media de la tarde; salimos en dirección a Paysandú y, reunidos el 8 con 28 charrúas al mando del Caciquillo Manuel Artigas y varios vecinos, avanzamos (atacamos) el pueblo…”.
Esta acción es dos días anterior a la salida del Éxodo, de San José hacia Salto; y está destinada a limpiar el camino de la “Redota”, frente a los portugueses que enviaban tropas hacia el Sur.
2/11/811. Puntas del arroyo Perdido, Artigas a Ambrosio Carranza [14]:
- “La reunión de los indios bravos es de la primera necesidad y yo espero que usted, de cualquier modo, me envíe algún cacique, acompañado de diez o doce indios para que trate conmigo”. “Apuremos todos los recursos para que los portugueses no se hagan dueños de esta banda”. “Reunida la gente en Sandú, conservará usted dicha punta, precisamente, hasta mi llegada”. “Auxiliará usted a la mayor brevedad a mi Caciquillo, dándole orden de partir para los indios bravos, a fin de que éstos nos auxilien con sus brazos en una causa que también es la suya; para ello, aconsejará usted de mi parte al Caciquillo. Emplee cuantos medios razonables estén a su alcance” .
14/11/811. Artigas a Elías Galván. [15]:
- “Los indios infieles, abandonando sus tolderías, inundan la campaña presentándome sus bravos esfuerzos para cooperar a la consolidación de nuestro gran sistema”.
A partir de este momento, los charrúas acompañaran la caravana del Éxodo; serán su guardia; y en diciembre, cuando se cruce el río Uruguay, las tribus de Arerunguá acamparán junto a los orientales en el Ayuí.
SIN FECHA. Artigas al Caciquillo [22]:
- “Cuando tengo el gusto de hablar al noble cacique don Manuel Artigas, lo hago con toda la satisfacción que me inspiran sus dignos pensamientos. Yo estoy seguro de estar siempre con vos, así como vos debés siempre contar conmigo.
“Nada habrá capaz de dividir nuestra unión y cuando los enemigos se presenten al ataque, nos verá el mundo ostentar nuestra amistad y la confianza que mantenemos.
“Yo estoy convencido de tus buenos sentimientos; por ellos y por las demás condiciones que te adornan, será siempre un amigo tuyo y de los que te siguen, tu padre, Artigas”.
El Caciquillo, que no sabe leer, lleva esta carta en una bolsita de cuero colgada del cuello y la presenta como pasaporte.
24/12/811. Artigas, instalado en el Ayuí, le escribe al gobierno de Buenos Aires [27]:
- El 18 del corriente hice marchar una división de esta arma compuesta de 500 hombres, a la que uní 452 indios, al mando todos del capitán de blandengues don Manuel Pinto Carneiro, en dirección de Belén, en cuyas cercanías se hallaba una columna portuguesa de 300 hombres bajo las órdenes del sargento mayor Manoel dos Santos (que huyó). Las armas de la patria se vieron precisadas a atacarlos”.
24/1/812. Artigas al gobierno de Buenos Aires [31]:
- (Tropas portuguesas) “se dirigieron a Paysandú y entonces yo, con sólo los mismos infieles, sostenidos por la partida del capitán Blas Basualdo, en observación sobre el arroyo de la China, los hice embarcar desde aquel punto. Huyeron los portugueses viendo que los charrúas se aproximaban”.
18/6/812. Diego de Souza a Vigodet [58]:
- “En la madrugada del día 12 del corriente (costas del Daymán) fueron atacados y completamente derrotados los minuanes y los charrúas que las tropas de Buenos Aires presentaban al frente, en todas sus acciones contra las nuestras; y cuya resistencia era siempre mayor que la de las tropas regulares. Quedaron muertos cuatro caciques y el quinto, denominado Caciquillo, se presume que fue baleado”.
26/5/812. Tratado Rademaker-Herrera: los portugueses deben retirarse de la Banda Oriental: 2º sitio de Montevideo.
26/2/813. Después de graves altercados entre Sarratea y Artigas, Sarratea se retira derrotado; y los ejércitos sitiadores de Rondeau y de Artigas se unen.
Bartolomé Muñoz, que está con Rondeau, escribe en su diario [204]:
- “A las diez de una hermosísima mañana se presentaron en el Cerrito los batidores a los cuales seguía una columna que parecía interminable. Esta columna reunida con el ejército del sitio y el inmenso pueblo que se juntó de todas partes, hizo temblar los muros de la plaza sitiada.
“Eran las 12 cuando llegaron los generales. ¡Bendito Dios! que tenemos con esta unión 5.000 enemigos menos, que son 5.000 amigos más”. “Cien indios charrúas cerraban la retaguardia”.
Dámaso Antonio Larrañaga, escribe [205]:
- “Habiendo llegado de nuevo al campamento (en el Santa Lucía Chico) donde había quedado el coche esperando por caballos y por un reparo que necesitaba, nos fue preciso pasar el día esperando los auxilios para el camino. Con este motivo tuve ocasión de tratar con los caciques minuanes que acompañan y aman tiernamente al jefe de este ejército (Artigas). Uno de ellos (¿el Caciquillo?) comió con su mujer en la mesa del general”.
18/8/813. El diario de Bartolomé Muñoz da cuenta de la incorporación de las tribus al sitio de Montevideo [208]:
- “Llegaron hoy los indios charrúas; fue preciso hacerlos acampar a tres leguas de distancia por su conducta incivil, aunque su jefe, el Caciquillo, don Manuel Artigas, muy tratable”.
2/10/814. Artigas le comenta a Miguel Barreiro la victoria de Frutos Rivera sobre el ejército porteño de Dorrego, en la Azotea de González [Juan Bautista Silva, en Revista Histórica VI, pág. 4, Montevideo, 1956]:
- “Algunos enemigos pagaron su obstinación con su muerte (ante) la intrepidez de la caballería charrúa”.
14/1/815. General Soler, al mando de las fuerzas de Sur, al gobierno de Buenos Aires, cuatro días después de la debacle de Dorrego en Guayabos (Arerunguá) [288]:
- “Desde el 30 (de diciembre) nada sé del coronel Dorrego porque después de su pasaje del Río Negro, algunos indios charrúas y varias partidas desbandadas del enemigo se han puesto por la retaguardia de su división y cierran los pasos a los chasques de aquel jefe y míos”.
El triunfo militar más grande de los orientales, en todas sus épocas (la batalla de Guayabos 10/1/815) se ganó en buena medida, por obra de la caballería charrúa, que partió el ejército porteño en dos.
Queda por probar el periodo de las derrotas frente a la segunda invasión portuguesa (1816-1820), cuando Artigas le confió a los charrúas (y no a los orientales) que cuidaran su seguridad personal; un hecho muy conocido, pero inexplicable para los historiadores convencionales.
(-) Los números entre paréntesis rectos [ ] remiten a las citas de mi libro “Artigas y el Caciquillo”, ed. Sudamericana y Fin de siglo, 2006.